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Sempro, un sistema en el que cada minuto puede valer una vida

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Sempro, un sistema en el que cada minuto puede valer una vida

Gabriel Casari
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Por mes el servicio recibe 200 llamados, aunque señalan que muchas solicitudes no corresponden a emergencias. 

El aullido de una sirena se sobrepone al bullicio de una ciudad que se despierta un domingo a las 7 de la mañana. Una ambulancia que conduce rápidamente un chofer y que lleva una enfermera y un médico compite contra el tiempo para poder asistir con premura a una persona que se encuentra grave tras un accidente. Los especialistas llegan, analizan el panorama, atienden al herido, lo suben a una camilla y deciden trasladarlo al hospital. En la partida otra vez el aullido les pide a todos los automovilistas espacio para que la ambulancia pueda moverse con velocidad. El Sempro recibe en toda la provincia unos 200 llamados por mes. Señalan igual que muchas solicitudes no corresponden a verdaderas emergencias y por eso piden a la gente que aporte datos claros al momento de contactarse con las operadoras.

Un hecho como este se repite casi sistemáticamente en la ciudad de San Luis. Ante una urgencia o emergencia se dispara una logística enorme que tiene detrás a hombres y mujeres con diferentes funciones que comparten pasiones, energía, sufrimientos y alegrías en el Sistema de Emergencias Provincial, el Sempro.

Basta una llamada al 107 para que comience un verdadero efecto dominó para llegar lo antes posible, con la mayor cantidad de información obtenida y con una estrategia definida a asistir a una persona enferma o accidentada.

José Núñez, un médico jujeño -trabajó en Córdoba y Buenos Aires-, que llegó a San Luis hace cuatro años para brindar algunas capacitaciones y se quedó a trabajar y hace más un año y medio que está a cargo del sistema, dio los detalles del funcionamiento

Una vez que se recibe un llamado la operadora, va a preguntar detalles de lo que ha sucedido. “Ellas, en base a una serie de consultas iniciales y detalladas, van a ir direccionando todo hacia otro tipo de consultas y va a poder catalogar si se trata de un código rojo, amarillo o verde”, explicó Nuñez.

Es que hay instancias que abren tres formas completamente distintas de proceder. Cuando la urgencia es “roja” se debe actuar con la máxima celeridad porque hay un riego en la vida de una persona. “Un paciente de 65 años que manifiesta que le duele el pecho y que ese dolor se va hacia los hombros y la espalda, que además dice que tiene hipertensión, aporta datos que pueden llevar a inferir que es una persona con una afección cardiaca y se lo cataloga como un código rojo”, explicó el médico.

Definida la emergencia y el grado de afección, las operadoras se comunican con el centro de operación en donde se encuentran las ambulancias.

En toda la provincia hay diez: cuatro en Villa Mercedes, tres en San Luis, uno en la Punta, uno en Merlo y otro en Cortadera. “La elección de a quién llamar se hace teniendo en cuenta la base que más cerca esté del domicilio o del lugar de accidente”, expresó el médico.

Por lo relatado, las operadoras no sólo discriminan la urgencia sino que también conocen en detalle las ciudades para que la atención sea lo más rápido posible.

Otro dato esencial es que, las personas que atienden los llamados en muchas ocasiones van guiando a los choferes en los casos en los que llegar al domicilio es complicado.

“Catalogada la urgencia y por medio de un sistemas de radio, ellas se comunican con el chofer y les dan las características del domicilio, luego se comunica con el médico para aportarles más datos sobre la parte clínica de los pacientes”, explicó el responsable del Sempro.

“En muchos casos, por el shock, la gente no colabora con aportar datos de lo que sucede. A veces sólo dicen 'mandame una ambulancia' cuando sólo hay fiebre y no explican nada más”, añadió.

Además dejó en claro que la gente tiene que tener paciencia y responder las preguntas que le formula la operadora. “No deben ponerse nerviosos o pensar que sólo se enviará la ambulancia una vez que terminen los cuestionario porque no es así”, aclaró Núñez.

El médico explicó que en simultáneo, cuando se hace el cuestionario y se determina qué tipo de código reviste el caso, se formula el envío de un móvil. En ese lapso sigue recabando datos que son de importancia vital.

