Editorial

Miradas culturales

Uno de los mayores riesgos de caer en prejuicios en una sociedad global y altamente conectada, lo constituye el hecho de observar desde la propia cultura, situaciones que, en culturas diferentes, constituyen prácticas habituales. Es por eso que la filosofía hace hincapié desde hace tantos siglos en tratar de tener siempre, una mirada “culturalmente situada”. 
La policía iraní anunció haber detenido a una treintena de mujeres en Teherán por haberse quitado el velo, cuyo uso es obligatorio en público pese a que esta regla se aplica menos estrictamente desde hace unos años.
Un breve comunicado de la policía de Teherán, publicado por varias agencias de noticias, informó que “detuvo a 29 personas que perturbaban el orden social y las entregó a la justicia”.
El comunicado no precisaba cuándo se efectuaron las detenciones, pero éstas tuvieron lugar después que en los últimos días en las redes sociales circularan fotografías -aparentemente tomadas en Irán- de mujeres en la calle con la cabeza descubierta y el velo colgado en el extremo de una vara como desafío.
Estas acciones de protesta siguen el ejemplo de una joven iraní detenida a finales de diciembre tras haberse encaramado a un elemento de mobiliario urbano en una transitada avenida de Teherán con la cabeza descubierta y enarbolando su velo anudado a un palo.
Cuando se acerca el 39 aniversario de la Revolución Islámica, el 11 de febrero, algunos iraníes se movilizan contra esta campaña de protesta publicando en las redes sociales fotografías en las que ondean la bandera nacional.
La ley vigente en Irán desde la revolución de 1979 impone a las mujeres, ya sean iraníes o extranjeras e independientemente de su religión o creencias, que salgan a la calle con un pañuelo sobre la cabeza y el cuerpo cubierto por ropa amplia más o menos larga.
No obstante, el celo de la policía en hacer respetar esta ley ha disminuido considerablemente desde hace unos 20 años. Un número creciente de mujeres en Teherán y otras grandes ciudades del país dejan ver claramente su cabello. En algunos barrios de la capital se puede ver incluso a mujeres al volante que dejan caer el pañuelo sobre los hombros.
 

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