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Entrevista a Félix Nieto Quintas: “La universidad es un orgullo y un símbolo de la puntanidad"

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Entrevista a Félix Nieto Quintas: “La universidad es un orgullo y un símbolo de la puntanidad"

Por Julieta Franco


A Félix Daniel Nieto Quintas no le gustan las fotos, y ser el centro de atención lo pone un poco incómodo. Parece algo tímido y su tono de voz es pausado, sin embargo todo cambia cuando habla de su trabajo como rector en la Universidad Nacional de San Luis. En ese momento, todo el orgullo que siente por la institución sale a través de cada una de sus palabras. Y su cara se ilumina con sólo nombrar a la Escuela "Juan Pascual Pringles". El primer rector normalista de la casa de estudios (se formó íntegramente en la UNSL, desde el jardín hasta la facultad) recibió a El Diario de la República luego de una extensa jornada. Sin darle paso al cansancio afirmó que respondería todas las preguntas. Y lo hizo. Habló de sus años como estudiante, de los logros de su gestión, de los paros docentes y del desafío de representar a una de las universidades más prestigiosas del país.


En un año electoral para la UNSL, el hombre que, según él, jamás imaginó ocupar un puesto tan importante, se prepara como candidato para los próximos comicios. Quiere la reelección y uno de sus planes para conseguirla es volver a apostar a políticas edilicias.


—¿Cómo recuerda sus años como alumno?


—Mi vida como estudiante fue maravillosa. Yo nací a una cuadra y media de la Escuela Normal Mixta. Fui al jardín de infantes e hice toda la carrera primaria, secundaria y universitaria, casi en la misma manzana.  Tengo un recuerdo increíble de esas épocas. Cada una tiene su condimento. Mis amigos de la secundaria son mis amigos de ahora. Hasta soy padrino de los hijos de mis compañeros de la primaria.


—¿Era buen estudiante?


—Fui abanderado en la primaria y en la secundaria. Era bueno, no un traga (se ríe).


—¿En algún momento de todos esos años imaginó que podría llegar a ser rector?


—Jamás. Ni siquiera cuando ocupaba el cargo de decano lo imaginaba.  Cuando me junto con mis amigos siempre me felicitan, me manifiestan su alegría. Fue una sorpresa para todos. 


—Cuando usted se presentó como candidato a rector en 2013, una de sus propuestas electorales fue generar un vínculo con la comunidad. ¿Logró hacerlo?


—Yo creo que la universidad pública, en general, tiene una deuda muy importante en lo que refiere a  su vinculación con la comunidad. También creo que dimos pasos importantes en mostrar un camino de acercamiento con todas sus instituciones. Nos hemos aproximado al gobierno nacional, a los municipios, a organizaciones intermediarias, ONG. Siempre respetuosamente, manteniendo cada uno su autonomía, su independencia, su  poder de decisión. Hicimos acuerdos con el Gobierno de la Provincia que parecían muy difíciles en otra época.  Yo siempre quiero más.  Se han dado pasos importantes, pero es necesario seguir en esta dirección.

—¿Tiene planes de trabajar con la actual gestión de la provincia, como lo hizo con la anterior?


—Tenemos la decisión política firme de vincularnos con todas las instituciones, más allá de quien la ejerza. Yo creo que vamos a tener un excelente diálogo con el Gobernador de la Provincia y estoy seguro de que vamos a poder construir una agenda de trabajo conjunta.


—¿Cuál fue el crecimiento edilicio que tuvo la universidad en estos años de gestión?


