Editorial

La fanática violencia

Desde el punto de vista que se observe, nunca antes la civilización ha estado tan impregnada con la inmediatez de los hechos. Ya no es un bombardeo de noticias, es un asedio a la razón, a la capacidad de comprender y de procesar cada tema en particular. Una intoxicación, que encuentra casi siempre en la violencia, la forma más sencilla para resolver esa “incomodidad”.

Día y noche se habla de racismo, de xenofobia, de excluidos, de puertas que se cierran, de desplazados que mueren en las aguas del Mediterráneo o en fronteras valladas. Día y noche, las mujeres y los hombres del mundo, son empujados a tomar partido en el tema. Quieran o no, lo conozcan o no. Día y noche, miles de voces se exaltan “a favor” y “en contra”. Es tanta la inmediatez, el deseo vergonzoso de “mostrar” la opinión propia, que no importa si aciertan o no.

Seis personas de origen africano resultaron heridas por los disparos atribuidos a un joven con vínculos ultraderechistas en Macerata, Italia, un acto motivado por el “odio racial”, según las autoridades. El hombre, que había disparado desde su coche, fue arrestado sin oponer resistencia.

“Hay seis heridos y todos son extranjeros”, precisó el alcalde de la localidad, Romano Carancini, después del tiroteo que desató el pánico en el centro de esta pequeña ciudad de 43.000 habitantes. Los seis heridos son oriundos de Malí, Ghana y Nigeria.

El sospechoso, identificado por la prensa como Luca Traini, de 28 años, estaba siendo interrogado por la policía horas después. Fue un acto de “evidente odio racial”, estimó el ministro italiano de Interior, Marco Minniti, tras una reunión con las fuerzas del orden locales.

El ataque es producto de una cultura “de extremismo de derechas con referencias claras al fascismo y al nazismo” añadió el ministro, que subrayó que el único vínculo entre las víctimas era “el color de su piel”. El hombre fue detenido en la escalinata del Monumento a los Muertos de la Ciudad.

Tras haber detenido su coche Alfa Romeo negro frente al monumento, tuvo tiempo de quitarse la chaqueta, echarse una bandera tricolor al cuello, hacer el saludo fascista y gritar “¡Viva Italia!”, precisó la prensa italiana. La policía encontró una pistola en el vehículo del presunto agresor que, según los medios, reconoció los hechos.

Luca Traini había sido candidato en 2017 bajo la etiqueta de la Liga Norte (partido ultraderechista antiinmigración y antieuropeo) a las elecciones administrativas en una localidad de la región. “Alguien que dispara es un delincuente, dejando de lado el color de la piel”, reaccionó el responsable de la Liga Norte, Matteo Salvini, en plena campaña electoral para las legislativas de marzo, antes de denunciar la “invasión” migratoria en Italia.

“Tengo ganas de llegar al gobierno para traer seguridad, justicia social y serenidad a toda Italia”, aseveró. “El odio y la violencia no nos separarán”, declaró por su parte el jefe de gobierno italiano, Paolo Gentiloni.

Por el momento, la policía no estableció ningún vínculo entre este tiroteo y un suceso que está teniendo mucha repercusión a nivel nacional desde hace dos días. En esta misma localidad de Macerata, un nigeriano solicitante de asilo y traficante de droga fue detenido esta semana como presunto autor del asesinato de una joven italiana de 18 años, cuyo cuerpo fue descubierto despedazado dentro de unas maletas.

Desde hace días, durante muchas horas, hay discursos exaltados, periodistas exaltados, ciudadanos exaltados en Macerata, y en Italia. Lo que puede leerse, escucharse o verse, es tan violento, que lo único que ha logrado es que exista más violencia.

Editorial