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Biocombustibles: el "cambio" profundiza el retroceso

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Biocombustibles: el "cambio" profundiza el retroceso

Carlos Etchepare

La semana pasada comenzamos a analizar la difícil situación que vive el sector de los biocombustibles, repasamos la historia, el crecimiento de la producción y los problemas que afectan a las empresas exportadoras a raíz de la pérdida del mercado norteamericano.

Fue un golpe muy duro, ya que del 1,62 millón de toneladas que se exportaron en 2016, casi 1,5 fueron a Estados Unidos.

Más a allá del impacto que tiene esta medida, la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio) también discute la cuestión de fondo y los argumentos que presenta Estados Unidos, los mismos que anteriormente utilizó la Unión Europea.

Lo que dicen los compradores es sencillo, para ellos Argentina incurre en una situación de dumping porque las empresas pagan un diferencial de precios por la materia prima que adquieren. Es decir, las industrias pagan el poroto de soja con una quita del 30% (como consecuencia de los derechos de exportación) y exporta el biodiesel prácticamente sin retenciones.

En este sentido, Zubizarreta asegura que “lo argumentado por Estados Unidos es una situación absolutamente admitida por el comercio internacional, de hecho fue inventada por los mismos países que después terminaron sancionándonos. En el caso de la Argentina incluso va de la mano de un impuesto, en definitiva lo que pretenden es que el Gobierno le cobre un impuesto mayor a un producto en el que la Argentina es muy competitiva”. 

Al igual que como pasara con las denuncias de dumping impuestas por la Unión Europea en el año 2012, lo más probable es que nuestro país recurra a la Organización Mundial de Comercio (OMC) para que termine de dirimir el conflicto. “Ahora hay que ser pragmáticos, ver cómo podemos pelear esta decisión. El gobierno argentino ya comunicó que está dispuesto a ir a la OMC, y aunque es un proceso largo, caro y tortuoso es el único camino que nos queda. Seguramente nos llevará algunos años revertir esta situación, pero de todas maneras nunca perdemos la esperanza del diálogo y la negociación directa con Estados Unidos” dice Zubizarreta.

Ahora, más allá de las negociaciones que se puedan llevar adelante para volver al mercado norteamericano, resolver qué se va a hacer con ese biodiésel que no se exporte es un problema. Por un lado, seguramente los números de fin de año nos muestren una caída en la producción, lo que podría generar algún impacto en los empleos de la industria. Por otro lado, como decimos más arriba, la no producción de biodiesel resultará en mayor disponibilidad de aceite, lo que podría afectar los valores del mercado mundial. La tercera cuestión que puede resultar de esto es que parte de ese biodiésel que no se exporte sea destinado a consumo interno, aunque en este punto los cupos y la producción ya están absolutamente cubiertos. 

“Una parte del biodiésel que ya no puede ir a Estados Unidos puede llegar a ir a Europa, otra parte seguramente quede como materia prima y se exporte como aceite. La posibilidad del mercado interno siempre está en la medida que haya un ámbito que genere cierta competencia. De todas maneras el consumo argentino es muy chico y aunque pueda crecer algo, no va a cubrir todo lo que deje de enviarse a Estados Unidos”, analiza Zubizarreta. 

Habrá que esperar en este último punto y ver qué resolución toma el gobierno nacional. Tal vez podría tomar el toro por las astas y generar una política de largo plazo con un incremento del corte obligatorio de biodiésel en el gasoil, llevándolo mínimamente hasta el 20%. Podría hacerlo, pero por el momento no parece dar señales de que vaya a suceder, sino más bien que se seguirá beneficiando a los combustibles tradicionales por sobre los renovables, Ministerio de la Producción y Ministerio de Energía mediante. Resta saber qué camino tomará el nuevo Ministro de Agroindustria. Durante la reciente gestión de Ricardo Buryaile y Néstor Roulet, la defensa de la industria de los biocombustibles y su desarrollo fue motivo de permanente disputa con los ministerios mencionados anteriormente.

