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Mario "Poroto" Rivarola, con la tonada en la piel

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Mario "Poroto" Rivarola, con la tonada en la piel

Johnny Díaz

Dice que tiene 82 años y que nació un 11 de marzo de 1935 en la norteña localidad de Quines. También que tuvo siete hermanos, cinco varones y dos mujeres, que de a poco se fueron yendo en la paz del Señor. Mario "Poroto" Rivarola nació para tocar la guitarra, es un autodidacta del diapasón. De chico se inclinó por las dulces melodías que hábiles dedos ponían en sus jóvenes oídos. 

Manifiesta que a su pueblo venían excelentes músicos de Villa Dolores, entre ellos el dúo de los Hermanos Pereyra, Los Trovadores de San Javier , Los Troperos de Pampa de Achala y, más acá en el tiempo, Los Trovadores de Cuyo, cuando integraban esa formación Hilario Cuadros y Félix Pérez Cardozo. Nada menos...

Mario Rivarola, ex integrante del dúo Rivarola-Torres y Las Voces del Chorrillero, es uno de los máximos exponentes de la música cuyana. “Soy tonadero de alma y llevo su música en la piel”, se autodefine. Dice que cuando tenía unos quince años se vino a vivir a San Luis porque la mayor parte de su familia estaba en la capital puntana y era necesario estudiar y trabajar. Además, todos los folcloristas quinenses buscaban abrirse paso en San Luis, entre ellos “Pucho” Moyano, otro vecino ilustre de Ayacucho. Agrega que su madre, Hermelinda Arce, era tía de los hermanos Arce, famosos folcloristas sanluiseños de renombrada trayectoria: "Ellos eran una familia muy numerosa, todos primos hermanos míos”, aclara.

“Yo fui aprendiendo de mis mayores, de mirar cómo se tocaba, aprendí de oído, como se dice comúnmente. No puedo olvidar cuando escuchaba ‘Los 60 Granaderos’ o ‘Pájaro Campana’, me fascinaba", dice con orgullo. "Tuve la suerte de que a mi casa fueran excelentes músicos como 'El Flecha' y 'El Chocho'  Arancibia, 'Los Maruchos del Chorrillo', que eran muy buenos, los hermanos de Benito Carrera: Emerito, Cholita, y ‘Coco’. Imposible de olvidar. A 'Los Maruchos del Chorrillo' lo integraban los Carrera, 'El Manco' Agúndez y 'Tito' Puglisi. Ahí nació definitivamente mi interés por el folclore cuyano. Era inevitable”, recuerda.

“Así nos fuimos haciendo en el circuito folclórico de San Luis. En esos años me sumé a Las Guitarras Puntanas, donde estaban ‘El Gato’ Magallanes y Juan Roberto ‘Quirquincho’ Quiroga; antes habían pasado por el conjunto 'Pucho' Moyano y Medardo Herrera, de Villa Mercedes, ex integrantes de 'Los Maruchos del Chorrillo'”, agrega Poroto.

"Cuando conocí a Jorge 'Cholo' Torres empezamos a tocar juntos, en realidad probábamos, y como si fuera algo natural, nació el dúo Rivarola-Torres. Debutamos en la peña 'Mi Refugio' de los hermanos Balladores, en Colón y Pedernera, ahí conocimos al dúo Arbos-Narváez y a Vega Pereda entre otros excelentes intérpretes de la música cuyana. Un ejemplo de profesionales”, dice Rivarola, quien reconoce su fortuna: “Tuve la suerte de rodearme de excelentes músicos, para nada egoístas, siempre acompañaba a ‘El Flecha’ Arancibia y al hermano de ‘Cholita’ Carrera, que con los años comenzó a cantar melódico”.

“En 1960 integre el conjunto paraguayo de Arturo Bustamante. Fueron dos muy buenos años, recorrimos Córdoba, Buenos Aires y firmamos un contrato para seguir de gira por Chile. Previamente habíamos sido contratados para tocar en una peña muy famosa de Mendoza (El Refugio). Al tiempo de partir a Chile hubo un fuerte movimiento sísmico en Valdivia -que se conoció como el gran terremoto de Chile, localizado en las cercanías de Lumaco,  provincia de Malleco, región de la Araucanía-. Fue un duro golpe”.

