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Luis “Pilo” Parnisari: abran cancha

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Luis “Pilo” Parnisari: abran cancha

Por Johnny Díaz


Nació en uno de los barrios que es cuna de buenos jugadores de fútbol: Rincón del Diablo, después Barrio Norte, por ahí anduvieron peloteando los hermanos Humberto "El Cogote", Aldo y Hugo Arnaldo Ledesma, uno de los mejores jugadores de San Luis. Roberto “Tito” Jardel, Gregorio y Hugo Miranda, “Los Chachos”, Marcos “Conejo” o “Hilacha” Guzmán, Carlos “Pastelito” Cadelago, Carlos Pedro “El Fierro” Quiroga, Carlos Adolfo “El Rata” Quevedo, Roque “Gorila” Lucero, Eduardo “Zorrito” Alaniz, los hermanos Parente, los hermanos Torres; Carlos Alfredo “El Cordero” y su hermano Víctor Hugo “El Cata” y Mario Alberto Magallanes y un montón de buenos jugadores que se destacaron en el fútbol con límites insospechados. Entre ellos surgía también de las canchas barriales: Luis Desiderio Parnisari.


“El Pilo” es un producto genuino de los potreros, jugó en los baby, en primera división, y por supuesto en los barrios. Hoy cuando acaba de cumplir 65 años, solo juega los miércoles y viernes con un grupo de selectos amigos.


“El Pilo” nació un 11 de marzo de 1952 en la calle Martín de Loyola 1079, pleno barrio Rincón del Diablo, hijo de Isabel Fernández y de Juan Waldo Parnisari, tiene cinco nietos y  tres hermanos, María Hilda, Norma Gladys y Oscar.


“Tuve una infancia feliz, fui hasta cuarto año a la Escuela Normal de Maestros (hoy Mixta) y como no estudié más, mi padre me mandó a trabajar ‘sino estudia tiene que ir a trabajar’ decía. No tenía ni idea de lo que era, pero gracias a mis amigos, comencé a trabajar con Atilio Magallanes, padre de Mario y Omar, nunca había agarrado una pala y menos un balde de mezcla, ellos me enseñaron, estuve un par de años, creo que fue como castigo que me impuso mi padre por no querer estudiar“.


“Cuando cumplí los 20 años, un tío, José ‘Pepe’ Parnisari, hermano de mi padre, me hizo ingresar a la TAC en el sector de lavado, con el tiempo me fui preparando para rendir para chofer, así fue que viajé a Mendoza y salí bien, quedé como chofer de larga distancia, hacía viajes a San Juan, San Rafael, Mendoza, Villa Dolores o Río Cuarto”.


“Había nacido a media cuadra de la canchita de un barrio al que ya le decían Barrio Norte, jugué en los baby para ‘Martín de Loyola’ en los campeonatos de Los Venados, hoy Sociedad Española”.


Parnisari también vistió los colores de “El Santo”, otro equipo de niños que participaba en los campeonatos en la cancha del club San Luis, (hoy Ejército Argentino). Jugaban entre otros, Héctor Villegas, Quitino Velázquez, "El Rata" Parnisari.


Recuerda que tenía edad para jugar en las inferiores federadas y fue en busca de Sportivo Estudiantes, club del cual es hincha, y dice que cuando llegó se encontró con Mario Magallanes, Rosita Vallejos, Roberto Otero, Luis Escalante, Eduardo Alaniz, Juan Martínez. “Éramos todos niños, y sólo nos interesaba jugar, al año siguiente pasé a la cuarta y un año más tarde a primera división", aseveró.


“El Pilo” se toma un respiro para recordar bien ese momento. No quiere perder detalles y parece revivir esos instantes del vestuario, la entrada en calor y los primeros minutos en el campo de juego. Rememora a don Carlos Wanzo, el técnico le había anticipado que jugaría de cinco contra Lafinur en reemplazo de Marcelo Crespo  que se había lesionado. “Jugaría con mis ídolos, dice, con esos monstruos que veía todos los fines de semana pegado al alambrado. No lo podía creer, tenía 17 años, estaba emocionado y muy nervioso, en el plantel estaban Antonio Camargo, José ‘Pepe’ Fernández, Américo Pintos, ‘Manolo’ Suárez, ‘Piro’ Quevedo, Atilio ‘El Tero’ Muñoz, un equipazo”. Era un sueño.


“En 1972 ó 1973 pasamos con Eduardo ‘Zorrito’ Alaniz a San Lorenzo del Puente Blanco, y de ese equipo pasó a Estudiantes, Tomás Chirino. Fue en el club que más jugué y me llevé los mejores recuerdos, tenía entre mis compañeros a Juan ‘El Veco’, Pedro y Daniel Bustos, Alberto Quiroga, ‘Piquito’ Coria, Carlos Lucero que después fue presidente, éramos de la ‘B’ pero logramos el ascenso y allí se armó otro equipo”.


