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Secretos para la cria de cerdos sanos y fuertes

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Secretos para la cria de cerdos sanos y fuertes

Marcelo Dettoni

El Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción organizó una jornada técnica en Nogolí. Sus veterinarios hablaron sobre alimentación, índices de preñez, parto y sanidad.

La actividad porcina tiene dos sectores bien diferenciados en San Luis. Están las grandes empresas, como Yanketruz y Paladini, que se dedican a la cría, producción y están involucradas en la exportación y los grandes mercados nacionales. Y en el otro extremo un sinfín de pequeños productores, que utilizan la cría de cerdos como método de subsistencia a partir de la venta de los animales que faenan y el agregado de valor en forma de salamines y fiambres.

Esta porción es la que atiende el gobierno provincial en detalle, con la provisión de elementos básicos para que puedan desarrollar sus emprendimientos y, a partir de este año, con capacitaciones permanentes, sobre todo en materia sanitaria, ya que se trata de alimentos que luego van al consumo humano y las enfermedades que transmiten los cerdos son zoonóticas, o sea que pueden tener impacto en la salud pública.

Tras las visitas que hicieron los técnicos el año pasado para entregar kits de asistencia (materiales para armar nuevos corrales, alimento para las piaras), ahora llegó el turno de las charlas a cargo de veterinarios del Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción para que los productores conozcan detalles más certeros en materia de sanidad y también en un aspecto básico para que el negocio prospere: la gestación.

Hace unos días el personal de la cartera productiva se acercó a la localidad de Nogolí, donde Juan Manuel Celi Preti, titular del Subprograma Producción Pecuaria, brindó una capacitación sobre cría porcina en conjunto con su colega Juan Pablo Rey, jefe del área sanidad animal. El encuentro se concretó en dependencias de la Municipalidad y fue coordinado luego de un pedido de un grupo de pequeños productores porcinos de la zona, interesados en mejorar los índices de preñez y las condiciones en las que nacen sus animales.

Como ocurre cada vez que los veterinarios se trasladan al interior provincial, además llevaron adelante acciones de asistencia sanitaria sobre las piaras. No era la primera visita a Nogolí: ya llevan muestreados 47 animales de ocho establecimientos y continuarán en los próximos días con acciones similares sobre otros cuatro.

Los principales temas abordados fueron relativos a la genética porcina (razas más comunes utilizadas en Argentina), clasificación en diferentes categorías y su respectivo manejo, nociones básicas sobre instalaciones adecuadas para la cría y mantención y alimentación, principales enfermedades que afectan al cerdo y su prevención, más una recopilación y análisis de datos productivos.

Se hizo especial hincapié en la eficiencia de producción como pilar del éxito del emprendimiento, el cuidado del periparto, la utilización de materiales de la zona para la realización de las instalaciones como forma de bajar los costos de la inversión, la provisión de alimentación organizada por categorías y un repaso de los planes sanitarios adaptados a la zona. En este punto pusieron especial atención en el aujeszky y la brucelosis, dos programas preventivos que lleva adelante el ministerio; y triquinosis, una patología que controla el Laboratorio del Campo, un organismo de vital importancia para evitar su propagación a los humanos.

“De la capacitación participaron 18 pequeños productores que recién se inician en la actividad o que están con ganas de arrancar con la cría de cerdos, así que empezamos la charla bien de abajo, con lo básico, para que puedan tener toda la información necesaria antes de largarse y así achicar el margen de error”, contó Celi Preti, quien agradeció la colaboración de la Intendencia a la hora de ceder sus instalaciones y colaborar con la convocatoria.

