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El arte del diálogo

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El arte del diálogo

Si dos sectores en conflicto mantienen la voluntad de dialogar, la posibilidad real de resolver ese conflicto, aumenta exponencialmente. Dialogar a pesar de las diferencias. Dialogar a pesar de quienes se oponen al diálogo. Dialogar porque la palabra del “otro” posee valor. Dialogar porque se cree en el diálogo.

Los gobiernos de Atenas y Skopie llegaron a un acuerdo sobre el nombre de la pequeña ex república yugoslava, tras 27 años de diferendo, lo que permitirá desbloquear su adhesión a la UE y la OTAN. A partir de ahora su nombre será “República de Macedonia del Norte”.

Desde la independencia de la ex república yugoslava en 1991, la cuestión del nombre de Macedonia fue un tema de áspero debate de ambos lados de la frontera, atizado con regularidad según el mayor o menor nacionalismos de los respectivos gobiernos.

Grecia no toleraba que su vecino tomase el nombre de su provincia y se atribuyese el esplendor y las proezas de dos grandes reyes de la Macedonia antigua, Filipo II y su hijo Alejandro Magno.

Por consiguiente, Atenas sólo reconocía oficialmente a la Antigua República Yugoslava de Macedonia por este acrónimo, ARYM, al igual que Berlín o París, mientras que más de 140 países, incluidos Rusia, Estados Unidos, China o Reino Unido, habían aceptado “Macedonia”.

Al término de un último maratón diplomático iniciado el año pasado, los primeros ministros de Grecia, Alexis Tsipras, y Macedonia, Zoran Zaev, anunciaron el acuerdo por separado. “Tenemos una solución histórica tras dos décadas y media. Nuestro acuerdo incluye el nombre de República de Macedonia del Norte”, declaró Zaev a la prensa en Skopie.

Un acuerdo que pone fin a 27 años de querella político-semántica, aunque no es definitivo, porque deberá ser aprobado por el Parlamento macedonio y sometido a referéndum antes de su ratificación por el Parlamento griego.

En Grecia, el país será reconocido como Severna Makedonja, es decir República de Macedonia del Norte en lengua macedonia. Este nuevo nombre “hace una clara distinción entre la Macedonia griega”, el nombre de una provincia del norte del país, “y el de nuestros vecinos del norte”, se congratuló el premier griego.

Es “una gran victoria diplomática y una gran ocasión histórica” para la región, que “abre una ventana de amistad, de cooperación y de desarrollo conjunto”, dijo en un mensaje dirigido a la opinión pública griega, en la que hay aún fuerte oposición a un acuerdo. 

El acuerdo debe desembocar en una revisión de la Constitución de Macedonia recogiendo los cambios convenidos para que Grecia levante por fin sus reservas a su entrada en la Unión Europea y la Alianza Atlántica. Grecia obtuvo que sus vecinos renuncien a reivindicar toda relación con la cultura griega antigua de Macedonia, encarnada por la figura de Alejandro Magno, de cuya herencia los griegos reivindican la exclusividad. 

El gran objetivo para Macedonia es ahora lograr luz verde en la cumbre europea de finales de junio para emprender negociaciones de adhesión y obtener una invitación a unirse a la OTAN en la cumbre de la Alianza los días 11 y 12 de julio.

“Sinceras felicitaciones a los primeros ministros (Tsipras y Zaev). Cruzo los dedos. Gracias a ustedes lo imposible se hace posible”, lanzó el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en Twitter. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, también saludó con entusiasmo la noticia, después de muchos años de paciencia diplomática. Y pidió a los dos países que “finalicen el acuerdo”, que reforzará la paz y estabilidad en los Balcanes occidentales.

El arte del diálogo hizo posible el acuerdo entre dos países en conflicto. Poseían “muchos argumentos para no acordar”, prefirieron centrarse en los “muchos argumentos por los que acordar”. Los que surgieron del diálogo.

