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Tras la voladura de techos, las familias rearman sus hogares

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Tras la voladura de techos, las familias rearman sus hogares

El temporal del martes a la noche afectó viviendas en el Tres Esquinas y en el Cuna de Halcones.

Estaba durmiendo y sentí una explosión. Salí de la pieza, no podía sacar el candado de la puerta y cuando lo logré me cayeron unos cascotes en la cabeza porque se volaron las chapas y maderas del techo", describió Claudia Barrera, aún consternada. La mujer vive en una de las dos viviendas del barrio Cuna de Halcones, en cercanías del hipódromo, que sufrieron la furia del viento en la noche del martes. También en el Tres Esquinas, ubicado detrás del cementerio municipal "San José", las ráfagas desprendieron la cobertura de fibra de vidrio que tenían en el comedor y que por encima estaba apretado con blocks de cemento. En la mañana de ayer, esperaban que terminaran los arreglos para retomar sus vidas, sin peligros.

El servicio de meteorología de la Vª Brigada Aérea, en Villa Reynolds, registró que la ráfaga máxima de la noche alcanzó los 98 kilómetros por hora a las 21:48, pero los vientos fuertes se mantuvieron hasta la 1:35 de la madrugada, que duró la tormenta.

Mónica Rozas Castro, que reside sobre la calle Ramón Valdéz al 1228, relató que en el momento en el cual se desató el vendaval estaban afuera de la casa. "Nos levantó el techo, se fue para arriba porque está flojo, se desatornillaron las chapas, empezaron a caer ladrillos que estaban por encima para sostener los nylons. Los niños (tienen cuatro) corrían, fue un gran susto porque el viento fue largo", contó la vecina.

La sala tenía tirantes de madera, una plancha de fibra de vidrio, chapas y por encima los blocks para hacer peso y evitar que se cayera. Nada de eso funcionó porque apenas sopló el ventarrón, alrededor de las 22, la familia quedó a la intemperie. Al mediodía, todavía esperaban que llegara la ayuda por parte de la Subsecretaría de Desarrollo Social del Municipio.

"Defensa Civil recibió el llamado al 147 y nosotros acudimos con una trabajadora social para hacer un relevamiento de lo que necesitaban. Era muy precario. Les entregaremos el material, chapa y tirantes, en unos días más, pero trataremos que sea lo más urgente posible para que no vuelva a ocurrirles", describió Mario Bidegain, el subsecretario del área.

Al otro lado de la Autopista de las Serranías Puntanas, en el sector conocido como Cuna de Halcones, dos construcciones fueron afectadas por lo mismo. Sobre la calle Bis al 90, a pocos metros de Olloqui, los departamentos contiguos quedaron sin su cubierta cuando una de las ráfagas tiró con fuerza el techo y lo depositó en uno de los terrenos del frente.

"Cerca de las 21 estábamos con mi hija, su esposo y mi nieto. Desde el patio se veía feo, que venía  del sur y muy cruzada la tormenta.

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Tras la voladura de techos, las familias rearman sus hogares

El temporal del martes a la noche afectó viviendas en el Tres Esquinas y en el Cuna de Halcones.

Fotos: Juan Andrés Galli.

Estaba durmiendo y sentí una explosión. Salí de la pieza, no podía sacar el candado de la puerta y cuando lo logré me cayeron unos cascotes en la cabeza porque se volaron las chapas y maderas del techo", describió Claudia Barrera, aún consternada. La mujer vive en una de las dos viviendas del barrio Cuna de Halcones, en cercanías del hipódromo, que sufrieron la furia del viento en la noche del martes. También en el Tres Esquinas, ubicado detrás del cementerio municipal "San José", las ráfagas desprendieron la cobertura de fibra de vidrio que tenían en el comedor y que por encima estaba apretado con blocks de cemento. En la mañana de ayer, esperaban que terminaran los arreglos para retomar sus vidas, sin peligros.

El servicio de meteorología de la Vª Brigada Aérea, en Villa Reynolds, registró que la ráfaga máxima de la noche alcanzó los 98 kilómetros por hora a las 21:48, pero los vientos fuertes se mantuvieron hasta la 1:35 de la madrugada, que duró la tormenta.

Mónica Rozas Castro, que reside sobre la calle Ramón Valdéz al 1228, relató que en el momento en el cual se desató el vendaval estaban afuera de la casa. "Nos levantó el techo, se fue para arriba porque está flojo, se desatornillaron las chapas, empezaron a caer ladrillos que estaban por encima para sostener los nylons. Los niños (tienen cuatro) corrían, fue un gran susto porque el viento fue largo", contó la vecina.

La sala tenía tirantes de madera, una plancha de fibra de vidrio, chapas y por encima los blocks para hacer peso y evitar que se cayera. Nada de eso funcionó porque apenas sopló el ventarrón, alrededor de las 22, la familia quedó a la intemperie. Al mediodía, todavía esperaban que llegara la ayuda por parte de la Subsecretaría de Desarrollo Social del Municipio.

"Defensa Civil recibió el llamado al 147 y nosotros acudimos con una trabajadora social para hacer un relevamiento de lo que necesitaban. Era muy precario. Les entregaremos el material, chapa y tirantes, en unos días más, pero trataremos que sea lo más urgente posible para que no vuelva a ocurrirles", describió Mario Bidegain, el subsecretario del área.

Al otro lado de la Autopista de las Serranías Puntanas, en el sector conocido como Cuna de Halcones, dos construcciones fueron afectadas por lo mismo. Sobre la calle Bis al 90, a pocos metros de Olloqui, los departamentos contiguos quedaron sin su cubierta cuando una de las ráfagas tiró con fuerza el techo y lo depositó en uno de los terrenos del frente.

"Cerca de las 21 estábamos con mi hija, su esposo y mi nieto. Desde el patio se veía feo, que venía  del sur y muy cruzada la tormenta.

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