Opinión

Chau pañales: cómo encarar el “operativo” y evitar frustraciones

El verano y las vacaciones, para muchos padres, son casi el disparo de salida hacia la complicada carrera de decirle adiós a los pañales. Hace calor, estamos más tiempo en casa y podemos acompañar a los chicos en ese proceso que requiere un gran esfuerzo de su parte y de la nuestra. Pero atención: no siempre están listos para lograrlo cuando el termómetro marca más de 30 °C o inmediatamente después de su segundo cumpleaños y es importante que detectemos si hay que dar marcha atrás y esperar un tiempo más antes de sacárselos.

“No pasa solo por la época del año, sino por la edad madurativa del niño. El control de esfínter, en promedio, se da después de los dos años. Pero hay chicos que tardan menos y algunos que lo logran después de los tres años", explicó el pediatra Martín Frau, quien destacó que la maduración de los pequeños se mide por rangos. Además, es importante tener en cuenta el contexto en el que se encuentran los chicos, ya que no es igual el proceso de un niño que es hijo único al de otro que tiene hermanos o va al jardín maternal y ve a otros niños que van al baño.

Si la familia quiere arrancar con el operativo “chau pañales”, existen algunos signos que permiten detectar si los chicos están preparados. Por ejemplo, que ellos se den cuenta que tienen ganas de hacer pis e intenten sacarse el pañal porque les molesta. Una buena idea en esos casos es usar los que se asemejan a una bombacha o un calzoncillo (llamados pants), ya que se los pueden subir y bajar solos y practicar.

“Hay chicos que avisan y piden que los acompañen. Si no lo hacen, tiene que haber una educación por parte de los padres. Por eso, la pelela debe estar en el baño y no en otra parte de la casa, para que adquiera la idea del lugar en el que lo debe hacer", aseguró Frau.

En general, conviene empezar a quitárselos durante el día y, de noche, aunque no colabore con nuestras horas de sueño, despertarnos para acompañarlos hasta que agarren el hábito o “entrenen la vejiga” para aguantar más. “Si están listos, demoran poco en aprenderlo. Quizás en una semana ya no usan más. Si el niño se sigue haciendo pis de noche, vamos corrigiendo y le damos menos líquido antes de acostarse", aclaró el pediatra. También es recomendable festejar cuando los sentamos en la pelela o en el inodoro, con el adaptador para bebés, y logran hacer solitos, porque a veces se asustan y después no quieren volver a usarla. La negociación, que con los niños es casi un arte, es otra estrategia que se puede emplear: darles una recompensa, por ejemplo, algún juguete, cuando consiguen ir al baño o piden que los llevemos.

Que los chicos dejen el pañal es un objetivo que nos ahorra tiempo y dinero, pero siempre hay que considerar las situaciones especiales, como la llegada de un hermanito, que pueden atrasar el aprendizaje o provocar regresiones. En esos casos, conviene esperar un tiempo y volver a probar. Lo mismo pasa si arrancamos con el operativo para que los dejen y vemos que no enganchan en los primeros días. Y sí, quizás se nos pase el verano y haya que intentar en invierno o cuando vuelva el calor, pero eso evitará que los expongamos a una obligación con la que no están listos para cumplir y que reneguemos semanas enteras innecesariamente. Paciencia, más tarde o más temprano, van a aprender.

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