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El progreso como norma

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El progreso como norma

Holanda es un país donde el progreso que produce la innovación tecnológica, es una norma a lo largo de su historia. Ya en el Siglo XII, le ganaban terrenos al Mar del Norte, con el desarrollo de los pólders. Son los máximos especialistas en ganarle tierras al mar, desde entonces.

En superficie es un país pequeño (algo más de la mitad de la Provincia de San Luis), pero está densamente poblado, con más de 17 millones de habitantes. Algunos especialistas consideran que es ésta, la razón principal de haber desarrollado durante siglos su “habilidad”, para hacer habitables, zonas que antes estaban ocupadas por el mar.

Esa habilidad y ese desarrollo tecnológico siguen muy vigentes, ya que ahora están trabajando en la construcción de ciudades flotantes. Es un concepto desarrollado por arquitectos e ingenieros de la Universidad Técnica de Delft, y quizás no falte mucho para que se haga realidad.

Pero no es el único ámbito en el que Holanda sobresale por sus avances científicos. En el 2013, en la Universidad de Maastricht, produjeron una hamburguesa “cultivada” en laboratorio a partir de células madre de bovinos. Los investigadores esperan que este tipo de carne se pueda vender en 20 años. Entonces, ya no será necesario criar tanto ganado. Estiman que puede ser un gran aporte contra el cambio climático.

Y ahora, un nuevo proyecto iniciado por la ciudad de Eindhoven, facilitará crear un complejo inmobiliario compuesto por cinco casas construidas con la ayuda de impresoras 3D, una de las primeras innovaciones de este tipo en el mundo.

“Es sólo el comienzo. Se trata de una tecnología revolucionaria, de una nueva manera de construir que se desarrollará con el tiempo”, dijeron los encargados del proyecto “Milestone”. La iniciativa adquiere forma gracias a una asociación entre el municipio, la Universidad de Eindhoven y varias empresas constructoras.

Aunque esta técnica ya existe en el mundo, las casas diseñadas con impresoras 3D no son por lo general destinadas para residencia. Se trata de una primicia en Holanda, pues las casas de este nuevo complejo inmobiliario serán alquiladas. Un centenar de inquilinos ya expresaron su interés. El alquiler mensual oscilará entre 900 y 1.200 euros, lo que corresponde a los precios medianos de alquileres en Holanda para las superficies que tendrán.

El complejo estará compuesto por cinco casas de tamaños diferentes, cuya construcción será financiada por inversionistas privados. La primera, con tres habitaciones, estaría lista alrededor de junio de 2019. Cada habitación requiere entre seis meses y un año de trabajos. El proyecto en su totalidad será terminado antes de cinco años.

Una de las ventajas principales de utilizar la impresión en 3D es que posibilita imaginar un estilo muy libre. “Todo es posible, podemos perfectamente adaptar el diseño al entorno”, afirmaron. Pero la iniciativa también está motivada por el problema de la escasez creciente de mano de obra artesanal en Holanda.

“De aquí a unos años ya no tendremos tantos artesanos como albañiles, por ejemplo. Al introducir la robotización en la industria de la construcción, estaremos en condiciones de hacer casas más abordables en el futuro”, consideraron.

Esta técnica es más cara que los métodos tradicionales, pero es de imaginar que los precios bajarán a medida que avance la tecnología de las impresoras 3D.

Además de inscribirse en la modernidad, las habitaciones diseñadas con impresoras 3D presentan también ventajas para el medio ambiente, consideran las autoridades de Eindhoven. 

En Francia, una innovación similar fue lograda hace unos días: una casa diseñada en 3D por la Universidad de Nantes ya es utilizada como vivienda social. La familia que habita en la misma ha sido la primera en instalarse en una casa de este tipo.

Son ejemplos del avance científico y tecnológico, al servicio del progreso, y como norma. Desarrollados por especialistas propios, y en su país. un buen ejemplo.