Cada viaje al interior para encontrarse con los productores produce en los veterinarios, que realizan una gran tarea de campo, una satisfacción especial. “Buscamos contribuir al desarrollo productivo de los beneficiarios del Plan de Fomento Rural, como así también de cualquier interesado en desarrollar un pequeño emprendimiento de producción para autoabastecimiento o para comercialización a pequeña escala”, agregó el jefe del Suprograma Producción Pecuaria.
Celi Preti y Rey, tal como se lo habían propuesto, comenzaron la charla describiendo aspectos básicos. Por eso describieron las categorías en las que se dividen los porcinos. “Hay reproductores que son machos enteros y entre las hembras tenemos un proceso que va desde la cachorra, después la madre que recibe el servicio, luego en gestación, pasa por la lactante y vuelve a quedar vacía y lista para volver a preñarse. Entre los procesos tenemos, al igual que en los bovinos, el destete, la recría y la terminación.

Ya metido de lleno en la descripción de los padrillos, Rey dijo que “en el caso de los machos, se deben tener en cuenta el período necesario de adaptación y aclimatación al nuevo establecimiento, el cual no debe ser inferior a dos meses. Recomendamos el comienzo de servicio a los 8 meses”.

Además de la adaptación, los cerdos necesitan ciertos cuidados para poder producir de acuerdo a las expectativas. “Es clave que puedan contar con instalaciones con sombra, disponibilidad de agua permanente, controlar los primeros saltos a través de un operario, nunca golpearlos y respetar una etapa de educación. En el caso de las hembras, deben procurar que lleguen en buen estado al celo, y con un tamaño acorde”, agregó el profesional, quien calculó la alimentación en “3 a 3,5 kilos por día, que es el equivalente a 2.200 kilo-calorías, un 16% de proteína bruta, más el núcleo vitamínico mineral. Siempre alimenten a los animales luego del servicio”.

La frecuencia de uso es otro aspecto a tener en cuenta. Con entre 8 y 9 meses y 150 kilos, pueden tener hasta cuatro, cifra que se va a duplicar a los 12 meses de vida. Con 15 meses, ya pueden hacer dos saltos por día durante dos jornadas, por una de descanso. O bien dos saltos durante tres días por dos sin actividad.

Y en cuanto a las instalaciones, los veterinarios aclararon que una cosa es la teoría y otra la realidad de cada establecimiento, pero siempre que se pueda “es preferible que sean individuales, aledañas al corral de cerdas a servir, con piquetes amplios de alrededor de 700 metros cuadrados por animal, con buenos refugios provistos de sombra (por lo menos 4 metros cuadrados para cada uno), refrescaderos a la mano y alambrados en perfectas condiciones para que no sufran lastimaduras”.

Las cachorras también tienen aspectos a respetar, como la espera para el primer servicio hasta los 8 meses de edad y los 130 kilos de peso vivo, con una grasa dorsal de 22 milímetros. Además, hay que aguardar el tercer ciclo estral luego de la pubertad y deben tener una aclimatación de entre 45 y 60 días.

La infraestructura también tiene que estar acorde a las exigencias de la producción: “Los piquetes deben ser amplios, si se puede unos 100 metros cuadrados por animal, con buenos refugios provistos de sombra (al menos 3 metros cuadrados para cada uno) y un bebedero cada cinco ejemplares”, remarcó Celi Preti, quien recordó que los alambrados y las tranqueras deben estar enteros.

Sobre el servicio, pidió que esté organizado en bandas, teniendo en cuenta las instalaciones, la cantidad de madres y padrillos, las ventas y la sincronización de los celos. Puede ser controlado con inseminación artificial o a campo. “En este período recomendamos la alimentación Flushing, con intervalos entre el destete y el servicio, ya que aumenta la ovulación, la prolificidad y hay una mejora comprobada en los índices reproductivos”, dijo Rey. La gestación de las cerdas es de cálculo fácil: son tres meses, tres semanas y tres días, que hay que dividir en tercios de 38 días. “La vida útil es de unos 4 ó 5 años, un lapso en el que pueden tener entre 8 y 10 pariciones”, agregó el veterinario del ministerio.

El parto es un momento clave, que también tiene etapas. Hay síntomas inequívocos de que está cerca: “Tienen contracción abdominal, están inquietas, expulsan sangre por la vulva, mueven la cola sin parar y hay un cambio en la temperatura rectal. Además empieza a haber presencia de calostro y preparan el nido”, describió Celi Preti.

