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“A la Selección siempre hay que apoyarla”

El último DT campeón del mundo con Argentina analiza el juego del equipo de Sampaoli y se atribuye haber colocado a Messi en la posición actual. Además, recuerda a Juan Gilberto Funes y dice que los técnicos ya no estudian tanto.

Carlos Bilardo, pronto cumplir ocho décadas (el 16 de marzo), destila fútbol. Su vida gira como la bola por el césped, y aún hoy sigue viendo y analizando, intentando reducir el margen de error en un deporte impredecible.

Médico de profesión, ex futbolista (volante central) identificado con épocas gloriosas de Estudiantes de La Plata (tricampeón de la Copa Libertadores 1968, ‘69 y ‘70, y de la Intercontinental ‘68), Carlos Salvador es uno de los dos seres humanos que habitan el bendito y futbolero territorio albiceleste que ostentan haber sido campeones del mundo con la Selección Argentina como director técnico.

 César Luis Menotti (Argentina 1978) y Bilardo (México 1986), antagónicos en las formas de conseguir el éxito, generaron las dos bendecidas estrellitas que lucen en la casaca los equipos nacionales de fútbol.

Instalado en Buenos Aires, pero viajero del mundo cuando es llamado a dar cátedras, el “Narigón” atiende por teléfono y no deja tema sin tocar… Sampaoli y la Selección, Messi y Maradona, Juan Gilberto Funes, los dirigentes, los directores técnicos y hasta la ventaja que da Brasil –según su visión- al seguir jugando con laterales. Es que Bilardo tiene la última figurita de cambio, en un álbum ya sin modificaciones, él eliminó los wines, sacó un defensor y generó la última revolución táctica del más popular de los deportes: el sistema 3 (defensores)-5 (mediocampistas)-2 (delanteros), hoy usado por el 90 por ciento de los DT del planeta, lo patentó Bilardo en el exitoso Mundial de México 1986.

 —Usted generó el último movimiento táctico del fútbol.

—Ustedes recuerdan, hubo muchos problemas con eso. No entendía la gente, dabas el equipo y me acuerdo que un periodista me decía que estaba mareado, que le faltaba uno. Yo jugaba con tres defensores, y ya treinta años atrás decía “si no hay wines, para qué jugar con cuatro defensores”. A partir de ahí empecé a sacar los marcadores de punta y a poner mediocampistas y delanteros.

—¿Se puede seguir modificando el sistema táctico?

 —Se puede modificar siempre, de acuerdo al rival, usted modifica. Por ejemplo, y esto lo dijeron en Suiza hace seis años, el 3-5-2 fue lo último. Por ejemplo, el caso del wing ya se habla poco, la palabra wing fue desapareciendo, a mí me criticaban hace 20 años, en una revista salió “Somos wines, queremos una oportunidad”, y había una foto de cinco wines. La táctica fue cambiando y eso fue el éxito de los jugadores y de la táctica misma, me pasó tanto en Estudiantes de La Plata como en la Selección. Sigo viendo, y a periodistas que dicen “los 4 de atrás son”, me sigo preguntando para qué querés cuatro si adelante hay dos… ¿a quién macás? A nadie.

—¿Caniggia fue el último wing?

—Caniggia era distinto a todos, era delantero, andaba por derecha, por izquierda y por el centro. Hablamos mucho con él y fue uno de los cambios. Le decíamos “si vas a la punta cualquier tipo te anula, andá por el centro del ataque”. Y así hizo y marcó la diferencia. Caniggia no era wing, empezaba ahí y terminaba por cualquier lado del ataque. Ahora son delanteros por la derecha, por la izquierda, extremos… pero hace treinta años era bravo pelearlo, hoy lo hacen todos los equipos.

—¿Puede ser que hoy un futbolista profesional no sepa manejar los dos perfiles, si es derecho, a la zurda la usa para apoyarse, y al revés?

 —Es así, eso depende de los entrenamientos, no manejar los dos perfiles depende del entrenador y del jugador que no se queda a practicar.

—La eliminatoria para Rusia fue semejante a la del ‘85, rumbo a México.