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El arte del diálogo

Si dos sectores en conflicto mantienen la voluntad de dialogar, la posibilidad real de resolver ese conflicto, aumenta exponencialmente. Dialogar a pesar de las diferencias. Dialogar a pesar de quienes se oponen al diálogo. Dialogar porque la palabra del “otro” posee valor. Dialogar porque se cree en el diálogo.

Los gobiernos de Atenas y Skopie llegaron a un acuerdo sobre el nombre de la pequeña ex república yugoslava, tras 27 años de diferendo, lo que permitirá desbloquear su adhesión a la UE y la OTAN. A partir de ahora su nombre será “República de Macedonia del Norte”.

Desde la independencia de la ex república yugoslava en 1991, la cuestión del nombre de Macedonia fue un tema de áspero debate de ambos lados de la frontera, atizado con regularidad según el mayor o menor nacionalismos de los respectivos gobiernos.

Grecia no toleraba que su vecino tomase el nombre de su provincia y se atribuyese el esplendor y las proezas de dos grandes reyes de la Macedonia antigua, Filipo II y su hijo Alejandro Magno.

Por consiguiente, Atenas sólo reconocía oficialmente a la Antigua República Yugoslava de Macedonia por este acrónimo, ARYM, al igual que Berlín o París, mientras que más de 140 países, incluidos Rusia, Estados Unidos, China o Reino Unido, habían aceptado “Macedonia”.

Al término de un último maratón diplomático iniciado el año pasado, los primeros ministros de Grecia, Alexis Tsipras, y Macedonia, Zoran Zaev, anunciaron el acuerdo por separado. “Tenemos una solución histórica tras dos décadas y media. Nuestro acuerdo incluye el nombre de República de Macedonia del Norte”, declaró Zaev a la prensa en Skopie.

Un acuerdo que pone fin a 27 años de querella político-semántica, aunque no es definitivo, porque deberá ser aprobado por el Parlamento macedonio y sometido a referéndum antes de su ratificación por el Parlamento griego.

En Grecia, el país será reconocido como Severna Makedonja, es decir República de Macedonia del Norte en lengua macedonia. Este nuevo nombre “hace una clara distinción entre la Macedonia griega”, el nombre de una provincia del norte del país, “y el de nuestros vecinos del norte”, se congratuló el premier griego.

Es “una gran victoria diplomática y una gran ocasión histórica” para la región, que “abre una ventana de amistad, de cooperación y de desarrollo conjunto”, dijo en un mensaje dirigido a la opinión pública griega, en la que hay aún fuerte oposición a un acuerdo. 

El acuerdo debe desembocar en una revisión de la Constitución de Macedonia recogiendo los cambios convenidos para que Grecia levante por fin sus reservas a su entrada en la Unión Europea y la Alianza Atlántica. Grecia obtuvo que sus vecinos renuncien a reivindicar toda relación con la cultura griega antigua de Macedonia, encarnada por la figura de Alejandro Magno, de cuya herencia los griegos reivindican la exclusividad. 

El gran objetivo para Macedonia es ahora lograr luz verde en la cumbre europea de finales de junio para emprender negociaciones de adhesión y obtener una invitación a unirse a la OTAN en la cumbre de la Alianza los días 11 y 12 de julio.

“Sinceras felicitaciones a los primeros ministros (Tsipras y Zaev). Cruzo los dedos. Gracias a ustedes lo imposible se hace posible”, lanzó el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en Twitter. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, también saludó con entusiasmo la noticia, después de muchos años de paciencia diplomática. Y pidió a los dos países que “finalicen el acuerdo”, que reforzará la paz y estabilidad en los Balcanes occidentales.

El arte del diálogo hizo posible el acuerdo entre dos países en conflicto. Poseían “muchos argumentos para no acordar”, prefirieron centrarse en los “muchos argumentos por los que acordar”. Los que surgieron del diálogo.

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