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Recuerdos, anécdotas y canciones del histórico grupo "El Trébol Mercedino"

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Recuerdos, anécdotas y canciones del histórico grupo "El Trébol Mercedino"


—¿Cómo se llama usted?
—Hola Alberto, mi nombre es Aldo Raúl Ávila.
—¿Qué te pasó cuando escuchaste el tema que puse recién?
—La verdad que me emocioné. El primer “Trébol” fue Hugo Pereyra, (mi viejo) Raúl Ávila y “Pepe” Requelme. Y después cuando se fue Pereyra a Estados Unidos entró “El Chivo” Montenegro, en su lugar. Quedaron ellos tres y después entró Mario Fernández con quien armaron el primer Trébol de cuatro.
—Porque un trébol puede tener tres o cuatro hojas.
—Ésa, dicen, fue la integración de la suerte.
—Esa fue la integración que escuchamos recién.
—Exacto. Esa es la grabación del primer disco, grabado en Philips.
—En esta grabación que escuchamos están cantando en vivo por radio El Mundo de Buenos Aires.
—Pero ese tema está en el primer disco. Lo deben haber grabado cuando hicieron el viaje para grabar.
—Era un programa que armaba el “Chocho” Arancibia, que seguramente los invitaba con tiempo e iban combinando cuándo podían. El “Chocho” Arancibia era el director del programa “Pausa para Cuyo”, y había un programa antes que también lo tenemos en Radio Splendid, que es “Hablemos de San Luis”, que se pasaba por Radio Nacional, LV13 y LV15.
—En ese primer longplay quien hizo la conexión fue el padrino del “Trébol”, don Miguel Ángel Estrada. Y la madrina era doña Cora Barboza, la madre del “Tricota”
—¿“El Trébol en qué año nació?
-En 1965.
—O sea que cumplirá 50 años.
—Va a cumplir 50 años el 25 de agosto del año que viene.
—Y el año que viene también cumplen años “Los Cantores del Manantial”.
— Y creo que “Las Voces del Chorrillero” también.
—Surgió también como un impulso de las representaciones que debía tener San Luis en el folclore, donde había aparecido Cosquín, llamaban a las delegaciones y aparecían varios conjuntos de todo el país. Y por qué no San Luis. Y mirá cómo lo hizo, con qué excelencia.
—La verdad, ¿no?
—“El Trébol” nació en el '65 con una formación de tres y después se agregó al “Trébol” de la suerte un cuarto. ¿Qué modificaciones fue sufriendo en el tiempo? ¿Cuándo aparecés vos? ¿Quiénes más lo integraron?
—Han pasado muchos por el Trébol. Me acuerdo de todos los que han ido cambiando. Entró Ramón Zabala en el lugar de Mario Fernández –que se fue-, sobrino de don José Adimanto Zabala y que está ahora en el grupo Nacencia.

El guitarrista del mítico conjunto repasó la historia, recordó a su padre y contó anécdotas imperdibles de unos estandartes de la puntanidad.



—Una guitarra maravillosa.
—Buena guitarra y buena persona. Y después, cuando se fue José Requelme, en el año ‘75, entré yo, Aldo Raúl Ávila, hijo de uno de los fundadores del Trébol, Raúl Tránsito Ávila. “El Trébol” nace en la casa del “Tricota” Barboza porque se juntaban tres amigos a guitarrear, a comer un asado y un día dijeron que tenían que ir a la radio LV15. Estaban de farra del día anterior y entre los amigos que estaban, pusieron en un sombrero cada uno un nombre y lo sacaron al azar. Y salió el papel donde decía “El Trébol Mercedino”, que lo había puesto doña Cora, que es la madrina.
—O sea que en la casa de doña Cora estaban reunidos y les propusieron ir a LV15 a cantar. Y se preguntaron: “¿Cómo nos vamos a llamar?”. Y ahí pusieron cada uno un nombre en un sombrero y salió “El Trébol mercedino”, que era el nombre que había escrito doña Cora. ¿Te acordás dónde estaba esa casa?