En 1965 el dúo comenzó a adquirir un poco de prestigio que rápidamente se extendió, por lo que convocaron a otro músico de Quines (Omar "Pucho" Moyano) y a Víctor "Chiquito" Velázquez para largarse como Las Voces del Chorrillero.

"Ese año integramos la delegación de San Luis en el Festival de Cosquín, pero también acompañamos a Rubén Durán y sus arpas porque no le habían llegado sus guitarreros. Lo más aplaudido fue el Pericón Nacional, que lo bailó el ballet de Norma Viola y El Chúcaro, la gente de San Luis no entendía nada, fue un gran éxito".

"Cuando le tocó a participar a nuestra provincia nos destacamos en dos cosas: logramos la Primera Paisana Nacional -corona que se trajo Marta Comucci- y nosotros el Camín Cosquin de ese año. Fue un golpe de escena inolvidable,  nuestra consagración y eso que nos bajaron dos guitarras (Moyano y Velázquez), porque el jurado de esos años quería un duelo de dúos. Les ganamos a los hermanos Tejada, de San Juan. Las Voces interpretaron ‘Linda, mi negra, dónde andará’. Pero además era una delegación impresionante, el ballet era de Carmen Sosa y Jorge Piquillém, Oscar Velázquez, Daniel Ojeda, entre otros excelentes bailarines que marcaban la diferencia”, recorre su carrera con nostalgia.

El premio, además del orgullo y el honor, era grabar un disco en el sello Odeón. Dos años después hicimos nuestra primera larga duración, 'San Luis, Puerta de Cuyo'. Y después 'Música del corazón de Cuyo'".

Rivarola manifestó: "Nuestro conjunto irrumpió en el panorama musical argentino como parte de una segunda generación de cantores cuyanos: Los Trovadores de Cuyo, La Tropilla de Guachi Pampa, los dúos  Linares-Cardozo y Arbos-Narváez y otros no menos talentosos. Todo se manifestó a través de un ciclo en LR1, radio El Mundo y luego con presentaciones en todo el país. En el Festival Nacional de Peñas de Villa María y otros grandes encuentros realizados en Capital Federal, Tucumán, Santiago del Estero, Formosa, Misiones, Córdoba, Villa Mercedes, San Juan y Mendoza. Un par de años después nos tocó representar a la Argentina en el Festival latinoamericano de Folclore en Arequipa, Perú. Fuimos bañados por el elogio de la crítica y el aplauso del público. Ese era nuestro verdadero premio”.

Las Voces tuvieron otras formaciones con singular éxito: Domingo Flores, Ignacio Aguiar, "Sapito" Mendoza, Nicolás Valdez y Santiago "Cuso" Guevara, entre otros, sumaron su sabiduría musical.

Mario "Poroto" Rivarola dice que en su juventud fue empleado policial, cuando la jefatura central estaba en Rivadavia y 25 de Mayo: “Era empleado de mesa de entradas”.

"Poroto" recuerda que por esos años conoció en una peña a quien sería su esposa, Perla Cortez. "Nos enamoramos y al poco tiempo nos casamos. Ella es farmacéutica y tenemos dos hijas, María Teresa y Aurora del Carmen, que me dieron cuatro nietos; Emilio Iban, Pablo Adrián, Fabricio y Javier. Además tengo un bisnieto: Santiaguito”.

Rivarola descansa en su hogar rodeado del cariño y el amor de su familia. Lástima que ya no puede ejecutar la guitarra: "Perdí la fuerza de mis manos y ahora estoy haciendo rehabilitación", reconoce.

Mario es el único de Las Voces del Chorrillero originales que puede recordar con detalles la trayectoria musical del  emblemático grupo. "Sé que algún día no muy lejano podré tocar de nuevo, no me olvidé de lo mucho que aprendí, espero que la gente que ama el folclore cuyano siga defendiendo lo nuestro".

