Vilma Belletini, una mujer de campo

Cuando se forma un equipo en la diferencia

Trabajar en equipo es para Vilma Belletini una de las tareas más importantes en la producción agropecuaria. Es ingeniera agrónoma y vive en Villa Mercedes donde tiene dos campos en los que produce soja y maíz. Además se dedica a la ganadería de cría, recría y engorde. Su marido, Ricardo Pereyra, murió hace 8 años y ahora cuenta con la colaboración de sus dos hijos para trabajar las tierras de la familia.

Conoció a Ricardo en el ambiente productivo. En un año y medio se casaron y no tardaron en agrandar la familia. Ella tenía unas tierras que trabajaba con su padre, pero ya casada pasaba más tiempo en el campo de su marido que era un reconocido referente de la Sociedad Rural Río Quinto. Juntos llevaban adelante todo lo pertinente a la producción. Se dividían las tareas y formaban una dupla perfecta de respeto, comprensión y trabajo.

Actualmente Vilma es funcionaria en la Municipalidad de Villa Mercedes en donde se ocupa de embellecer con verde toda la ciudad. "Todos los días después de almorzar voy a mi otro trabajo en el campo. Luego hago tareas de esparcimiento en el gimnasio. Los fines de semana salgo a jugar al golf siempre acompañada", contó la productora sobre lo que son sus días en el sur de la provincia.

"Uno de mis chicos es veterinario y el más grande licenciado en administración agraria. Entre los dos se dividen las actividades del campo. Yo estoy en la administración y algunos otros trabajos a campo", contó la mujer que justo hoy cumple 55 años y que no solo no baja los brazos ante la adversidad si no que explora terrenos en los que los varones son mayoría.

Su indiscutible pasión la lleva a disfrutar cada momento en su trabajo. "Estamos pendientes de lo que pasa tranqueras adentro. Llegar al campo me da una inmensa alegría verlo", destacó Vilma una mujer que creció en las tierras productivas y que ahora comparte la pasión con Facundo y Martín, sus hijos.

Cerca de la ciudad tienen 1.100 hectáreas pero además Vilma heredó otras mil que don Belletini  trabajó hasta el último día de su vida. "Las tareas que requieren de fuerza física los hacía mi marido y mi padre pero en ambos casos yo los asistía con tareas más livianas", contó y agregó que las tareas rurales son buenas para hacerlas en conjunto "porque hay actividades muy pesadas que hacen los hombres. Eso no quita que haya mujeres que las hagan pero en mí caso, nos manejamos así", detalló Belletini y dio el ejemplo de cuando se rompe alguna herramienta de trabajo. 

Recordó que con Ricardo no sólo compartían la casa y los hijos si no que eran muy compañeros. "Él trabajó activamente en las protestas de 2009 por la 125. Yo lo acompañé en esa lucha. Además nos complementábamos en cosas tales como él manejaba y yo bajaba a abrir la tranquera", aseguró con esa frase que da cuenta de cómo el matrimonio crecía codo a codo, no en un lecho de rosas si no en una hermosa batalla diaria.

La muerte del marido de Vilma fue sorpresiva y por ende más dura que otras pérdidas. A pesar de eso ella pudo tomar las riendas de su familia y del establecimiento que juntos habían hecho crecer. "Uno de mis hijos estaba cerca de recibirse cuando falleció Ricardo. Yo siempre estuve al tanto del manejo de la empresa pero en el campo mi rol era distinto. Es difícil que una mujer sola pueda hacerse cargo de todas las tareas productivas", aseguró pero no negó el importante lugar que tienen en ese espacio.

Vilma con gran dolor conoció el valor que ella tenía. Descubrió sus fortalezas, ésas que siempre estuvieron allí y de las que seguramente su marido se había enamorado. La pérdida de su compañero le dejó una enseñanza. Que puede sola pero que en compañía todo es más llevadero. 

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