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Trabajos del futuro: el desafío de ingenieros y programadores

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Trabajos del futuro: el desafío de ingenieros y programadores

La universidad lidia con la deserción y el poco ingreso. La Provincia lleva adelante políticas educativas desde el nivel inicial.

Los últimos datos disponibles de la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación indican que sólo 8 mil ingenieros se recibieron en 2016, a comparación de 34 mil recibidos de sociales, abogacía y psicología. Ese mismo año, la Cámara de Software y Servicios Informáticos indicó que 4 mil puestos de trabajo quedaron vacantes y el gobierno nacional calcula que requerirán 40 mil en los próximos dos años. Las ciencias relacionadas a la tecnología pisan cada vez más fuerte. Mientras en San Luis, el gobierno provincial lanzó a fines de 2017 una plataforma online gratuita de programación "Programadores 3.0" que tiene 22 mil alumnos mayores de 18 años, 700 estudiantes secundarios y 500 de primaria. Se les enseña desde ejercicios básicos a programación  en lenguaje Java. La ministra de Ciencia y Tecnología Alicia Bañuelos cree que en julio certificarán a los primeros mil programadores.
"Hoy cada vez más no hay disciplina donde no haya uso de la programación. Cada vez más la industria de software se ha comido a la industria del hardware. Se incluyen dispositivos en un tractor, en aparatología de medicina, en diferentes oficios y eso requiere que alguien programe para poder manejar el dispositivo", aseguró Bañuelos. "Solo la comunidad europea acaba de anunciar que para el año 2020 va a haber un faltante de 500 mil programadores y en Estados Unidos, de un millón", apuntó.
 La tendencia no es casual y para múltiples académicos y especialistas consultados por El Diario, es signo de los tiempos que se viven y la relación cada vez más cercana de la tecnología con la vida cotidiana y laboral, sumada a la problemática paralela que los estudiantes no suelen elegirlas como profesiones a futuro. "La Argentina tiene un buen nivel de software. Es uno de los líderes en América Latina. Hoy exporta 1.300 millones de dólares y con el resto de los servicios online 6.300 millones de dólares; es el tercer complejo exportador del país y  emplea a 120 mil personas", indicó Carlos Palloti, especialista en informática y políticas públicas digitales que trabaja para la consultora Clementina, y que visitó la provincia para disertar en el primer encuentro de programadores de San Luis, la semana pasada.
"La programación que hacemos en Argentina es totalmente comparable a los mejores a nivel del mundo. Mcafee, el programa de antivirus, se trabaja en Argentina. Todo el check in de American Airlines lo hacen acá. Y eso sin hablar de Mercado libre, y Satelogic (empresa con participación argentina que desarrolla y lanza satélites al espacio)", detalló.
"San Luis tiene la particularidad de tener un polo tecnológico lo que genera que haya trabajos con cierto grado de profesionalización o tecnificación" coincidió  Jimena Lucía Remón, directora regional de servicios de las regiones de Cuyo y Patagonia de Adecco,  consultora multinacional de recursos humanos. "Hay puestos de trabajo que tienen una tendencia a ser más tecnológicos y requieren habilidades que hace 10 años no existían. Tienen que tener facilidad para manejar maquinarias o componentes electrónicos de éstas. El trabajo ya no es manual al 100% ya sean como operarios, jefaturas o supervisiones", detalló la directora quien dijo que en San Luis, esto es característico de  industrias de manufactura en Villa Mercedes. "En la industria petrolera en el sur, se requiere de un nivel de profesionalización tecnológico. También en el sur de provincia de Buenos Aires con la administración de granos la actividad portuaria y en el polo petroquímico de Bahía Blanca", especificó.