“Muchas veces volvemos a hablar con las personas porque necesitamos comunicarnos, cuando son casos de gravedad se va siguiendo al paciente, para avisar que la ambulancia va en camino y para saber cómo se encuentra el mismo. La gente toma el nuevo llamado como que no se envía la ambulancia y esto no es así”, expresó.

 

Prioridades

En ocasiones los llamados tienen que ver con urgencias que no lo son. “En cierta instancia recomendamos que las consultas las hagan en los centros de salud más próximos, si los pueden trasladar que lo hagan. Hay que tener en cuenta que una ambulancia es un vehículo que se moviliza con equipamiento de alta complejidad, con un médico, una enfermera y un chofer. A veces se llega para ver una persona que se podía mover por sus medios y en una instancia no tan compleja. A veces es sólo comodidad”, expresó Nuñez.

“Le damos prioridad a la urgencia, a la emergencia. Cuando son instancias de código verde, si aparece una urgencia es decir un código rojo, se reorganizan las prioridades”, especificó.

Muchas veces, al ser un organismo del Estado, el Sempro actúa sobre otras instancias que tienen que ver con lo social, por ejemplo atienden a personas que viven en la calle. “Es raro que eso pase en San Luis pero sucede”, añadió el doctor.

En un amplio campo de injerencia también explicó que actúan en los grandes eventos. “Hacemos la logística y la cobertura médica, por ejemplo el recital de La Renga y las pruebas del automovilismo”, detalló y dijo que también efectúan los traslados de alta complejidad dentro de la provincia.

 

En el lugar

Una vez que la ambulancia con los especialistas llega al sitio de donde fueron llamados comienza el procedimiento para asistir a las personas. Si es necesario se las traslada a un centro de salud, por lo general cuando es un código rojo, se comienza un ciclo en donde al paciente se lo atiende en el lugar y se continúa con un tratamiento en el hospital.

En ocasiones, el médico del móvil avisa a las operadoras que van a llevar un paciente muy grave para que se comuniquen con el hospital y se preparen para recibirlo.

Si no es una situación en la que corra riego la vida, el paciente ingresa directamente al shock room y el personal del centro de salud lo espera para recibirlo directamente en esa sala.

“Hay algunos casos en donde se visita a una persona y de acuerdo a ciertas características de la dolencia se esperan doce horas. Si no mejora se lo traslada a un centro periférico para no terminar saturando el Hospital”, señaló Núñez.

 

Accidentes

Los accidentes tienen otra lógica. En el caso de los llamados desde una vivienda, sus habitantes tienen más datos y esperan la llegada de la ambulancia.

En ocasiones el 107 se coordina con el 911 (el número para comunicarse con la Policía) “Muchas veces el accidente es avisado al Sempro y la Policía no lo sabe y en otros casos se da la inversa. La mayoría son por caída de conductores de motos, choques entre autos o con motos y en donde hay vuelcos. Estos últimos se dan sobre todo en las autopistas de la provincia”, explicó Núñez. La mitad de las llamadas que recibe el Sempro son debido a choques, caídas en motos y vuelcos.

El fin de semana, es cuando más salidas realizan. “Nosotros sabemos que vamos a trabajar toda la noche, se comienza el movimiento a las 4 y los picos se dan entre las 6 y las 8”, especificó.

El doctor ejemplificó que en ocasiones atraviesan situaciones complejas. “Nos ha pasado que en algunos lugares en donde sabemos que los profesionales que van en la ambulancia corren riesgo de ser agredidos. Ocurrieron instancias de violencia en su mayoría por la ingesta de alcohol y por el uso de drogas. En otros casos, hay algunas familias agresivas que cuando las ambulancia tarde un poco atacan a los profesionales. Nosotros en esos casos hacemos la atención con la asistencia de la Policía”, detalló.

“Se ha dado que tenemos que ver pacientes psiquiátricos y muchas veces no es fácil poder controlarlos con dos o tres personas, hubo casos en los que con la colaboración de dos o tres policías tampoco pudimos sujetarlos para poder ayudarlos”, aclaró.

Por último dejó el claro que en lo que se refiere a la “faz operativa” el Sempro funciona las 24 horas los 365 días del año.