—La cantidad de obras que la universidad ha construido es realmente importante. En cuanto a cantidad de metros cuadrados y a pertinencia.  Nosotros terminamos la continuación de la biblioteca de la universidad, la culminamos y la pagamos. Estamos construyendo laboratorios y ya terminamos  algunos en la Facultad de Química, Bioquímica y Farmacia. Construimos el II Bloque de aulas en la Villa de Merlo y estamos iniciando las obras de la sede de Dospu en Villa Mercedes, donde también terminamos un playón deportivo. En conjunto con el gobierno provincial, refaccionamos el año pasado la Escuela "Juan Pascual Pringles", que es una obra muy cara a los sentimientos de la universidad porque se puso en valor un edificio histórico de la ciudad, que abrió sus puertas en el '51 y prácticamente había tenido muy pocas remodelaciones. Hemos puesto en valor el edifico 25 de Mayo en Villa Mercedes, donde funcionaba el Hospital de la ciudad a fines de siglo XIX. Compramos el campus de la universidad para hacer la Ciudad Universitaria, que es un proyecto que trasciende las gestiones y que  busca generar las condiciones para que las limitantes de espacio no sean una dificultad para el crecimiento de la universidad. Estamos terminando el edificio del  Instituto de Tecnología Química.


—¿Está conforme?


—Uno nunca está conforme. Acabamos de licitar la remodelación de la escuela de negocios en Villa Mercedes  y un aula para computación. Recientemente hicimos la licitación de dos mil metros cuadrados para el área de construcción de zoología y biología de la Facultad de Química Bioquímica y Farmacia. Esto va a permitir la reubicación del Jardín Maternal de la universidad en el edifico de Chacabuco y Pedernera.


—La nueva biblioteca todavía no cumple un año y ya presenta problemas en su infraestructura. Tiene manchas de humedad y se cayó mampostería. ¿Qué pasó ahí?


—La biblioteca está en garantía de obra. La universidad tiene intimada a la empresa para el arreglo correspondiente. Es como cuando uno recibe una casa, a lo mejor hay una filtración. Y también hay otros aspectos que tienen que ver con el uso de la biblioteca. Creo que habría que ver más lo bueno. Pasamos de tener un espacio con 50 puestos de lectura a tener 500. Es un lugar luminoso y cómodo.


—El año pasado hubo quejas  de  docentes y alumnos por la falta de box en el edificio del IV Bloque. ¿Qué planes tiene para esos sectores?


—La universidad ha crecido, síntoma de eso es la necesidad de espacio. En el IV Bloque funcionan las facultades de Humanas y la de Psicología. Nosotros tenemos planificado una Facultad de Psicología en el predio adquirido de la Ciudad Universitaria. Además hemos hecho una readecuación de espacio físico para mejorarlo todo.


—También hubo críticas por el estado del ascensor y por la precarización de Radio Universidad. ¿Qué respuesta le da a esos cuestionamientos?


—El ascensor está licitado. Tiene un uso  diario muy grande, pero va a ser completamente renovado.  Radio Universidad funciona en lo que es el antiguo obrador del predio, hemos remodelado el estudio y tenemos un plan de inversión también. Estamos terminando una de las obras que permite cambiar el Herbario que está justo al lado de la radio. Eso va a permitir  que los profesionales que trabajan ahí tengan más estudios y más oficinas. Es la única radio que yo conozco de San Luis, que tiene un rotativo de noticias, que tiene prestigio  acumulado, y me parece que necesita trabajar en las mejores condiciones que nosotros podamos brindarle.


El presupuesto que tenemos es una manta corta, te tapás la cabeza y te destapás los pies.  Hay una priorización y vamos por parte. Hemos conseguido presupuesto de otras fuentes de financiamiento del Estado nacional.


—¿Qué es para usted la educación?


—La educación hoy en la Argentina es el instrumento de distribución de la riqueza más potente. Es el estímulo más fuerte para la movilidad social. Me parece que un país sin educación superior de calidad, desperdicia sus potencialidades. La obligación de la universidad es contribuir a ese desarrollo social económico y de la comunidad, con calidad. Sabiendo que es un derecho humano, un bien social y del Estado.


—¿Cómo definiría el nivel educativo de la UNSL?


—En educación nunca lográs cumplir metas. Éste es un proceso continuo de mejoras. La universidad tiene 82 carreras de grado y casi 50 de postgrado. En ranking internacionales, la UNSL  ocupa el lugar número 135 de universidades iberoamericanas y el  78 de las latinoamericanas. En la lista de las nacionales está en el puesto 9.  En determinados temas la universidad es referente mundial. Siempre queremos estar mejor.