—Sí, en la calle Riobamba y Doctor Mestre, por ahí cerquita. Casualmente los otros días estuve sacando una foto porque yo me acuerdo de todo eso. Yo era chico y mi viejo me llevaba ahí. Había juntadas los fines de semana. Para no dejar pasar lo del “Chocho” Arancibia, el disco que graba, “Rescoldo lugareño”, ahí lo acompañó “El Trébol Mercedino” y quien hizo la segunda voz fue mi papá, algo que nunca nadie dice porque no está escrito en la carátula.
—¿Fue uno de los últimos trabajos que hizo “El Chocho” Arancibia?
—Yo creo que fue la única grabación que hizo el “Chocho”. Según tengo entendido.
—Ahí está “Mañanita de Merlo”.
—Y “La Mazamorra” en tiempo de vals, antes de que saliera la versión de Peteco Carabajal.
—Que injustamente en la versión de Peteco se dice como si fuera letra y música de él y no está reconocido el crédito para Antonio Esteban Agüero, por lo menos quien imprimió el cassette.
—No lo sabía
—¿Cuál es la primera grabación que hizo “El Trébol…”?
—La primera fue “Rumbo al país”, es un longplay.
—Acá lo tengo en el disco de pasta que tenía atesorado el “Chocho” Arancibia. A ver si está la grabación…
 
(Suena “Llegando a Cuyo”, por “El Trébol”)
—¿Qué otras integraciones tuvo “El Trébol”?
—Después se fue Héctor Montenegro y entró Carlos Pallero en primera voz. Y quedó conformado con Requelme en primera guitarra, segunda Mario Fernández y guitarra y segunda voz, mi viejo. Ahí quedó conformado Zabalita, mi viejo, Pallero y Requelme. Después se fue Requelme y entré yo en el año '77.
—¿Qué edad tenías?
—17, 18 años.
—Tu viejo estaba chocho…
—Sí, siempre lo dice. Para mí fue una gran responsabilidad porque era chico. Si bien tocaba la guitarra desde muy chico, entrar al Trébol era mucho. Después terminé haciendo los arreglos, introducciones y también fue un compromiso porque había que seguir la línea que tenía “El Trébol”.
—¿Cuál fue la primera grabación tuya?
—La primera de todas fue “Fiesta de Pascuas”, una cueca dedicada a don Reynaldo Quiroga y el autor de la letra es Héctor Montenegro y la música de mi viejo. Esa no la grabamos, salió en un certamen que estuvimos, que era “De los nuevos, los mejores”, de ATC. Era de un concurso que largó Sadaic y lanzó un disco donde estaban todos los ganadores de cada zona.
(Suena “Amanecer en San Luis”, por “El Trébol”)
—¿Ahí estás vos?
—Sí, ahí estoy yo. Y ese tema me pertenece.
—¡Qué bonito!
—Ese nació acá, en El Potrero, un día que estuvimos en la casa de Balmaceda.
—¿Lucho?
—Sí. Lucho. Era de madrugada, me acuerdo, y nos habíamos quedado ahí y todo nació con una frasecita como puede nacer una letra, ¿no? Esto nació de un tarareo y dije: “Con esto tengo que hacer algo” y era un día de madrugada en Potrero de los Funes. Después lo fui completando, ahí empezó.
—Ese fue el momento de inspiración y guardaste en el recuerdo eso. ¿Cómo hacés para después memorizar y acordarte de ese tarareo?
—En aquel tiempo era más fácil. Ahora ya me cuesta porque se me ocurre una melodía y después no me acuerdo más. Pero ahora están los celulares en los que uno puede grabar y eso es lo que hago ahora cuando se me ocurre algo: lo tarareo y lo guardo. Tengo un montón de cosas guardadas que no termino, pero algún día podré terminar alguna.
—¿Quiénes más integraron “El Trébol”?
—Se fue Zabala e hicimos un trío.
—Volvieron al trébol de tres hojas.
—Fue mi viejo haciendo primera voz, cantaba solo y lo convoqué a Robertito Sosa, que había venido a pasear a Mercedes, porque estaba viviendo en Buenos Aires
—¿El Robertito Sosa del “Ensamble”?