“Al año siguiente jugué como marcador central. Estaban Manolo Bustos, José Gil, Oscar ‘El Buzón’ Lucero, José Luis ‘Tory’ Bustos, Jorgito Suárez, Jury Villarroel, ‘Chanchita’ Gil, Martín Escudero, Luis Alfonso, ‘Zorrito’ Alaniz, ‘El Negro’ Correa y también trajeron a un chico de Salinas del Bebedero que andaba muy bien, fue una muy buena época para mí y para el fútbol, las canchas siempre estaban llenas”.


“El Pilo” tiene tres hijos: Gaby, Diego y Sergio, y es uno de esos jugadores que muy pocas veces estuvo en los portales periodísticos. De perfil bajo, humilde y sencillo, cuenta su paso por el fútbol federado y barrial. “Nunca imaginé que después de tantos años pudiera decir tantas cosas en un diario como éste", sentencia a modo de agradecimiento. "Pasé a Defensores del Oeste, el técnico del ‘Expreso’ era Martín ‘Quito’ Morales y me dijo que le faltaba un marcador central, hablé con ‘Beto’ Arias y ‘Chichu’ Contreras. Eran tiempos que por pasar de un club a otro, no se pagaba un peso, a lo sumo había un resarcimiento por parte del club que lo convocaba. Vivía en la avenida Centenario y les comenté que en mi casa hacía falta una cocina porque la que tenía estaba muy deteriorada. Un par de días después, llegaron ‘Beto’ y ‘Chichu’ con una cocina nueva, sin uso. Yo no la pedí, fue un regalo que me hicieron".


"Es una vieja anécdota que siempre quiero contar porque hoy nada es igual, antes se jugaba por amor a la camiseta, era pura pasión y sentimiento, hoy se juega por un par de pesos. Firmé por una cocina y no tengo problema en decirlo, es la verdad”.


“¿Como fue mi campaña en Defensores del Oeste? Se pregunta, fue una época difícil, había aparecido Instituto Atlético El Gigante, con todas sus estrellas, Sportivo Estudiantes y Juventud se habían reforzado muy bien. Nosotros estábamos medios ‘descolados’. Ya estaba ‘Zorrito’ Alaniz, José Gauna, Oscar ‘Labrunita’ Lucero, hicimos lo que pudimos y nunca bajamos los brazos, no queríamos ser menos que nadie, con poco queríamos hacer mucho, era puro sacrificio, a veces aparecía Miguel Hissa, el presidente del club y nos daba unos pesos para ayudarnos e incentivarnos, no más de eso. Recuerdo que entrenábamos en la vieja ruta a San Juan, a veces en la cancha de El Brete y otra en lo que hoy es el estadio de ese club”.


Su fama de buen número cinco, firme para distribuir el juego, seguro, capaz y de buena pegada, lo llevaron a que también los dirigentes barriales pusieran sus ojos en este jugador nacido en las entrañas misma de Rincón del Diablo, jugando cientos de partidos y campeonatos en los barrios puntanos. “Yo nací jugando en el equipo de mi barrio, siempre fui titular junto a Carlos 'El Rata' Quevedo, jugador en Racing y Estudiantes. Nunca nadie nos quitó el puesto, debuté contra el barrio La Merced teníamos un verdadero equipazo, toda la defensa era de Sportivo Estudiantes, yo y Carlos, Mario Magallanes y Carlos ‘Pastelito’ Cadelago, también Rosita Vallejos, ‘El Fierro’ Quiroga, Aldo ‘Rulo’ Ledesma, ‘Cordero’ Torres todos grandes jugadores que brillaron con luz propia. Siempre lo digo, aprendí a jugar al fútbol con mis amigos en la canchita del Barrio Norte”.


Pilo dice que al fútbol de hoy lo ve complicado, antes se jugaba por amor a la camiseta y por el honor del barrio. "Hoy no se juega a nada, las canchas están vacías porque no hay jugadores que sobresalgan de otros. Hay que hacer un giro de 180 grados y empezar de nuevo. San Luis tiene lindos estadios pero la gente le da la espalda, por algo será. El fútbol me dejó cantidad de amigos, soy un agradecido a Dios por todo eso”, sostiene.


“El Pilo” es empleado de la Municipalidad de San Luis, estuvo más de una década en la tesorería comunal y después pasó a Alumbrado Público donde también forjó buenas relaciones. Hoy, pronto a jubilarse, sabe que deja un montón de amigos con los que seguramente se encontrará en alguna canchita para hacer gambetas o patear unos tiros libres como para "despuntar el vicio", como dicen los criollos.


El "Pilo", el señor cinco.