—Cómo trabaja la universidad para frenar la deserción de los alumnos, un fenómeno que crece en todas las casas de estudio


—La universidad tiene muchos programas que buscan generar las condiciones para que el alumno se sienta contenido en el ámbito universitario. Desde el punto de vista económico hay  un amplísimo plan de becas. Eso se financia con presupuesto de la casa y contempla ayudas para estudio, para comedor universitario, para movilidad. Tenemos residencias universitarias y un polideportivo para hacer deporte. Es un conjunto de cuestiones que ayudan a que el estudiante se sienta mejor.


—¿Y desde el punto de vista académico cómo los ayuda?


—Hay un plan de tutorías donde estudiantes avanzados colaboran y ayudan a los estudiantes iniciales para evitar el desgranamiento y la deserción. También hay repitencia de asignaturas que los docentes dictan  en los dos cuatrimestres, para evitar que el alumno de un año pierda el siguiente. También hay un plan de ingreso y permanencia del estudiante que se ejecuta


presupuestariamente en todas las facultades de la universidad y que busca generar un mecanismo para la contención.


—¿Cuál sería el factor principal de deserción entonces? ¿El económico o el académico?


—Desgraciadamente, ninguna de estas problemáticas tiene una sola causal. Hay dificultades para que estudiantes del interior de la provincia puedan estudiar y de otras provincias venir acá. El factor económico juega un papel importante, y también la cuestión académica es importante. Los estudiantes salen de un secundario y muchas veces no tienen las herramientas para enfrentar la inserción en la universidad y ésas son cuestiones que hay que corregir en un trabajo mancomunado.

 —¿Cómo es su diálogo con los alumnos de los centros de estudiantes?, hay agrupaciones que consideran que la casa tiene preferencias...


—(Se ríe antes de contestar). Siempre que preguntes,  te van a decir que atiendo a unos más que a otros. No hay favoritismos. Yo tengo un excelente diálogo con todos los chicos. No quiere decir que siempre estemos de acuerdo, porque la facultad necesita el pluralismo de opiniones. Es necesario.  Si en la universidad hay una sola opinión, estamos muy mal. La casa es gobernada por los diferentes claustros y uno de ellos es el sector estudiantil. Es esencial que los alumnos  participen, tengan su opinión, su crítica, su sugerencia. En general su crítica es porque el estudiante en esta edad necesita volcar su disconformidad con el mundo. Es lo más  lógico.


Los chicos tuvieron un rol muy importante cuando fueron las inundaciones en el norte de la provincia. Me genera orgullo. Yo soy un orgulloso de mis alumnos, docentes y no docentes. La  universidad es un orgullo para la provincia y un símbolo de la puntanidad.


—¿Cuál es rol que usted toma cuando los docentes  universitarios hacen paro? 


—Hay distintas situaciones. Muchas veces los paros se generan por reclamos salariales. Y muchas veces los reclamos salariales son justos o tienen que ver con desfasajes. Nadie quiere que haya paro, mucho menos el gobierno de la universidad.


Acá hay una cuestión que es muy incómoda para el rector de la universidad. Nosotros como autoridades no participamos en la paritaria. La universidad no fija el sueldo de sus docentes. Es incómoda la situación porque comparada con  una fábrica o con el gobierno provincial,  que tienen la potestad de saber con cuánto cuentan para ofrecer económicamente un aumento salarial, nosotros no intervenimos en esa situación. Entonces es complicado. Pero tengo un excelente diálogo con los dos gremios de la universidad y hablamos sobre cuestiones que no son sólo salariales, sino de condiciones laborales.


—La Escuela Mixta es considerada una de las mejores escuelas de la provincia, sin embargo algunos padres consideran que el nivel ha decaído, en gran parte por los paros docentes y la falta de clases que eso atañe. ¿Comparte esa opinión?