—Exacto. Ahí grabamos, en la que para mí fue una de las mejores grabaciones, de las más ensayadas
—Robertito es muy estudioso y siempre quiere que salga todo perfecto.
—Sí. Ese disco se llama “Com​partiendo con amigos” y todo eso está arreglado a cuatro voces, fuimos el primer conjunto cuyano que grabó con la guitarra a cuatro voces. El primero que grabó a cuatro voces fue Tito Francia y después lo hicimos nosotros, con muchísimo ensayo. Ensayábamos 3 o 4 veces a la semana, entre 3, 4 o 5 horas.
—Ahí están con cuatro voces. ¿Cómo hiciste si eran tres?
—Teníamos invitados. Están Jorge Poblete y Cristian Mana, que era muy jovencito. Fue un trabajo bastante difícil porque no estábamos acostumbrados a trabajar a cuatro voces. Es un trabajo totalmente diferente a lo que es un dúo o un trío. Cuatro voces es muy avanzado, inclusive ahora también. No hay muchos que hagan 4 voces. Fuimos a grabar a Buenos Aires y así salió ese disco. Cuando actuábamos estábamos Robertito Sosa en segunda guitarra; yo en primera, mi viejo un guitarrón y primera voz. Ahí grabamos “Rancho puntano” también. Y después de Robertito Sosa entró Carlitos García. Ahí vuelve Pallero y entra Carlitos García, que ahora no está bien de salud. Se va Pallero de primera voz y entra Carlos Carranza, que es de Villa Dolores. Estuvo un año y medio y debido a la distancia ya que les costaba ensayar. Salió Carlos Carranza y entró Oscar Huelmo, que era una primera muy bonita, se pegaban muy bien las voces con mi viejo. Y después de Huelmo entró Carlos Arrieta. Como verás, han pasado varios…
—Y faltan todavía.
—Después entró Maxi Arrieta, pero antes, cuando se fue García, lo convoco a Jorge Poblete, que quedó haciendo segunda guitarra. Después se fue mi viejo y entra Julio Coria.
—¿Sin tu viejo? ¿Y ahí quedás vos a cargo del “Trébol”?
—Yo en realidad, al poquito tiempo que entré, hacía los arreglos musicales e introducción. Incluso estando mi viejo, yo hacía ese trabajo porque él estaba medio cansado. Después se fueron Julio Coria y Jorge Poblete y entraron mi viejo de nuevo, Arrieta, y Maxi, que es el hijo de Carlitos Arrieta, que integró siendo muy jovencito “El Trébol”. Junto con Cristian Mana, en un momento fuimos cinco.
—El primer Trébol de cinco hojas…
—Fuimos, por cuarta o quinta vez, a “Folclorísmo”, en ATC. Antes también habíamos ido al programa de Mareco, donde estuvimos un par de veces.
—En esa época abría muchas puertas Zabalita. Con Mareco y esa gente, Zabalita era muy conocido
—Él fue guitarrista de Mareco, viajaron muchísimo fuera del país.
—Mareco siempre tarareaba y cantaba música de Cuyo, de Alfonso y Zabala. Las conocía todas. Como (canta) “la luna que es caprichosa…” ¿Cómo se llama esa?
—Esa es de Mareco y la música es de Alfonso. Se llama “A una novia”. Hay un tema que a mí me encanta, que lo cantaba un tío mío, hermano de mi papá, “Zamba para mi hijo”, que es de Mareco y de Zabala. Mi tío la cantaba con emoción y nos hacía llorar cuando cantaba ese tema.
—Todo esto son como “Recuerdos puntanos”
(Suena “Recuerdos puntanos”)
—Esa canción nos dio grandes satisfacciones porque hemos ido a lugares donde pensábamos que no la conocían. En Chile una vez la hicimos y había gente en el público que la cantaba. Eso nos llenó de emoción. La música tiene alas y vuela.
—La música tiene alas y vuela y se asienta en cualquier lado, tenés toda una poesía ahí. No sé si te falta alguien entre los integrantes.