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Mario "Poroto" Rivarola, con la tonada en la piel

Inolvidable. El Diario de la República los inmortalizó en la tapa del suplemento cultural. Además, cientos de fotos y medallas que hablan de su amor por la tonada.

Dice que tiene 82 años y que nació un 11 de marzo de 1935 en la norteña localidad de Quines. También que tuvo siete hermanos, cinco varones y dos mujeres, que de a poco se fueron yendo en la paz del Señor. Mario "Poroto" Rivarola nació para tocar la guitarra, es un autodidacta del diapasón. De chico se inclinó por las dulces melodías que hábiles dedos ponían en sus jóvenes oídos. 

Manifiesta que a su pueblo venían excelentes músicos de Villa Dolores, entre ellos el dúo de los Hermanos Pereyra, Los Trovadores de San Javier , Los Troperos de Pampa de Achala y, más acá en el tiempo, Los Trovadores de Cuyo, cuando integraban esa formación Hilario Cuadros y Félix Pérez Cardozo. Nada menos...

Mario Rivarola, ex integrante del dúo Rivarola-Torres y Las Voces del Chorrillero, es uno de los máximos exponentes de la música cuyana. “Soy tonadero de alma y llevo su música en la piel”, se autodefine. Dice que cuando tenía unos quince años se vino a vivir a San Luis porque la mayor parte de su familia estaba en la capital puntana y era necesario estudiar y trabajar. Además, todos los folcloristas quinenses buscaban abrirse paso en San Luis, entre ellos “Pucho” Moyano, otro vecino ilustre de Ayacucho. Agrega que su madre, Hermelinda Arce, era tía de los hermanos Arce, famosos folcloristas sanluiseños de renombrada trayectoria: "Ellos eran una familia muy numerosa, todos primos hermanos míos”, aclara.

“Yo fui aprendiendo de mis mayores, de mirar cómo se tocaba, aprendí de oído, como se dice comúnmente. No puedo olvidar cuando escuchaba ‘Los 60 Granaderos’ o ‘Pájaro Campana’, me fascinaba", dice con orgullo. "Tuve la suerte de que a mi casa fueran excelentes músicos como 'El Flecha' y 'El Chocho'  Arancibia, 'Los Maruchos del Chorrillo', que eran muy buenos, los hermanos de Benito Carrera: Emerito, Cholita, y ‘Coco’. Imposible de olvidar. A 'Los Maruchos del Chorrillo' lo integraban los Carrera, 'El Manco' Agúndez y 'Tito' Puglisi. Ahí nació definitivamente mi interés por el folclore cuyano. Era inevitable”, recuerda.

“Así nos fuimos haciendo en el circuito folclórico de San Luis. En esos años me sumé a Las Guitarras Puntanas, donde estaban ‘El Gato’ Magallanes y Juan Roberto ‘Quirquincho’ Quiroga; antes habían pasado por el conjunto 'Pucho' Moyano y Medardo Herrera, de Villa Mercedes, ex integrantes de 'Los Maruchos del Chorrillo'”, agrega Poroto.

"Cuando conocí a Jorge 'Cholo' Torres empezamos a tocar juntos, en realidad probábamos, y como si fuera algo natural, nació el dúo Rivarola-Torres. Debutamos en la peña 'Mi Refugio' de los hermanos Balladores, en Colón y Pedernera, ahí conocimos al dúo Arbos-Narváez y a Vega Pereda entre otros excelentes intérpretes de la música cuyana. Un ejemplo de profesionales”, dice Rivarola, quien reconoce su fortuna: “Tuve la suerte de rodearme de excelentes músicos, para nada egoístas, siempre acompañaba a ‘El Flecha’ Arancibia y al hermano de ‘Cholita’ Carrera, que con los años comenzó a cantar melódico”.

“En 1960 integre el conjunto paraguayo de Arturo Bustamante. Fueron dos muy buenos años, recorrimos Córdoba, Buenos Aires y firmamos un contrato para seguir de gira por Chile. Previamente habíamos sido contratados para tocar en una peña muy famosa de Mendoza (El Refugio). Al tiempo de partir a Chile hubo un fuerte movimiento sísmico en Valdivia -que se conoció como el gran terremoto de Chile, localizado en las cercanías de Lumaco,  provincia de Malleco, región de la Araucanía-. Fue un duro golpe”.