—Que me lo demuestren. Que me demuestren qué escuela de la provincia tiene mejor nivel de ingreso en la universidad que no sea la Escuela Normal. Pero con datos. ¿Ha decaído el nivel? ¿Respecto de qué? Es la escuela con mayor cantidad de inclusión, con chicos con problemas, con dificultades de aprendizaje. Un espacio que ofrece integración y contención. ¿Qué otra escuela tiene la potencialidad de la Normal, sus tradiciones?


—¿Manda a sus hijos a la Mixta?


—No podría ser de otra manera. Mis dos hijos (Juan Pablo de 7 años y Francisco de 10) van a la "Juan Pascual Pringles". Estoy muy orgulloso de la Escuela Normal. Y de paso hago un reclamo, tengo la sospecha de que todo lo malo de la escuela se visibiliza rápidamente.  Y nunca he visto una nota que diga la importancia histórica que tiene en la educación pública de San Luis. Es la única escuela que existe en la provincia que formó a un presidente, y que sigue formando líderes.


—Éste es un año electoral para la universidad. ¿Piensa volver a presentarse?


—Sí. (Contesta seguro y con una sonrisa). Desarrollamos planes para la universidad  y muchos de ellos ya se ejecutaron. Hicimos un plan de obra importante, incorporamos nuevas carreras. Pero lo más importante es que todo eso lo hicimos en un ambiente de tranquilidad y de armonía, donde existen voces que no están de acuerdo con la gestión. Peo esto es natural. Existe una paz social de la que me siento muy orgulloso. Tenemos la intención en las nuevas propuestas que incluyen más  políticas edilicias. Una de ellas es el crecimiento de la Ciudad Universitaria. Y también mejorar las condiciones de trabajo de los docentes. Hay mucho por hacer.


—¿Estaría en sus aspiraciones, en algún futuro, incursionar en la política partidaria?


—No. (Responde automáticamente). Creo que a la gestión de la universidad no le hace bien un rector que esté pensando en otra cosa. Yo quiero ser rector de la Universidad Nacional de San Luis. Y he estudiado toda mi vida acá y en el extranjero para conocer cómo se administra una universidad, cómo se gestiona. Es lo que sé hacer. No tengo aspiraciones políticas partidarias.



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Entrevista a Félix Nieto Quintas: “La universidad es un orgullo y un símbolo de la puntanidad"

Todo un líder. En medio de proyectos, viajes y reuniones Nieto Quintas se prepara para volver a candidatearse como rector.

A Félix Daniel Nieto Quintas no le gustan las fotos, y ser el centro de atención lo pone un poco incómodo. Parece algo tímido y su tono de voz es pausado, sin embargo todo cambia cuando habla de su trabajo como rector en la Universidad Nacional de San Luis. En ese momento, todo el orgullo que siente por la institución sale a través de cada una de sus palabras. Y su cara se ilumina con sólo nombrar a la Escuela "Juan Pascual Pringles". El primer rector normalista de la casa de estudios (se formó íntegramente en la UNSL, desde el jardín hasta la facultad) recibió a El Diario de la República luego de una extensa jornada. Sin darle paso al cansancio afirmó que respondería todas las preguntas. Y lo hizo. Habló de sus años como estudiante, de los logros de su gestión, de los paros docentes y del desafío de representar a una de las universidades más prestigiosas del país.


En un año electoral para la UNSL, el hombre que, según él, jamás imaginó ocupar un puesto tan importante, se prepara como candidato para los próximos comicios. Quiere la reelección y uno de sus planes para conseguirla es volver a apostar a políticas edilicias.


—¿Cómo recuerda sus años como alumno?


—Mi vida como estudiante fue maravillosa. Yo nací a una cuadra y media de la Escuela Normal Mixta. Fui al jardín de infantes e hice toda la carrera primaria, secundaria y universitaria, casi en la misma manzana.  Tengo un recuerdo increíble de esas épocas. Cada una tiene su condimento. Mis amigos de la secundaria son mis amigos de ahora. Hasta soy padrino de los hijos de mis compañeros de la primaria.


—¿Era buen estudiante?


—Fui abanderado en la primaria y en la secundaria. Era bueno, no un traga (se ríe).


—¿En algún momento de todos esos años imaginó que podría llegar a ser rector?