Allí comienzan a prepararse para la expulsión de los lechones. “Los partos tienen tendencia a producirse desde el mediodía hasta la medianoche y duran unas dos horas y media en promedio, aunque pueden llegar a diez”, les recordó Rey, quien apuntó que la frecuencia de nacimientos es “cada 15 minutos en promedio, pero pueden ir de uno a cuatro horas, lo mismo que la expulsión de la placenta, que está medida en 4 horas, pero puede tardar 30 minutos o medio día”.

Los índices de mortalidad pueden llegar a 3% ó 6%, mientras que sólo el 5% de los partos demandan asistencia y apenas el 1% suele tener problemas en este período. “En cuanto al parto, pueden aplicarle Oxitocina luego de nacido el primer lechón para ayudar a expulsar”, agregó el funcionario

Los lechoncitos también tienen un comportamiento estandarizado al nacer, por lo que hay que prestar atención cuando lo hacen de manera distinta. “Recuerden que a mayor peso, mayor vigor, eso es importante. Tienen un período de apnea momentáneo, luego recuperan el ritmo respiratorio normal, las cerdas liberan las envolturas fetales y rompen el cordón umbilical en un 70% de los casos. Van a buscar los pezones de la madre y harán una primera mamada que irá de los 20 a los 60 minutos. La tendencia es a permanecer junto a la madre el 57% del tiempo en las primeras 12 horas postparto y ese lapso se reduce al 35% en las 48 horas siguientes”, contó Rey.

La ingestión de calostro va a determinar buena parte del éxito o el fracaso de cada nacimiento. “Por el tipo de placenta de la cerda, el lechón nace desprovisto de anticuerpos. La máxima absorción se da entre las 4 y las 12 horas de la primera succión de calostro, pero luego se reduce drásticamente a las 24 horas y es nula a las 48. El nivel de absorción de anticuerpos se reduce un 30% a las tres horas del nacimiento y un 90% cuando tiene un día de vida. La ingestión de calostro explica el aumento de peso de los lechones hasta los 21 días de vida, es un período vital”, remarcaron.

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El Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción organizó una jornada técnica en Nogolí. Sus veterinarios hablaron sobre alimentación, índices de preñez, parto y sanidad.

La actividad porcina tiene dos sectores bien diferenciados en San Luis. Están las grandes empresas, como Yanketruz y Paladini, que se dedican a la cría, producción y están involucradas en la exportación y los grandes mercados nacionales. Y en el otro extremo un sinfín de pequeños productores, que utilizan la cría de cerdos como método de subsistencia a partir de la venta de los animales que faenan y el agregado de valor en forma de salamines y fiambres.

Esta porción es la que atiende el gobierno provincial en detalle, con la provisión de elementos básicos para que puedan desarrollar sus emprendimientos y, a partir de este año, con capacitaciones permanentes, sobre todo en materia sanitaria, ya que se trata de alimentos que luego van al consumo humano y las enfermedades que transmiten los cerdos son zoonóticas, o sea que pueden tener impacto en la salud pública.

Tras las visitas que hicieron los técnicos el año pasado para entregar kits de asistencia (materiales para armar nuevos corrales, alimento para las piaras), ahora llegó el turno de las charlas a cargo de veterinarios del Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción para que los productores conozcan detalles más certeros en materia de sanidad y también en un aspecto básico para que el negocio prospere: la gestación.

Hace unos días el personal de la cartera productiva se acercó a la localidad de Nogolí, donde Juan Manuel Celi Preti, titular del Subprograma Producción Pecuaria, brindó una capacitación sobre cría porcina en conjunto con su colega Juan Pablo Rey, jefe del área sanidad animal. El encuentro se concretó en dependencias de la Municipalidad y fue coordinado luego de un pedido de un grupo de pequeños productores porcinos de la zona, interesados en mejorar los índices de preñez y las condiciones en las que nacen sus animales.

