Editorial

Países grandes, grandes espías

Hace unos meses, varios analistas de política internacional, sostuvieron que la escalada de agresiones verbales entre Estados Unidos y Corea del Norte, era digna de analizarse, porque podría mostrar cómo actúan y operan las principales potencias del mundo ante una situación delicada.

La teoría de los especialistas está anclada en que además de EE.UU., la mirada sobre la Península de Corea, incluye la presencia de China, como “mediador”, ante Pyongyang, la presencia de Rusia, en su papel de “testigo silencioso”, de Japón y, lógicamente Corea del Sur, como posibles “víctimas inmediatas”, de un conflicto bélico a gran escala.

Expresado en términos económicos y militares, cuatro de las cinco primeras potencias mundiales: Estados Unidos, China, Japón y Rusia (sólo está “ausente” India), participan directamente en la crisis histórica de las dos Corea. Cualquier declaración o hecho que parezca irrelevante, en este contexto no lo es.

Espías militares rusos hackearon cientos de computadores usados por los organizadores de los Juegos Olímpicos de Pyeongchang e hicieron ver que el ataque cibernético era obra de norcoreanos, reportó el diario Washington Post este domingo, citando fuentes de inteligencia estadounidenses.

Corea del Sur anunció el día después del comienzo de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang, el 9 de febrero, que estaba investigando los fallos en varios sitios de internet vinculados al evento deportivo y a los sistemas de transmisión, que se presentaron desde la misma ceremonia de apertura; de los cuales la publicación culpa a Rusia.

El diario estadounidense reportó que la agencia de inteligencia militar rusa GRU tomó el control a comienzos de febrero de 300 ordenadores vinculados a la organización de los Juegos.

Dijo también que los rusos hackearon los routers de las computadoras surcoreanas e insertaron algún tipo de virus que les permitió recolectar información y paralizar la red.

Los rusos habrían usado un proveedor de internet norcoreano para hacer ver que el ataque se originó en ese país, dijo el Post.

Mientras oficiales estadounidenses citados en el artículo no supieron decir si los hackers activaron el virus, sí especificaron que el ciberataque contra los Juegos -de los que el equipo de Rusia fue excluido por dopaje- era preocupante.

Los Juegos Olímpicos de invierno mostraron importantes gestos destinados a reducir las tensiones que dividen a las Coreas, pues los atletas de ambos países marcharon juntos en las ceremonias de apertura y alinearon un único equipo femenino de hockey sobre hielo.

A raíz de las conclusiones expuestas en el Informe McLaren de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) y de la Comisión Schmid del Comité Olímpico Internacional (COI), en el que se acusaba a Rusia de haber falsificado controles antidopaje y encubierto eventuales positivos en los JJ.OO. de Sochi 2014, el COI dictaminó el 5 de diciembre de 2017 que el Comité Olímpico Ruso quedaba excluido de los JJ.OO. de 2018. Los deportistas rusos sí podían participar, siempre y cuando lo hicieran bajo la bandera olímpica como "atletas olímpicos de Rusia".

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