En 1965 el dúo comenzó a adquirir un poco de prestigio que rápidamente se extendió, por lo que convocaron a otro músico de Quines (Omar "Pucho" Moyano) y a Víctor "Chiquito" Velázquez para largarse como Las Voces del Chorrillero.

"Ese año integramos la delegación de San Luis en el Festival de Cosquín, pero también acompañamos a Rubén Durán y sus arpas porque no le habían llegado sus guitarreros. Lo más aplaudido fue el Pericón Nacional, que lo bailó el ballet de Norma Viola y El Chúcaro, la gente de San Luis no entendía nada, fue un gran éxito".

"Cuando le tocó a participar a nuestra provincia nos destacamos en dos cosas: logramos la Primera Paisana Nacional -corona que se trajo Marta Comucci- y nosotros el Camín Cosquin de ese año. Fue un golpe de escena inolvidable,  nuestra consagración y eso que nos bajaron dos guitarras (Moyano y Velázquez), porque el jurado de esos años quería un duelo de dúos. Les ganamos a los hermanos Tejada, de San Juan. Las Voces interpretaron ‘Linda, mi negra, dónde andará’. Pero además era una delegación impresionante, el ballet era de Carmen Sosa y Jorge Piquillém, Oscar Velázquez, Daniel Ojeda, entre otros excelentes bailarines que marcaban la diferencia”, recorre su carrera con nostalgia.

El premio, además del orgullo y el honor, era grabar un disco en el sello Odeón. Dos años después hicimos nuestra primera larga duración, 'San Luis, Puerta de Cuyo'. Y después 'Música del corazón de Cuyo'".

Rivarola manifestó: "Nuestro conjunto irrumpió en el panorama musical argentino como parte de una segunda generación de cantores cuyanos: Los Trovadores de Cuyo, La Tropilla de Guachi Pampa, los dúos  Linares-Cardozo y Arbos-Narváez y otros no menos talentosos. Todo se manifestó a través de un ciclo en LR1, radio El Mundo y luego con presentaciones en todo el país. En el Festival Nacional de Peñas de Villa María y otros grandes encuentros realizados en Capital Federal, Tucumán, Santiago del Estero, Formosa, Misiones, Córdoba, Villa Mercedes, San Juan y Mendoza. Un par de años después nos tocó representar a la Argentina en el Festival latinoamericano de Folclore en Arequipa, Perú. Fuimos bañados por el elogio de la crítica y el aplauso del público. Ese era nuestro verdadero premio”.

Las Voces tuvieron otras formaciones con singular éxito: Domingo Flores, Ignacio Aguiar, "Sapito" Mendoza, Nicolás Valdez y Santiago "Cuso" Guevara, entre otros, sumaron su sabiduría musical.

Mario "Poroto" Rivarola dice que en su juventud fue empleado policial, cuando la jefatura central estaba en Rivadavia y 25 de Mayo: “Era empleado de mesa de entradas”.

"Poroto" recuerda que por esos años conoció en una peña a quien sería su esposa, Perla Cortez. "Nos enamoramos y al poco tiempo nos casamos. Ella es farmacéutica y tenemos dos hijas, María Teresa y Aurora del Carmen, que me dieron cuatro nietos; Emilio Iban, Pablo Adrián, Fabricio y Javier. Además tengo un bisnieto: Santiaguito”.

Rivarola descansa en su hogar rodeado del cariño y el amor de su familia. Lástima que ya no puede ejecutar la guitarra: "Perdí la fuerza de mis manos y ahora estoy haciendo rehabilitación", reconoce.

Mario es el único de Las Voces del Chorrillero originales que puede recordar con detalles la trayectoria musical del  emblemático grupo. "Sé que algún día no muy lejano podré tocar de nuevo, no me olvidé de lo mucho que aprendí, espero que la gente que ama el folclore cuyano siga defendiendo lo nuestro".

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