Como ocurre cada vez que los veterinarios se trasladan al interior provincial, además llevaron adelante acciones de asistencia sanitaria sobre las piaras. No era la primera visita a Nogolí: ya llevan muestreados 47 animales de ocho establecimientos y continuarán en los próximos días con acciones similares sobre otros cuatro.

Los principales temas abordados fueron relativos a la genética porcina (razas más comunes utilizadas en Argentina), clasificación en diferentes categorías y su respectivo manejo, nociones básicas sobre instalaciones adecuadas para la cría y mantención y alimentación, principales enfermedades que afectan al cerdo y su prevención, más una recopilación y análisis de datos productivos.

Se hizo especial hincapié en la eficiencia de producción como pilar del éxito del emprendimiento, el cuidado del periparto, la utilización de materiales de la zona para la realización de las instalaciones como forma de bajar los costos de la inversión, la provisión de alimentación organizada por categorías y un repaso de los planes sanitarios adaptados a la zona. En este punto pusieron especial atención en el aujeszky y la brucelosis, dos programas preventivos que lleva adelante el ministerio; y triquinosis, una patología que controla el Laboratorio del Campo, un organismo de vital importancia para evitar su propagación a los humanos.

“De la capacitación participaron 18 pequeños productores que recién se inician en la actividad o que están con ganas de arrancar con la cría de cerdos, así que empezamos la charla bien de abajo, con lo básico, para que puedan tener toda la información necesaria antes de largarse y así achicar el margen de error”, contó Celi Preti, quien agradeció la colaboración de la Intendencia a la hora de ceder sus instalaciones y colaborar con la convocatoria.

Cada viaje al interior para encontrarse con los productores produce en los veterinarios, que realizan una gran tarea de campo, una satisfacción especial. “Buscamos contribuir al desarrollo productivo de los beneficiarios del Plan de Fomento Rural, como así también de cualquier interesado en desarrollar un pequeño emprendimiento de producción para autoabastecimiento o para comercialización a pequeña escala”, agregó el jefe del Suprograma Producción Pecuaria.
Celi Preti y Rey, tal como se lo habían propuesto, comenzaron la charla describiendo aspectos básicos. Por eso describieron las categorías en las que se dividen los porcinos. “Hay reproductores que son machos enteros y entre las hembras tenemos un proceso que va desde la cachorra, después la madre que recibe el servicio, luego en gestación, pasa por la lactante y vuelve a quedar vacía y lista para volver a preñarse. Entre los procesos tenemos, al igual que en los bovinos, el destete, la recría y la terminación.

Ya metido de lleno en la descripción de los padrillos, Rey dijo que “en el caso de los machos, se deben tener en cuenta el período necesario de adaptación y aclimatación al nuevo establecimiento, el cual no debe ser inferior a dos meses. Recomendamos el comienzo de servicio a los 8 meses”.

Además de la adaptación, los cerdos necesitan ciertos cuidados para poder producir de acuerdo a las expectativas. “Es clave que puedan contar con instalaciones con sombra, disponibilidad de agua permanente, controlar los primeros saltos a través de un operario, nunca golpearlos y respetar una etapa de educación. En el caso de las hembras, deben procurar que lleguen en buen estado al celo, y con un tamaño acorde”, agregó el profesional, quien calculó la alimentación en “3 a 3,5 kilos por día, que es el equivalente a 2.200 kilo-calorías, un 16% de proteína bruta, más el núcleo vitamínico mineral. Siempre alimenten a los animales luego del servicio”.

La frecuencia de uso es otro aspecto a tener en cuenta. Con entre 8 y 9 meses y 150 kilos, pueden tener hasta cuatro, cifra que se va a duplicar a los 12 meses de vida. Con 15 meses, ya pueden hacer dos saltos por día durante dos jornadas, por una de descanso. O bien dos saltos durante tres días por dos sin actividad.

Y en cuanto a las instalaciones, los veterinarios aclararon que una cosa es la teoría y otra la realidad de cada establecimiento, pero siempre que se pueda “es preferible que sean individuales, aledañas al corral de cerdas a servir, con piquetes amplios de alrededor de 700 metros cuadrados por animal, con buenos refugios provistos de sombra (por lo menos 4 metros cuadrados para cada uno), refrescaderos a la mano y alambrados en perfectas condiciones para que no sufran lastimaduras”.

