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La “Blues Smugglers” en el Salón Blanco: un alambique suelto en un ambiente controlado

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La “Blues Smugglers” en el Salón Blanco: un alambique suelto en un ambiente controlado

Ángel Altavilla

El grupo consolidó su propuesta purista con pocas versiones y muchos temas propios.

Fue una inevitable sensación la de imaginar por un momento que los cálidos vientos del sur norteamericano llegaron a la provincia. La “Blues Smugglers” creó esa sensación en el ciclo de conciertos del Salón Blanco.

El recital motivó a sus espectadores a ser testigos de la creación que nació en los algodonales esclavistas y llegó a todo el mundo. La “Smugglers” lleva poco tiempo de vida pero sus integrantes tienen muchos años recorridos. El encuentro de estas personalidades dotó al conjunto de una calidad que muchas en escena (y con años de carrera) desearían tener.

El armoniquista Alejandro Alcaraz Cordaro y el guitarrista Diego “El Nene” Carrizo formaron el grupo y se establecieron con una propuesta purista y original al apuntar a composiciones propias.

Con una bandera con su nombre a sus pies, la primera canción del recital, “Walking truh the park”, además de la carta de presentación, fue un homenaje al padre del delta blues, Muddy Waters. Más adelante hubo otro tema suyo, “Forty days & forty nights”.

La lista se completó con temas propios como “Estuve pensando”, “Perra negra”, y “No te pasaré a buscar”. También sonó “Cosa de negros”, de la “Chevy Rockets”, una banda que integró por 20 años el baterista Juan Pillado, elogiado por sus compañeros como "el pulso de la banda, un diamante que encontramos en El Durazno”, dijo el vocalista Jorge Sánchez.

Aunque en esa función estrenaron bajista, Nahuel Acevedo  tiene la experiencia de pasar por “La Crema” y “Dixon”.

Hubo espacio para dos temas propios más: “Eso que quieres tú” y “Contrabando de blues”, con un inicio de armónica cortada con el paso pasmoso de los parches que emularon el arranque de un tren. “Trajimos de contrabando el Mississippi a San Luis”, dijo el cantante, con una gran sonrisa.

A pesar de los estrafalarios movimientos al levantarse y bailar sobre la silla en los solos y en los acompañamientos, los dedos del hiperquinético Alejandro Grassano nunca perdieron la ubicación de las teclas y mucho menos el ritmo.

“Es una leyenda de San Luis: 30 años en la música y una gran persona”, presentó el armoniquista a Sánchez. Una vez tranquilo, tras el recital, el cantante comentó que ser convocado por la "Smugglers" “es lo mejor que me ha pasado".

"Con mis otros grupos no tengo la posibilidad de darle a esta faceta”, dijo Sánchez cantante de "La Nona" e integrante de múltiples tríos y dúos.

“Gracias por darnos su cariño y disfrutar con nosotros”, dijo al público el cantante a modo de despedida y durante “Got my mojo workin” presentó a los contrabandistas del blues puntano.

Con el último solo de armónica de Alejandro, vestido de negro total, un traje con saco y los cabellos largos que caían sobre las gafas oscuras mientras insuflaba pasión a una de las 5 que lleva en el maletín que estuvo siempre a sus pies.

A pedido de la producción, antes de irse, la banda realizó un tema más, “Walking by Myself”, de Jimmy Rogers, y se retiraron esperanzados de encontrar en la señal de Canal 13 la emisión de ese show.

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La “Blues Smugglers” en el Salón Blanco: un alambique suelto en un ambiente controlado

El grupo consolidó su propuesta purista con pocas versiones y muchos temas propios.

Prendidos fuego bajo techo. La "Blues Smugglers", una combinación de buenos músicos. Foto: Ángel Altavilla.

Fue una inevitable sensación la de imaginar por un momento que los cálidos vientos del sur norteamericano llegaron a la provincia. La “Blues Smugglers” creó esa sensación en el ciclo de conciertos del Salón Blanco.

El recital motivó a sus espectadores a ser testigos de la creación que nació en los algodonales esclavistas y llegó a todo el mundo. La “Smugglers” lleva poco tiempo de vida pero sus integrantes tienen muchos años recorridos. El encuentro de estas personalidades dotó al conjunto de una calidad que muchas en escena (y con años de carrera) desearían tener.

El armoniquista Alejandro Alcaraz Cordaro y el guitarrista Diego “El Nene” Carrizo formaron el grupo y se establecieron con una propuesta purista y original al apuntar a composiciones propias.

Con una bandera con su nombre a sus pies, la primera canción del recital, “Walking truh the park”, además de la carta de presentación, fue un homenaje al padre del delta blues, Muddy Waters. Más adelante hubo otro tema suyo, “Forty days & forty nights”.

La lista se completó con temas propios como “Estuve pensando”, “Perra negra”, y “No te pasaré a buscar”. También sonó “Cosa de negros”, de la “Chevy Rockets”, una banda que integró por 20 años el baterista Juan Pillado, elogiado por sus compañeros como "el pulso de la banda, un diamante que encontramos en El Durazno”, dijo el vocalista Jorge Sánchez.

Aunque en esa función estrenaron bajista, Nahuel Acevedo  tiene la experiencia de pasar por “La Crema” y “Dixon”.

Hubo espacio para dos temas propios más: “Eso que quieres tú” y “Contrabando de blues”, con un inicio de armónica cortada con el paso pasmoso de los parches que emularon el arranque de un tren. “Trajimos de contrabando el Mississippi a San Luis”, dijo el cantante, con una gran sonrisa.

A pesar de los estrafalarios movimientos al levantarse y bailar sobre la silla en los solos y en los acompañamientos, los dedos del hiperquinético Alejandro Grassano nunca perdieron la ubicación de las teclas y mucho menos el ritmo.

“Es una leyenda de San Luis: 30 años en la música y una gran persona”, presentó el armoniquista a Sánchez. Una vez tranquilo, tras el recital, el cantante comentó que ser convocado por la "Smugglers" “es lo mejor que me ha pasado".

"Con mis otros grupos no tengo la posibilidad de darle a esta faceta”, dijo Sánchez cantante de "La Nona" e integrante de múltiples tríos y dúos.

“Gracias por darnos su cariño y disfrutar con nosotros”, dijo al público el cantante a modo de despedida y durante “Got my mojo workin” presentó a los contrabandistas del blues puntano.

Con el último solo de armónica de Alejandro, vestido de negro total, un traje con saco y los cabellos largos que caían sobre las gafas oscuras mientras insuflaba pasión a una de las 5 que lleva en el maletín que estuvo siempre a sus pies.

A pedido de la producción, antes de irse, la banda realizó un tema más, “Walking by Myself”, de Jimmy Rogers, y se retiraron esperanzados de encontrar en la señal de Canal 13 la emisión de ese show.

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