—Jamás. Ni siquiera cuando ocupaba el cargo de decano lo imaginaba.  Cuando me junto con mis amigos siempre me felicitan, me manifiestan su alegría. Fue una sorpresa para todos. 


—Cuando usted se presentó como candidato a rector en 2013, una de sus propuestas electorales fue generar un vínculo con la comunidad. ¿Logró hacerlo?


—Yo creo que la universidad pública, en general, tiene una deuda muy importante en lo que refiere a  su vinculación con la comunidad. También creo que dimos pasos importantes en mostrar un camino de acercamiento con todas sus instituciones. Nos hemos aproximado al gobierno nacional, a los municipios, a organizaciones intermediarias, ONG. Siempre respetuosamente, manteniendo cada uno su autonomía, su independencia, su  poder de decisión. Hicimos acuerdos con el Gobierno de la Provincia que parecían muy difíciles en otra época.  Yo siempre quiero más.  Se han dado pasos importantes, pero es necesario seguir en esta dirección.

—¿Tiene planes de trabajar con la actual gestión de la provincia, como lo hizo con la anterior?


—Tenemos la decisión política firme de vincularnos con todas las instituciones, más allá de quien la ejerza. Yo creo que vamos a tener un excelente diálogo con el Gobernador de la Provincia y estoy seguro de que vamos a poder construir una agenda de trabajo conjunta.


—¿Cuál fue el crecimiento edilicio que tuvo la universidad en estos años de gestión?


—La cantidad de obras que la universidad ha construido es realmente importante. En cuanto a cantidad de metros cuadrados y a pertinencia.  Nosotros terminamos la continuación de la biblioteca de la universidad, la culminamos y la pagamos. Estamos construyendo laboratorios y ya terminamos  algunos en la Facultad de Química, Bioquímica y Farmacia. Construimos el II Bloque de aulas en la Villa de Merlo y estamos iniciando las obras de la sede de Dospu en Villa Mercedes, donde también terminamos un playón deportivo. En conjunto con el gobierno provincial, refaccionamos el año pasado la Escuela "Juan Pascual Pringles", que es una obra muy cara a los sentimientos de la universidad porque se puso en valor un edificio histórico de la ciudad, que abrió sus puertas en el '51 y prácticamente había tenido muy pocas remodelaciones. Hemos puesto en valor el edifico 25 de Mayo en Villa Mercedes, donde funcionaba el Hospital de la ciudad a fines de siglo XIX. Compramos el campus de la universidad para hacer la Ciudad Universitaria, que es un proyecto que trasciende las gestiones y que  busca generar las condiciones para que las limitantes de espacio no sean una dificultad para el crecimiento de la universidad. Estamos terminando el edificio del  Instituto de Tecnología Química.


—¿Está conforme?


—Uno nunca está conforme. Acabamos de licitar la remodelación de la escuela de negocios en Villa Mercedes  y un aula para computación. Recientemente hicimos la licitación de dos mil metros cuadrados para el área de construcción de zoología y biología de la Facultad de Química Bioquímica y Farmacia. Esto va a permitir la reubicación del Jardín Maternal de la universidad en el edifico de Chacabuco y Pedernera.


—La nueva biblioteca todavía no cumple un año y ya presenta problemas en su infraestructura. Tiene manchas de humedad y se cayó mampostería. ¿Qué pasó ahí?


—La biblioteca está en garantía de obra. La universidad tiene intimada a la empresa para el arreglo correspondiente. Es como cuando uno recibe una casa, a lo mejor hay una filtración. Y también hay otros aspectos que tienen que ver con el uso de la biblioteca. Creo que habría que ver más lo bueno. Pasamos de tener un espacio con 50 puestos de lectura a tener 500. Es un lugar luminoso y cómodo.


—El año pasado hubo quejas  de  docentes y alumnos por la falta de box en el edificio del IV Bloque. ¿Qué planes tiene para esos sectores?