Un golpe a las pequeñas empresas
Además de la mala noticia que sufrió el sector de biocombustibles en los últimos días con la pérdida del mercado norteamericano de biodiésel, las empresas que producen bioetanol y biodiésel para el mercado interno también recibieron un fuerte golpe.

Mediante una resolución inconsulta y arbitraria (Res 425-E/2017), el gobierno nacional, a través del Ministerio de Energía,decidió reducir el precio del valor de estos dos productos en el mercado local. Esto significa que las empresas petroleras que mezclan etanol con nafta o biodiésel con gasoil, ahora pagan mucho menos por estos productos. Para ser más exactos, en el caso del etanol la reducción del precio fue de 29% para el producido mediante caña de azúcar y de 22% para el producido con maíz. En el caso del biodiésel, la reducción del precio fue de 4,5%. 

Pero como sucede habitualmente con las medidas que toma el gobierno nacional, y ante las acaloradas críticas del sector productor de bioetanol, esta resolución fue sustituida por la 449-E/2017 que vuelve a modificar el precio del bioetanol en el mercado local. 

De esta manera, el nuevo valor para el combustible a base de caña de azúcar sufre una baja respecto del precio de octubre de 2017 del 7,5%. Mientras que en el caso del elaborado con maíz, el descuento es del 10,5%. Cabe aclarar que este nuevo marco normativo queda vigente hasta el 31 de enero de 2018. Después seguramente se volverá a aplicar un nuevo descuento.

Con este escenario, los precios del bioetanol y del biodiésel para el mercado interno quedarían de la siguiente manera: 

* Precio bioetanol en pesos por litro ($/L)

1) a base de azúcar 15,608 $/L 
2) a base de maíz 12,191 $/L 

* Precios Biodiesel desde Noviembre 2017 en pesos por tonelada [$/Tn]

1) empresas grandes 12.687,00 $/Tn
2) empresas grandes no integradas 13.958,00 $/Tn
3) PyMES 15.106,00 $/Tn

Acá vale aclarar cuáles son las fórmulas que se utilizan para determinar el precio de estos productos.

Fórmula precio biodiésel: Crcte (Costo de aceite de soja + Costo de metanol + Costo de mano de obra + Resto de costos) * (1 + Retorno de Capital)

Fórmula precio bioetanol de caña: costo de materia prima + costo de mano de obra + costo de gas natural + otros conceptos

Fórmula precio bioetanol de maíz: costo del maíz + costo de mano de obra + costo de combustibles + costo de electricidad + otros conceptos.

Sobre esta situación que atraviesa la producción de bioetanol, el director ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz, Patrick Adam, aseguró que esto es una clara “transferencia de recursos del sector agrícola al sector petrolero”. 

Además cuestionó la reducción del precio del bioetanol, ya que según expresó “la incidencia del bioetanol (de azúcar o de maíz) en el precio final de las naftas que paga el consumidor es marginal. En el caso del etanol de maíz no es más que un 3% del total”.

“Esta medida se les fue de las manos, tanto en el fondo como en las formas. Y ahora todos los planes de inversión que teníamos hacia adelante están en revisión. Habíamos anunciado inversiones por 500 millones de dólares que ahora quedan en suspenso hasta saber cuáles son las nuevas reglas de juego y si son sostenibles. Porque si vamos a cambiar todo el tiempo de forma intempestiva e inconsulta, no veo por qué vamos a invertir y por qué vamos a confiar” agregó Adam.

Mientras tanto, el sector que nuclea a las Pymes productoras de biodiésel también alzaron su voz contra la medida impuesta por el Ministerio de Energía. En este punto, el presidente de la Cámara de Empresas Pymes Regionales Elaboradoras de Biodiesel (Cepreb), Alejandro Abad, señaló que la reducción del 4,5% en el precio del biodiésel que se destina al mercado interno se realizó de “manera inesperada y genera un impacto muy fuerte en el sector, destruyendo la rentabilidad de varias empresas y generando incertidumbre sobre lo que puede pasar en los meses siguientes”.

