Subasta

Buena Esperanza empezó el año con buenas expectativas

La consignataria Alfredo Mondino puso en marcha su temporada de remates en el sur de San Luis con buenos números en un mercado que sigue esperando un despegue.

Después de un pequeño descanso estival, la clásica feria ganadera del sur de la provincia volvió a ponerse en marcha. La firma que comanda Alfredo Mondino abrió su calendario anual de remates en Buena Esperanza, una de las plazas más concurridas e importantes de San Luis, con un importante encierre de más de 2.500 cabezas.

Vale el número por sí mismo y por el momento ganadero, un sector que aún sigue esperando un despegue que no llega, sobre todo en materia de exportaciones, aunque los criadores siguen confiando en su potencial y en las condiciones que tiene la Argentina.

La empresa con raíces en la localidad cordobesa de Del Campillo ya había inaugurado su propio año de remates cuando la semana anterior puso a la venta más de mil vacunos en Villa Huidobro, otra de sus plazas habituales. Pero tras un enero sin ferias, la del Departamento Dupuy era la primera del 2018 en tierras sanluiseñas, por lo que la atención estaba puesta en la cantidad de hacienda y en los precios. 

Desde la cantidad de asistentes hasta el número de animales encerrados, la subasta mensual siempre es un buen indicador de los ánimos del sector y del momento del mercado ganadero en la región. Por eso, la revista El Campo estuvo en la primera cita de una jornada que de ahora en más se repetirá todos los segundos viernes de cada mes hasta diciembre y que marcará el pulso de una ganadería que no afloja, pese a no ser la panacea que muchos esperaban.

Bajo un calor que se fue intensificando con el pasar de las horas, la jornada fue el fiel espejo de todas las caras que hoy tiene el negocio: números difíciles para hacer engorde (el precio del maíz se disparó), campos que sufren por la falta de lluvias, las primeras salidas de terneros del destete, y productores que a pesar de todo siguen invirtiendo en sus rodeos con la fe de siempre.

La hora señalada para iniciar la subasta fue un poco más temprano de lo habitual, para evitar que el sol agobiante del mediodía encontrara a los compradores todavía entre medio de los corrales de hacienda gorda. El día tampoco fue el de siempre. Aunque religiosamente los remates suelen ser los viernes, esta vez tuvieron que hacerlo el jueves para que el fin de semana extra largo no demorara los traslados y la faena en los frigoríficos.

Fueron 872 los animales para consumo que se pusieron a la venta en la primera parte del día, antes de las diez de la mañana, en un momento donde la faena es bastante alta en muchas partes del país. Los novillos y vaquillonas livianas fueron comprados entre los $35 y los $36,20; las categorías medianas se vendieron entre $32,60 y $35; mientras que los vacunos más pesados oscilaron entre los $29 y los $34,60. Luego, en las últimas filas de corrales, las vacas gordas fueron pagadas entre $25,80 y $26, y los toros gordos entre $27 y $29 por los representantes de frigoríficos y abastos que regularmente asisten a incorporar carne al predio recostado sobre la Autopista N° 55.

“Son precios muy alentadores. Las señales que hay son positivas. De acá para adelante va a empezar a faltar hacienda y se están abriendo nuevos mercados, por eso siempre el que pueda comprar  tiene que aprovechar porque va a hacer negocio”, motivó, confiado, Roberto Mondino a los habitantes de las gradas.

Es que si bien durante todo 2017 los precios de la hacienda no lograron ganar esa interminable carrera contra la inflación, y los costos de insumos básicos como el combustible y la energía eléctrica han aumentado varias veces, las perspectivas del negocio siguen siendo mejores que las que se tenían hace algunos atrás, cuando las políticas del gobierno kirchnerista tenían inmovilizado al sector. Ahora hay incentivos a la exportación, aunque siguen faltando para producir novillos.

Según los expertos del sector ganadero, a partir de ahora terminarán la oferta importante, va a faltar hacienda, lo que puede elevar los precios.

“Tenemos una ganadería que está firme, como todos esperábamos. Por eso el año arranca con muchas expectativas. No sabemos si los precios van a ser extravagantes pero vamos a entrar a un mercado estable, con promedios con los cuales podremos sentirnos cómodos y trabajar, invertir, sembrar pasturas, criar, recriar y engordar”, aseguró el martillero, quien sintetizó: “Después de los  momentos muy malos que pasamos en los años pasados, vemos todo con mucho optimismo”.

