Policiales

Lo acusan de haber abusado de su sobrina; no quiso hablar

El juez interrogará hoy a un tío de la chica y a la psicóloga que la entrevistó en la Cámara Gesell.

Ayer, cerca de las 7:30, C.P. fue retirado del calabozo en el que está desde la tarde del miércoles. Ni la Policía ni la Justicia quieren dar a conocer en qué comisaría de Villa Mercedes está. Temen que si ese dato se hace público los familiares de la víctima, que hoy tiene 14 años, intentarán lincharlo, como pensaban que harían cuando su cuñada, la madre de la adolescente, lo denunció por abusarla. Lo llevaron al juzgado de Instrucción Penal 2, para que el juez que ordenó su detención lo indagara. Pero el imputado por tres delitos contra la integridad sexual, todos en perjuicio de su sobrina, la hija de su hermano, se negó a declarar.

Luego su representante, el defensor oficial Hernán Herrera, solicitó ocho días de prórroga del arresto. Estrada tiene, entonces, una semana para definir si procesa a C.P. por alguno o por todos los delitos que le imputa o si le dicta la falta de mérito. El sospechoso está acusado de “abuso sexual gravemente ultrajante”, “abuso sexual con acceso carnal” y “corrupción de menores”.

Hoy el juez interrogará a otro tío de la chica y a la psicóloga de la Cámara Gesell, a la que la menor le contó cómo había sido ultrajada, adelantó el magistrado. En la semana, Estrada citará a declarar a otros familiares de la víctima, entre ellos seguramente estarán los padres de C.P., con quien vivía el imputado, en la casa donde habrían sucedido los vejámenes.

La víctima iba allí todos los fines de semana. Su madre la llevaba, por un lado, por la cercanía con su domicilio. Los abuelos viven a cuadras de su casa, en el mismo barrio, el Covimer I. Y, por otro lado, porque sus suegros siempre estaban dispuestos a darle una mano con el cuidado de la nena.

Pero, según le contó la nena a su madre y después a la psicóloga, a los 8 años las visitas a lo de sus abuelos empezaron a ser diferentes. Oscuras. El hermano de su papá comenzó a hacerle cosas que nunca nadie le había hecho.

El hombre esperaba a que los abuelos se fueran. Entonces, cuando tenía la casa solo para él llamaba a su sobrina a su dormitorio o al living, y se aprovechaba de ella. La víctima hizo, ante la psicóloga, un detallado repaso de lo que sufría a manos de su familiar.

Cada vez que lo hacía, C.P. se aseguraba el silencio de su sobrina con una amenaza, según ha revelado la adolescente. Le decía que si llegaba a contar algo le haría cosas todavía peores, más dolorosas.

La menor soportó eso unos cuatro años, hasta que tuvo 11 años aproximadamente, cuando se hizo de valor y le dijo a su madre que ya no quería ir a lo de sus abuelos. A la mujer eso le pareció extraño. Pero no fue hasta mediados de enero de este año que la adolescente pudo decirle por qué, en verdad, le escapaba a esa casa. Le confesó que su tío, el que vive ahí, la había abusado.

El examen ginecológico que ordenó el juez reveló que la chica no había sido desflorada. Al menos, en su cuerpo no había señales físicas que dieran cuenta de ello. Pero eso no descarta la posibilidad de que C.P. haya incurrido en un delito con acceso carnal, pues, según la última modificación del Código Penal, el sexo oral es ahora considerado un abuso de esa naturaleza, explicó una fuente judicial.

Policiales abusoobrinaVilla Mercedes