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Una ex denunció por abuso al no vidente preso

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Una ex denunció por abuso al no vidente preso

Una ex pareja complicó a Luis Ariel Vera ante la justicia. Según la joven, que tiene una hija con él, el no vidente que apuñaló a un abogado abusó de ella y la tenía amenazada.

La acusación por intento de homicidio contra Luis Ariel Vera ya era inaudita, pero su situación ante la Justicia parece enmarañarse más conforme pasan los días. El joven, que es no vidente, fue trasladado a la penitenciaría el viernes al mediodía, por haber apuñalado al abogado Ernesto Fabián Zárate a principio de mes. Pero mientras su abogado lucha para aliviar su situación procesal y sacarlo de la cárcel, Vera deberá enfrentar un nuevo proceso, porque cuatro días después de haber sido detenido por el incidente con Zárate su ex pareja se presentó en la Fiscalía 1 de San Luis a denunciarlo por abuso sexual y amenazas. Sus allegados niegan que sea una persona capaz de cometer esos actos y critican a la jueza que lo encarceló; sus detractores, en cambio, lo califican como alguien agresivo, manipulador.
Vera, de 31 años, fue detenido el viernes 5 de enero en inmediaciones del Parque La Cerámica de San Luis como principal sospechoso de haber apuñalado a Zárate, un abogado de 49 años que aún sigue internado en el Hospital San Luis.
Si bien cada uno dio una versión distinta sobre qué fue lo que motivó la pelea entre ambos, ocurrida el jueves 4 a la madrugada, quedó claro que el ahora procesado fue el autor del ataque y que se dio en medio de una reunión con abundante ingesta de alcohol.
Al margen de las pruebas que la defensa fue incorporando durante la prórroga de la detención –Vera estuvo alojado trece días en la Comisaría 38ª de la capital–, lo que sin duda terminó complicándolo fue la declaración de Aldana Agüero, con quien tuvo una relación sentimental, fruto de la cual nació una nena que ahora tiene 2 años.
El nueve de enero, esa chica, que tiene 21 años, se presentó en forma espontánea en la Fiscalía 1, a cargo de Ernesto Lutens, para denunciar al padre de su hija por abuso sexual y amenazas.
Relató que conoció a Vera hace unos tres años, en la calle, porque el acusado es artista callejero e interpreta canciones cristianas para ganarse la vida, y que ella lo invitó a cantar a la iglesia a la que asistía.
“Todo fue muy rápido. Luego de tres semanas de conocerlo nos fuimos juntos a la costa de Buenos Aries. No teníamos un lugar fijo, íbamos y veníamos. Estuvimos en Buenos Aires dos meses o dos meses y medio. Durante ese tiempo la relación era de pareja y ahí quedé embarazada. Después me vine para San Luis sola y fue cuando me enteré que estaba esperando un hijo”, contó no en la fiscalía sino en una segunda declaración, que dio ante la jueza Virginia Palacios por el caso de Zárate.
Agüero no precisó si fue en ese viaje o en otro posterior, pero puntualizó que el abuso ocurrió el 5 de enero de 2016 en una habitación del hotel Argentino, de La Plata. “Me violó con otra persona más. Antes habíamos estado jugando al pool y tomando alcohol, no sé precisar con exactitud los hechos. Deduzco que estuve drogada, ya que no podía reaccionar”… “cuando desperté estaba en la cama. Vera me tenía abrazada y la otra persona se encontraba sobre mí”, aseguró ante el fiscal Lutens.

