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Un peluquero sembró una huerta y cosechó zapallos de 13 kilos

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Un peluquero sembró una huerta y cosechó zapallos de 13 kilos


De chico me enseñaron a ser honrado y a ganarme el pan”, expresó Eduardo Valdez “Lalo”, para sus amigos. Todos lo conocen por su oficio de peluquero, hace 23 años que sus tijeras recortan los cabellos de sus vecinos. Pero en los últimos meses su fama trascendió los límites de la provincia con una singular cosecha de calabazas que llegaron a pesar cerca de trece kilogramos. Contó que comenzó con la siembra de las semillas en el fondo de su casa y que luego un vecino le prestó el terreno lindante a su propiedad para que ampliara la huerta. Sueña con que en el pueblo vuelva florecer como tierra de pequeños productores.


“Al producir la tierra se aprende a ser buena persona y uno se  vuelve agradecido”, manifestó el pequeño productor que nació y creció en Quines. Se definió como un enamorado de la tierra desde nacimiento, ya que su familia se dedicaba a producir choclos y zapallos que luego salían a vender por el pueblo. “Con lo que cosechábamos vivíamos”, agregó.


De esos recuerdos nació la iniciativa de sembrar hortalizas, casi como un homenaje a sus raíces, y un deseo ferviente de que no mueran en el olvido, “con mis hermanos sembrábamos los potreros, arando con un caballo y así ayudábamos a mi padre”, dijo.

Con un poco de nostalgia y otro tanto de esperanza por volver a revivir esos años de abundancia y trabajo de campo, Lalo, se dedicó a la tarea de cultivar. A diario, y después de atender a todos sus clientes en la peluquería, se dirigió a la huerta. Regó las plantas, cortó las malezas y controló que no hubiera plagas.


Comentó que sembró las semillas y cuando las plantas nacieron les puso estacas con botellas de gaseosa de dos litros y cuarto, a modo de riego por goteo. “El secreto es el agua de riego natural, que extraje del río”, detalló. También indicó que cuando empezó la época de lluvias ya no hubo que regarlas, y que la naturaleza hizo su aporte.


Dijo que cuando las calabazas comenzaron a crecer lo sorprendió el tamaño, y aseguró que llegaron a pesar entre once y trece kilogramos. La voz se corrió rápidamente en el pueblo, y muchos vecinos ofrecieron comprárselas.


Señaló que la noticia trascendió los límites de la provincia gracias a las redes sociales, e indicó que unos productores de Jujuy le pidieron que les venda las semillas de los zapallos cuando abra las calabazas. "Me han llamado de todo lados", manifestó con modestia.


Por ahora el incipiente productor ahora siembra zapallos, pero no descarta agregar otra hortaliza. Y mencionó que tiene un terrenito a las afueras del pueblo que le gustaría poner a producir, y que tendría que buscar alguna forma de financiamiento para poder comenzar.


“En Quines la tierra es muy fértil. Acá lo que se siembra, se da”, enfatizó y recordó los tiempos en que en el pueblo había huertas por todos lados. Y señaló que le parece formidable la iniciativa del Gobernador de darle tierras para que trabajen la comunidad boliviana.


"Lalo" dio sus primeros pasos como estilista en el servicio militar. Luego la vida lo llevó a trabajar en las represas hidroeléctricas del sur, Piedra del Águila, Casa de Piedra. Como allí no había peluqueros él se ofreció para acicalar a sus compañeros. Con la práctica perfeccionó la técnica y al volver al pueblo siguió desarrollando el oficio, aunque su sueño siempre fue volver a trabajar la tierra.


“Es fácil cultivar el campo”, señaló. Es una pena que se haya perdido esa costumbre y la cultura del trabajo tan propia de nuestras raíces puntanas. Sería lindo que los jóvenes se interesaran por producir la tierra, además de trabajo les daría valores duraderos”, expresó "Lalo".


Con 51 años el peluquero del pueblo puede convertirse en una inspiración para sus vecinos y amigos, también en un ejemplo a imitar.


El Municipio de la localidad señaló la iniciativa del peluquero como un punta pié que puede generar la activación de los pequeños productores del pueblo. El intendente Oscar “Paco” Macías aseguró que están formulando un proyecto y que van a convocar a los vecinos a una reunión.


El jefe comunal también subrayó que tiene que abordar el suministro de riego, hablar con el consorcio para que baje los costos a las huertas y pequeños campos. Además dijo que tiene que diagramar una estrategia para poner en funcionamiento la producción agrícola de mediana escala porque se podrán generar puestos de trabajo, además de poner en funcionamiento un mercado de frutas y verduras producidas en la localidad, para vender en el departamento. “Tenemos que producir lo que comemos”, acentuó.


