Opinión

Vivir sin marcas

Todo aquello que hemos vivido y que nos ha producido un gran dolor provocará en nuestro interior una marca, “marca” que nos llevará a movernos a través de determinadas conductas. Esa marca, estos síntomas que la persona comienza a vivir, pesadillas, depresión, culpas, depresión, híper vigilancia, insomnio o dormir por largos períodos de tiempos nos dicen que ese hecho traumático no fue sanado, nos están hablando que la persona no está totalmente curada, aunque quizás se esfuerce por decir al resto de su familia que todo está mucho mejor. Todos estos síntomas hablan de una actitud de querer evadirse y aislarse de todo lo que la rodea y si bien todas estas acciones son normales y es necesario entenderlas, necesitamos sanarlos. Tengamos en cuenta que todo aquello que guardamos se transforma en un peso, en una carga emocional difícil de sostener.

Toda persona que ha vivido un hecho traumático, atravesará por una situación a la que llamamos “estrés postraumático”, que requerirá de un trabajo psico-educacional que le permita a la persona poder volver a vivir en su normalidad para que pueda recuperar sus ganas de vivir y sus ganas de soñar.

Lo que también necesitamos saber es que del dolor, de esa marca también sacaremos algo bueno. Cuando alguien nos lastimó habremos aprendido a detectar a aquellas personas que sólo se acercarán a nuestra vida para lastimarnos, entonces, cuando quieran volver a hacerlo, no lo permitirás más.

Cada experiencia de dolor que vivimos tenemos que transformarla en un nuevo aprendizaje. Tenemos que haber aprendido algo de esa mamá que te abandonó, de ese papá que te rechazó, de ese marido que te engañó o de ese dolor. Aprendamos de ese trauma que hemos sanado para que cuando quiera volver se encuentre con una persona tal que no le permita aproximarse a su círculo íntimo. Derribá a ese gigante, erradicalo de tu vida. Cuando lo hagas, cada vez que quiera venir un gigante nuevo habrás aprendido a cómo derrotarlos porque ya habrás vencido a los anteriores. Cada vez que venga una experiencia de dolor, decí: “La voy a derrotar como derroté al anterior porque he aprendido de cada experiencia vivida y de ahora en más nadie podrá lastimarme”. Tenés capacidad para dejar atrás toda experiencia traumática por completo. ¿Cómo? Veamos:

1. Nunca regreses al lugar del dolor, al lugar del trauma, con la gente que te traicionó. No regreses al pasado, en él no hay nada, sólo pasado.

2. Nunca sientas lástima de vos mismo. -“¡Ay! lo que me pasó, ¡ay! lo que me hicieron”, no te eches la culpa de lo que no hiciste. Nunca permitas que venga nadie a acusarte de lo que no hiciste, que nadie te acuse, no sos culpable de esa marca que otras personas dejaron en tu vida.

3. No dejes que tus pensamientos te manejen. No te muevas por lo que pensás y sentís. Tenés que ser leal a la verdad y no a tus sentimientos. Tu lealtad depende de tu amor a la verdad.

La realidad no es lo que ves, la realidad es lo que hay en tu interior y es la capacidad que tenés de levantarte ante cada dolor, ante cada marca frente a la cual te volviste a parar y a enfrentar la vida. ¡Sos más fuerte de lo que pensás!

 No te detengas, un nuevo tiempo está naciendo junto con vos.

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