Un calvario
Dijo que nunca antes se animó a denunciar por temor y por las amenazas que recibía de parte de su ex, pero que con la noticia de su detención finalmente se decidió. “Textualmente me decía que me iba a matar sin ensuciarse las manos. Que no le importaba la niña y que si quería, pasaba por sobre cualquier familiar mío”, afirmó.
“Estando en pareja me obligó más de una vez a tener relaciones sin mi consentimiento. Me agredía verbal y físicamente. Me dejaba encerrada porque pensaba que yo me iba a encontrar con otros hombres, por sus celos enfermizos. Mientras estuve embarazada tuvimos una discusión, me empujó y provocó una pérdida en el embarazo”, lanzó Agüero entre otras tantas acusaciones del calvario que asegura haber vivido junto a Vera.
Tras escucharla, Lutens solicitó cuatro medidas: que la joven fuera citada a instar la acción penal; que se sometiera a una pericia psicológica; que sometieran a una pericia psicológica-psiquiátrica al acusado; y que, como medida cautelar, dicten una orden de restricción, para que Vera no se acerque a ella ni a su familia.
Tres días después, el viernes 12 de enero, Agüero fue a ratificar sus dichos al juzgado Penal 1, en ese momento a cargo de la jueza Virginia Palacios, que, por esos dichos, decidió citarla como testigo en la causa por el intento de homicidio a Zárate.
“Tras esa denuncia por delitos contra la integridad sexual, nosotros, tomando en cuenta que se trataba del mismo imputado, la citamos como testigo dentro de las 48 horas que teníamos para resolver (si procesaba a Vera o no), pero no para que hablara sobre la violación, sino para que nos diera un perfil del acusado”, le explicó Palacios a El Diario.
El viernes pasado, a horas de que venciera el plazo para decidir el destino judicial de Vera, que finalmente fue encarcelado, su ex lo definió como alguien que “premedita todo. Tiene pensado qué va a hacer y cómo lo va hacer. Manipula a las personas y sabe cómo hacerlo. Era celoso, obsesivo... Violento al hablar”.

Una intriga
La testigo también plantó la duda de que Vera sea ciego. “Yo le creía que no veía, pero ahora me entran dudas. Mi mamá siempre me decía ‘tené cuidado, para mí, ve’. Gente que lo conocía en la costa decía ‘él ve”. “Vuelvo para atrás y sí, realmente dudo… es muy habilidoso y no tiene nada que ver con la vista”, afirmó Agüero.
Justamente, Palacios se asió de esa posibilidad para fundar, en parte, el procesamiento y la prisión preventiva del joven, por el intento de homicidio de Zárate. 
“Claro está que la presunta discapacidad visual del imputado resulta un dato de suma trascendencia a los fines de evaluar” el presupuesto de que actuó en legítima defensa, “puesto que colocaría a la persona en una posición de inferioridad estrictamente aludiendo a un eventual escenario de lucha con la víctima”, expuso la magistrado. “Sin embargo, aquel extremo no ha sido acabadamente demostrado, la discapacidad visual y su porcentaje, más aún ha sido puesto en duda por quien resultare su pareja”, agregó en su resolución.
Si bien hubo otros elementos que fundaron el dictamen de Palacios, ése sería, de alguna manera, el más polémico.

Una junta médica
A Fabricio Danilo Luna, abogado de Vera, le resultó sumamente extraño que la jueza no haya considerado el certificado que adjuntó al expediente y que probaría que su cliente es ciego.
“Presenté un certificado expedido por un oftalmólogo matriculado, con lo que para mí quedó probada la discapacidad. Pasa que ella (Palacios) se valió del testimonio de una chica que lo pone en duda”, planteó el letrado, que también es no vidente.
“Mi cliente no tiene CUD (Certificado Único de Discapacidad), y si bien solicitamos una junta médica para obtenerlo, la demanda es mucha y nos dieron turno recién para abril. Ahora, con una situación de encarcelamiento, supongo que van a poder adelantárnoslo”, confió Luna.
De todas maneras, esas nuevas pruebas, con las que el letrado pretende fundar su apelación al procesamiento por la tentativa de homicidio de Zárate, atenderían solo parte de lo que, tras la denuncia por violación, se convirtió en un doble problema.
Habrá que ver qué nuevas medidas puede llegar a ordenar Sebastián Cadelago Filippi, juez natural de ambas causas, que se reintegraría de una licencia en los próximos días.