Las carreras del futuro, hoy
Con los últimos años la tecnología se ha inmiscuido hasta en lo más cotidiano. "La informática es una disciplina no solo en sí misma, sino que ha transformado nuestra vida diaria. Está en todo lo que hacemos, en la salud, en la medicina, el transporte. Y es una disciplina transversal a muchísimas otras", indicó Fernando Bulnes, decano de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la Universidad Nacional de San Luis. "Estudiás arquitectura y la informática es un soporte, al igual que la medicina. Es la herramienta fundamental", aseguró.
"Vos te subís a un auto y cuando frenás tenés un sistema de frenado automático, no frenás vos, frena una computadora. Cuando se te va de cola o de trompa, tenés el sistema RDS que te frena una de las cuatro ruedas para que las otras tres se agarren mejor. Cuando subís a un auto, no manejás un vehículo mecánico solamente, sino que manejás un montón de accesorios digitales de software, que te están ayudando a manejar eficientemente y a gastar menos combustible", dio como ejemplo Germán Montejano, docente e ingeniero en informática que se desempeña en la misma universidad. Montejano marcó que en este contexto, es que surge el rol de las ingenierías, que para él es cuando se busca solucionar con la faz tecnológica los problemas de la realidad. "Tenemos un chiste a los alumnos para explicar la diferencia entre una licenciatura y una ingeniería. La licenciatura es conocimiento que genera nuevamente conocimiento, investigación de laboratorio, mientras que la ingeniería es la aplicación de esa ciencia en un entorno real. '¿Por qué los aviones se caen?' les pregunto y les digo porque los que diseñan y los implementan y llevan a cabo el proyecto constructivo son ingenieros. Si lo hiciera un licenciado, nunca se caería porque nunca levantaría vuelo y nunca lo haría porque nunca se llegaría a fabricar. Sería un avión de laboratorio, tan seguro que no fallaría, pero costaría tanta plata que sería económicamente inviable. La ingeniería es eso, no solo que construís ciencia, química, física, sino que tenés que hacerla aplicable a un medio real, lo que le da un grado mayor de complejidad. No es lo mismo hacer un puente sobre un río, pero que además te digan que no podés gastar más de un millón de pesos", puso como otro ejemplo.
Los recursos son limitados en un planeta signado por el cambio climático, la superpoblación y la inequidad social. La ingeniería entonces se sostiene como la punta de lanza para resolver, científicamente, esos problemas de la realidad.  Mercedes Campderros, decana de la Facultad de Química, Bioquímica y Farmacia de la UNSL, habló desde su experiencia como ingeniera en alimentos. "Es crucial porque la población mundial va creciendo mientras que se deterioran muchos cauces hídricos y el clima hace sus estragos, entonces aplicar tecnología a la producción de alimentos es algo que nos va a ocupar desde ahora y por muchos años más", indicó.
Y la crisis energética también entra en la partida. "En el departamento de física está el proyecto de creación de una ingeniería en energías renovables", expresó Bulnes. La transformación de energía, obtenerla a partir del viento o el sol, cambiarla a energía eléctrica y poder aprovecharla eficientemente es un desafío muy importante para los próximos años, para los científicos, los físicos e ingenieros, pero también para las ciencias sociales. Porque en definitiva es un problema social de por qué necesitamos más energía", describió.

Pocos egresos
Un relevamiento en 250 empresas argentinas realizado por Adecco mostró que un 50% de ellas considera a las ingenierías como la "carrera del futuro". El mercado y la necesidad de soluciones para la sociedad existen pero no quién los cubra. Eso se refleja en las aulas de las universidades del país y las puntanas. Campderros dijo que tienen 6 ó 7 ingenieros en alimentos recibidos por año, a pesar de que se creó la carrera en 2001; la Ingeniería en Informática solo tuvo un par de egresados (aunque fue creada en 2013) y el aumento de alumnos se da en un 2% ó 3% por año, según calculó Montejano. Daniel Morán, al frente de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Agropecuarias, afirmó que la ingeniería mecatrónica , que abarca disciplinas como la mecánica, la electrónica, la informática y los sistemas de control, aún no tiene egresados, a pesar de que fue creada en 2011 y que posee 200 alumnos cursando. "El país requiere de 6 mil a 7 mil ingenieros al año y las universidades llegan a 4 mil", detalló.
Para Morán las causas son múltiples. "Tenemos estudiantes que ya de tercero a quinto año, empiezan a trabajar en las empresas o en las industrias. En las escuelas secundarias la formación en biología, química y matemática es un poco deficiente, salvo algunos colegios. Y entonces los alumnos le empiezan a tener miedo a esas materias", argumentó.