—La universidad ha crecido, síntoma de eso es la necesidad de espacio. En el IV Bloque funcionan las facultades de Humanas y la de Psicología. Nosotros tenemos planificado una Facultad de Psicología en el predio adquirido de la Ciudad Universitaria. Además hemos hecho una readecuación de espacio físico para mejorarlo todo.


—También hubo críticas por el estado del ascensor y por la precarización de Radio Universidad. ¿Qué respuesta le da a esos cuestionamientos?


—El ascensor está licitado. Tiene un uso  diario muy grande, pero va a ser completamente renovado.  Radio Universidad funciona en lo que es el antiguo obrador del predio, hemos remodelado el estudio y tenemos un plan de inversión también. Estamos terminando una de las obras que permite cambiar el Herbario que está justo al lado de la radio. Eso va a permitir  que los profesionales que trabajan ahí tengan más estudios y más oficinas. Es la única radio que yo conozco de San Luis, que tiene un rotativo de noticias, que tiene prestigio  acumulado, y me parece que necesita trabajar en las mejores condiciones que nosotros podamos brindarle.


El presupuesto que tenemos es una manta corta, te tapás la cabeza y te destapás los pies.  Hay una priorización y vamos por parte. Hemos conseguido presupuesto de otras fuentes de financiamiento del Estado nacional.


—¿Qué es para usted la educación?


—La educación hoy en la Argentina es el instrumento de distribución de la riqueza más potente. Es el estímulo más fuerte para la movilidad social. Me parece que un país sin educación superior de calidad, desperdicia sus potencialidades. La obligación de la universidad es contribuir a ese desarrollo social económico y de la comunidad, con calidad. Sabiendo que es un derecho humano, un bien social y del Estado.


—¿Cómo definiría el nivel educativo de la UNSL?


—En educación nunca lográs cumplir metas. Éste es un proceso continuo de mejoras. La universidad tiene 82 carreras de grado y casi 50 de postgrado. En ranking internacionales, la UNSL  ocupa el lugar número 135 de universidades iberoamericanas y el  78 de las latinoamericanas. En la lista de las nacionales está en el puesto 9.  En determinados temas la universidad es referente mundial. Siempre queremos estar mejor.


—Cómo trabaja la universidad para frenar la deserción de los alumnos, un fenómeno que crece en todas las casas de estudio


—La universidad tiene muchos programas que buscan generar las condiciones para que el alumno se sienta contenido en el ámbito universitario. Desde el punto de vista económico hay  un amplísimo plan de becas. Eso se financia con presupuesto de la casa y contempla ayudas para estudio, para comedor universitario, para movilidad. Tenemos residencias universitarias y un polideportivo para hacer deporte. Es un conjunto de cuestiones que ayudan a que el estudiante se sienta mejor.


—¿Y desde el punto de vista académico cómo los ayuda?


—Hay un plan de tutorías donde estudiantes avanzados colaboran y ayudan a los estudiantes iniciales para evitar el desgranamiento y la deserción. También hay repitencia de asignaturas que los docentes dictan  en los dos cuatrimestres, para evitar que el alumno de un año pierda el siguiente. También hay un plan de ingreso y permanencia del estudiante que se ejecuta


presupuestariamente en todas las facultades de la universidad y que busca generar un mecanismo para la contención.


—¿Cuál sería el factor principal de deserción entonces? ¿El económico o el académico?


—Desgraciadamente, ninguna de estas problemáticas tiene una sola causal. Hay dificultades para que estudiantes del interior de la provincia puedan estudiar y de otras provincias venir acá. El factor económico juega un papel importante, y también la cuestión académica es importante. Los estudiantes salen de un secundario y muchas veces no tienen las herramientas para enfrentar la inserción en la universidad y ésas son cuestiones que hay que corregir en un trabajo mancomunado.

 —¿Cómo es su diálogo con los alumnos de los centros de estudiantes?, hay agrupaciones que consideran que la casa tiene preferencias...