 —La eliminatoria es difícil, nosotros vivimos en Argentina encerrados y no tenemos idea cómo está Perú, cómo está Chile… no hay idea. Saben lo que sale en el diario, lo que dice algún periodista, pero no se sigue de cerca, se lo sigue por la televisión, radio y periódicos. Yo no conozco ningún periodista en la actualidad que haya estado en otro país viendo fútbol. Van cuando juega algún equipo argentino, pero no se instalan para ver y observar qué hacen y cómo hacen en inferiores. Los directores técnicos tampoco lo hacen.

—¿Usted dice que los DT no viajan, no aprenden?

—Dígame un técnico que haya recorrido países de Europa y haya venido con algo nuevo y diga qué fue lo que vio… lo ven por televisión, es cierto que antes se veía un partido por semana y ahora hay cinco por día, pero para el que está en el fútbol no es igual; tiene que ir y ver los entrenamientos, y ver los partidos.

 —¿Qué piensa de la Selección?

—Veo que la Selección siempre hay que apoyarla, es la que representa el fútbol nuestro, es la imagen del fútbol de nuestro país. Si a la Selección Argentina le va bien, le va bien a todo el fútbol argentino y a todos los que están cerca del fútbol, que son muchos. La incertidumbre es de los directivos, en la Selección hay cierta falla pero se arregla, es fácil. Y sabe por qué es fácil, porque lo principal está… el jugador está, lo que hay que arreglar es la organización.

—¿Usted fue y es director técnico o entrenador?

 —Una cosa es director técnico y otra es entrenador, la palabra entrenador está mal utilizada, el director técnico es el que dice cómo se va a jugar y el entrenador está en el campo con los jugadores, inculcando la táctica que tiene el DT. Me entendieron cuando lo puse en el saco y salí a la cancha con el DT impreso. Hablamos mal hace 20 años, se usa mal el término.

—¿Cómo pararía el equipo de Sampaoli?

— En eso no me meto, no soy el técnico, no me gustaba cuando era el DT que los otros directores técnicos opinen, hay que ver a los jugadores, verlos cómo están…

 —¿Pero usted fue campeón, si no opina usted, quién?

 —Hay que ver cómo están las condiciones de los jugadores, y para eso hay que estar todos los días con ellos, ver dónde le puedes sacar mejores frutos futbolísticos.

 —¿Cuál es el problema hoy de los jugadores de la Selección? ¿Será que se perdió el amateurismo e importa más el dinero que la camiseta? ¿El jugador tiene tanto poder que hasta mira con desprecio al DT?

—Yo hablo con los jugadores, y cuando visten la celeste y blanca quieren ganar, siempre quieren ganar, pero no es solamente un mes, es mucho tiempo el que lleva mentalizarlos. Tienen que entrenar, jugar y ganar; y jugar bien, seguir entrenando y después las cosas salen. Pero si usted no entrena lo que va a hacer, si no quiere pensar en el grupo, entonces no sale nada bien. Después la gente dice tal DT o tal jugador cobró tal dinero, y eso a muchos les interesa y a otros no, muchos quieren la gloria, competir en el campeonato del mundo, y otros también quieren el dinero.

—¿Y a Sampaoli, cómo lo ve?

 —Pregunten si lo vieron dirigir, hablen con los jugadores que le tocó dirigir, no con los periodistas, hablen con los jugadores. Pregunten si lo vieron trabajar y dirigir, en la Copa de Chile fue importante, el que sabe de fútbol se da cuenta, y hay que apoyarlo, va a defender a Argentina, los que deciden son los dirigentes.

—¿Y el dirigente sabe de fútbol? Ellos eligen pero no hay curso de dirigentes.

—El dirigente tiene la experiencia por estar en fútbol, después hay que ver en el club en el que estuvo, a quién contrató, cómo eran los equipos, qué hizo por ese club… pero nada más. De fútbol los dirigentes no saben la parte táctica, la parte física. Miran, van al entrenamiento, hablan, pero el que contrata a un técnico debería ser otro técnico, que con experiencia diga “necesitamos a este”. En un sanatorio a los médicos no los eligen los enfermeros, lo elige un director que es médico.

—¿Con usted se volvió loco Sampaoli, se peleó?