 

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Sempro, un sistema en el que cada minuto puede valer una vida

Por mes el servicio recibe 200 llamados, aunque señalan que muchas solicitudes no corresponden a emergencias. 

Muchos ojos. El servicio de monitoreo de terrazas colabora con Sempro aportando datos clave. 

El aullido de una sirena se sobrepone al bullicio de una ciudad que se despierta un domingo a las 7 de la mañana. Una ambulancia que conduce rápidamente un chofer y que lleva una enfermera y un médico compite contra el tiempo para poder asistir con premura a una persona que se encuentra grave tras un accidente. Los especialistas llegan, analizan el panorama, atienden al herido, lo suben a una camilla y deciden trasladarlo al hospital. En la partida otra vez el aullido les pide a todos los automovilistas espacio para que la ambulancia pueda moverse con velocidad. El Sempro recibe en toda la provincia unos 200 llamados por mes. Señalan igual que muchas solicitudes no corresponden a verdaderas emergencias y por eso piden a la gente que aporte datos claros al momento de contactarse con las operadoras.

Un hecho como este se repite casi sistemáticamente en la ciudad de San Luis. Ante una urgencia o emergencia se dispara una logística enorme que tiene detrás a hombres y mujeres con diferentes funciones que comparten pasiones, energía, sufrimientos y alegrías en el Sistema de Emergencias Provincial, el Sempro.

Basta una llamada al 107 para que comience un verdadero efecto dominó para llegar lo antes posible, con la mayor cantidad de información obtenida y con una estrategia definida a asistir a una persona enferma o accidentada.

José Núñez, un médico jujeño -trabajó en Córdoba y Buenos Aires-, que llegó a San Luis hace cuatro años para brindar algunas capacitaciones y se quedó a trabajar y hace más un año y medio que está a cargo del sistema, dio los detalles del funcionamiento

Una vez que se recibe un llamado la operadora, va a preguntar detalles de lo que ha sucedido. “Ellas, en base a una serie de consultas iniciales y detalladas, van a ir direccionando todo hacia otro tipo de consultas y va a poder catalogar si se trata de un código rojo, amarillo o verde”, explicó Nuñez.

Es que hay instancias que abren tres formas completamente distintas de proceder. Cuando la urgencia es “roja” se debe actuar con la máxima celeridad porque hay un riego en la vida de una persona. “Un paciente de 65 años que manifiesta que le duele el pecho y que ese dolor se va hacia los hombros y la espalda, que además dice que tiene hipertensión, aporta datos que pueden llevar a inferir que es una persona con una afección cardiaca y se lo cataloga como un código rojo”, explicó el médico.

Definida la emergencia y el grado de afección, las operadoras se comunican con el centro de operación en donde se encuentran las ambulancias.

En toda la provincia hay diez: cuatro en Villa Mercedes, tres en San Luis, uno en la Punta, uno en Merlo y otro en Cortadera. “La elección de a quién llamar se hace teniendo en cuenta la base que más cerca esté del domicilio o del lugar de accidente”, expresó el médico.

Por lo relatado, las operadoras no sólo discriminan la urgencia sino que también conocen en detalle las ciudades para que la atención sea lo más rápido posible.

Otro dato esencial es que, las personas que atienden los llamados en muchas ocasiones van guiando a los choferes en los casos en los que llegar al domicilio es complicado.

“Catalogada la urgencia y por medio de un sistemas de radio, ellas se comunican con el chofer y les dan las características del domicilio, luego se comunica con el médico para aportarles más datos sobre la parte clínica de los pacientes”, explicó el responsable del Sempro.

“En muchos casos, por el shock, la gente no colabora con aportar datos de lo que sucede. A veces sólo dicen 'mandame una ambulancia' cuando sólo hay fiebre y no explican nada más”, añadió.

Además dejó en claro que la gente tiene que tener paciencia y responder las preguntas que le formula la operadora. “No deben ponerse nerviosos o pensar que sólo se enviará la ambulancia una vez que terminen los cuestionario porque no es así”, aclaró Núñez.

El médico explicó que en simultáneo, cuando se hace el cuestionario y se determina qué tipo de código reviste el caso, se formula el envío de un móvil. En ese lapso sigue recabando datos que son de importancia vital.

