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Tras dos días de ingenio, 20 jóvenes crearon cuatro videojuegos

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Tras dos días de ingenio, 20 jóvenes crearon cuatro videojuegos

Con el apoyo de la ULP, que les prestó sus oficinas, los aficionados pusieron a prueba su talento en programación.

Las oficinas del edificio IV del Parque Informático de La Punta mostraban rastros de dos días de trabajo ininterrumpido. Las sillas estaban desperdigadas en una sala de unas veinte computadoras. Aquí y allá había bolsas de comida y gaseosas a medio tomar. Y 20 jóvenes tipeaban, cansados pero contentos, para darle los últimos detalles a los videojuegos que crearon desde cero por su cuenta. "Global Game Jam", un evento internacional que convocó a aficionados de más de 900 ciudades del mundo había finalizado y los puntanos lograron aportar su grano de arena, mediante cuatro videojuegos basados en el ingenio, la diversión y hasta el clima político internacional. 

Andrés Micalizzi, coordinador de "Lúdico Geek", la asociación que participó del evento en la provincia, explicó que la consigna de este año, fue la “transmisión”. A partir de esa idea debieron desarrollar un videojuego en 48 horas, para que luego sea compartido en la página web del evento (www.globalgamejam.org). Aclaró que no hay ganadores, pero los juegos pueden ser destacados. El desafío tiene más que ver con un encuentro para demostrar las habilidades de la comunidad independiente de desarrolladores, que fuera de la gran industria, crean proyectos, con el sueño de que alguna vez, lo lleven a las grandes plataformas. “Hay que agradecer a la ULP que nos brindó el laboratorio que tiene una máquinas de primera”, remarcó Micalizzi, que trabaja como administrativo y cuya pasión de los videojuegos lo llevó a participar. 

Por 48 horas, turnándose para dormir un par de horas, de a equipos de cuatro o cinco, los jóvenes desarrollaron la idea, los personajes, la historia, la lógica del juego y hasta los sonidos. Micalizzi indicó que es vital el trabajo colaborativo. Mientras algunos generaban las líneas de código para determinar las posibilidades infinitas de decisiones, otros dibujaban con lápiz o en photoshop a los personajes. “La base de la programación es lógica, para poder deconstruir el problema. Un juego es una solución a un desafío”, explicó el aficionado.

Así salieron cuatro juegos, algunos más terminados que otros. "Heat", del que participó Micalizzi, consistía en un operario, que con un lanzallamas, iba calentando cajas para destruirlas y abrirse paso en un depósito. Desde el color amarillo del mameluco del personaje, a la infinidad de cajas por nivel, todo fue creado desde cero, en tan sólo 24 horas. Y eso fue porque un proyecto inicial falló en múltiples ocasiones y debieron improvisar.

Juan Ignacio Guerra, de 25 años, vino a La Punta para estudiar programación de videojuegos. Espera volver a Ushuaia y encontrar trabajo con sus nuevos conocimientos. Él participó de "Electric Cat", en el que un gato tenía que elegir diversas opciones para abrir compuertas. Junto a su computadora, se veían los distintos bosquejos del animal, que dibujó a mano y luego escaneó. “Siempre me gustaron los videojuegos, siempre me gustó dibujar animales y combinadas esas dos cuestiones quise crear algo propio”, afirmó.
 

Matías Irusta quedó un poco más atrás en su proyecto, algo entendible, dado que sólo trabajó junto a otro compañero. La idea, aún sin nombre, es un juego de estrategia, en el que en una red de fábricas se administran recursos y edificios para ganar dinero. 

Por último “Bring Down the Wall” (Tiren abajo el muro) presentaba la idea más llamativa. Una figura, similar a Donald Trump, pixelada detrás de un muro de concreto, mira desde arriba a un grupo de gente. A través de la “transmisión de emociones”, como ira, o afecto, se lo puede derribar. “La idea es mantener los recursos del juego, que son población, recursos alimenticios y cantidad de rebeldes, para evitar un golpe de estado”, describió José Mauricio Díaz, que se encargó del arte del juego: mediante photoshop, creó y animó a los personajes. El joven, que estudia diseño web en la UNSL, no duda que los videojuegos sean un arte. “No tendría porqué ser un debate, que se lo desprestigie o que tengan que ser super inteligentes para que sean arte”, argumentó. Junto a un grupo de compañeros trabajo en juegos educativos, a través de las becas “Soñando Junto a Vos”. “Hay que incentivar a la comunidad, traer gente de afuera o con eventos como estos”, concluyó el joven, ante un mundo que de a poco, se abre paso en San Luis. 
 

