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Cinco años del Papado de Francisco

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Cinco años del Papado de Francisco

Desde que fue elegido líder de la Iglesia Católica, el 13 de marzo de 2013, el Papado de Francisco ha fluctuado entre dos ejes centrales. Uno establecido por él: la pobreza; el otro, fruto de la coyuntura que lo llevó a la silla de Pedro: las denuncias por pedofilia.

En cinco años, el primer  latinoamericano pronunció más de mil discursos, durante los cuales habló de pobres y pobreza en 1.300 ocasiones, mucho más que todos sus predecesores, inclusive Juan Pablo II, que reinó 27 años. Lo dijo un estudio para la revista italiana “Il Venerdi” del diario “La Repubblica”.

En los mensajes al mundo y especialmente a América latina, región que ha visitado en cinco ocasiones, Francisco se mostró muy sensible a los problemas sociales y denunció sin pausas uno de los grandes males de la sociedad moderna: el aumento de la brecha entre ricos y pobres.

Para muchos autores de cientos de libros sobre Francisco, éste es el mayor legado que dejará, tal como lo prometió durante los primeros días del Pontificado: “Quiero una iglesia pobre para los pobres”, un “hospital de campaña” vecina a los pecadores, en diálogo con el mundo de hoy.

Un modelo de Iglesia cuyas raíces pueden hallarse en las enseñanzas de Pablo VI, el  que modernizó la Iglesia en los años '60 y que propuso como ejemplo al arzobispo salvadoreño Oscar Romero, “La voz de los sin voz”. A ambos, el  los proclamará santos este año.

Respecto a los abusos sexuales cometidos por curas, el  argentino mantuvo la línea de tolerancia cero de Benedicto XVI. Quizás el tiempo logre algún día dilucidar la influencia de Ratzinger, (luego de su renuncia) en la elección de Bergoglio; como el único capaz de enfrentar uno de los flagelos que demolió la credibilidad de la Iglesia.

Pero Francisco cometió algunos errores, reconocidos por él mismo: la defensa pública del obispo chileno de Osorno, Juan Barros, acusado de haber encubierto casos de abusos sexuales, y sobre todo su pedido de pruebas a las víctimas, ensombrecieron su visita en enero pasado a Chile. Ante el desconcierto generado, el  decidió revisar el caso, pedir disculpas públicas y enviar a un investigador especializado, un gesto calificado de valiente y poco común para un Pontífice.

Y este gesto también define a un hombre caracterizado por usar un lenguaje simple, directo, con el que supo llegar al corazón de los católicos, y de los que no lo son. Algunas definiciones de Francisco exceptúan cualquier análisis: “Prefiero una Iglesia magullada, herida y sucia porque ha estado en la calle que una Iglesia enferma por haber estado confiada y enredada en su propia seguridad. Los jefes de la Iglesia a menudo han sido narcisistas, adulados por sus cortesanos. La corte es la lepra del do”.

“Mi corazón está profundamente herido por lo que está pasando en Siria. ¿Es una guerra por problemas de verdad o es una guerra para vender armas en el comercio ilegal?”.

“Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para criticarlo?”.

“No podemos insistir sólo en asuntos relacionados con el aborto, el matrimonio gay y el uso de anticonceptivos. No es posible. No he hablado mucho de estos asuntos y he sido reprendido por ello. Pero cuando hablamos de estos asuntos tenemos que hablar de ellos dentro de un contexto”.

“Me siento libre, aunque estoy aquí en el Vaticano en una jaula, pero no espiritualmente. Nada me da miedo”.

“Los curas rígidos, que temen comunicarse, practican una forma de fundamentalismo”.

Si bien reformar la Curia romana resulta para quien lo intente, una labor titánica: “Limpiar el Vaticano es como limpiar la esfinge de Egipto con un cepillo de dientes", como reconoció el mismo , es evidente que Francisco está dejando su huella: de los cerca de 120 cardenales electores en caso del cónclave, casi 50 han sido designados por él.

La Iglesia del futuro estará marcada por la visión de un hombre que llegó del sur del mundo, que desprecia los palacios, preocupado por los conflictos olvidados del planeta y gran defensor de la paz. En cinco años, es más que suficiente.