Al igual que Adam con el etanol, Abad sostiene que esta medida no se debe al peso que tiene el biodiésel en el precio final del gasoil, ya que según destacó "el impacto del biodiésel en el gasoil es sólo de 0,4%, pero en las empresas productoras de biodiésel tiene un efecto altísimo”
Por otro lado Abad analizó la actualidad del sector y señaló que “en los últimos 8 años ha tenido un crecimiento muy interesante, con la creación de 25 empresas, inversiones por 250 millones de dólares, generación de puestos de trabajo directos e indirectos y la instalación de industrias en pueblos, generando arraigo y mayor actividad”.

El mercado europeo: algo de luz en el horizonte

Luego de varios años de investigación y disputas ante la Organización Mundial de Comercio, finalmente se reabrió el mercado de biodiésel europeo. La medida llega en el momento adecuado y trae un poco de aire a un sector afectado por el reciente cierre del mercado estadounidense.

Pero por supuesto que la vuelta a Europa no es gratis y la Comisión Europea readecuó los nuevos aranceles antidumping al biodiesel argentino ubicándolos entre el 4,5% y el 8,1%, dependiendo de las diferentes empresas. A los que se debe adicionar también el arancel general de 6,5% para el ingreso a la UE de países productores que no cuenten con Sistema General de Preferencias (SGP), como sucede con Argentina, cuya exclusión data de 2014.

De todas maneras, este número actual es sensiblemente inferior a los 22% - 25,7% que teníamos durante el proceso de discusión en la OMC. Y abre un escenario de expectativa positiva para el sector.

Según los especialistas y los últimos informes, las ventas de biodiésel argentino a la Unión Europea podrían alcanzar las 350 mil toneladas hacia fin de año. Un número interesante pero significativamente inferior al registrado antes de la denuncia de dumping, ya que por entonces oscilaba entre 1,2 y 1,5 millón de toneladas por año.

Entonces, esta recuperación gradual pero concreta de las exportaciones de biodiésel representa una esperanza para las grandes empresas del sector. Aunque en el futuro se podría presentar otro problema en este sentido ya que la Unión Europea apunta a la utilización de biocombustibles de segunda generación, descartando los que resultan de materias primas alimenticias, como el biodiésel argentino hecho a base de soja. 

Algunas conclusiones

Lo que demuestra la breve historia que tienen los biocombustibles en el país es que con reglas claras, incentivos correctos y previsibilidad puede ser un sector pujante. Una industria con un crecimiento sostenido, con más producción cada año y en el que la creación de empleo y el agregado de valor no son una fábula. 

Un sector que apunta al mundo sin descuidar el mercado local y en el que las inversiones son una constante tangible y real. Pero que además fomentan el arraigo, estimulan la economía de los pueblos y, por si fuera poco, contribuyen a la mejora y el cuidado del medio ambiente. 

Por eso no se los puede castigar sin razón, con medidas arbitrarias, groseras y perversas que solamente perjudican a un sector en beneficio de otro. Se las debe fomentar, ayudar, acompañar en este camino de crecimiento tan necesario que tienen que seguir recorriendo. 

Medidas como las ejecutadas en 2012 por la Unión Europea o en 2017 por Estados Unidos, poco puede hacerse para evitarlas mientras no existan funcionarios dispuestos a priorizar el interés nacional por sobre los negocios particulares. Pero resoluciones como las tomadas por el Ministerio de Energía, bajando el precio interno del biodiésel o el bioetanol, sí son ampliamente evitables. Debería volver a pensarse como un sector clave y generarle políticas de Estado, como lo fue allá por 2007, cuando se implementó la famosa Ley Nacional de Biocombustibles. 