 

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Holanda es un país donde el progreso que produce la innovación tecnológica, es una norma a lo largo de su historia. Ya en el Siglo XII, le ganaban terrenos al Mar del Norte, con el desarrollo de los pólders. Son los máximos especialistas en ganarle tierras al mar, desde entonces.

En superficie es un país pequeño (algo más de la mitad de la Provincia de San Luis), pero está densamente poblado, con más de 17 millones de habitantes. Algunos especialistas consideran que es ésta, la razón principal de haber desarrollado durante siglos su “habilidad”, para hacer habitables, zonas que antes estaban ocupadas por el mar.

Esa habilidad y ese desarrollo tecnológico siguen muy vigentes, ya que ahora están trabajando en la construcción de ciudades flotantes. Es un concepto desarrollado por arquitectos e ingenieros de la Universidad Técnica de Delft, y quizás no falte mucho para que se haga realidad.

Pero no es el único ámbito en el que Holanda sobresale por sus avances científicos. En el 2013, en la Universidad de Maastricht, produjeron una hamburguesa “cultivada” en laboratorio a partir de células madre de bovinos. Los investigadores esperan que este tipo de carne se pueda vender en 20 años. Entonces, ya no será necesario criar tanto ganado. Estiman que puede ser un gran aporte contra el cambio climático.

Y ahora, un nuevo proyecto iniciado por la ciudad de Eindhoven, facilitará crear un complejo inmobiliario compuesto por cinco casas construidas con la ayuda de impresoras 3D, una de las primeras innovaciones de este tipo en el mundo.

“Es sólo el comienzo. Se trata de una tecnología revolucionaria, de una nueva manera de construir que se desarrollará con el tiempo”, dijeron los encargados del proyecto “Milestone”. La iniciativa adquiere forma gracias a una asociación entre el municipio, la Universidad de Eindhoven y varias empresas constructoras.

Aunque esta técnica ya existe en el mundo, las casas diseñadas con impresoras 3D no son por lo general destinadas para residencia. Se trata de una primicia en Holanda, pues las casas de este nuevo complejo inmobiliario serán alquiladas. Un centenar de inquilinos ya expresaron su interés. El alquiler mensual oscilará entre 900 y 1.200 euros, lo que corresponde a los precios medianos de alquileres en Holanda para las superficies que tendrán.

El complejo estará compuesto por cinco casas de tamaños diferentes, cuya construcción será financiada por inversionistas privados. La primera, con tres habitaciones, estaría lista alrededor de junio de 2019. Cada habitación requiere entre seis meses y un año de trabajos. El proyecto en su totalidad será terminado antes de cinco años.

Una de las ventajas principales de utilizar la impresión en 3D es que posibilita imaginar un estilo muy libre. “Todo es posible, podemos perfectamente adaptar el diseño al entorno”, afirmaron. Pero la iniciativa también está motivada por el problema de la escasez creciente de mano de obra artesanal en Holanda.

“De aquí a unos años ya no tendremos tantos artesanos como albañiles, por ejemplo. Al introducir la robotización en la industria de la construcción, estaremos en condiciones de hacer casas más abordables en el futuro”, consideraron.

Esta técnica es más cara que los métodos tradicionales, pero es de imaginar que los precios bajarán a medida que avance la tecnología de las impresoras 3D.

Además de inscribirse en la modernidad, las habitaciones diseñadas con impresoras 3D presentan también ventajas para el medio ambiente, consideran las autoridades de Eindhoven. 

En Francia, una innovación similar fue lograda hace unos días: una casa diseñada en 3D por la Universidad de Nantes ya es utilizada como vivienda social. La familia que habita en la misma ha sido la primera en instalarse en una casa de este tipo.

Son ejemplos del avance científico y tecnológico, al servicio del progreso, y como norma. Desarrollados por especialistas propios, y en su país. un buen ejemplo.

 

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