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Un peluquero sembró una huerta y cosechó zapallos de 13 kilos

Productor. "Lalo" exhibe las enormes calabazas que cuidó durante meses, en el patio de su casa. Foto: Municipalidad de Quines

De chico me enseñaron a ser honrado y a ganarme el pan”, expresó Eduardo Valdez “Lalo”, para sus amigos. Todos lo conocen por su oficio de peluquero, hace 23 años que sus tijeras recortan los cabellos de sus vecinos. Pero en los últimos meses su fama trascendió los límites de la provincia con una singular cosecha de calabazas que llegaron a pesar cerca de trece kilogramos. Contó que comenzó con la siembra de las semillas en el fondo de su casa y que luego un vecino le prestó el terreno lindante a su propiedad para que ampliara la huerta. Sueña con que en el pueblo vuelva florecer como tierra de pequeños productores.


“Al producir la tierra se aprende a ser buena persona y uno se  vuelve agradecido”, manifestó el pequeño productor que nació y creció en Quines. Se definió como un enamorado de la tierra desde nacimiento, ya que su familia se dedicaba a producir choclos y zapallos que luego salían a vender por el pueblo. “Con lo que cosechábamos vivíamos”, agregó.


De esos recuerdos nació la iniciativa de sembrar hortalizas, casi como un homenaje a sus raíces, y un deseo ferviente de que no mueran en el olvido, “con mis hermanos sembrábamos los potreros, arando con un caballo y así ayudábamos a mi padre”, dijo.

Con un poco de nostalgia y otro tanto de esperanza por volver a revivir esos años de abundancia y trabajo de campo, Lalo, se dedicó a la tarea de cultivar. A diario, y después de atender a todos sus clientes en la peluquería, se dirigió a la huerta. Regó las plantas, cortó las malezas y controló que no hubiera plagas.


Comentó que sembró las semillas y cuando las plantas nacieron les puso estacas con botellas de gaseosa de dos litros y cuarto, a modo de riego por goteo. “El secreto es el agua de riego natural, que extraje del río”, detalló. También indicó que cuando empezó la época de lluvias ya no hubo que regarlas, y que la naturaleza hizo su aporte.


Dijo que cuando las calabazas comenzaron a crecer lo sorprendió el tamaño, y aseguró que llegaron a pesar entre once y trece kilogramos. La voz se corrió rápidamente en el pueblo, y muchos vecinos ofrecieron comprárselas.


Señaló que la noticia trascendió los límites de la provincia gracias a las redes sociales, e indicó que unos productores de Jujuy le pidieron que les venda las semillas de los zapallos cuando abra las calabazas. "Me han llamado de todo lados", manifestó con modestia.


Por ahora el incipiente productor ahora siembra zapallos, pero no descarta agregar otra hortaliza. Y mencionó que tiene un terrenito a las afueras del pueblo que le gustaría poner a producir, y que tendría que buscar alguna forma de financiamiento para poder comenzar.


“En Quines la tierra es muy fértil. Acá lo que se siembra, se da”, enfatizó y recordó los tiempos en que en el pueblo había huertas por todos lados. Y señaló que le parece formidable la iniciativa del Gobernador de darle tierras para que trabajen la comunidad boliviana.


"Lalo" dio sus primeros pasos como estilista en el servicio militar. Luego la vida lo llevó a trabajar en las represas hidroeléctricas del sur, Piedra del Águila, Casa de Piedra. Como allí no había peluqueros él se ofreció para acicalar a sus compañeros. Con la práctica perfeccionó la técnica y al volver al pueblo siguió desarrollando el oficio, aunque su sueño siempre fue volver a trabajar la tierra.


“Es fácil cultivar el campo”, señaló. Es una pena que se haya perdido esa costumbre y la cultura del trabajo tan propia de nuestras raíces puntanas. Sería lindo que los jóvenes se interesaran por producir la tierra, además de trabajo les daría valores duraderos”, expresó "Lalo".


Con 51 años el peluquero del pueblo puede convertirse en una inspiración para sus vecinos y amigos, también en un ejemplo a imitar.


El Municipio de la localidad señaló la iniciativa del peluquero como un punta pié que puede generar la activación de los pequeños productores del pueblo. El intendente Oscar “Paco” Macías aseguró que están formulando un proyecto y que van a convocar a los vecinos a una reunión.


El jefe comunal también subrayó que tiene que abordar el suministro de riego, hablar con el consorcio para que baje los costos a las huertas y pequeños campos. Además dijo que tiene que diagramar una estrategia para poner en funcionamiento la producción agrícola de mediana escala porque se podrán generar puestos de trabajo, además de poner en funcionamiento un mercado de frutas y verduras producidas en la localidad, para vender en el departamento. “Tenemos que producir lo que comemos”, acentuó.


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