—(Se ríe antes de contestar). Siempre que preguntes,  te van a decir que atiendo a unos más que a otros. No hay favoritismos. Yo tengo un excelente diálogo con todos los chicos. No quiere decir que siempre estemos de acuerdo, porque la facultad necesita el pluralismo de opiniones. Es necesario.  Si en la universidad hay una sola opinión, estamos muy mal. La casa es gobernada por los diferentes claustros y uno de ellos es el sector estudiantil. Es esencial que los alumnos  participen, tengan su opinión, su crítica, su sugerencia. En general su crítica es porque el estudiante en esta edad necesita volcar su disconformidad con el mundo. Es lo más  lógico.


Los chicos tuvieron un rol muy importante cuando fueron las inundaciones en el norte de la provincia. Me genera orgullo. Yo soy un orgulloso de mis alumnos, docentes y no docentes. La  universidad es un orgullo para la provincia y un símbolo de la puntanidad.


—¿Cuál es rol que usted toma cuando los docentes  universitarios hacen paro? 


—Hay distintas situaciones. Muchas veces los paros se generan por reclamos salariales. Y muchas veces los reclamos salariales son justos o tienen que ver con desfasajes. Nadie quiere que haya paro, mucho menos el gobierno de la universidad.


Acá hay una cuestión que es muy incómoda para el rector de la universidad. Nosotros como autoridades no participamos en la paritaria. La universidad no fija el sueldo de sus docentes. Es incómoda la situación porque comparada con  una fábrica o con el gobierno provincial,  que tienen la potestad de saber con cuánto cuentan para ofrecer económicamente un aumento salarial, nosotros no intervenimos en esa situación. Entonces es complicado. Pero tengo un excelente diálogo con los dos gremios de la universidad y hablamos sobre cuestiones que no son sólo salariales, sino de condiciones laborales.


—La Escuela Mixta es considerada una de las mejores escuelas de la provincia, sin embargo algunos padres consideran que el nivel ha decaído, en gran parte por los paros docentes y la falta de clases que eso atañe. ¿Comparte esa opinión?


—Que me lo demuestren. Que me demuestren qué escuela de la provincia tiene mejor nivel de ingreso en la universidad que no sea la Escuela Normal. Pero con datos. ¿Ha decaído el nivel? ¿Respecto de qué? Es la escuela con mayor cantidad de inclusión, con chicos con problemas, con dificultades de aprendizaje. Un espacio que ofrece integración y contención. ¿Qué otra escuela tiene la potencialidad de la Normal, sus tradiciones?


—¿Manda a sus hijos a la Mixta?


—No podría ser de otra manera. Mis dos hijos (Juan Pablo de 7 años y Francisco de 10) van a la "Juan Pascual Pringles". Estoy muy orgulloso de la Escuela Normal. Y de paso hago un reclamo, tengo la sospecha de que todo lo malo de la escuela se visibiliza rápidamente.  Y nunca he visto una nota que diga la importancia histórica que tiene en la educación pública de San Luis. Es la única escuela que existe en la provincia que formó a un presidente, y que sigue formando líderes.


—Éste es un año electoral para la universidad. ¿Piensa volver a presentarse?


—Sí. (Contesta seguro y con una sonrisa). Desarrollamos planes para la universidad  y muchos de ellos ya se ejecutaron. Hicimos un plan de obra importante, incorporamos nuevas carreras. Pero lo más importante es que todo eso lo hicimos en un ambiente de tranquilidad y de armonía, donde existen voces que no están de acuerdo con la gestión. Peo esto es natural. Existe una paz social de la que me siento muy orgulloso. Tenemos la intención en las nuevas propuestas que incluyen más  políticas edilicias. Una de ellas es el crecimiento de la Ciudad Universitaria. Y también mejorar las condiciones de trabajo de los docentes. Hay mucho por hacer.


—¿Estaría en sus aspiraciones, en algún futuro, incursionar en la política partidaria?


—No. (Responde automáticamente). Creo que a la gestión de la universidad no le hace bien un rector que esté pensando en otra cosa. Yo quiero ser rector de la Universidad Nacional de San Luis. Y he estudiado toda mi vida acá y en el extranjero para conocer cómo se administra una universidad, cómo se gestiona. Es lo que sé hacer. No tengo aspiraciones políticas partidarias.



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