—Lo defendí en Chile, en la Copa América. Allá le pegaban, yo estaba en la platea y me agarré con dos personas que lo castigaban. Me agarré por él y no lo conocía ni lo conozco, nunca hablé con él, y nos pelamos a trompadas en la tribuna, me defendieron dos tipos en la platea… yo dije ‘es argentino, empezaba en la Selección de Chile’. Y que no jugaba bien es vedad, pero lo defendí. Después salió a decir que la Selección de Bilardo no le gustaba, entonces digo “si no te gusta, no opinés”. Pero ya está, no me interesa, que sea lo mejor para Argentina.

—¿AFA no debería tener como asesores a los DT de la Selección que dejaron una huella? ¿No lo consultaron a usted?

—No, para nada, nunca me consultaron. Hay mucha gente a la que deberían consultar, DTs con experiencia, que trabajan hace diez años, deberían preguntar qué pasa, han dirigido mundiales, eliminatorias, saben qué es esto. El dirigente sabe a qué hora abre y a qué hora cierra la AFA, dónde deben estar las sillas en la reuniones, por eso deben tener otra gente al lado.

—No se dejan ayudar.

—El fútbol es muy difícil, de otro modo sería muy tonta la gente, porque si un empleado gana un dinero y el DT gana el dinero que conocemos… todos serían DT, no cualquiera puede estar en fútbol.

—Usted dirigió al mejor Maradona, en su mejor momento futbolístico… ¿armaba el equipo alrededor de él, con sus amigos, con quien mejor se llevaba? Y le pregunto para relacionarlo con Messi, qué hacer, cómo rodearlo a Messi.

 —Me enseñaron en la escuela secundaria, después en la universidad, luego en el Hospital, en los clubes… que usted debe tener a la gente y después hablar con ellos. Entonces, tiene a los jugadores y les habla para que piensen de la misma manera, no porque sea amigo, pero le habla y eso influye. Cuando traje a Maradona la gente no lo quería. Tengo los periódicos, me decían “por qué Maradona capitán y titular”, yo decía porque es muy buen jugador. Me criticaban que el capitán sea él, y con Messi pasa lo mismo.

—¿Cómo empezó usted DT con Maradona?

 —Diego empezó como wing izquierdo, le gritaban “abrite”; yo le decía “dejalo por el medio, que no se abra”. Pensá en las palomas: ¿Dónde están las palomas? Están en los rincones, donde hay césped, por ahí mucha gente no pasa. ¿Dónde hay tierra en las canchas? En el medio hay tierra, quiere decir que pasan muchos… entonces que juegue por el medio. Y me castigaban, me decían que en el medio no, que es bajito. Yo decía, “qué tiene que ver si es bajito, si tiene habilidad”. Y mire hace cuánto le hablo, lo hacíamos en los juveniles, “que juegue por el medio”. De punta es fácil para los defensores, que juegue en el medio del campo y de ahí que se maneje. Y viene de antes, en Estudiantes de La Plata tenía a Carlos López y Alejandro Sabella, y les decía de punta no, los sacábamos más atrás, que tengan campo. Con Messi pasó lo mismo.

—¿Es cierto que se agarró a piñas con Maradona en un vestuario?

—Discutimos con Diego, pero bien, con altura, nunca a las piñas. Después lo llevé a Sevilla. Nos hablamos con todos los del ‘86, con Burruchaga, Ruggeri, Brown… con algunos me veo, voy a comer algo, pero no como antes que era ma- ñana y tarde, todos los días, ya no.

—¿Es mentira aquello de que juegan los amigos de Messi ahora y los amigos de Maradona antes?

—Como DT hay que buscar quién acompaña. Trabajé mucho con Burruchaga, era el que iba a acompañar a Diego. Entonces hay que ver quién va a acompañar a Messi, pienso en uno en el medio que arranque con él, no digo dos o tres, uno. Y ese uno debe ser el que tenga las mismas condiciones físicas que él.

—¿Dybala?

—Están probando, esa es la cuestión. A eso lo tiene que tener el DT, si digo algo después sale en todos lados y no me gusta opinar de jugadores de Selección, de afuera es fácil hacerlo, pero acá es vivir, ver el carácter, lo anímico, las fallas, la familia, dónde vive, con quién y cómo vive, hay que ver todo y evaluar todo.

—¿Dónde para a Maradona y dónde a Messi en su equipo?