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Trabajos del futuro: el desafío de ingenieros y programadores

La universidad lidia con la deserción y el poco ingreso. La Provincia lleva adelante políticas educativas desde el nivel inicial.

Especialistas indican que en argentina hay 120 mil personas que trabajan en programación  y se generan  Us$ 6.300 millones.

Los últimos datos disponibles de la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación indican que sólo 8 mil ingenieros se recibieron en 2016, a comparación de 34 mil recibidos de sociales, abogacía y psicología. Ese mismo año, la Cámara de Software y Servicios Informáticos indicó que 4 mil puestos de trabajo quedaron vacantes y el gobierno nacional calcula que requerirán 40 mil en los próximos dos años. Las ciencias relacionadas a la tecnología pisan cada vez más fuerte. Mientras en San Luis, el gobierno provincial lanzó a fines de 2017 una plataforma online gratuita de programación "Programadores 3.0" que tiene 22 mil alumnos mayores de 18 años, 700 estudiantes secundarios y 500 de primaria. Se les enseña desde ejercicios básicos a programación  en lenguaje Java. La ministra de Ciencia y Tecnología Alicia Bañuelos cree que en julio certificarán a los primeros mil programadores.
"Hoy cada vez más no hay disciplina donde no haya uso de la programación. Cada vez más la industria de software se ha comido a la industria del hardware. Se incluyen dispositivos en un tractor, en aparatología de medicina, en diferentes oficios y eso requiere que alguien programe para poder manejar el dispositivo", aseguró Bañuelos. "Solo la comunidad europea acaba de anunciar que para el año 2020 va a haber un faltante de 500 mil programadores y en Estados Unidos, de un millón", apuntó.
 La tendencia no es casual y para múltiples académicos y especialistas consultados por El Diario, es signo de los tiempos que se viven y la relación cada vez más cercana de la tecnología con la vida cotidiana y laboral, sumada a la problemática paralela que los estudiantes no suelen elegirlas como profesiones a futuro. "La Argentina tiene un buen nivel de software. Es uno de los líderes en América Latina. Hoy exporta 1.300 millones de dólares y con el resto de los servicios online 6.300 millones de dólares; es el tercer complejo exportador del país y  emplea a 120 mil personas", indicó Carlos Palloti, especialista en informática y políticas públicas digitales que trabaja para la consultora Clementina, y que visitó la provincia para disertar en el primer encuentro de programadores de San Luis, la semana pasada.
"La programación que hacemos en Argentina es totalmente comparable a los mejores a nivel del mundo. Mcafee, el programa de antivirus, se trabaja en Argentina. Todo el check in de American Airlines lo hacen acá. Y eso sin hablar de Mercado libre, y Satelogic (empresa con participación argentina que desarrolla y lanza satélites al espacio)", detalló.
"San Luis tiene la particularidad de tener un polo tecnológico lo que genera que haya trabajos con cierto grado de profesionalización o tecnificación" coincidió  Jimena Lucía Remón, directora regional de servicios de las regiones de Cuyo y Patagonia de Adecco,  consultora multinacional de recursos humanos. "Hay puestos de trabajo que tienen una tendencia a ser más tecnológicos y requieren habilidades que hace 10 años no existían. Tienen que tener facilidad para manejar maquinarias o componentes electrónicos de éstas. El trabajo ya no es manual al 100% ya sean como operarios, jefaturas o supervisiones", detalló la directora quien dijo que en San Luis, esto es característico de  industrias de manufactura en Villa Mercedes. "En la industria petrolera en el sur, se requiere de un nivel de profesionalización tecnológico. También en el sur de provincia de Buenos Aires con la administración de granos la actividad portuaria y en el polo petroquímico de Bahía Blanca", especificó.

