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La sequía ya recorta los cálculos de soja y maíz

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La sequía ya recorta los cálculos de soja y maíz

Marcelo Dettoni

Hay 300 mil hectáreas menos de la oleaginosa y la producción del cereal estará en las 40 millones de toneladas, con rindes que apenas se acercan a los 7.350 kilos. Son datos de un informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA).

La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estimó que la sequía que afecta a vastas zonas productivas recorta en el país 300 mil hectáreas de soja y limita al maíz a una producción de 40 millones de toneladas.

Así lo consignó la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR, cuyos técnicos señalaron que "muy lejos de los casi 8.000 kilos por hectárea del año pasado, el rinde promedio de la primera estimación nacional del cultivo de maíz 2017-2018 arroja 7.350 kilos por hectárea. Mientras que también caen las posibilidades productivas de la soja: con menos área, se proyectan 52 millones de toneladas de producción".

A pesar de haberse sembrado un 9,8 por ciento más de maíz que en el ciclo anterior, la primera estimación hecha sobre la evolución de los cuadros muestra un crecimiento en volumen de sólo un 5%. Con más superficie, ahora con un total de 6,43 millones de hectáreas, por las 200 mil hectáreas que se agregaron en este último tramo de siembra y un ambiente de lluvias acotadas, la producción de maíz se estima en 39,9 millones de toneladas, restando un millón que no entrarían en el circuito comercial.

De esta manera, la nueva campaña apenas crecería en sólo dos millones, cuando hasta hace un mes se esperaba superar las 41,5 millones de toneladas. "Enero tiene en vilo al cultivo y a los productores con una gran ansiedad por las próximas lluvias", precisaron los especialistas de GEA.

En tanto, las siembras tardías vuelven a protagonizar la campaña: "Serán las responsables de que los guarismos no sigan empeorando. En el caso de la soja, el retraso en la evolución de las labores de siembra recorta el nivel de superficie sembrada a 18,5 millones de hectáreas", manifestaron en el informe.

Se trata de 300 mil hectáreas menos, de todas formas hay siembras pendientes en Buenos Aires sobre el límite de las posibilidades y la cifra podría seguir cayendo de no concretarse las lluvias que se esperan. "Aunque aún no es posible estimar la producción, hay que señalar que los últimos acontecimientos tienden a enmarcar a la campaña en un ambiente de baja a moderada productividad, con muchos problemas por estrés termohídrico", agregaron los técnicos.

La sequía cubre a todo el país excepto al sur de Santa Fe, al centro y sudeste de Córdoba y al sudeste bonaerense, afirmó el reporte de la Bolsa rosarina.

Ataques de isocas y chinches

Para peor, las agresiones de insectos perjudiciales para el desarrollo de los cultivos, como isocas y chinches, comienzan a manifestarse en sojas de primera que evolucionan en zonas como los departamentos de San Martín y San Jerónimo, en Santa Fe, y también en Gualeguay, en Entre Ríos.

De acuerdo con un informe de FMC, en la campaña 2017-2018 aparecen situaciones muy diversas. Los cultivos de primera se encuentran en buen estado, al tiempo que los de segunda están fuertemente atrasados en su siembra y desarrollo por la falta de humedad en los perfiles de suelos.

"Al tener atrasos en la siembra, se recomienda cuidar el cultivo durante los próximos meses para evitar defoliaciones y daños en general. Eso permitirá lograr la mayor acumulación de reservas para poder limitar las pérdidas de rendimiento potencial", indicaron los analistas.

Regiones como el centro de Santa Fe y el sur de Entre Ríos ya comienzan a mostrar presencia de larvas de lepidópteros y chinches, respectivamente, con números que pueden estar por debajo de los umbrales para orugas, salvo el caso de las bolilleras. "Lo mismo estaría ocurriendo con chinches en el sur de Entre Ríos", sostuvieron.

En tanto, la campaña pasada, que estuvo caracterizada por importantes precipitaciones, generó a partir de ellas un gran control de isocas que eran parasitadas y controladas biológicamente. Este ciclo, en cambio, "no tiene esa característica, dado que está confirmado que se acerca un verano Niña con altas variaciones de temperatura y menor presencia de lluvias que ayuden a controlar estas plagas", precisaron. Por lo tanto, los especialistas aconsejan contar con herramientas eficientes en cuanto al control y que no afecten la fauna benéfica que también colabora en la restricción de la plaga, y sugieren la utilización de insecticidas del calibre de Dinotefuran, Diamida y Neonicotenoide de tercera generación.