—Creo que no. Pero tal vez me olvide de alguno. Puedo agregar que en una grabación que hicimos está Humberto Brito hijo, “El Gringo”, que le dicen. Y en otra está el guitarrón de Walter Veras, que fue a ver la grabación y como es tan buen músico y había llevado el guitarrón, nos preguntó si no queríamos que hiciera algunos temas. 
—Eso es muy cuyano, que un conjunto que ya es conocido, consagrado, traiga músicos invitados. Lo hacía Hilario Cuadros con “Los Trovadores de Cuyo”, donde cantaron Alfonso y Zabala y después el “Chocho” Arancibia
—Si, sí. Hubo un cambio muy notorio cuando entraron Alfonso y Zabala porque antes en la música de Hilario Cuadros sonaban mucho las bordonas. Cuando entran ellos, se escucha más agudo. Fue notorio lo que hicieron en cuanto a los arreglos y las introducciones.
—Qué bueno sería que en la discografía todos esos detalles quedaran, porque a veces a uno, cuando escucha, se le escapa.
—Uno se da cuenta al instante cuando es una grabación previa o posterior al ingreso de Alfonso y Zabala, por la guitarra.
—Lo mismo pasa con Buenaventura Luna y la tropilla de Huachi Pampa. “El Trébol” ha tenido muchos invitados…
—Hubo otros invitados como Sergio Muriel en piano, que está en tres temas.
—Un genio
—Tengo las grabaciones. Y en esa misma grabación está Oscar Burger, un chico que vino de Entre Ríos y se quedó a vivir en Villa Mercedes. Vino a trabajar en una fábrica, conoció una chica, se enamoró, se casó y tuvo hijos. Es un muy buen acordeonista.
—¿Es el que tiene la versión de la “Calle Angosta” en ritmo de chamamé?
—No sé, puede ser.
—Contanos el itinerario de “El Trébol”
—Me gustaría que estuviera mi viejo para ilustrar más. “El Trébol” tuvo la suerte de ir a Buenos Aires muchas veces y la suerte de grabar en Phillips. En ese tiempo no era tan fácil, había que tener la aprobación de un asesor musical de cada sello. Grabábamos y aprovechábamos para hacer recitales. Fuimos a la mayoría de los festivales del país. Por supuesto que más a Mendoza, San Juan y Córdoba. También hemos compartido con gente que nunca pensábamos encontrarnos. Una vez estuvimos en una charla de radio con Roberto Goyeneche. Para nosotros fue muy bueno. Hemos estado varias veces con Argentino Ledesma, gracias a los hermanos Benítez.
—Ah, Rodolfo y Aníbal.
—Eran los que acompañaban a Argentino. Un día Rodolfo me invitó y lo acompañé un  par de veces a Argentino.
—¿Qué tangos tocaste?
—Muchos. “Fumando espero” y todos los que eran su caballito de batallas. Estuvimos también con autores de Cuyo como “El Negro” Villavicencio, que nos daba los temas antes que a todos los demás y nosotros se los grabábamos. Siempre decía “primero a los compadres”, porque eran compadres con mi papá. El hijo del “Negro” Villa es ahijado de mi viejo. Eran muy amigos. Tenemos muchísimas anécdotas. Cuando iban a Mercedes, él dejaba la esposa en mi casa, y salían con mi papá los jueves y volvían los lunes, martes. No paraban nunca.
—¿Qué decía tu mamá?
—Yo le hice un gato a mi papá que se llama “El irritado”, que gracias a Dios ya lo grabaron muchos conjuntos. Lo hice porque mi papá salía un viernes como a comprar el diario y no volvía más. Y cuando volvía (mi papá era maquinista en el ferrocarril) ya lo habían venido a buscar del trabajo varias veces. Mi mamá estaba muy enojada, no sabía qué decirles a los del trabajo. Entonces mi viejo cuando iba entrando por el pasillo…
—Se hacía el enojado…
—Nooo. Mi viejo venía con la cabeza gacha porque mi mamá le decía: “Mirá cómo venís, con la camisa afuera, toda sucia, los labios morados”. Y él le decía: “Bueno, ya está, me tenés irritado”. Y lo decía porque mi mamá se llama Rita. Y de ahí le hice el gato.
