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Dejó la cárcel hace menos de un mes y ahora volvió a robar

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Dejó la cárcel hace menos de un mes y ahora volvió a robar


“Sí, otra vez”. Eso le respondió  un subalterno al jefe de la Comisaría 1ª de San Luis, que puso el grito en el cielo al enterarse que habían sorprendido a Franco Ezequiel Díaz robando en su jurisdicción. Y la reacción del comisario no fue exagerada, porque con sólo 18 años, el chico es un ladrón reincidente que tiene como blanco fijo los autos y motos estacionados en el centro puntano. Es más, Díaz dejó la penitenciaría hace sólo veinte días, luego de que una jueza le concediera la excarcelación por un robo que instruyó la misma seccional a principios de febrero pasado. Pese a su corta edad, en esa ocasión la magistrada decidió encerrarlo “atento la reiteración delictiva” del imputado, que evidentemente no escarmienta.
Las últimas víctimas de “El Caquita”, como apodan a Díaz, fue un matrimonio de turistas pampeanos que llegó de visita a San Luis el jueves pasado. La pareja, ambos de 62 años, se movilizaban en un motorhome que el viernes dejaron estacionado en Constitución casi Illia para ir a cenar a un local de la avenida.
Cerca de las 22:15, un guardia penitenciario y una aspirante a Policía que son pareja, vieron cómo dos jóvenes rompían un cristal del vehículo para sacar objetos del interior. Los pusieron en fuga con un grito y decidieron seguirlos por Pedernera al oeste, pero antes de alcanzarlos, dos alférez de la Comisaría 1ª que patrullaban la zona les cortaron el paso en la esquina con calle Falucho.
Uno de los sospechosos logró evadirlos y llegar hasta una moto con un cómplice que lo esperaba sobre avenida Illia. Esos jóvenes lograron fugarse con dirección a avenida Lafinur, pero Díaz no tuvo la misma habilidad y terminó reducido en la esquina noroeste de calle Falucho, a 120 metros de la comisaría en la que había estado alojado cuatro semanas antes.
En la requisa le secuestraron una cartera símil cuero con dinero y documentación a nombre de Zulma Alicia Vega. También un destornillador verde, que sospechan que utilizaba para violentar las cerraduras de los vehículos en los que robaba. Carlos Moreno, el marido de la mujer, acusó el faltante de un GPS marca Garmín, que no fue hallado.
El comisario Roberto Molina, jefe de la seccional 1ª, estaba de guardia y no resistió ir a ver cómo detenían a alguien que para él, estaba preso. “Me sorprendió porque este chico ya fue procesado por un delito idéntico a este y ahora vuelve a delinquir, en la misma zona y de la misma manera. También nos preocupa, porque este va a ser el tercer proceso penal que va a tener a tan corta edad y eso ya lo perfila como un delincuente reincidente, porque es evidente que va a seguir haciéndolo”, opinó el policía.


Como en casa
Exactamente 28 días. Eso tardó Díaz en regresar a la celda que ocupó hasta el viernes 17 de febrero, día en que la jueza Penal 3 Virginia Palacios lo procesó con prisión preventiva por robo simple en grado de tentativa. Diez días antes, el 7 de febrero a la madrugada, efectivos de la Comisaría 1ª lo detuvieron junto a Leandro Cristofer Magallanes, de 21 años, tras sorprenderlos robando objetos de un auto estacionado frente al juzgado Federal de San Luis, en calle Belgrano.
Los había denunciado un vecino que los vio merodeando los vehículos de la cuadra, y cuando el patrullero fue a chequear, Díaz aún estaba dentro del Chevrolet Corsa tres puertas que Néstor González había estacionado allí un rato antes, a las 23:40 del lunes.
Magallanes lo esperaba a bordo de una moto Yamaha YBR 125, robada el 31 de enero del estacionamiento de calle Junín, unos metros al este de Chacabuco, junto al edificio de Turismo. Los investigadores no pudieron probar que la dupla sustrajo el vehículo, pero la jueza tuvo la convicción de que Cristofer sabía que el vehículo era robado, así que además de robo simple en grado de tentativa, también lo procesó por encubrimiento.
El 29 de diciembre de 2016, “El Caquita” se había sentado ante la jueza Palacios para responder por un robo ocurrido en jurisdicción de la Comisaría 17ª de El Trapiche. El 5 de enero de este año fue procesado por ese hecho, pero la magistrado le concedió la excarcelación porque no contaba con antecedentes, a pesar de tener varias entradas a la Comisaría del Menor y de haber sido detenido por averiguación de antecedentes en cinco ocasiones desde que cumplió la mayoría de edad, hace menos de un año.
Con un procesamiento encima, Díaz no pudo evadir la cárcel por el caso del Chevrolet pero sí logró ganar la calle nuevamente. “Mi mamá tuvo que pagar 15 mil pesos”, le habría dicho antenoche al policía que lo detuvo.