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Cinco años del Papado de Francisco

Desde que fue elegido líder de la Iglesia Católica, el 13 de marzo de 2013, el Papado de Francisco ha fluctuado entre dos ejes centrales. Uno establecido por él: la pobreza; el otro, fruto de la coyuntura que lo llevó a la silla de Pedro: las denuncias por pedofilia.

En cinco años, el primer  latinoamericano pronunció más de mil discursos, durante los cuales habló de pobres y pobreza en 1.300 ocasiones, mucho más que todos sus predecesores, inclusive Juan Pablo II, que reinó 27 años. Lo dijo un estudio para la revista italiana “Il Venerdi” del diario “La Repubblica”.

En los mensajes al mundo y especialmente a América latina, región que ha visitado en cinco ocasiones, Francisco se mostró muy sensible a los problemas sociales y denunció sin pausas uno de los grandes males de la sociedad moderna: el aumento de la brecha entre ricos y pobres.

Para muchos autores de cientos de libros sobre Francisco, éste es el mayor legado que dejará, tal como lo prometió durante los primeros días del Pontificado: “Quiero una iglesia pobre para los pobres”, un “hospital de campaña” vecina a los pecadores, en diálogo con el mundo de hoy.

Un modelo de Iglesia cuyas raíces pueden hallarse en las enseñanzas de Pablo VI, el  que modernizó la Iglesia en los años '60 y que propuso como ejemplo al arzobispo salvadoreño Oscar Romero, “La voz de los sin voz”. A ambos, el  los proclamará santos este año.

Respecto a los abusos sexuales cometidos por curas, el  argentino mantuvo la línea de tolerancia cero de Benedicto XVI. Quizás el tiempo logre algún día dilucidar la influencia de Ratzinger, (luego de su renuncia) en la elección de Bergoglio; como el único capaz de enfrentar uno de los flagelos que demolió la credibilidad de la Iglesia.

Pero Francisco cometió algunos errores, reconocidos por él mismo: la defensa pública del obispo chileno de Osorno, Juan Barros, acusado de haber encubierto casos de abusos sexuales, y sobre todo su pedido de pruebas a las víctimas, ensombrecieron su visita en enero pasado a Chile. Ante el desconcierto generado, el  decidió revisar el caso, pedir disculpas públicas y enviar a un investigador especializado, un gesto calificado de valiente y poco común para un Pontífice.

Y este gesto también define a un hombre caracterizado por usar un lenguaje simple, directo, con el que supo llegar al corazón de los católicos, y de los que no lo son. Algunas definiciones de Francisco exceptúan cualquier análisis: “Prefiero una Iglesia magullada, herida y sucia porque ha estado en la calle que una Iglesia enferma por haber estado confiada y enredada en su propia seguridad. Los jefes de la Iglesia a menudo han sido narcisistas, adulados por sus cortesanos. La corte es la lepra del do”.

“Mi corazón está profundamente herido por lo que está pasando en Siria. ¿Es una guerra por problemas de verdad o es una guerra para vender armas en el comercio ilegal?”.

“Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para criticarlo?”.

“No podemos insistir sólo en asuntos relacionados con el aborto, el matrimonio gay y el uso de anticonceptivos. No es posible. No he hablado mucho de estos asuntos y he sido reprendido por ello. Pero cuando hablamos de estos asuntos tenemos que hablar de ellos dentro de un contexto”.

“Me siento libre, aunque estoy aquí en el Vaticano en una jaula, pero no espiritualmente. Nada me da miedo”.

“Los curas rígidos, que temen comunicarse, practican una forma de fundamentalismo”.

Si bien reformar la Curia romana resulta para quien lo intente, una labor titánica: “Limpiar el Vaticano es como limpiar la esfinge de Egipto con un cepillo de dientes", como reconoció el mismo , es evidente que Francisco está dejando su huella: de los cerca de 120 cardenales electores en caso del cónclave, casi 50 han sido designados por él.

La Iglesia del futuro estará marcada por la visión de un hombre que llegó del sur del mundo, que desprecia los palacios, preocupado por los conflictos olvidados del planeta y gran defensor de la paz. En cinco años, es más que suficiente.

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