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Biocombustibles: el "cambio" profundiza el retroceso

La semana pasada comenzamos a analizar la difícil situación que vive el sector de los biocombustibles, repasamos la historia, el crecimiento de la producción y los problemas que afectan a las empresas exportadoras a raíz de la pérdida del mercado norteamericano.

Fue un golpe muy duro, ya que del 1,62 millón de toneladas que se exportaron en 2016, casi 1,5 fueron a Estados Unidos.

Más a allá del impacto que tiene esta medida, la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio) también discute la cuestión de fondo y los argumentos que presenta Estados Unidos, los mismos que anteriormente utilizó la Unión Europea.

Lo que dicen los compradores es sencillo, para ellos Argentina incurre en una situación de dumping porque las empresas pagan un diferencial de precios por la materia prima que adquieren. Es decir, las industrias pagan el poroto de soja con una quita del 30% (como consecuencia de los derechos de exportación) y exporta el biodiesel prácticamente sin retenciones.

En este sentido, Zubizarreta asegura que “lo argumentado por Estados Unidos es una situación absolutamente admitida por el comercio internacional, de hecho fue inventada por los mismos países que después terminaron sancionándonos. En el caso de la Argentina incluso va de la mano de un impuesto, en definitiva lo que pretenden es que el Gobierno le cobre un impuesto mayor a un producto en el que la Argentina es muy competitiva”. 

Al igual que como pasara con las denuncias de dumping impuestas por la Unión Europea en el año 2012, lo más probable es que nuestro país recurra a la Organización Mundial de Comercio (OMC) para que termine de dirimir el conflicto. “Ahora hay que ser pragmáticos, ver cómo podemos pelear esta decisión. El gobierno argentino ya comunicó que está dispuesto a ir a la OMC, y aunque es un proceso largo, caro y tortuoso es el único camino que nos queda. Seguramente nos llevará algunos años revertir esta situación, pero de todas maneras nunca perdemos la esperanza del diálogo y la negociación directa con Estados Unidos” dice Zubizarreta.

Ahora, más allá de las negociaciones que se puedan llevar adelante para volver al mercado norteamericano, resolver qué se va a hacer con ese biodiésel que no se exporte es un problema. Por un lado, seguramente los números de fin de año nos muestren una caída en la producción, lo que podría generar algún impacto en los empleos de la industria. Por otro lado, como decimos más arriba, la no producción de biodiesel resultará en mayor disponibilidad de aceite, lo que podría afectar los valores del mercado mundial. La tercera cuestión que puede resultar de esto es que parte de ese biodiésel que no se exporte sea destinado a consumo interno, aunque en este punto los cupos y la producción ya están absolutamente cubiertos. 

“Una parte del biodiésel que ya no puede ir a Estados Unidos puede llegar a ir a Europa, otra parte seguramente quede como materia prima y se exporte como aceite. La posibilidad del mercado interno siempre está en la medida que haya un ámbito que genere cierta competencia. De todas maneras el consumo argentino es muy chico y aunque pueda crecer algo, no va a cubrir todo lo que deje de enviarse a Estados Unidos”, analiza Zubizarreta. 

Habrá que esperar en este último punto y ver qué resolución toma el gobierno nacional. Tal vez podría tomar el toro por las astas y generar una política de largo plazo con un incremento del corte obligatorio de biodiésel en el gasoil, llevándolo mínimamente hasta el 20%. Podría hacerlo, pero por el momento no parece dar señales de que vaya a suceder, sino más bien que se seguirá beneficiando a los combustibles tradicionales por sobre los renovables, Ministerio de la Producción y Ministerio de Energía mediante. Resta saber qué camino tomará el nuevo Ministro de Agroindustria. Durante la reciente gestión de Ricardo Buryaile y Néstor Roulet, la defensa de la industria de los biocombustibles y su desarrollo fue motivo de permanente disputa con los ministerios mencionados anteriormente.

