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Lo que va de un presidente a un periodista

Quienes tienen la responsabilidad de gobernar deben hacerlo en plenitud, para eso han sido elegidos. Cuentan con la legalidad de su lado, el pueblo en las urnas les ha otorgado un mandato irrenunciable. Estos conceptos caben para todos los gobernantes, sobre todo para quien ocupa la primera magistratura del país.

Sin caer en profundidades que generen controversias, es función del  periodismo informar y analizar la realidad. Cuando el Presidente de la República da una conferencia de prensa, no se espera que describa lo que todos saben, se esperan definiciones, compromisos, aclaraciones. Es correcto que el primer mandatario brinde una conferencia de prensa. Parece interesante, adecuado, pertinente. Es cumplir con uno de los deberes de un funcionario público. En Argentina hay toda una controversia en torno al modo en que cada ocupante del sillón de Rivadavia cumplió este precepto. 

La palabra presidencial tiene mucho peso y mucha influencia. Dijo, por ejemplo: “Hablo como ciudadano, y la verdad que no entiendo cómo los jueces pudieron procesar a un policía que cumplía con su deber de proteger a una persona que fue atacada. Me parece que es un fallo acorde con lo que piensa Zaffaroni. Como Presidente, a la Justicia la respeto como un poder independiente”. Estas expresiones constituyen una clara intromisión en las funciones de otro poder. ¿Con qué libertad falla un juez que sabe de antemano que el Presidente de la República tiene posición tomada en una cuestión y la expresa públicamente? ¿Qué protección a sus derechos pueden sentir los ciudadanos implicados directa o indirectamente en esta causa? Entre las cosas a las que renuncia quien quiere ocupar tan alto cargo está la de poder hablar como un simple ciudadano. Sencillamente porque no lo es. Se postuló para ser el presidente de todos los argentinos y ganó ese espacio. 

La jornada fue difícil para el gobierno nacional. Se conocieron pedidos de investigación y nuevas denuncias contra el ministro de Finanzas, el subsecretario general de la Presidencia y una exfuncionaria hermana del ministro de Trabajo (funcionario también denunciado).

"Uno de mis principales compromisos es el apego a la transparencia y una administración clara. Estos funcionarios en los que yo creo tienen que demostrar que estas acusaciones no tienen sustento. Todos debemos dar explicaciones y nadie se debe enojar”, dijo en otro tramo de su conferencia de prensa. ¿Enojarse? En algunas circunstancias pareciera que no se comprenden las obligaciones de los funcionarios. Lejos de enojarse, algunas de las acusaciones constituyen delitos graves. Implican ocultamientos incompatibles con la función pública. Además, ¿cuál es la importancia de que se enojen o no? La Argentina tiene problemas muy serios, muy preocupantes. ¿Qué importancia tiene algún enojo absolutamente desubicado? La fuerza política gobernante blande la transparencia como su principal bandera. No parece mostrar mucho apego a la hora de abandonar los dichos y pasar a los hechos, y todavía cabe que se enojen. Francamente llamativo.

Ante cada interrogante, prevalece la descripción, el enunciado de intenciones, reproches, lamentos. Referencias a cuestiones internas de poca importancia. El Presidente dijo que el objetivo central del retiro en Chapadmalal había sido fortalecer "al equipo": "Este encuentro tiene como objetivo promover, revalidar el valor del equipo, de compartir. El conjunto es más importante que el individuo". En verdad lo importante es resolver los graves problemas de los argentinos. De a uno, de a dos o en equipos. Son formas, son medios. Puede haber mucho equipo, pero si no se logra enderezar el rumbo.  

Y, por supuesto, sirvió el encuentro para seguir con la amenaza concreta: o baja el déficit (ajuste) o habrá que seguir endeudándose. 

Soluciones pocas. Abundantes descripciones, frases y comentarios. 

“El mar es inmenso, el submarino es pequeño”, ¿algo que agregar?

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Quienes tienen la responsabilidad de gobernar deben hacerlo en plenitud, para eso han sido elegidos. Cuentan con la legalidad de su lado, el pueblo en las urnas les ha otorgado un mandato irrenunciable. Estos conceptos caben para todos los gobernantes, sobre todo para quien ocupa la primera magistratura del país.

Sin caer en profundidades que generen controversias, es función del  periodismo informar y analizar la realidad. Cuando el Presidente de la República da una conferencia de prensa, no se espera que describa lo que todos saben, se esperan definiciones, compromisos, aclaraciones. Es correcto que el primer mandatario brinde una conferencia de prensa. Parece interesante, adecuado, pertinente. Es cumplir con uno de los deberes de un funcionario público. En Argentina hay toda una controversia en torno al modo en que cada ocupante del sillón de Rivadavia cumplió este precepto. 

La palabra presidencial tiene mucho peso y mucha influencia. Dijo, por ejemplo: “Hablo como ciudadano, y la verdad que no entiendo cómo los jueces pudieron procesar a un policía que cumplía con su deber de proteger a una persona que fue atacada. Me parece que es un fallo acorde con lo que piensa Zaffaroni. Como Presidente, a la Justicia la respeto como un poder independiente”. Estas expresiones constituyen una clara intromisión en las funciones de otro poder. ¿Con qué libertad falla un juez que sabe de antemano que el Presidente de la República tiene posición tomada en una cuestión y la expresa públicamente? ¿Qué protección a sus derechos pueden sentir los ciudadanos implicados directa o indirectamente en esta causa? Entre las cosas a las que renuncia quien quiere ocupar tan alto cargo está la de poder hablar como un simple ciudadano. Sencillamente porque no lo es. Se postuló para ser el presidente de todos los argentinos y ganó ese espacio. 

La jornada fue difícil para el gobierno nacional. Se conocieron pedidos de investigación y nuevas denuncias contra el ministro de Finanzas, el subsecretario general de la Presidencia y una exfuncionaria hermana del ministro de Trabajo (funcionario también denunciado).

"Uno de mis principales compromisos es el apego a la transparencia y una administración clara. Estos funcionarios en los que yo creo tienen que demostrar que estas acusaciones no tienen sustento. Todos debemos dar explicaciones y nadie se debe enojar”, dijo en otro tramo de su conferencia de prensa. ¿Enojarse? En algunas circunstancias pareciera que no se comprenden las obligaciones de los funcionarios. Lejos de enojarse, algunas de las acusaciones constituyen delitos graves. Implican ocultamientos incompatibles con la función pública. Además, ¿cuál es la importancia de que se enojen o no? La Argentina tiene problemas muy serios, muy preocupantes. ¿Qué importancia tiene algún enojo absolutamente desubicado? La fuerza política gobernante blande la transparencia como su principal bandera. No parece mostrar mucho apego a la hora de abandonar los dichos y pasar a los hechos, y todavía cabe que se enojen. Francamente llamativo.

Ante cada interrogante, prevalece la descripción, el enunciado de intenciones, reproches, lamentos. Referencias a cuestiones internas de poca importancia. El Presidente dijo que el objetivo central del retiro en Chapadmalal había sido fortalecer "al equipo": "Este encuentro tiene como objetivo promover, revalidar el valor del equipo, de compartir. El conjunto es más importante que el individuo". En verdad lo importante es resolver los graves problemas de los argentinos. De a uno, de a dos o en equipos. Son formas, son medios. Puede haber mucho equipo, pero si no se logra enderezar el rumbo.  

Y, por supuesto, sirvió el encuentro para seguir con la amenaza concreta: o baja el déficit (ajuste) o habrá que seguir endeudándose. 

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