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Luis “Pilo” Parnisari: abran cancha

Cuna de jugadores. "Jugué con Carlos Quevedo, Mario Magallanes,‘Pastelito’ Cadelago, Rosita Vallejos,‘El Fierro’ Quiroga y 'El Cordero' Torres entre otros", dijo.

Nació en uno de los barrios que es cuna de buenos jugadores de fútbol: Rincón del Diablo, después Barrio Norte, por ahí anduvieron peloteando los hermanos Humberto "El Cogote", Aldo y Hugo Arnaldo Ledesma, uno de los mejores jugadores de San Luis. Roberto “Tito” Jardel, Gregorio y Hugo Miranda, “Los Chachos”, Marcos “Conejo” o “Hilacha” Guzmán, Carlos “Pastelito” Cadelago, Carlos Pedro “El Fierro” Quiroga, Carlos Adolfo “El Rata” Quevedo, Roque “Gorila” Lucero, Eduardo “Zorrito” Alaniz, los hermanos Parente, los hermanos Torres; Carlos Alfredo “El Cordero” y su hermano Víctor Hugo “El Cata” y Mario Alberto Magallanes y un montón de buenos jugadores que se destacaron en el fútbol con límites insospechados. Entre ellos surgía también de las canchas barriales: Luis Desiderio Parnisari.


“El Pilo” es un producto genuino de los potreros, jugó en los baby, en primera división, y por supuesto en los barrios. Hoy cuando acaba de cumplir 65 años, solo juega los miércoles y viernes con un grupo de selectos amigos.


“El Pilo” nació un 11 de marzo de 1952 en la calle Martín de Loyola 1079, pleno barrio Rincón del Diablo, hijo de Isabel Fernández y de Juan Waldo Parnisari, tiene cinco nietos y  tres hermanos, María Hilda, Norma Gladys y Oscar.


“Tuve una infancia feliz, fui hasta cuarto año a la Escuela Normal de Maestros (hoy Mixta) y como no estudié más, mi padre me mandó a trabajar ‘sino estudia tiene que ir a trabajar’ decía. No tenía ni idea de lo que era, pero gracias a mis amigos, comencé a trabajar con Atilio Magallanes, padre de Mario y Omar, nunca había agarrado una pala y menos un balde de mezcla, ellos me enseñaron, estuve un par de años, creo que fue como castigo que me impuso mi padre por no querer estudiar“.


“Cuando cumplí los 20 años, un tío, José ‘Pepe’ Parnisari, hermano de mi padre, me hizo ingresar a la TAC en el sector de lavado, con el tiempo me fui preparando para rendir para chofer, así fue que viajé a Mendoza y salí bien, quedé como chofer de larga distancia, hacía viajes a San Juan, San Rafael, Mendoza, Villa Dolores o Río Cuarto”.


“Había nacido a media cuadra de la canchita de un barrio al que ya le decían Barrio Norte, jugué en los baby para ‘Martín de Loyola’ en los campeonatos de Los Venados, hoy Sociedad Española”.


Parnisari también vistió los colores de “El Santo”, otro equipo de niños que participaba en los campeonatos en la cancha del club San Luis, (hoy Ejército Argentino). Jugaban entre otros, Héctor Villegas, Quitino Velázquez, "El Rata" Parnisari.


Recuerda que tenía edad para jugar en las inferiores federadas y fue en busca de Sportivo Estudiantes, club del cual es hincha, y dice que cuando llegó se encontró con Mario Magallanes, Rosita Vallejos, Roberto Otero, Luis Escalante, Eduardo Alaniz, Juan Martínez. “Éramos todos niños, y sólo nos interesaba jugar, al año siguiente pasé a la cuarta y un año más tarde a primera división", aseveró.


“El Pilo” se toma un respiro para recordar bien ese momento. No quiere perder detalles y parece revivir esos instantes del vestuario, la entrada en calor y los primeros minutos en el campo de juego. Rememora a don Carlos Wanzo, el técnico le había anticipado que jugaría de cinco contra Lafinur en reemplazo de Marcelo Crespo  que se había lesionado. “Jugaría con mis ídolos, dice, con esos monstruos que veía todos los fines de semana pegado al alambrado. No lo podía creer, tenía 17 años, estaba emocionado y muy nervioso, en el plantel estaban Antonio Camargo, José ‘Pepe’ Fernández, Américo Pintos, ‘Manolo’ Suárez, ‘Piro’ Quevedo, Atilio ‘El Tero’ Muñoz, un equipazo”. Era un sueño.


“En 1972 ó 1973 pasamos con Eduardo ‘Zorrito’ Alaniz a San Lorenzo del Puente Blanco, y de ese equipo pasó a Estudiantes, Tomás Chirino. Fue en el club que más jugué y me llevé los mejores recuerdos, tenía entre mis compañeros a Juan ‘El Veco’, Pedro y Daniel Bustos, Alberto Quiroga, ‘Piquito’ Coria, Carlos Lucero que después fue presidente, éramos de la ‘B’ pero logramos el ascenso y allí se armó otro equipo”.