Como siempre, el almuerzo sirvió como momento de reencuentro entre productores, agentes y consignatarios. Y más que nunca las conversaciones se centraron en las novedades del clima y los pronósticos, si llovió en tal o cual lugar, en el estado de las rutas, en sí los números dan o no, o sobre qué decisiones tomar con la hacienda este año.

Sin llegar a números de otros remates, una buena cantidad de público se sentó en las gradas que rodean la pista techada para iniciar la venta de 1.720 cabezas de invernada y cría, un encierre bastante grande para los que se acostumbran a ver en estas primeras épocas del año.

Entre los lotes más numerosos estuvieron los de terneros de entre 100 y 200 kilos. “Vemos que hay una salida anticipada por la seca que están sufriendo La Pampa y Buenos Aires. Todo lo que antes salía en marzo o en abril, empezó a aparecer ahora porque los campos no dan para más. Entonces creemos que va a ser un poco más escalonada la llegada de hacienda y eso va a hacer que el precio se mantenga en los próximos meses”, explicó Francisco Garín, gerente general de la compañía cordobesa.

Con mínimos de $47,50 y máximos de $50, los machos de entre 100 y 150 kilos partieron a distintos campos de la zona que, según Garín, “está muy linda, a diferencia de otros lugares donde hay un poco más de seca”. Los terneros de más de 150 kilos salieron con precios de entre $42,50 y $47,50. Los novillitos de entre 200 y 250 kilos fueron desde los $34,80 hasta los $35,90, y los que pesaron más de 250 kilos se pagaron entre $33 y $35.

Por el lado de las hembras, los precios estuvieron un poco más abajo. Las terneras de entre 100 y 150 kilos tuvieron mínimos de $44,20 y máximos de $49,70, mientras que las de hasta 200 kilos fueron compradas entre $41 y $42,50. Las vaquillonas de entre 200 y 250 kilos hicieron valores desde $36,20 hasta $39,80; y las más pesadas (de hasta 300 kilos) cotizaron entre $32 y $33,50.

Las últimas en salir a la pista fueron las vaquillonas y vacas preñadas o con crías al pie. Y fueron también las que menos manos levantaron. Restará ver si es una tendencia que continuará durante las próximas subastas o si los vientres tendrán un mercado más acotado, como sucedió en una buena parte del año pasado.

Al finalizar las ventas, los representantes de la firma martillera se fueron conformes con el resultado y el interés de los productores que llegaron de diferentes campos del sur de San Luis, Córdoba y La Pampa, principalmente.

Dentro de un mes, cuando empiece la campaña de vacunación contra las principales enfermedades del ganado vacuno, tendrán una mejor dimensión de cómo están los establecimientos en cuanto a stock para afrontar el mercado interno y los nuevos destinos que se van abriendo en el extranjero. “Creemos que se ha mantenido y aumentado la ganadería en casi toda la zona donde tenemos influencia. El que estaba en el negocio aumentó sus rodeos o dejó madres,  y el que no estaba compró animales y armó su plantel en los últimos meses”, opinó el gerente.

Una de las principales novedades con las que se despertó esta nueva temporada de remates es la reciente aprobación del protocolo para exportar carne fresca a China, que sumará toneladas a los cortes congelados que ya se enviaban. Las consignatarias creen que esa nueva oportunidad que se abre para los productores puede generar un impacto positivo en los diferentes eslabones de la ganadería argentina.

El  tope que pagaron los productores por terneros machos livianos (100 a 150 kilos) fue de $50, la categoría que sigue siendo la más rendidora. En cambio, costó mucho sacar las vacas preñadas y las que se presentaron en Buena Esperanza con cría al pie.

“Sabemos que China representa más cantidad que precios altos. Pero al tener un volumen grande de hacienda colocada, vamos a tener que trabajar más. Es bueno que podamos exportar, por eso siempre aconsejamos a nuestros clientes que se anoten para vender en el extranjero y que tengan abiertos los dos mercados”, reveló Garín.

Ahora que ya abrió los telones de un nuevo año, la subasta de Buena Esperanza y las otras que realizará Alfredo Mondino en diferentes localidades del centro y el oeste del país, serán una buena pantalla para ver si finalmente esas políticas cumplen con las expectativas que despiertan y si el negocio sigue amagando o finalmente sirve de plataforma para el despegue que esperan los productores.

“Hay muy buen ánimo, la gente está bien, los valores van afirmándose de a poco, el gordo va subiendo, creemos que va a ser un buen año para todos”, finalizó Garín, muy motivado.

 

El campo Subastabuena esperanza