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Dejó la cárcel hace menos de un mes y ahora volvió a robar

Hace un mes: Díaz y Magallanes, rumbo al penal por el otro robo. | Foto: -Comisaría 1ª

“Sí, otra vez”. Eso le respondió  un subalterno al jefe de la Comisaría 1ª de San Luis, que puso el grito en el cielo al enterarse que habían sorprendido a Franco Ezequiel Díaz robando en su jurisdicción. Y la reacción del comisario no fue exagerada, porque con sólo 18 años, el chico es un ladrón reincidente que tiene como blanco fijo los autos y motos estacionados en el centro puntano. Es más, Díaz dejó la penitenciaría hace sólo veinte días, luego de que una jueza le concediera la excarcelación por un robo que instruyó la misma seccional a principios de febrero pasado. Pese a su corta edad, en esa ocasión la magistrada decidió encerrarlo “atento la reiteración delictiva” del imputado, que evidentemente no escarmienta.
Las últimas víctimas de “El Caquita”, como apodan a Díaz, fue un matrimonio de turistas pampeanos que llegó de visita a San Luis el jueves pasado. La pareja, ambos de 62 años, se movilizaban en un motorhome que el viernes dejaron estacionado en Constitución casi Illia para ir a cenar a un local de la avenida.
Cerca de las 22:15, un guardia penitenciario y una aspirante a Policía que son pareja, vieron cómo dos jóvenes rompían un cristal del vehículo para sacar objetos del interior. Los pusieron en fuga con un grito y decidieron seguirlos por Pedernera al oeste, pero antes de alcanzarlos, dos alférez de la Comisaría 1ª que patrullaban la zona les cortaron el paso en la esquina con calle Falucho.
Uno de los sospechosos logró evadirlos y llegar hasta una moto con un cómplice que lo esperaba sobre avenida Illia. Esos jóvenes lograron fugarse con dirección a avenida Lafinur, pero Díaz no tuvo la misma habilidad y terminó reducido en la esquina noroeste de calle Falucho, a 120 metros de la comisaría en la que había estado alojado cuatro semanas antes.
En la requisa le secuestraron una cartera símil cuero con dinero y documentación a nombre de Zulma Alicia Vega. También un destornillador verde, que sospechan que utilizaba para violentar las cerraduras de los vehículos en los que robaba. Carlos Moreno, el marido de la mujer, acusó el faltante de un GPS marca Garmín, que no fue hallado.
El comisario Roberto Molina, jefe de la seccional 1ª, estaba de guardia y no resistió ir a ver cómo detenían a alguien que para él, estaba preso. “Me sorprendió porque este chico ya fue procesado por un delito idéntico a este y ahora vuelve a delinquir, en la misma zona y de la misma manera. También nos preocupa, porque este va a ser el tercer proceso penal que va a tener a tan corta edad y eso ya lo perfila como un delincuente reincidente, porque es evidente que va a seguir haciéndolo”, opinó el policía.


Como en casa
Exactamente 28 días. Eso tardó Díaz en regresar a la celda que ocupó hasta el viernes 17 de febrero, día en que la jueza Penal 3 Virginia Palacios lo procesó con prisión preventiva por robo simple en grado de tentativa. Diez días antes, el 7 de febrero a la madrugada, efectivos de la Comisaría 1ª lo detuvieron junto a Leandro Cristofer Magallanes, de 21 años, tras sorprenderlos robando objetos de un auto estacionado frente al juzgado Federal de San Luis, en calle Belgrano.
Los había denunciado un vecino que los vio merodeando los vehículos de la cuadra, y cuando el patrullero fue a chequear, Díaz aún estaba dentro del Chevrolet Corsa tres puertas que Néstor González había estacionado allí un rato antes, a las 23:40 del lunes.
Magallanes lo esperaba a bordo de una moto Yamaha YBR 125, robada el 31 de enero del estacionamiento de calle Junín, unos metros al este de Chacabuco, junto al edificio de Turismo. Los investigadores no pudieron probar que la dupla sustrajo el vehículo, pero la jueza tuvo la convicción de que Cristofer sabía que el vehículo era robado, así que además de robo simple en grado de tentativa, también lo procesó por encubrimiento.
El 29 de diciembre de 2016, “El Caquita” se había sentado ante la jueza Palacios para responder por un robo ocurrido en jurisdicción de la Comisaría 17ª de El Trapiche. El 5 de enero de este año fue procesado por ese hecho, pero la magistrado le concedió la excarcelación porque no contaba con antecedentes, a pesar de tener varias entradas a la Comisaría del Menor y de haber sido detenido por averiguación de antecedentes en cinco ocasiones desde que cumplió la mayoría de edad, hace menos de un año.
Con un procesamiento encima, Díaz no pudo evadir la cárcel por el caso del Chevrolet pero sí logró ganar la calle nuevamente. “Mi mamá tuvo que pagar 15 mil pesos”, le habría dicho antenoche al policía que lo detuvo.


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