“Al año siguiente jugué como marcador central. Estaban Manolo Bustos, José Gil, Oscar ‘El Buzón’ Lucero, José Luis ‘Tory’ Bustos, Jorgito Suárez, Jury Villarroel, ‘Chanchita’ Gil, Martín Escudero, Luis Alfonso, ‘Zorrito’ Alaniz, ‘El Negro’ Correa y también trajeron a un chico de Salinas del Bebedero que andaba muy bien, fue una muy buena época para mí y para el fútbol, las canchas siempre estaban llenas”.


“El Pilo” tiene tres hijos: Gaby, Diego y Sergio, y es uno de esos jugadores que muy pocas veces estuvo en los portales periodísticos. De perfil bajo, humilde y sencillo, cuenta su paso por el fútbol federado y barrial. “Nunca imaginé que después de tantos años pudiera decir tantas cosas en un diario como éste", sentencia a modo de agradecimiento. "Pasé a Defensores del Oeste, el técnico del ‘Expreso’ era Martín ‘Quito’ Morales y me dijo que le faltaba un marcador central, hablé con ‘Beto’ Arias y ‘Chichu’ Contreras. Eran tiempos que por pasar de un club a otro, no se pagaba un peso, a lo sumo había un resarcimiento por parte del club que lo convocaba. Vivía en la avenida Centenario y les comenté que en mi casa hacía falta una cocina porque la que tenía estaba muy deteriorada. Un par de días después, llegaron ‘Beto’ y ‘Chichu’ con una cocina nueva, sin uso. Yo no la pedí, fue un regalo que me hicieron".


"Es una vieja anécdota que siempre quiero contar porque hoy nada es igual, antes se jugaba por amor a la camiseta, era pura pasión y sentimiento, hoy se juega por un par de pesos. Firmé por una cocina y no tengo problema en decirlo, es la verdad”.


“¿Como fue mi campaña en Defensores del Oeste? Se pregunta, fue una época difícil, había aparecido Instituto Atlético El Gigante, con todas sus estrellas, Sportivo Estudiantes y Juventud se habían reforzado muy bien. Nosotros estábamos medios ‘descolados’. Ya estaba ‘Zorrito’ Alaniz, José Gauna, Oscar ‘Labrunita’ Lucero, hicimos lo que pudimos y nunca bajamos los brazos, no queríamos ser menos que nadie, con poco queríamos hacer mucho, era puro sacrificio, a veces aparecía Miguel Hissa, el presidente del club y nos daba unos pesos para ayudarnos e incentivarnos, no más de eso. Recuerdo que entrenábamos en la vieja ruta a San Juan, a veces en la cancha de El Brete y otra en lo que hoy es el estadio de ese club”.


Su fama de buen número cinco, firme para distribuir el juego, seguro, capaz y de buena pegada, lo llevaron a que también los dirigentes barriales pusieran sus ojos en este jugador nacido en las entrañas misma de Rincón del Diablo, jugando cientos de partidos y campeonatos en los barrios puntanos. “Yo nací jugando en el equipo de mi barrio, siempre fui titular junto a Carlos 'El Rata' Quevedo, jugador en Racing y Estudiantes. Nunca nadie nos quitó el puesto, debuté contra el barrio La Merced teníamos un verdadero equipazo, toda la defensa era de Sportivo Estudiantes, yo y Carlos, Mario Magallanes y Carlos ‘Pastelito’ Cadelago, también Rosita Vallejos, ‘El Fierro’ Quiroga, Aldo ‘Rulo’ Ledesma, ‘Cordero’ Torres todos grandes jugadores que brillaron con luz propia. Siempre lo digo, aprendí a jugar al fútbol con mis amigos en la canchita del Barrio Norte”.


Pilo dice que al fútbol de hoy lo ve complicado, antes se jugaba por amor a la camiseta y por el honor del barrio. "Hoy no se juega a nada, las canchas están vacías porque no hay jugadores que sobresalgan de otros. Hay que hacer un giro de 180 grados y empezar de nuevo. San Luis tiene lindos estadios pero la gente le da la espalda, por algo será. El fútbol me dejó cantidad de amigos, soy un agradecido a Dios por todo eso”, sostiene.


“El Pilo” es empleado de la Municipalidad de San Luis, estuvo más de una década en la tesorería comunal y después pasó a Alumbrado Público donde también forjó buenas relaciones. Hoy, pronto a jubilarse, sabe que deja un montón de amigos con los que seguramente se encontrará en alguna canchita para hacer gambetas o patear unos tiros libres como para "despuntar el vicio", como dicen los criollos.


El "Pilo", el señor cinco.


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