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Piden una pericia psiquiátrica para una chica que denunció violación

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Piden una pericia psiquiátrica para una chica que denunció violación

El hecho ocurrió en una cabaña de Los Molles. Uno de los acusados dijo que fue una relación consentida. El otro dijo que no participó.

El abogado de los dos jóvenes procesados y encarcelados por violar a una chica, en la localidad de Los Molles, le pidió al juez Penal de Santa Rosa, Jorge Pinto, que disponga una pericia psiquiátrica y psicológica para la presunta víctima. Aspira a demostrar que la chica no fue abusada por los acusados, sino que mantuvo una relación consentida con uno de ellos. Y que si sufre un trauma psicológico no es por ese hecho, sino que lo arrastra desde que tenía 11 años, cuando fue violada por un tío.

“El juez pone como agravante –en la acusación contra los dos detenidos– las secuelas psicológicas de la chica. Las secuelas las trae desde los 11 años. Que investiguen ese hecho, que no ha sido denunciado por la familia pero no está prescripto. Tiene una pena de 3 a 10 años”, afirmó Orlando Villegas, defensor de Diego Sebastián Báez y Maximiliano Osvaldo Sánchez.

El abogado de los acusados dice que “el juez, el fiscal y la defensora de Menores se hacen los tontos. Ahí es donde están las secuelas psicológicas”.

Según Villegas, la propia adolescente les confió ese secreto a los jóvenes con los que fue a una cabaña de Los Molles, la madrugada del sábado 17 de febrero. En esa vivienda ocurrió el hecho por el cual ambos terminaron presos.

La abogada Liliana Fernández, que representa en la causa a la familia de la víctima, dijo ayer, al ser consultada por El Diario, que no tiene conocimiento “de que esta chica haya sido violada cuando era nena”. “No me ha contado semejante cosa”, afirmó.

“Estoy al tanto de que eso han dicho los imputados. No estoy al tanto de que sea así, no creo que sea así y que esta niña se haya quedado así”, sin decir nada, afirmó la abogada.

Para contradecir la afirmación de Villegas de que “la adolescente fabula al hablar de que fue violada por Báez y Sánchez”, Fernández replicó: “En todo caso, creo que habría una fabulación de ellos, que se quieren defender de alguna manera” con la versión de que la chica accedió a tener sexo con uno de ellos –Sánchez– y de que el otro no intervino, sino que –según dice el defensor– “se quedó fumando afuera de la cabaña y después se fue a su casa, que queda a tres cuadras”.

“La nena no fabula. Ha relatado el hecho delictivo y las huellas de ese hecho están en su cuerpo”, resaltó la abogada que la representa.

“No sé qué querrá determinar el doctor Villegas (con la pericia psiquiátrica y psicológica a la joven), el delito está y con una pericia no va a borrar las huellas. Están claramente en el cuerpo de la víctima”, afirmó.

De todos modos, adelantó, no se van a oponer a que le hagan ese estudio a la joven, “porque no hay nada que ocultar”.

Para Fernández es cuestión de tiempo que el resultado de una pericia bioquímica se sume a las pruebas que ya enumeró el juez Pinto para procesar a los acusados. “Los hisopados realizados al cuerpo de la víctima están en el laboratorio de San Luis. Eso va a ser determinante”, dijo. Alude a que, probablemente, con ese estudio determinen que en la zona genital de la chica quedaron rastros biológicos de los dos imputados.

 

El padre la buscaba

Después del hecho, la chica usó el teléfono de uno de ellos para llamar a su amigo Patricio, para que la fuera a buscar. A él le contó que la habían violado, según declaró el joven en el juzgado.

El defensor de los detenidos dice que cuando el padre de la chica llegó a buscarla a la casa de ese muchacho, la encontró con él, dentro del Fiat 147 del joven. “Había estado como dos horas con él. Si alguien sufre una violación, no se va a quedar en un auto, va a pedir que la lleven a hacer la denuncia”, razonó Villegas.

Y asegura que tiene cuatro testigos, entre ellos un panadero que llegaba a entregar pan en un negocio, que vieron cuando el hombre sacó a la joven del auto y la castigó. “Las lesiones que tiene, como un tirón de cabellos, se las causó el padre, no mis clientes, porque le pegó un par de cachetadas a ella y le pegó al amigo”, dijo.

Villegas indicó que la joven no tiene 16 años, como había trascendido, sino que “va a cumplir 18 años el 21 de marzo”.

Para el defensor de los acusados, la chica los denunció para justificarse ante su padre. “Ya está acostumbrada a estos problemas, se ve que tiene un trauma por la violación de cuando era niña”, comentó.

Cuando el periodista le mencionó que, según ha trascendido de fuentes judiciales, el médico forense Gustavo Lafourcade Durán informó que la joven tenía lesiones típicas de una relación sexual forzada, Villegas cuestionó al perito y dijo que “no es la primera vez que hace un informe equivocado”.

La abogada de la denunciante retruca a Villegas. “A la nena prácticamente la tiraron en la calle, frente a la casa de su amigo. Y fue auxiliada por la madre de él. Llegó con la ropa rota. En una relación consentida nadie queda con la ropa así, nadie termina con un tajo en la boca, producto de un golpe de puño o una cachetada. Y con los nudillos lastimados, producto de la resistencia que ella ejerció para que no la violaran. Si eso no es delito ¿entonces, qué es?”, alegó Fernández.

