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Una máquina de noquear

Daniel Valdés

Fabricio Bea no para con su marcha triunfal. En agosto podría pelear en Las Vegas.

A los 20 años es una máquina de ganar. Fabricio Bea no se apiada de sus rivales. Los manda a dormir temprano. Tiene ocho peleas como profesional, de las cuales ganó siete, todas por nocaut. El restante combate lo empató. El "Turbo" sueña a lo grande, hay una posibilidad muy concreta de hacer alguna pelea en Las Vegas. Es un boxeador con un gran potencial. Un superpluma de ley (58,800 kilogramos).

El fin de semana se presentó en Carlos Paz. En frente estaba el duro misionero José García, que a priori, asomaba como un rival de cuidado para el ascendente villamercedino. Nada de eso pasó. Una derecha de Bea que impactó de lleno en la costilla de García, hizo que el hombre de Misiones besara la lona en el primer asalto. El segundo round fue más de lo mismo, El "Turbo" fue para adelante y con una par de combinaciones, lo tiró dos veces, hasta que el árbitro se apiadó de García y paró la pelea. Fue nocaut técnico en el segundo episodio.

Bea estiró su invicto, pero además de mantenerse por el camino del triunfo, lo que llama la atención es cómo gana. De las victorias que posee, el rival que más le duró, aguantó hasta el cuarto round. Los aniquila. Además de pegar duro, tiene la virtud que noquea con cualquier mano, pero no es un boxeador que se desespera y apuesta a un golpe, sabe que el nocaut es consecuencia de un trabajo previo de desgaste al rival.

Tiene como ídolo al "Chino" Maidana, pero es dueño de un boxeo muy similar al de Brian Castaño. Camina bien el ring. Es inteligente. Sabe en qué momento tirar las manos. Sabe que los triunfos se construyen en el gimnasio. Entrena duro. Es disciplinado.

"Mi promotor, que es Arano Box, habló con Oscar de la Hoya y me dijo que hay un puerta abierta para combatir en Estados Unidos. Ojalá se dé, porque es una gran oportunidad para dar el gran salto de calidad", sentenció con voz firme y segura el villamercedino.

Fabricio no sólo sueña por él, sino también por su señora Tamara y por su hijo Sair, que ayer cumplió un año y nueve meses.

Empezó en el deporte de los puños a los 13 años. Su abuelo, que fue boxeador, fue el que lo inició en esta actividad. Cuando pisó por primera vez el gimnasio de Lucas Villegas -su actual entrenador-, se dio cuenta que eso era lo suyo.

"Me acuerdo cuando llegó al gimnasio. Parece que fuera ayer. Chiquito. Tímido. Miraba para todos lados. En los primeros entrenamientos me di cuenta que tenía algo, y no me equivoqué. Fabri tiene unas condiciones bárbaras. Noqueá con las dos manos. Asimila muy bien los golpes de los rivales. Es disciplinado. Aunque esté dando los primeros pasos, te digo que va a ser campeón del mundo", sentencia su entrenador Lucas Villegas.

A Fabricio no le gusta mucho hablar de él. Le da vergüenza. Es algo tímido, pero cuando se sube al ring, se transforma, y destruye a sus oponentes.

García, su último adversario es un púgil aguerrido, pero cuando recibió la primera mano de Bea, comenzó a disparar por el cuadrilátero y nunca quiso un tome y traiga.

Fabricio Bea tiene todo para llegar. Está invicto. Es cierto, son los primeros pasos, pero la pimienta de sus manos, seduce a todos, y ya hay sondeos para llevarlo a Estados Unidos.

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Ficha personal

Nombre y apellido: Fabricio Bea

Apodo: "El Turbo"

Edad: 20 años

Peleas profesionales: Combatió ocho veces. Ganó siete. Todas por nocaut. Tiene un empate.

Peleas amateur: Treinta. Ganó 18 por la vía rápida.

Una máquina de noquear

Fabricio Bea no para con su marcha triunfal. En agosto podría pelear en Las Vegas.

Desahogo. Fabricio Bea sumó una nueva victoria para su palmarés. Ahora la víctima de turno fue el misionero García.

A los 20 años es una máquina de ganar. Fabricio Bea no se apiada de sus rivales. Los manda a dormir temprano. Tiene ocho peleas como profesional, de las cuales ganó siete, todas por nocaut. El restante combate lo empató. El "Turbo" sueña a lo grande, hay una posibilidad muy concreta de hacer alguna pelea en Las Vegas. Es un boxeador con un gran potencial. Un superpluma de ley (58,800 kilogramos).

El fin de semana se presentó en Carlos Paz. En frente estaba el duro misionero José García, que a priori, asomaba como un rival de cuidado para el ascendente villamercedino. Nada de eso pasó. Una derecha de Bea que impactó de lleno en la costilla de García, hizo que el hombre de Misiones besara la lona en el primer asalto. El segundo round fue más de lo mismo, El "Turbo" fue para adelante y con una par de combinaciones, lo tiró dos veces, hasta que el árbitro se apiadó de García y paró la pelea. Fue nocaut técnico en el segundo episodio.

Bea estiró su invicto, pero además de mantenerse por el camino del triunfo, lo que llama la atención es cómo gana. De las victorias que posee, el rival que más le duró, aguantó hasta el cuarto round. Los aniquila. Además de pegar duro, tiene la virtud que noquea con cualquier mano, pero no es un boxeador que se desespera y apuesta a un golpe, sabe que el nocaut es consecuencia de un trabajo previo de desgaste al rival.

Tiene como ídolo al "Chino" Maidana, pero es dueño de un boxeo muy similar al de Brian Castaño. Camina bien el ring. Es inteligente. Sabe en qué momento tirar las manos. Sabe que los triunfos se construyen en el gimnasio. Entrena duro. Es disciplinado.

"Mi promotor, que es Arano Box, habló con Oscar de la Hoya y me dijo que hay un puerta abierta para combatir en Estados Unidos. Ojalá se dé, porque es una gran oportunidad para dar el gran salto de calidad", sentenció con voz firme y segura el villamercedino.

Fabricio no sólo sueña por él, sino también por su señora Tamara y por su hijo Sair, que ayer cumplió un año y nueve meses.

Empezó en el deporte de los puños a los 13 años. Su abuelo, que fue boxeador, fue el que lo inició en esta actividad. Cuando pisó por primera vez el gimnasio de Lucas Villegas -su actual entrenador-, se dio cuenta que eso era lo suyo.

"Me acuerdo cuando llegó al gimnasio. Parece que fuera ayer. Chiquito. Tímido. Miraba para todos lados. En los primeros entrenamientos me di cuenta que tenía algo, y no me equivoqué. Fabri tiene unas condiciones bárbaras. Noqueá con las dos manos. Asimila muy bien los golpes de los rivales. Es disciplinado. Aunque esté dando los primeros pasos, te digo que va a ser campeón del mundo", sentencia su entrenador Lucas Villegas.

A Fabricio no le gusta mucho hablar de él. Le da vergüenza. Es algo tímido, pero cuando se sube al ring, se transforma, y destruye a sus oponentes.

García, su último adversario es un púgil aguerrido, pero cuando recibió la primera mano de Bea, comenzó a disparar por el cuadrilátero y nunca quiso un tome y traiga.

Fabricio Bea tiene todo para llegar. Está invicto. Es cierto, son los primeros pasos, pero la pimienta de sus manos, seduce a todos, y ya hay sondeos para llevarlo a Estados Unidos.

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