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Una ex denunció por abuso al no vidente preso

Una ex pareja complicó a Luis Ariel Vera ante la justicia. Según la joven, que tiene una hija con él, el no vidente que apuñaló a un abogado abusó de ella y la tenía amenazada.

Vera solía cantarle a Dios en la Vía Rivadavia. Fue trasladado al penal luego de que lo procesaron por el ataque a Zárate.

La acusación por intento de homicidio contra Luis Ariel Vera ya era inaudita, pero su situación ante la Justicia parece enmarañarse más conforme pasan los días. El joven, que es no vidente, fue trasladado a la penitenciaría el viernes al mediodía, por haber apuñalado al abogado Ernesto Fabián Zárate a principio de mes. Pero mientras su abogado lucha para aliviar su situación procesal y sacarlo de la cárcel, Vera deberá enfrentar un nuevo proceso, porque cuatro días después de haber sido detenido por el incidente con Zárate su ex pareja se presentó en la Fiscalía 1 de San Luis a denunciarlo por abuso sexual y amenazas. Sus allegados niegan que sea una persona capaz de cometer esos actos y critican a la jueza que lo encarceló; sus detractores, en cambio, lo califican como alguien agresivo, manipulador.
Vera, de 31 años, fue detenido el viernes 5 de enero en inmediaciones del Parque La Cerámica de San Luis como principal sospechoso de haber apuñalado a Zárate, un abogado de 49 años que aún sigue internado en el Hospital San Luis.
Si bien cada uno dio una versión distinta sobre qué fue lo que motivó la pelea entre ambos, ocurrida el jueves 4 a la madrugada, quedó claro que el ahora procesado fue el autor del ataque y que se dio en medio de una reunión con abundante ingesta de alcohol.
Al margen de las pruebas que la defensa fue incorporando durante la prórroga de la detención –Vera estuvo alojado trece días en la Comisaría 38ª de la capital–, lo que sin duda terminó complicándolo fue la declaración de Aldana Agüero, con quien tuvo una relación sentimental, fruto de la cual nació una nena que ahora tiene 2 años.
El nueve de enero, esa chica, que tiene 21 años, se presentó en forma espontánea en la Fiscalía 1, a cargo de Ernesto Lutens, para denunciar al padre de su hija por abuso sexual y amenazas.
Relató que conoció a Vera hace unos tres años, en la calle, porque el acusado es artista callejero e interpreta canciones cristianas para ganarse la vida, y que ella lo invitó a cantar a la iglesia a la que asistía.
“Todo fue muy rápido. Luego de tres semanas de conocerlo nos fuimos juntos a la costa de Buenos Aries. No teníamos un lugar fijo, íbamos y veníamos. Estuvimos en Buenos Aires dos meses o dos meses y medio. Durante ese tiempo la relación era de pareja y ahí quedé embarazada. Después me vine para San Luis sola y fue cuando me enteré que estaba esperando un hijo”, contó no en la fiscalía sino en una segunda declaración, que dio ante la jueza Virginia Palacios por el caso de Zárate.
Agüero no precisó si fue en ese viaje o en otro posterior, pero puntualizó que el abuso ocurrió el 5 de enero de 2016 en una habitación del hotel Argentino, de La Plata. “Me violó con otra persona más. Antes habíamos estado jugando al pool y tomando alcohol, no sé precisar con exactitud los hechos. Deduzco que estuve drogada, ya que no podía reaccionar”… “cuando desperté estaba en la cama. Vera me tenía abrazada y la otra persona se encontraba sobre mí”, aseguró ante el fiscal Lutens.