Un golpe a las pequeñas empresas
Además de la mala noticia que sufrió el sector de biocombustibles en los últimos días con la pérdida del mercado norteamericano de biodiésel, las empresas que producen bioetanol y biodiésel para el mercado interno también recibieron un fuerte golpe.

Mediante una resolución inconsulta y arbitraria (Res 425-E/2017), el gobierno nacional, a través del Ministerio de Energía,decidió reducir el precio del valor de estos dos productos en el mercado local. Esto significa que las empresas petroleras que mezclan etanol con nafta o biodiésel con gasoil, ahora pagan mucho menos por estos productos. Para ser más exactos, en el caso del etanol la reducción del precio fue de 29% para el producido mediante caña de azúcar y de 22% para el producido con maíz. En el caso del biodiésel, la reducción del precio fue de 4,5%. 

Pero como sucede habitualmente con las medidas que toma el gobierno nacional, y ante las acaloradas críticas del sector productor de bioetanol, esta resolución fue sustituida por la 449-E/2017 que vuelve a modificar el precio del bioetanol en el mercado local. 

De esta manera, el nuevo valor para el combustible a base de caña de azúcar sufre una baja respecto del precio de octubre de 2017 del 7,5%. Mientras que en el caso del elaborado con maíz, el descuento es del 10,5%. Cabe aclarar que este nuevo marco normativo queda vigente hasta el 31 de enero de 2018. Después seguramente se volverá a aplicar un nuevo descuento.

Con este escenario, los precios del bioetanol y del biodiésel para el mercado interno quedarían de la siguiente manera: 

* Precio bioetanol en pesos por litro ($/L)

1) a base de azúcar 15,608 $/L 
2) a base de maíz 12,191 $/L 

* Precios Biodiesel desde Noviembre 2017 en pesos por tonelada [$/Tn]

1) empresas grandes 12.687,00 $/Tn
2) empresas grandes no integradas 13.958,00 $/Tn
3) PyMES 15.106,00 $/Tn

Acá vale aclarar cuáles son las fórmulas que se utilizan para determinar el precio de estos productos.

Fórmula precio biodiésel: Crcte (Costo de aceite de soja + Costo de metanol + Costo de mano de obra + Resto de costos) * (1 + Retorno de Capital)

Fórmula precio bioetanol de caña: costo de materia prima + costo de mano de obra + costo de gas natural + otros conceptos

Fórmula precio bioetanol de maíz: costo del maíz + costo de mano de obra + costo de combustibles + costo de electricidad + otros conceptos.

Sobre esta situación que atraviesa la producción de bioetanol, el director ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz, Patrick Adam, aseguró que esto es una clara “transferencia de recursos del sector agrícola al sector petrolero”. 

Además cuestionó la reducción del precio del bioetanol, ya que según expresó “la incidencia del bioetanol (de azúcar o de maíz) en el precio final de las naftas que paga el consumidor es marginal. En el caso del etanol de maíz no es más que un 3% del total”.

“Esta medida se les fue de las manos, tanto en el fondo como en las formas. Y ahora todos los planes de inversión que teníamos hacia adelante están en revisión. Habíamos anunciado inversiones por 500 millones de dólares que ahora quedan en suspenso hasta saber cuáles son las nuevas reglas de juego y si son sostenibles. Porque si vamos a cambiar todo el tiempo de forma intempestiva e inconsulta, no veo por qué vamos a invertir y por qué vamos a confiar” agregó Adam.

Mientras tanto, el sector que nuclea a las Pymes productoras de biodiésel también alzaron su voz contra la medida impuesta por el Ministerio de Energía. En este punto, el presidente de la Cámara de Empresas Pymes Regionales Elaboradoras de Biodiesel (Cepreb), Alejandro Abad, señaló que la reducción del 4,5% en el precio del biodiésel que se destina al mercado interno se realizó de “manera inesperada y genera un impacto muy fuerte en el sector, destruyendo la rentabilidad de varias empresas y generando incertidumbre sobre lo que puede pasar en los meses siguientes”.

