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Murió un preventista en un accidente en el Barrio Ignacio Vidal

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Murió un preventista en un accidente en el Barrio Ignacio Vidal


Un preventista levantó un pedido en un kiosco y a la media cuadra, su suerte estaba echada. Una camioneta Amarok blanca lo chocó en la esquina de Tilisarao y José Franco, a escasos metros de la Ruta 147. Fue un golpe mortal para el hombre de 51 años. Ocurrió cerca de las 14 en el Barrio Ignacio Vidal de la ciudad de San Luis.


Oscar Ramón Lanza, de 51 años, avanzaba en una Yamaha Crypton azul por José Franco, hacia el norte. Era vecino de la calle Sargento Cabral y trabajaba para la distribuidora de la familia Gugliermo, que reparte los lácteos “La Serenísma”.


Iba solo cuando, en la intersección, su rodado tuvo el fortísimo encontronazo con una Volkswagen Amarok blanca que circulaba por Tilisarao, hacia el este.


La camioneta, que iba en el sentido de circulación correspondiente, al igual que la moto, era conducida por un joven de 17 años, cuya identidad la Policía no brindó, dado que es menor. Sólo indicaron que vive en el barrio Cerros del Sol, y que salió ileso.


Lanza tenía la derecha, es decir, la prioridad de paso. Con el sumario aún en ciernes, los agentes de Accidentología Vial no habían establecido cuál fue la causa de la colisión.


Dado el horario y el clima, en la zona había una buena visibilidad, y en el cruce de calles no hay ningún elemento físico que, en principio, pueda considerarse causal del choque. La oficial principal Geraldine Cornejo, jefa de Accidentología Vial, no descartó que al menos uno de los conductores haya transitado a alta velocidad, aunque aclaró que no está establecido que sea así.


“Hay marcas de frenadas. Los peritos (que trabajaron en la escena) nos informarán en su momento a cuál de los rodados corresponden. También nos indicarán velocidades aproximadas a las que circulaban”, indicó.


Por las marcas y la posición en la que quedaron la Yamaha y la Amarok, los policías presumen que el conductor de la camioneta maniobró, en un intento por evitar el choque. “Se desvió hacia la izquierda de la calzada, pero de todos modos impactó a la moto, la arrastró y aplastó, quedando ésta debajo de la rueda delantera izquierda de la Amarok”, describió.


Tras la embestida, Lanza salió despedido. Su cuerpo golpeó de lleno contra la pared de la casa de la esquina noreste. Su vida se extinguió prácticamente en el acto: cuando llegó la ambulancia, ya no tenía signos vitales, refirió Cornejo. Su cuerpo fue retirado de allí por la morguera de los Bomberos de la Policía.


Los agentes hallaron un casco. “No sabemos si lo tenía colocado; es un dato que habrá que recabar buscando testigos”, dijo Cornejo. Al parecer, hay “una persona que pasaba, que habría visto” la secuencia del choque, acotó.  


Dada la edad del joven implicado, se hizo cargo de la causa la jueza Estela Bustos, quien ordenó que a ambas partes le extrajeran sangre, para analizar en qué condiciones manejaban.


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Murió un preventista en un accidente en el Barrio Ignacio Vidal

Fotos: Alejandro Lorda.

Un preventista levantó un pedido en un kiosco y a la media cuadra, su suerte estaba echada. Una camioneta Amarok blanca lo chocó en la esquina de Tilisarao y José Franco, a escasos metros de la Ruta 147. Fue un golpe mortal para el hombre de 51 años. Ocurrió cerca de las 14 en el Barrio Ignacio Vidal de la ciudad de San Luis.


Oscar Ramón Lanza, de 51 años, avanzaba en una Yamaha Crypton azul por José Franco, hacia el norte. Era vecino de la calle Sargento Cabral y trabajaba para la distribuidora de la familia Gugliermo, que reparte los lácteos “La Serenísma”.


Iba solo cuando, en la intersección, su rodado tuvo el fortísimo encontronazo con una Volkswagen Amarok blanca que circulaba por Tilisarao, hacia el este.


La camioneta, que iba en el sentido de circulación correspondiente, al igual que la moto, era conducida por un joven de 17 años, cuya identidad la Policía no brindó, dado que es menor. Sólo indicaron que vive en el barrio Cerros del Sol, y que salió ileso.


Lanza tenía la derecha, es decir, la prioridad de paso. Con el sumario aún en ciernes, los agentes de Accidentología Vial no habían establecido cuál fue la causa de la colisión.


Dado el horario y el clima, en la zona había una buena visibilidad, y en el cruce de calles no hay ningún elemento físico que, en principio, pueda considerarse causal del choque. La oficial principal Geraldine Cornejo, jefa de Accidentología Vial, no descartó que al menos uno de los conductores haya transitado a alta velocidad, aunque aclaró que no está establecido que sea así.


“Hay marcas de frenadas. Los peritos (que trabajaron en la escena) nos informarán en su momento a cuál de los rodados corresponden. También nos indicarán velocidades aproximadas a las que circulaban”, indicó.


Por las marcas y la posición en la que quedaron la Yamaha y la Amarok, los policías presumen que el conductor de la camioneta maniobró, en un intento por evitar el choque. “Se desvió hacia la izquierda de la calzada, pero de todos modos impactó a la moto, la arrastró y aplastó, quedando ésta debajo de la rueda delantera izquierda de la Amarok”, describió.


Tras la embestida, Lanza salió despedido. Su cuerpo golpeó de lleno contra la pared de la casa de la esquina noreste. Su vida se extinguió prácticamente en el acto: cuando llegó la ambulancia, ya no tenía signos vitales, refirió Cornejo. Su cuerpo fue retirado de allí por la morguera de los Bomberos de la Policía.


Los agentes hallaron un casco. “No sabemos si lo tenía colocado; es un dato que habrá que recabar buscando testigos”, dijo Cornejo. Al parecer, hay “una persona que pasaba, que habría visto” la secuencia del choque, acotó.  


Dada la edad del joven implicado, se hizo cargo de la causa la jueza Estela Bustos, quien ordenó que a ambas partes le extrajeran sangre, para analizar en qué condiciones manejaban.


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