Un calvario
Dijo que nunca antes se animó a denunciar por temor y por las amenazas que recibía de parte de su ex, pero que con la noticia de su detención finalmente se decidió. “Textualmente me decía que me iba a matar sin ensuciarse las manos. Que no le importaba la niña y que si quería, pasaba por sobre cualquier familiar mío”, afirmó.
“Estando en pareja me obligó más de una vez a tener relaciones sin mi consentimiento. Me agredía verbal y físicamente. Me dejaba encerrada porque pensaba que yo me iba a encontrar con otros hombres, por sus celos enfermizos. Mientras estuve embarazada tuvimos una discusión, me empujó y provocó una pérdida en el embarazo”, lanzó Agüero entre otras tantas acusaciones del calvario que asegura haber vivido junto a Vera.
Tras escucharla, Lutens solicitó cuatro medidas: que la joven fuera citada a instar la acción penal; que se sometiera a una pericia psicológica; que sometieran a una pericia psicológica-psiquiátrica al acusado; y que, como medida cautelar, dicten una orden de restricción, para que Vera no se acerque a ella ni a su familia.
Tres días después, el viernes 12 de enero, Agüero fue a ratificar sus dichos al juzgado Penal 1, en ese momento a cargo de la jueza Virginia Palacios, que, por esos dichos, decidió citarla como testigo en la causa por el intento de homicidio a Zárate.
“Tras esa denuncia por delitos contra la integridad sexual, nosotros, tomando en cuenta que se trataba del mismo imputado, la citamos como testigo dentro de las 48 horas que teníamos para resolver (si procesaba a Vera o no), pero no para que hablara sobre la violación, sino para que nos diera un perfil del acusado”, le explicó Palacios a El Diario.
El viernes pasado, a horas de que venciera el plazo para decidir el destino judicial de Vera, que finalmente fue encarcelado, su ex lo definió como alguien que “premedita todo. Tiene pensado qué va a hacer y cómo lo va hacer. Manipula a las personas y sabe cómo hacerlo. Era celoso, obsesivo... Violento al hablar”.

Una intriga
La testigo también plantó la duda de que Vera sea ciego. “Yo le creía que no veía, pero ahora me entran dudas. Mi mamá siempre me decía ‘tené cuidado, para mí, ve’. Gente que lo conocía en la costa decía ‘él ve”. “Vuelvo para atrás y sí, realmente dudo… es muy habilidoso y no tiene nada que ver con la vista”, afirmó Agüero.
Justamente, Palacios se asió de esa posibilidad para fundar, en parte, el procesamiento y la prisión preventiva del joven, por el intento de homicidio de Zárate. 
“Claro está que la presunta discapacidad visual del imputado resulta un dato de suma trascendencia a los fines de evaluar” el presupuesto de que actuó en legítima defensa, “puesto que colocaría a la persona en una posición de inferioridad estrictamente aludiendo a un eventual escenario de lucha con la víctima”, expuso la magistrado. “Sin embargo, aquel extremo no ha sido acabadamente demostrado, la discapacidad visual y su porcentaje, más aún ha sido puesto en duda por quien resultare su pareja”, agregó en su resolución.
Si bien hubo otros elementos que fundaron el dictamen de Palacios, ése sería, de alguna manera, el más polémico.

Una junta médica
A Fabricio Danilo Luna, abogado de Vera, le resultó sumamente extraño que la jueza no haya considerado el certificado que adjuntó al expediente y que probaría que su cliente es ciego.
“Presenté un certificado expedido por un oftalmólogo matriculado, con lo que para mí quedó probada la discapacidad. Pasa que ella (Palacios) se valió del testimonio de una chica que lo pone en duda”, planteó el letrado, que también es no vidente.
“Mi cliente no tiene CUD (Certificado Único de Discapacidad), y si bien solicitamos una junta médica para obtenerlo, la demanda es mucha y nos dieron turno recién para abril. Ahora, con una situación de encarcelamiento, supongo que van a poder adelantárnoslo”, confió Luna.
De todas maneras, esas nuevas pruebas, con las que el letrado pretende fundar su apelación al procesamiento por la tentativa de homicidio de Zárate, atenderían solo parte de lo que, tras la denuncia por violación, se convirtió en un doble problema.
Habrá que ver qué nuevas medidas puede llegar a ordenar Sebastián Cadelago Filippi, juez natural de ambas causas, que se reintegraría de una licencia en los próximos días.

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