—A Maradona lo tiraba atrás, porque bien de punta, con un marcador lo anulaban; si va al medio, que tome la pelota y arranque de media punta. Maradona arrancaba por izquierda, yo lo tuve seis meses arrancando por derecha. Después lo marcaban hombre a hombre y trabajamos en desmarcar. Le decía “no te calentés, si te enciman andate junto a uno de ellos y se acabó”. Primero no quería, después entendió, juntaba a dos tipos de ellos y salía. Y Messi igual, que arranque por el centro, de media punta.

 —¿No lo valoramos acá a Messi?

 —Una parte, pero cada vez menos lo critican, cada día hace cosas cada vez más difíciles en el fútbol, cada vez hace más goles y juega en Barcelona que lo dan por TV, si no lo dieran sería otro baile, pero como lo ven y sabe que juega bien, es indiscutible.

—A Juan Gilberto Funes lo tuvo en la Selección. ¿Qué recuerdo tiene de nuestro ídolo y de nuestra provincia?

—Muy bien, buena gente, una fuerza terrible, tenía una voluntad de fierro, entrenaba bien, bueno… después no se pudo (quedó afuera de la lista para el Mundial Italia 1990), pero era uno de los jugadores que desnivelaba. Por algo estuvo en la Selección, me gustaba, por eso venía a la Selección. Fui a San Luis por partidos, ya iremos a pasear en algún momento, hoy no recorro mucho el país, voy más a Europa, miro, miro y no dejo de mirar; ver qué hacen en inferiores y en las selecciones mayores. Estoy en el comité técnico de FIFA.

—¿Viaja actualmente para dar charlas, cómo va su vida?

—Recorro, me llaman mucho de Estados Unidos, están creciendo mucho, voy a Nueva York, a San Francisco y Florida, también a Europa, España e Italia; en el país antes iba mucho al interior, después más del exterior. Iba mucho a Mendoza, a Córdoba y a Entre Ríos, también a Misiones, siempre algún jugador hay, y se debe trabajar más, hacer cursos para DT, porque los DT del interior no tienen la facilidad de venir a la Capital y quedarse un tiempo, entonces hay que ir para allá, estar 15 días y ver, eso hacía yo. Pero cuesta, pasé parte de mi vida así. Ahora doy charlas, arranco con videos de cómo jugábamos hace 25 años, cómo cambiamos y después de cambiar nosotros, cambió Alemania y después Brasil.

—¿Brasil cambió la táctica de su esencia de atacar con los laterales?

—Ojalá Brasil no cambie nunca, que sigan con los marcadores de punta ahí. Si cambian, nos hacen un desastre… son buenos, saben con el balón, son técnicos, por eso dejá que los brasileños se queden con los marcadores de punta en la raya; en ataque son contrarrestables, pero cando se van al medio, saben y te pueden hacer un desastre. Que sigan con los laterales ahí, entonces nosotros no tenemos problemas.

—¿Siente que es un embajador del fútbol argentino, que algo cambió desde su llegada a la Selección?

—En el mundo me tienen como representante de nuestro país. Pero lo nuestro ya está, viví cuatro mundiales para la Selección, 17 años exclusivos, de la mañana a la noche, tengo todos los videos guardados, de cómo hacíamos, cómo trabajábamos. ¿Se acuerdan como empezó todo? Entrenábamos con la Selección en cancha de Argentinos, en Platense, en Independiente y en Boca, hasta que con (Julio) Grondona empezamos a buscar y se adquirió el predio de Ezeiza. Yo cortaba el césped y marcaba la cancha. Y como no había plata para comprar alambrado y habilitarlo, con Grondona recorrimos media Capital Federal para que nos hagan precio. Tengo el placer de haber dirigido a la Selección y el reconocimiento de la gente. Éramos atacados, muy atacados, pero bien, que se entienda, atacados desde lo deportivo. Decían que estaba equivocado, fue la última táctica en el mundo, y voy a la FIFA, voy y hablamos de táctica, y todos lo dicen, la última táctica fue 3-5-2 con el sello de Bilardo.

 —¿En el Mundial, cómo debería parar Sampaoli el equipo?

 —Va a seguir jugando con 4 defensores, y la mayoría que hace eso, es fácil contrarrestar… si hay que seguir a las palomas (recuerda el ejemplo).

—¿Cómo lo ve a Sampaoli y a la Selección después del Mundial?

—Al director técnico le haremos un monumento en el Obelisco o que se vaya al Riachuelo, esto siempre es así.

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