“Muchas veces volvemos a hablar con las personas porque necesitamos comunicarnos, cuando son casos de gravedad se va siguiendo al paciente, para avisar que la ambulancia va en camino y para saber cómo se encuentra el mismo. La gente toma el nuevo llamado como que no se envía la ambulancia y esto no es así”, expresó.

 

Prioridades

En ocasiones los llamados tienen que ver con urgencias que no lo son. “En cierta instancia recomendamos que las consultas las hagan en los centros de salud más próximos, si los pueden trasladar que lo hagan. Hay que tener en cuenta que una ambulancia es un vehículo que se moviliza con equipamiento de alta complejidad, con un médico, una enfermera y un chofer. A veces se llega para ver una persona que se podía mover por sus medios y en una instancia no tan compleja. A veces es sólo comodidad”, expresó Nuñez.

“Le damos prioridad a la urgencia, a la emergencia. Cuando son instancias de código verde, si aparece una urgencia es decir un código rojo, se reorganizan las prioridades”, especificó.

Muchas veces, al ser un organismo del Estado, el Sempro actúa sobre otras instancias que tienen que ver con lo social, por ejemplo atienden a personas que viven en la calle. “Es raro que eso pase en San Luis pero sucede”, añadió el doctor.

En un amplio campo de injerencia también explicó que actúan en los grandes eventos. “Hacemos la logística y la cobertura médica, por ejemplo el recital de La Renga y las pruebas del automovilismo”, detalló y dijo que también efectúan los traslados de alta complejidad dentro de la provincia.

 

En el lugar

Una vez que la ambulancia con los especialistas llega al sitio de donde fueron llamados comienza el procedimiento para asistir a las personas. Si es necesario se las traslada a un centro de salud, por lo general cuando es un código rojo, se comienza un ciclo en donde al paciente se lo atiende en el lugar y se continúa con un tratamiento en el hospital.

En ocasiones, el médico del móvil avisa a las operadoras que van a llevar un paciente muy grave para que se comuniquen con el hospital y se preparen para recibirlo.

Si no es una situación en la que corra riego la vida, el paciente ingresa directamente al shock room y el personal del centro de salud lo espera para recibirlo directamente en esa sala.

“Hay algunos casos en donde se visita a una persona y de acuerdo a ciertas características de la dolencia se esperan doce horas. Si no mejora se lo traslada a un centro periférico para no terminar saturando el Hospital”, señaló Núñez.

 

Accidentes

Los accidentes tienen otra lógica. En el caso de los llamados desde una vivienda, sus habitantes tienen más datos y esperan la llegada de la ambulancia.

En ocasiones el 107 se coordina con el 911 (el número para comunicarse con la Policía) “Muchas veces el accidente es avisado al Sempro y la Policía no lo sabe y en otros casos se da la inversa. La mayoría son por caída de conductores de motos, choques entre autos o con motos y en donde hay vuelcos. Estos últimos se dan sobre todo en las autopistas de la provincia”, explicó Núñez. La mitad de las llamadas que recibe el Sempro son debido a choques, caídas en motos y vuelcos.

El fin de semana, es cuando más salidas realizan. “Nosotros sabemos que vamos a trabajar toda la noche, se comienza el movimiento a las 4 y los picos se dan entre las 6 y las 8”, especificó.

El doctor ejemplificó que en ocasiones atraviesan situaciones complejas. “Nos ha pasado que en algunos lugares en donde sabemos que los profesionales que van en la ambulancia corren riesgo de ser agredidos. Ocurrieron instancias de violencia en su mayoría por la ingesta de alcohol y por el uso de drogas. En otros casos, hay algunas familias agresivas que cuando las ambulancia tarde un poco atacan a los profesionales. Nosotros en esos casos hacemos la atención con la asistencia de la Policía”, detalló.

“Se ha dado que tenemos que ver pacientes psiquiátricos y muchas veces no es fácil poder controlarlos con dos o tres personas, hubo casos en los que con la colaboración de dos o tres policías tampoco pudimos sujetarlos para poder ayudarlos”, aclaró.

Por último dejó el claro que en lo que se refiere a la “faz operativa” el Sempro funciona las 24 horas los 365 días del año.

 

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