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Tras dos días de ingenio, 20 jóvenes crearon cuatro videojuegos

Con el apoyo de la ULP, que les prestó sus oficinas, los aficionados pusieron a prueba su talento en programación.

"Heat" fue creado en tan sólo 24 horas. Consiste en un operario que "destruye cajas" para pasar de niveles. (Foto: Martin Gómez)

Las oficinas del edificio IV del Parque Informático de La Punta mostraban rastros de dos días de trabajo ininterrumpido. Las sillas estaban desperdigadas en una sala de unas veinte computadoras. Aquí y allá había bolsas de comida y gaseosas a medio tomar. Y 20 jóvenes tipeaban, cansados pero contentos, para darle los últimos detalles a los videojuegos que crearon desde cero por su cuenta. "Global Game Jam", un evento internacional que convocó a aficionados de más de 900 ciudades del mundo había finalizado y los puntanos lograron aportar su grano de arena, mediante cuatro videojuegos basados en el ingenio, la diversión y hasta el clima político internacional. 

Andrés Micalizzi, coordinador de "Lúdico Geek", la asociación que participó del evento en la provincia, explicó que la consigna de este año, fue la “transmisión”. A partir de esa idea debieron desarrollar un videojuego en 48 horas, para que luego sea compartido en la página web del evento (www.globalgamejam.org). Aclaró que no hay ganadores, pero los juegos pueden ser destacados. El desafío tiene más que ver con un encuentro para demostrar las habilidades de la comunidad independiente de desarrolladores, que fuera de la gran industria, crean proyectos, con el sueño de que alguna vez, lo lleven a las grandes plataformas. “Hay que agradecer a la ULP que nos brindó el laboratorio que tiene una máquinas de primera”, remarcó Micalizzi, que trabaja como administrativo y cuya pasión de los videojuegos lo llevó a participar. 

Por 48 horas, turnándose para dormir un par de horas, de a equipos de cuatro o cinco, los jóvenes desarrollaron la idea, los personajes, la historia, la lógica del juego y hasta los sonidos. Micalizzi indicó que es vital el trabajo colaborativo. Mientras algunos generaban las líneas de código para determinar las posibilidades infinitas de decisiones, otros dibujaban con lápiz o en photoshop a los personajes. “La base de la programación es lógica, para poder deconstruir el problema. Un juego es una solución a un desafío”, explicó el aficionado.

Así salieron cuatro juegos, algunos más terminados que otros. "Heat", del que participó Micalizzi, consistía en un operario, que con un lanzallamas, iba calentando cajas para destruirlas y abrirse paso en un depósito. Desde el color amarillo del mameluco del personaje, a la infinidad de cajas por nivel, todo fue creado desde cero, en tan sólo 24 horas. Y eso fue porque un proyecto inicial falló en múltiples ocasiones y debieron improvisar.

Juan Ignacio Guerra, de 25 años, vino a La Punta para estudiar programación de videojuegos. Espera volver a Ushuaia y encontrar trabajo con sus nuevos conocimientos. Él participó de "Electric Cat", en el que un gato tenía que elegir diversas opciones para abrir compuertas. Junto a su computadora, se veían los distintos bosquejos del animal, que dibujó a mano y luego escaneó. “Siempre me gustaron los videojuegos, siempre me gustó dibujar animales y combinadas esas dos cuestiones quise crear algo propio”, afirmó.
 

Matías Irusta quedó un poco más atrás en su proyecto, algo entendible, dado que sólo trabajó junto a otro compañero. La idea, aún sin nombre, es un juego de estrategia, en el que en una red de fábricas se administran recursos y edificios para ganar dinero. 

Por último “Bring Down the Wall” (Tiren abajo el muro) presentaba la idea más llamativa. Una figura, similar a Donald Trump, pixelada detrás de un muro de concreto, mira desde arriba a un grupo de gente. A través de la “transmisión de emociones”, como ira, o afecto, se lo puede derribar. “La idea es mantener los recursos del juego, que son población, recursos alimenticios y cantidad de rebeldes, para evitar un golpe de estado”, describió José Mauricio Díaz, que se encargó del arte del juego: mediante photoshop, creó y animó a los personajes. El joven, que estudia diseño web en la UNSL, no duda que los videojuegos sean un arte. “No tendría porqué ser un debate, que se lo desprestigie o que tengan que ser super inteligentes para que sean arte”, argumentó. Junto a un grupo de compañeros trabajo en juegos educativos, a través de las becas “Soñando Junto a Vos”. “Hay que incentivar a la comunidad, traer gente de afuera o con eventos como estos”, concluyó el joven, ante un mundo que de a poco, se abre paso en San Luis. 
 

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