Las cachorras también tienen aspectos a respetar, como la espera para el primer servicio hasta los 8 meses de edad y los 130 kilos de peso vivo, con una grasa dorsal de 22 milímetros. Además, hay que aguardar el tercer ciclo estral luego de la pubertad y deben tener una aclimatación de entre 45 y 60 días.

La infraestructura también tiene que estar acorde a las exigencias de la producción: “Los piquetes deben ser amplios, si se puede unos 100 metros cuadrados por animal, con buenos refugios provistos de sombra (al menos 3 metros cuadrados para cada uno) y un bebedero cada cinco ejemplares”, remarcó Celi Preti, quien recordó que los alambrados y las tranqueras deben estar enteros.

Sobre el servicio, pidió que esté organizado en bandas, teniendo en cuenta las instalaciones, la cantidad de madres y padrillos, las ventas y la sincronización de los celos. Puede ser controlado con inseminación artificial o a campo. “En este período recomendamos la alimentación Flushing, con intervalos entre el destete y el servicio, ya que aumenta la ovulación, la prolificidad y hay una mejora comprobada en los índices reproductivos”, dijo Rey. La gestación de las cerdas es de cálculo fácil: son tres meses, tres semanas y tres días, que hay que dividir en tercios de 38 días. “La vida útil es de unos 4 ó 5 años, un lapso en el que pueden tener entre 8 y 10 pariciones”, agregó el veterinario del ministerio.

El parto es un momento clave, que también tiene etapas. Hay síntomas inequívocos de que está cerca: “Tienen contracción abdominal, están inquietas, expulsan sangre por la vulva, mueven la cola sin parar y hay un cambio en la temperatura rectal. Además empieza a haber presencia de calostro y preparan el nido”, describió Celi Preti.

Allí comienzan a prepararse para la expulsión de los lechones. “Los partos tienen tendencia a producirse desde el mediodía hasta la medianoche y duran unas dos horas y media en promedio, aunque pueden llegar a diez”, les recordó Rey, quien apuntó que la frecuencia de nacimientos es “cada 15 minutos en promedio, pero pueden ir de uno a cuatro horas, lo mismo que la expulsión de la placenta, que está medida en 4 horas, pero puede tardar 30 minutos o medio día”.

Los índices de mortalidad pueden llegar a 3% ó 6%, mientras que sólo el 5% de los partos demandan asistencia y apenas el 1% suele tener problemas en este período. “En cuanto al parto, pueden aplicarle Oxitocina luego de nacido el primer lechón para ayudar a expulsar”, agregó el funcionario

Los lechoncitos también tienen un comportamiento estandarizado al nacer, por lo que hay que prestar atención cuando lo hacen de manera distinta. “Recuerden que a mayor peso, mayor vigor, eso es importante. Tienen un período de apnea momentáneo, luego recuperan el ritmo respiratorio normal, las cerdas liberan las envolturas fetales y rompen el cordón umbilical en un 70% de los casos. Van a buscar los pezones de la madre y harán una primera mamada que irá de los 20 a los 60 minutos. La tendencia es a permanecer junto a la madre el 57% del tiempo en las primeras 12 horas postparto y ese lapso se reduce al 35% en las 48 horas siguientes”, contó Rey.

La ingestión de calostro va a determinar buena parte del éxito o el fracaso de cada nacimiento. “Por el tipo de placenta de la cerda, el lechón nace desprovisto de anticuerpos. La máxima absorción se da entre las 4 y las 12 horas de la primera succión de calostro, pero luego se reduce drásticamente a las 24 horas y es nula a las 48. El nivel de absorción de anticuerpos se reduce un 30% a las tres horas del nacimiento y un 90% cuando tiene un día de vida. La ingestión de calostro explica el aumento de peso de los lechones hasta los 21 días de vida, es un período vital”, remarcaron.

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