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Alberto Rodríguez Saá llevó a Buenos Aires la experiencia con los refugiados

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Alberto Rodríguez Saá llevó a Buenos Aires la experiencia con los refugiados


Invitado por el Instituto Patria, y ante un auditorio expectante, el gobernador Alberto Rodríguez Saá disertó en Buenos Aires sobre la experiencia de San Luis en el recibimiento de refugiados sirios, cómo fue que la Provincia se convirtió en estado llamante y cómo se integran las familias que llegaron en febrero.


Ayer a las 18, en la sede porteña del Instituto Patria, Alberto comparó los campamentos de refugiados montados en ciudades europeas con campos de concentración. "Están colapsados, y los alcaldes se quejan ante las Naciones Unidas que no encuentran  cómo resolver el tema principal, que es recuperar la dignidad de los refugiados", dijo, acompañado por el dirigente Oscar Parrilli.


Relató cómo fue la creación del Corredor Humanitario. "Hicimos un Comité de Refugiados, y con mucha paciencia y seriedad, gestionamos que a San Luis le dieran el estatus de estado o provincia de acogida, estado o provincia llamante. Y se han adherido los 62 municipios de la Provincia, sin distinción de partidos políticos".


Sobre la llegada de la primera pareja, Lana y Majd, recordó varias anécdotas. Y destacó una en torno a la cena a la que los invitaron en la Sociedad Sirio Libanesa. "Estábamos comiendo y ponen música árabe; empiezan a bailar e invitan a Majd y Lana. Y todos bailaban: era tan natural la integración, la convivencia, que no sabíamos quién era el refugiado y quiénes éramos los criollos".


Luego relató la llegada de las demás familias, que venían de Aleppo, la ciudad siria más castigada por la guerra. Y explicó que la ONU realiza controles periódicos.


"La gente del Acnur (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados) nos ha enseñado que no podemos dejarlos solos, tenemos que ayudarlos a que empiecen a caminar de nuevo, a manejar el idioma, a que pierdan el miedo y recuperen la libertad, a que puedan decidir por ellos mismos. Lana y Majd ya casi vuelan solos, él es como una estrella de rock: adonde va todos le piden sacarse fotos. Los otros matrimonios no, están con mucho temor. Los vamos a acompañar".


Agregó que piensa traer dos familias cada dos o tres meses, y que si San Luis tuviera algún problema, pediría ayuda a otras provincias. "Estoy seguro de que vamos a recibir una enorme solidaridad".


La voz de la calle


Alberto también dejó su visión política sobre la Argentina actual. Y reiteró dos conceptos que maneja en los últimos meses: hace falta un gran acuerdo nacional, y que éste contemple los pedidos del pueblo.


"Tenemos que hacer un programa de todos porque la calle está hablando, nos está contando cosas. La calle nos dice que quiere luchar contra la desocupación, que no le gusta que cierren las fábricas, que queremos paritarias nacionales y aumentos por encima del nivel de pobreza; que queremos que no cierren las pymes, que las importaciones se hagan con la prudencia necesaria para que una industria no prefiera cerrar y echar a los trabajadores para pasarse a ser vendedora de artículos importados", aseguró.


Además hizo un reclamo muy puntual para ese acuerdo. "Voy a pedir algo especial, que nos conmueve a todos: una Argentina sin presos políticos. ¡Libertad a Milagro Sala!".


Al reivindicar las últimas protestas sociales, dijo: "No es difícil hacer el programa: sacamos fotos, vamos leyendo los carteles, y tenemos el programa armado".


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Alberto Rodríguez Saá llevó a Buenos Aires la experiencia con los refugiados

Refugiados. Alberto dio una charla amena en el Instituto Patria.

Invitado por el Instituto Patria, y ante un auditorio expectante, el gobernador Alberto Rodríguez Saá disertó en Buenos Aires sobre la experiencia de San Luis en el recibimiento de refugiados sirios, cómo fue que la Provincia se convirtió en estado llamante y cómo se integran las familias que llegaron en febrero.


Ayer a las 18, en la sede porteña del Instituto Patria, Alberto comparó los campamentos de refugiados montados en ciudades europeas con campos de concentración. "Están colapsados, y los alcaldes se quejan ante las Naciones Unidas que no encuentran  cómo resolver el tema principal, que es recuperar la dignidad de los refugiados", dijo, acompañado por el dirigente Oscar Parrilli.


Relató cómo fue la creación del Corredor Humanitario. "Hicimos un Comité de Refugiados, y con mucha paciencia y seriedad, gestionamos que a San Luis le dieran el estatus de estado o provincia de acogida, estado o provincia llamante. Y se han adherido los 62 municipios de la Provincia, sin distinción de partidos políticos".


Sobre la llegada de la primera pareja, Lana y Majd, recordó varias anécdotas. Y destacó una en torno a la cena a la que los invitaron en la Sociedad Sirio Libanesa. "Estábamos comiendo y ponen música árabe; empiezan a bailar e invitan a Majd y Lana. Y todos bailaban: era tan natural la integración, la convivencia, que no sabíamos quién era el refugiado y quiénes éramos los criollos".


Luego relató la llegada de las demás familias, que venían de Aleppo, la ciudad siria más castigada por la guerra. Y explicó que la ONU realiza controles periódicos.


"La gente del Acnur (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados) nos ha enseñado que no podemos dejarlos solos, tenemos que ayudarlos a que empiecen a caminar de nuevo, a manejar el idioma, a que pierdan el miedo y recuperen la libertad, a que puedan decidir por ellos mismos. Lana y Majd ya casi vuelan solos, él es como una estrella de rock: adonde va todos le piden sacarse fotos. Los otros matrimonios no, están con mucho temor. Los vamos a acompañar".


Agregó que piensa traer dos familias cada dos o tres meses, y que si San Luis tuviera algún problema, pediría ayuda a otras provincias. "Estoy seguro de que vamos a recibir una enorme solidaridad".


La voz de la calle


Alberto también dejó su visión política sobre la Argentina actual. Y reiteró dos conceptos que maneja en los últimos meses: hace falta un gran acuerdo nacional, y que éste contemple los pedidos del pueblo.


"Tenemos que hacer un programa de todos porque la calle está hablando, nos está contando cosas. La calle nos dice que quiere luchar contra la desocupación, que no le gusta que cierren las fábricas, que queremos paritarias nacionales y aumentos por encima del nivel de pobreza; que queremos que no cierren las pymes, que las importaciones se hagan con la prudencia necesaria para que una industria no prefiera cerrar y echar a los trabajadores para pasarse a ser vendedora de artículos importados", aseguró.


Además hizo un reclamo muy puntual para ese acuerdo. "Voy a pedir algo especial, que nos conmueve a todos: una Argentina sin presos políticos. ¡Libertad a Milagro Sala!".


Al reivindicar las últimas protestas sociales, dijo: "No es difícil hacer el programa: sacamos fotos, vamos leyendo los carteles, y tenemos el programa armado".


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