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Cómo manejar la tristeza

Bernardo Stamateas

Muchas personas viven atadas a la tristeza. La tristeza puede venir por una pérdida real (cuando se pierde el trabajo, la casa, un hijo o una relación afectiva) o imaginaria (cuando se cree que se perdió algo). El Dr. Blake me compartió la siguiente definición de tristeza: “Estar triste es no encontrar el rumbo de lo que uno tiene que hacer”. Cuando yo no sé qué hacer, estoy triste y me vuelvo lento. Miro hacia adentro, camino lento, pienso lento y hago todo con lentitud.

Aunque tiene mala prensa, la tristeza no es mala. Es un indicador de que estoy necesitando descubrir qué hacer. Por eso, cuando tenés un problema y no tenés idea de qué hacer, sentís tristeza. Pero no hay que confundir tristeza con depresión. La depresión es una enfermedad, mientras que la tristeza es una emoción normal que todos experimentamos alguna vez. Una de las características de la depresión es levantarse deprimido por la mañana. Esa es una señal importante que se debe tener en cuenta.

Tampoco se debe confundir tristeza con introversión. Hay gente a la que uno ve sentada sola, apartada, pero no está triste. Simplemente es introvertida o meditativa. Por otro lado, hay quienes se bajonean por todo. Ven una noticia triste en la televisión y se entristecen de la misma manera que si se quedan sin trabajo o pierden a un ser querido. Tal actitud es superficial, pues no todo es lo mismo. Pero vivimos en la cultura que se caracteriza por “lo efímero”. Por ejemplo, seguimos la moda que dura unos días, unos meses, unos pocos años entre otras cosas.

¿Qué debemos hacer con la tristeza?

Soltarla, dejarla ir, agotarla. Tenemos que procurar (con ayuda, si es necesario), en medio de la tristeza, encontrar la salida. No le cuentes tus tristezas a cualquier persona, escogé a tu círculo privado para compartir tus intimidades. Pero tenés que saber que la gente te acompaña hasta cierto punto. No porque no quiera, sino porque no puede. Escucho a muchos quejarse: “Estuve mal y nadie me llamó”. Hay un punto a partir del cual tenemos que seguir solos para resolver la tristeza que sentimos a veces.

En el viaje hacia adentro a solas con nuestro Creador, para descubrir qué hacer, no nos puede acompañar nadie. Entender esto nos permite liberar a los demás de las presiones que a menudo les ponemos. Soltá a la gente que no te llamó, o que te maltrató, o que no estuvo cuando lo necesitabas. Y decile: “Gracias porque me acompañaste hasta donde pudiste, pero ahora entiendo que de acá en adelante tengo que seguir solo porque soy capaz de hacerlo y superar la tristeza”.

En este tiempo nuevo que está comenzando, te invito a mirar hacia adentro y a acortar tu tiempo de tristeza. Esta nunca debería durar para siempre. Determinate a superarla, a soltarla, y a encontrar el rumbo a seguir en los próximos años. ¡Lo mejor está por venir!

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Cómo manejar la tristeza

Muchas personas viven atadas a la tristeza. La tristeza puede venir por una pérdida real (cuando se pierde el trabajo, la casa, un hijo o una relación afectiva) o imaginaria (cuando se cree que se perdió algo). El Dr. Blake me compartió la siguiente definición de tristeza: “Estar triste es no encontrar el rumbo de lo que uno tiene que hacer”. Cuando yo no sé qué hacer, estoy triste y me vuelvo lento. Miro hacia adentro, camino lento, pienso lento y hago todo con lentitud.

Aunque tiene mala prensa, la tristeza no es mala. Es un indicador de que estoy necesitando descubrir qué hacer. Por eso, cuando tenés un problema y no tenés idea de qué hacer, sentís tristeza. Pero no hay que confundir tristeza con depresión. La depresión es una enfermedad, mientras que la tristeza es una emoción normal que todos experimentamos alguna vez. Una de las características de la depresión es levantarse deprimido por la mañana. Esa es una señal importante que se debe tener en cuenta.

Tampoco se debe confundir tristeza con introversión. Hay gente a la que uno ve sentada sola, apartada, pero no está triste. Simplemente es introvertida o meditativa. Por otro lado, hay quienes se bajonean por todo. Ven una noticia triste en la televisión y se entristecen de la misma manera que si se quedan sin trabajo o pierden a un ser querido. Tal actitud es superficial, pues no todo es lo mismo. Pero vivimos en la cultura que se caracteriza por “lo efímero”. Por ejemplo, seguimos la moda que dura unos días, unos meses, unos pocos años entre otras cosas.

¿Qué debemos hacer con la tristeza?

Soltarla, dejarla ir, agotarla. Tenemos que procurar (con ayuda, si es necesario), en medio de la tristeza, encontrar la salida. No le cuentes tus tristezas a cualquier persona, escogé a tu círculo privado para compartir tus intimidades. Pero tenés que saber que la gente te acompaña hasta cierto punto. No porque no quiera, sino porque no puede. Escucho a muchos quejarse: “Estuve mal y nadie me llamó”. Hay un punto a partir del cual tenemos que seguir solos para resolver la tristeza que sentimos a veces.

En el viaje hacia adentro a solas con nuestro Creador, para descubrir qué hacer, no nos puede acompañar nadie. Entender esto nos permite liberar a los demás de las presiones que a menudo les ponemos. Soltá a la gente que no te llamó, o que te maltrató, o que no estuvo cuando lo necesitabas. Y decile: “Gracias porque me acompañaste hasta donde pudiste, pero ahora entiendo que de acá en adelante tengo que seguir solo porque soy capaz de hacerlo y superar la tristeza”.

En este tiempo nuevo que está comenzando, te invito a mirar hacia adentro y a acortar tu tiempo de tristeza. Esta nunca debería durar para siempre. Determinate a superarla, a soltarla, y a encontrar el rumbo a seguir en los próximos años. ¡Lo mejor está por venir!

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