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“No nos consideramos héroes”, dijeron los policías que salvaron al chico que casi muere ahogado

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“No nos consideramos héroes”, dijeron los policías que salvaron al chico que casi muere ahogado


Con total humildad, los policías Cristian Lucero y Claudio Escudero dicen que no se consideran héroes sólo por hacer su trabajo. Pero la verdad es que sin su intervención, y la de otras dos auxiliares del Centro de Operaciones de la Policía, es probable que Kevin Lucero no hubiera podido contar la historia de cómo casi se ahoga en el río San Luis. El domingo al mediodía, el pequeño de 11 años fue arrastrado por la intensa corriente que dejó la lluvia de la madrugada y pasó varios minutos sumergido hasta que su familia lograra sacarlo del agua, sin signos vitales. Una suma de coincidencias obró para que los efectivos del Comando Radioeléctrico actuaran a tiempo y pudieran salvarle la vida.


Las primeras en acudir fueron las auxiliares de policía Celia Heredia y Erika Velázquez, que justamente atendían las líneas de emergencia en ese momento. Mientras, el alférez principal Lucero y el auxiliar Escudero, que patrullaban la jurisdicción de la Comisaría 2ª en el móvil 1-630, ya se habían hecho eco de la emergencia por la radio policial.


“La zona que hicimos el domingo termina en la avenida Julio A. Roca, pero estábamos tan cerca que no dudamos en acudir. La modulación del 911 decía que había un chico sin signos vitales, así que encendimos la sirena y las balizas y salimos a toda velocidad. Estimamos que tardamos un minuto o menos desde la estación de servicio de Héroes de Malvinas y Riobamba hasta donde estaba el pequeño”, contó ayer Escudero, que atribuyó a una casualidad que el tráfico a esa hora haya sido poco.


Pero ésa fue la primera de tres coincidencias que forjaron un final feliz para la historia. La segunda fue que la camioneta particular en la que cargaron el cuerpo de Kevin para trasladarlo al hospital no arrancó, “y hasta podría decirte que fue una suerte, porque pudo ser una maniobra peligrosa y que incluso hubiera restado minutos clave para atender al chico”. “Cuando llegamos había mucha gente amontonada y todos estaban desesperados. Querían que lo trasladáramos en el patrullero, pero el tiempo que hubiésemos perdido en el viaje pudo ser fatal, así que lo primero que hicimos fue actuar. La situación ameritaba hacerle los primeros auxilios ahí, de inmediato”, contó Lucero, que se encargó de hacerle masajes cardíacos a Kevin mientras Escudero le daba respiración boca a boca.


“Notaba que el aire no le ingresaba, pero seguimos probando hasta que reaccionó y despidió el agua que tenía en los pulmones. Continuamos dándole aire y después buscamos que hablara mientras llegaba la ambulancia. Primero estaba ido, balbuceaba, pero después nos dijo que se llamaba Kevin y la gente estalló de alegría. Fueron dos o tres minutos interminables”, describió Claudio, que trabaja en el Comando Radioeléctrico hace nueve años.


Un médico y un enfermero del Sempro terminaron de asistir a Kevin y lo trasladaron al Hospital San Luis en el interno 09. “Cuando partió y volvimos al móvil me temblaba el cuerpo por la adrenalina del momento”, confió Cristian, que es policía hace seis años y, casualmente, realizó una capacitación específica de reanimación infantil porque tiene un hijo con problemas de salud. “Afortunadamente en mi casa nunca tuve que usarlo aún, pero necesitaba estar preparado por esa cuestión personal”, le dijo a El Diario.


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“No nos consideramos héroes”, dijeron los policías que salvaron al chico que casi muere ahogado

Los policías Cristian Lucero y Claudio Escudero le precticaron maniobras de reanimación. Foto: Aejandro Lorda

Con total humildad, los policías Cristian Lucero y Claudio Escudero dicen que no se consideran héroes sólo por hacer su trabajo. Pero la verdad es que sin su intervención, y la de otras dos auxiliares del Centro de Operaciones de la Policía, es probable que Kevin Lucero no hubiera podido contar la historia de cómo casi se ahoga en el río San Luis. El domingo al mediodía, el pequeño de 11 años fue arrastrado por la intensa corriente que dejó la lluvia de la madrugada y pasó varios minutos sumergido hasta que su familia lograra sacarlo del agua, sin signos vitales. Una suma de coincidencias obró para que los efectivos del Comando Radioeléctrico actuaran a tiempo y pudieran salvarle la vida.


Las primeras en acudir fueron las auxiliares de policía Celia Heredia y Erika Velázquez, que justamente atendían las líneas de emergencia en ese momento. Mientras, el alférez principal Lucero y el auxiliar Escudero, que patrullaban la jurisdicción de la Comisaría 2ª en el móvil 1-630, ya se habían hecho eco de la emergencia por la radio policial.


“La zona que hicimos el domingo termina en la avenida Julio A. Roca, pero estábamos tan cerca que no dudamos en acudir. La modulación del 911 decía que había un chico sin signos vitales, así que encendimos la sirena y las balizas y salimos a toda velocidad. Estimamos que tardamos un minuto o menos desde la estación de servicio de Héroes de Malvinas y Riobamba hasta donde estaba el pequeño”, contó ayer Escudero, que atribuyó a una casualidad que el tráfico a esa hora haya sido poco.


Pero ésa fue la primera de tres coincidencias que forjaron un final feliz para la historia. La segunda fue que la camioneta particular en la que cargaron el cuerpo de Kevin para trasladarlo al hospital no arrancó, “y hasta podría decirte que fue una suerte, porque pudo ser una maniobra peligrosa y que incluso hubiera restado minutos clave para atender al chico”. “Cuando llegamos había mucha gente amontonada y todos estaban desesperados. Querían que lo trasladáramos en el patrullero, pero el tiempo que hubiésemos perdido en el viaje pudo ser fatal, así que lo primero que hicimos fue actuar. La situación ameritaba hacerle los primeros auxilios ahí, de inmediato”, contó Lucero, que se encargó de hacerle masajes cardíacos a Kevin mientras Escudero le daba respiración boca a boca.


“Notaba que el aire no le ingresaba, pero seguimos probando hasta que reaccionó y despidió el agua que tenía en los pulmones. Continuamos dándole aire y después buscamos que hablara mientras llegaba la ambulancia. Primero estaba ido, balbuceaba, pero después nos dijo que se llamaba Kevin y la gente estalló de alegría. Fueron dos o tres minutos interminables”, describió Claudio, que trabaja en el Comando Radioeléctrico hace nueve años.


Un médico y un enfermero del Sempro terminaron de asistir a Kevin y lo trasladaron al Hospital San Luis en el interno 09. “Cuando partió y volvimos al móvil me temblaba el cuerpo por la adrenalina del momento”, confió Cristian, que es policía hace seis años y, casualmente, realizó una capacitación específica de reanimación infantil porque tiene un hijo con problemas de salud. “Afortunadamente en mi casa nunca tuve que usarlo aún, pero necesitaba estar preparado por esa cuestión personal”, le dijo a El Diario.


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