Las carreras del futuro, hoy
Con los últimos años la tecnología se ha inmiscuido hasta en lo más cotidiano. "La informática es una disciplina no solo en sí misma, sino que ha transformado nuestra vida diaria. Está en todo lo que hacemos, en la salud, en la medicina, el transporte. Y es una disciplina transversal a muchísimas otras", indicó Fernando Bulnes, decano de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la Universidad Nacional de San Luis. "Estudiás arquitectura y la informática es un soporte, al igual que la medicina. Es la herramienta fundamental", aseguró.
"Vos te subís a un auto y cuando frenás tenés un sistema de frenado automático, no frenás vos, frena una computadora. Cuando se te va de cola o de trompa, tenés el sistema RDS que te frena una de las cuatro ruedas para que las otras tres se agarren mejor. Cuando subís a un auto, no manejás un vehículo mecánico solamente, sino que manejás un montón de accesorios digitales de software, que te están ayudando a manejar eficientemente y a gastar menos combustible", dio como ejemplo Germán Montejano, docente e ingeniero en informática que se desempeña en la misma universidad. Montejano marcó que en este contexto, es que surge el rol de las ingenierías, que para él es cuando se busca solucionar con la faz tecnológica los problemas de la realidad. "Tenemos un chiste a los alumnos para explicar la diferencia entre una licenciatura y una ingeniería. La licenciatura es conocimiento que genera nuevamente conocimiento, investigación de laboratorio, mientras que la ingeniería es la aplicación de esa ciencia en un entorno real. '¿Por qué los aviones se caen?' les pregunto y les digo porque los que diseñan y los implementan y llevan a cabo el proyecto constructivo son ingenieros. Si lo hiciera un licenciado, nunca se caería porque nunca levantaría vuelo y nunca lo haría porque nunca se llegaría a fabricar. Sería un avión de laboratorio, tan seguro que no fallaría, pero costaría tanta plata que sería económicamente inviable. La ingeniería es eso, no solo que construís ciencia, química, física, sino que tenés que hacerla aplicable a un medio real, lo que le da un grado mayor de complejidad. No es lo mismo hacer un puente sobre un río, pero que además te digan que no podés gastar más de un millón de pesos", puso como otro ejemplo.
Los recursos son limitados en un planeta signado por el cambio climático, la superpoblación y la inequidad social. La ingeniería entonces se sostiene como la punta de lanza para resolver, científicamente, esos problemas de la realidad.  Mercedes Campderros, decana de la Facultad de Química, Bioquímica y Farmacia de la UNSL, habló desde su experiencia como ingeniera en alimentos. "Es crucial porque la población mundial va creciendo mientras que se deterioran muchos cauces hídricos y el clima hace sus estragos, entonces aplicar tecnología a la producción de alimentos es algo que nos va a ocupar desde ahora y por muchos años más", indicó.
Y la crisis energética también entra en la partida. "En el departamento de física está el proyecto de creación de una ingeniería en energías renovables", expresó Bulnes. La transformación de energía, obtenerla a partir del viento o el sol, cambiarla a energía eléctrica y poder aprovecharla eficientemente es un desafío muy importante para los próximos años, para los científicos, los físicos e ingenieros, pero también para las ciencias sociales. Porque en definitiva es un problema social de por qué necesitamos más energía", describió.

Pocos egresos
Un relevamiento en 250 empresas argentinas realizado por Adecco mostró que un 50% de ellas considera a las ingenierías como la "carrera del futuro". El mercado y la necesidad de soluciones para la sociedad existen pero no quién los cubra. Eso se refleja en las aulas de las universidades del país y las puntanas. Campderros dijo que tienen 6 ó 7 ingenieros en alimentos recibidos por año, a pesar de que se creó la carrera en 2001; la Ingeniería en Informática solo tuvo un par de egresados (aunque fue creada en 2013) y el aumento de alumnos se da en un 2% ó 3% por año, según calculó Montejano. Daniel Morán, al frente de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Agropecuarias, afirmó que la ingeniería mecatrónica , que abarca disciplinas como la mecánica, la electrónica, la informática y los sistemas de control, aún no tiene egresados, a pesar de que fue creada en 2011 y que posee 200 alumnos cursando. "El país requiere de 6 mil a 7 mil ingenieros al año y las universidades llegan a 4 mil", detalló.
Para Morán las causas son múltiples. "Tenemos estudiantes que ya de tercero a quinto año, empiezan a trabajar en las empresas o en las industrias. En las escuelas secundarias la formación en biología, química y matemática es un poco deficiente, salvo algunos colegios. Y entonces los alumnos le empiezan a tener miedo a esas materias", argumentó.

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