Al igual que Adam con el etanol, Abad sostiene que esta medida no se debe al peso que tiene el biodiésel en el precio final del gasoil, ya que según destacó "el impacto del biodiésel en el gasoil es sólo de 0,4%, pero en las empresas productoras de biodiésel tiene un efecto altísimo”
Por otro lado Abad analizó la actualidad del sector y señaló que “en los últimos 8 años ha tenido un crecimiento muy interesante, con la creación de 25 empresas, inversiones por 250 millones de dólares, generación de puestos de trabajo directos e indirectos y la instalación de industrias en pueblos, generando arraigo y mayor actividad”.

El mercado europeo: algo de luz en el horizonte

Luego de varios años de investigación y disputas ante la Organización Mundial de Comercio, finalmente se reabrió el mercado de biodiésel europeo. La medida llega en el momento adecuado y trae un poco de aire a un sector afectado por el reciente cierre del mercado estadounidense.

Pero por supuesto que la vuelta a Europa no es gratis y la Comisión Europea readecuó los nuevos aranceles antidumping al biodiesel argentino ubicándolos entre el 4,5% y el 8,1%, dependiendo de las diferentes empresas. A los que se debe adicionar también el arancel general de 6,5% para el ingreso a la UE de países productores que no cuenten con Sistema General de Preferencias (SGP), como sucede con Argentina, cuya exclusión data de 2014.

De todas maneras, este número actual es sensiblemente inferior a los 22% - 25,7% que teníamos durante el proceso de discusión en la OMC. Y abre un escenario de expectativa positiva para el sector.

Según los especialistas y los últimos informes, las ventas de biodiésel argentino a la Unión Europea podrían alcanzar las 350 mil toneladas hacia fin de año. Un número interesante pero significativamente inferior al registrado antes de la denuncia de dumping, ya que por entonces oscilaba entre 1,2 y 1,5 millón de toneladas por año.

Entonces, esta recuperación gradual pero concreta de las exportaciones de biodiésel representa una esperanza para las grandes empresas del sector. Aunque en el futuro se podría presentar otro problema en este sentido ya que la Unión Europea apunta a la utilización de biocombustibles de segunda generación, descartando los que resultan de materias primas alimenticias, como el biodiésel argentino hecho a base de soja. 

Algunas conclusiones

Lo que demuestra la breve historia que tienen los biocombustibles en el país es que con reglas claras, incentivos correctos y previsibilidad puede ser un sector pujante. Una industria con un crecimiento sostenido, con más producción cada año y en el que la creación de empleo y el agregado de valor no son una fábula. 

Un sector que apunta al mundo sin descuidar el mercado local y en el que las inversiones son una constante tangible y real. Pero que además fomentan el arraigo, estimulan la economía de los pueblos y, por si fuera poco, contribuyen a la mejora y el cuidado del medio ambiente. 

Por eso no se los puede castigar sin razón, con medidas arbitrarias, groseras y perversas que solamente perjudican a un sector en beneficio de otro. Se las debe fomentar, ayudar, acompañar en este camino de crecimiento tan necesario que tienen que seguir recorriendo. 

Medidas como las ejecutadas en 2012 por la Unión Europea o en 2017 por Estados Unidos, poco puede hacerse para evitarlas mientras no existan funcionarios dispuestos a priorizar el interés nacional por sobre los negocios particulares. Pero resoluciones como las tomadas por el Ministerio de Energía, bajando el precio interno del biodiésel o el bioetanol, sí son ampliamente evitables. Debería volver a pensarse como un sector clave y generarle políticas de Estado, como lo fue allá por 2007, cuando se implementó la famosa Ley Nacional de Biocombustibles. 

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