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Piden una pericia psiquiátrica para una chica que denunció violación

El hecho ocurrió en una cabaña de Los Molles. Uno de los acusados dijo que fue una relación consentida. El otro dijo que no participó.

Complejo Penitenciario 1. Báez y Sánchez cumplen prisión preventiva en el penal de la capital puntana.

El abogado de los dos jóvenes procesados y encarcelados por violar a una chica, en la localidad de Los Molles, le pidió al juez Penal de Santa Rosa, Jorge Pinto, que disponga una pericia psiquiátrica y psicológica para la presunta víctima. Aspira a demostrar que la chica no fue abusada por los acusados, sino que mantuvo una relación consentida con uno de ellos. Y que si sufre un trauma psicológico no es por ese hecho, sino que lo arrastra desde que tenía 11 años, cuando fue violada por un tío.

“El juez pone como agravante –en la acusación contra los dos detenidos– las secuelas psicológicas de la chica. Las secuelas las trae desde los 11 años. Que investiguen ese hecho, que no ha sido denunciado por la familia pero no está prescripto. Tiene una pena de 3 a 10 años”, afirmó Orlando Villegas, defensor de Diego Sebastián Báez y Maximiliano Osvaldo Sánchez.

El abogado de los acusados dice que “el juez, el fiscal y la defensora de Menores se hacen los tontos. Ahí es donde están las secuelas psicológicas”.

Según Villegas, la propia adolescente les confió ese secreto a los jóvenes con los que fue a una cabaña de Los Molles, la madrugada del sábado 17 de febrero. En esa vivienda ocurrió el hecho por el cual ambos terminaron presos.

La abogada Liliana Fernández, que representa en la causa a la familia de la víctima, dijo ayer, al ser consultada por El Diario, que no tiene conocimiento “de que esta chica haya sido violada cuando era nena”. “No me ha contado semejante cosa”, afirmó.

“Estoy al tanto de que eso han dicho los imputados. No estoy al tanto de que sea así, no creo que sea así y que esta niña se haya quedado así”, sin decir nada, afirmó la abogada.

Para contradecir la afirmación de Villegas de que “la adolescente fabula al hablar de que fue violada por Báez y Sánchez”, Fernández replicó: “En todo caso, creo que habría una fabulación de ellos, que se quieren defender de alguna manera” con la versión de que la chica accedió a tener sexo con uno de ellos –Sánchez– y de que el otro no intervino, sino que –según dice el defensor– “se quedó fumando afuera de la cabaña y después se fue a su casa, que queda a tres cuadras”.

“La nena no fabula. Ha relatado el hecho delictivo y las huellas de ese hecho están en su cuerpo”, resaltó la abogada que la representa.

“No sé qué querrá determinar el doctor Villegas (con la pericia psiquiátrica y psicológica a la joven), el delito está y con una pericia no va a borrar las huellas. Están claramente en el cuerpo de la víctima”, afirmó.

De todos modos, adelantó, no se van a oponer a que le hagan ese estudio a la joven, “porque no hay nada que ocultar”.

Para Fernández es cuestión de tiempo que el resultado de una pericia bioquímica se sume a las pruebas que ya enumeró el juez Pinto para procesar a los acusados. “Los hisopados realizados al cuerpo de la víctima están en el laboratorio de San Luis. Eso va a ser determinante”, dijo. Alude a que, probablemente, con ese estudio determinen que en la zona genital de la chica quedaron rastros biológicos de los dos imputados.

 

El padre la buscaba

Después del hecho, la chica usó el teléfono de uno de ellos para llamar a su amigo Patricio, para que la fuera a buscar. A él le contó que la habían violado, según declaró el joven en el juzgado.

El defensor de los detenidos dice que cuando el padre de la chica llegó a buscarla a la casa de ese muchacho, la encontró con él, dentro del Fiat 147 del joven. “Había estado como dos horas con él. Si alguien sufre una violación, no se va a quedar en un auto, va a pedir que la lleven a hacer la denuncia”, razonó Villegas.

Y asegura que tiene cuatro testigos, entre ellos un panadero que llegaba a entregar pan en un negocio, que vieron cuando el hombre sacó a la joven del auto y la castigó. “Las lesiones que tiene, como un tirón de cabellos, se las causó el padre, no mis clientes, porque le pegó un par de cachetadas a ella y le pegó al amigo”, dijo.

Villegas indicó que la joven no tiene 16 años, como había trascendido, sino que “va a cumplir 18 años el 21 de marzo”.

Para el defensor de los acusados, la chica los denunció para justificarse ante su padre. “Ya está acostumbrada a estos problemas, se ve que tiene un trauma por la violación de cuando era niña”, comentó.

Cuando el periodista le mencionó que, según ha trascendido de fuentes judiciales, el médico forense Gustavo Lafourcade Durán informó que la joven tenía lesiones típicas de una relación sexual forzada, Villegas cuestionó al perito y dijo que “no es la primera vez que hace un informe equivocado”.

La abogada de la denunciante retruca a Villegas. “A la nena prácticamente la tiraron en la calle, frente a la casa de su amigo. Y fue auxiliada por la madre de él. Llegó con la ropa rota. En una relación consentida nadie queda con la ropa así, nadie termina con un tajo en la boca, producto de un golpe de puño o una cachetada. Y con los nudillos lastimados, producto de la resistencia que ella ejerció para que no la violaran. Si eso no es delito ¿entonces, qué es?”, alegó Fernández.

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