Manuel Shortrede: "Veo una ciudad que tiene ganas de crecer" | Provincia | El Diario de la República El Diario de la República
Provincia | 25-08-2013 | 08:02 | 0

Manuel Shortrede: "Veo una ciudad que tiene ganas de crecer"

El presidente del Colegio de Arquitectos analizó el auge de la construcción en altura y la necesidad de conservar el patrimonio histórico.

Por Marcelo Dettoni
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  • 1/1 Especialista. Manuel Shortrede y su visión de la capital puntana.

La ciudad de San Luis ha experimentado un notable crecimiento en las últimas tres décadas. Comenzaron a aparecer construcciones en altura y algunos proyectos viales que dieron cuenta de este fenómeno, y el Gobierno reaccionó construyendo barrios en las afueras para descomprimir la situación. Manuel Shortrede, presidente del Colegio de Arquitectos, analizó este fenómeno desde el ángulo siempre interesante que propone su profesión.
—¿Qué rastros quedan del San Luis colonial?
— Casi nada, era todo adobe y paja y eso no perdura. Apenas hay una trama urbana que ahora resulta una complicación que se siente en las calles angostas, preparadas para los viejos carruajes, y las veredas mínimas.
—¿Qué se hizo para mejorar eso?
—Años atrás se priorizó el vehículo a las veredas, por eso sufrimos ciertos problemas de ingreso y egreso al casco céntrico, como ocurre con Bolívar y Junín a la altura de la avenida Perón. La línea urbanística actual de las grandes ciudades va en sentido inverso: la prioridad la tiene el peatón, se le quiere “devolver la ciudad”.
—¿Se está trabajando para lograr un cambio en ese aspecto?
—Hay un proyecto para ensanchar 24 aceras a partir de la semipeatonalización de 12 calles del centro. Quieren llevar las veredas a 3,50 metros y hacer dársenas para ascenso y descenso. Esto permitiría un tránsito más lento y seguro, sin estacionamiento.
—¿Cómo ve el surgimiento de tantos edificios altos?
—San Luis es una ciudad de tamaño medio, en la que el mercado reacciona densificando el centro, o sea metiendo más gente en los mismos metros cuadrados.
—¿Pero esto no entra en colisión con el patrimonio histórico?
—Bueno, el valor inmobiliario siempre se llevó mal con el valor cultural. Lo que deben hacer las autoridades es no fomentar la destrucción, pero a la vez proteger los intereses de los dueños originales de ese patrimonio, que muchas veces quieren vender porque esos inmuebles de valor están muy bien ubicados y las constructoras les pagan fortunas.
—¿Y cómo se logra un equilibrio?
—Con compensaciones. Se pueden devolver metros cuadrados en otra zona o no cobrarles impuestos a quienes se ven impedidos de vender una propiedad histórica.
—¿Qué dicen las normas sobre la construcción de departamentos?
—Hay un número clave: el tres. Hasta tres pisos, no hay que poner ascensor, por eso San Luis está lleno de este tipo de edificaciones. Pero si hay que ponerse en el gasto de instalar ascensores, ya se van a ocho o diez pisos, total, es lo mismo que si hicieran cinco y así hacen rendir más el metro cuadrado.
—Hay otro problema, el estacionamiento. ¿Dónde se guardan tantos autos?
—Hay que fomentar playas pagas y que cada edificio procure sus cocheras, debe ser una exigencia antes de empezar a construir.
—¿Los barrios ayudaron a que la gente no se quede en el centro?
—En cierta medida sí, pero hay problemas con el transporte, que es caro y poco eficiente. Entonces muchos optaron por volver al centro y alquilar, eso elevó los precios y provocó una saturación. Hoy casi no hay casas y departamentos en alquiler.
—¿Cómo evalúa el código urbanístico de San Luis?
—No es malo, es obsoleto, ya que data de 1977. Acá se trabaja mucho con las excepciones, lo que termina provocando injusticias, porque allí pesan los contactos y los lobbies. Ahora han creado un consejo asesor urbanístico, del que participamos nosotros, legisladores y también los comerciantes. Ojalá salga un nuevo código adaptado a la época.
—¿Qué le parece la ciudad actual?
—Veo una ciudad con proyectos y ganas de cambiar lo que está mal. Es un buen primer paso.
 


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