 

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La sequía ya recorta los cálculos de soja y maíz

Hay 300 mil hectáreas menos de la oleaginosa y la producción del cereal estará en las 40 millones de toneladas, con rindes que apenas se acercan a los 7.350 kilos. Son datos de un informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA).

La falta de agua provocaría maíces con poco crecimiento y grano desparejo.

La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estimó que la sequía que afecta a vastas zonas productivas recorta en el país 300 mil hectáreas de soja y limita al maíz a una producción de 40 millones de toneladas.

Así lo consignó la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR, cuyos técnicos señalaron que "muy lejos de los casi 8.000 kilos por hectárea del año pasado, el rinde promedio de la primera estimación nacional del cultivo de maíz 2017-2018 arroja 7.350 kilos por hectárea. Mientras que también caen las posibilidades productivas de la soja: con menos área, se proyectan 52 millones de toneladas de producción".

A pesar de haberse sembrado un 9,8 por ciento más de maíz que en el ciclo anterior, la primera estimación hecha sobre la evolución de los cuadros muestra un crecimiento en volumen de sólo un 5%. Con más superficie, ahora con un total de 6,43 millones de hectáreas, por las 200 mil hectáreas que se agregaron en este último tramo de siembra y un ambiente de lluvias acotadas, la producción de maíz se estima en 39,9 millones de toneladas, restando un millón que no entrarían en el circuito comercial.

De esta manera, la nueva campaña apenas crecería en sólo dos millones, cuando hasta hace un mes se esperaba superar las 41,5 millones de toneladas. "Enero tiene en vilo al cultivo y a los productores con una gran ansiedad por las próximas lluvias", precisaron los especialistas de GEA.

En tanto, las siembras tardías vuelven a protagonizar la campaña: "Serán las responsables de que los guarismos no sigan empeorando. En el caso de la soja, el retraso en la evolución de las labores de siembra recorta el nivel de superficie sembrada a 18,5 millones de hectáreas", manifestaron en el informe.

Se trata de 300 mil hectáreas menos, de todas formas hay siembras pendientes en Buenos Aires sobre el límite de las posibilidades y la cifra podría seguir cayendo de no concretarse las lluvias que se esperan. "Aunque aún no es posible estimar la producción, hay que señalar que los últimos acontecimientos tienden a enmarcar a la campaña en un ambiente de baja a moderada productividad, con muchos problemas por estrés termohídrico", agregaron los técnicos.

La sequía cubre a todo el país excepto al sur de Santa Fe, al centro y sudeste de Córdoba y al sudeste bonaerense, afirmó el reporte de la Bolsa rosarina.

Ataques de isocas y chinches

Para peor, las agresiones de insectos perjudiciales para el desarrollo de los cultivos, como isocas y chinches, comienzan a manifestarse en sojas de primera que evolucionan en zonas como los departamentos de San Martín y San Jerónimo, en Santa Fe, y también en Gualeguay, en Entre Ríos.

De acuerdo con un informe de FMC, en la campaña 2017-2018 aparecen situaciones muy diversas. Los cultivos de primera se encuentran en buen estado, al tiempo que los de segunda están fuertemente atrasados en su siembra y desarrollo por la falta de humedad en los perfiles de suelos.

"Al tener atrasos en la siembra, se recomienda cuidar el cultivo durante los próximos meses para evitar defoliaciones y daños en general. Eso permitirá lograr la mayor acumulación de reservas para poder limitar las pérdidas de rendimiento potencial", indicaron los analistas.

Regiones como el centro de Santa Fe y el sur de Entre Ríos ya comienzan a mostrar presencia de larvas de lepidópteros y chinches, respectivamente, con números que pueden estar por debajo de los umbrales para orugas, salvo el caso de las bolilleras. "Lo mismo estaría ocurriendo con chinches en el sur de Entre Ríos", sostuvieron.

En tanto, la campaña pasada, que estuvo caracterizada por importantes precipitaciones, generó a partir de ellas un gran control de isocas que eran parasitadas y controladas biológicamente. Este ciclo, en cambio, "no tiene esa característica, dado que está confirmado que se acerca un verano Niña con altas variaciones de temperatura y menor presencia de lluvias que ayuden a controlar estas plagas", precisaron. Por lo tanto, los especialistas aconsejan contar con herramientas eficientes en cuanto al control y que no afecten la fauna benéfica que también colabora en la restricción de la plaga, y sugieren la utilización de insecticidas del calibre de Dinotefuran, Diamida y Neonicotenoide de tercera generación.

 

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