Editorial

Los humanos que muchos no ven

El 2017 fue un año atravesado de principio a fin por las crónicas sobre desastres humanitarios en todo el mundo. Muchas de esas crisis continúan desarrollándose mientras persisten los efectos devastadores sobre las poblaciones. 

El reporte “Suffering in Silence” (Sufriendo en silencio), elaborado por la agencia humanitaria internacional, CARE, reclama atención para aquellas crisis que llevan mucho tiempo siendo desatendidas por la comunidad mundial.

“Todos sabemos que una sola fotografía puede hacer que el mundo preste atención a un asunto. Pero los habitantes de los países que analiza este informe están muy lejos de las cámaras y los micrófonos de este mundo”, dijo Laurie Lee, funcionaria del organismo.

Resulta difícil enterarse acerca del sufrimiento de las personas de partes del mundo que no son destinos turísticos populares, consideradas de baja prioridad para la seguridad global o a las que simplemente es demasiado difícil acceder. A los medios de comunicación les resulta un enorme desafío seguir el rápido ciclo de las noticias, pero es de suma importancia relatar las historias de aquellas personas “que enfrentan sus horas más oscuras”.

Al informar sobre Corea del Norte los focos suelen centrarse en las tensiones nucleares, pero el informe presentado el 22 de enero concluyó que los medios de comunicación han pasado por alto la situación humanitaria que vive ese país.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que 18 millones de norcoreanos, o 70 por ciento de la población, padecen inseguridad alimentaria y dependen de ayuda en este sentido, mientras que dos de cada cinco están desnutridos.

A la situación política del país se suman los frecuentes desastres naturales, entre ellos las prolongadas sequías, que han exacerbado la crisis humanitaria. En 2017, Corea del Norte experimentó su peor sequía desde 2001, lo que afectó la producción agrícola y, por ende, a la seguridad alimentaria.

Entre los más vulnerables se cuentan mujeres, niñas y niños. Se estima que casi un tercio de todas las embarazadas y madres en período de lactancia, así como más de 200.000 menores de edad, sufren desnutrición severa.

De las 10 crisis que retrata el informe, siete tienen lugar en África. Entre ellas figura la de la República Democrática del Congo (RDC), afectada por un aumento de la violencia y un drástico deterioro de la situación humanitaria.

“Lo que tenemos ahora son todos los ingredientes para una catástrofe humanitaria”, dice CARE. Si la comunidad internacional no reacciona con rapidez, será demasiado tarde.

De los más de cuatro millones de congoleños desplazados, dos millones huyeron de sus hogares solamente en 2017. El conflicto destruyó escuelas, clínicas, infraestructura vinculada al agua, y también establecimientos agrícolas, además de hacer que casi nueve millones de personas necesiten asistencia humanitaria. Se prevé que en 2018 esta cifra aumentará a unos 13 millones.

Casi dos millones de niños y niñas también padecen desnutrición severa, lo que representa 12 por ciento de la infancia afectada por este flagelo en el mundo.

La falta de cobertura de la crisis no solo hace que el público no esté informado sobre la misma, sino que también impacta en el nivel del financiamiento de la ayuda humanitaria y, por lo tanto, en las vidas de los afectados.

De las 10 crisis sobre las que menos se informó este año, seis figuran también en la lista de la ONU sobre las emergencias más subfinanciadas en 2017. Son los humanos que muchos no ven. Los que sufren en silencio.

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