(Suena “Fumando espero”, de Argentino Ledesma)
—Alguna vez a esta canción ustedes la hicieron con guitarra. Escuchamos de Argentino Ledesma, “Fumando espero”, que fue un éxito de él, después fue un éxito universal. La cantaron en todo el mundo. Los españoles la cantaron mucho.
—Sí, claro.
—Los hermanos Benítez nacieron en Mercedes, provincia de Buenos Aires, y sin embargo hicieron mucho folclore cuyano.
—Tienen un tema re bonito que se llama “Cosechero y cantor”, que lo grabó “El Trébol”, sin saber que algún día íbamos a conocer al autor, que es Aníbal.
—Y también tienen “A tu reja”.
(Suena “A tu reja”, de Los hermanos Benítez)
—Tienen un montón de temas  bonitos como “Boliche Don Miranda”. Mi papá, en una reunión en la casa de mi tío, le regaló un guitarrón a Aníbal porque a su guitarra se la habían robado.
—Yo le escuché tocar a Aníbal con ese guitarrón ¿Cómo se llama la guitarra de ocho cuerdas que tocaba Rodolfo?
—Es una guitarra de 12 cuerdas, un requinto cuyano. Mi papá le regaló ese guitarrón a Aníbal y, mire cómo serán las vueltas de la vida, hace cosa de un año atrás me conecté con la hija de Rodolfo por Facebook. Empezamos a charlar y me contaba que su padre me admiraba mucho. En honor a eso, me regaló el guitarrón que mi papá le había regalado a Aníbal. Lo hice lustrar por un luthier y ahí lo tengo. Si Dios quiere próximamente voy a hacer una grabación con ese instrumento.
—¡Cómo le gustaba la música a Rodolfo!
—Acompañó a todo el mundo. A muchos tangueros.
—Yo lo escuché acompañarlo a Roberto Medina, el autor de” Pucherito de gallina”. A ver si este tema lo ubicás. Me parece que se llama “El irritado”.
(Suena “El irritado”)
—No tiene letra. Hay que ponerle letra.
—Antes de que muriera Oscar Valles me dijo que quería ponerle letra porque a él le gustaba ponerle letras a las cosas rápidas. Era un desafío para él. Una vez me llamó por teléfono y me dijo que todavía tenía una deuda conmigo. Me dijo que en cualquier momento se ponía a escribir. Después falleció y no tuve la suerte de que pusiera letra, pero me quedé con la satisfacción de que al menos tuvo la intención.
—Poner en su testamento que quería que lo enterraran en Villa Mercedes…
—Sí, ahí está con Alfonso y Zabala. Él le escribió a todo el país.
—Es un prócer del folclore, incluso hasta tangos hizo.
—Y cuartetos. ¿Usted sabe que  “488 kilómetros”, es de él? En su obra tiene cuarteto, tiene rock. Lo que pasa es que lo hizo con seudónimo.
—Eso es de “El cuarteto Imperial”. Contate alguna anécdota de “El Trébol” en gira…
—Una vez fuimos a tocar al Festival del Sol en San Juan y llevamos un traje blanco que habíamos usado en un programa de Landriscina. Después de tocar nos fuimos a la casa de un amigo, “El Negro” Bustos, un médico que hizo que entre Mercedes y San Juan hubiera una unión de folcloristas increíble. Habrán sido las 8 de la mañana y, de pronto, mi viejo no estaba. “El Negro” Villa tampoco. Y en un momento salieron los dos de entre medio de la viña con todo el traje lleno de barro. Los quería mos matar.
—Éste es el tema de Oscar Valles…
(Suena “488 kilómetros”, de “El cuarteto Imperial”)
—No me acuerdo cuál era el seudónimo que usó en este tema.
—Cuando uno se sale del género y hace una cosa muy simple por ahí no le gusta figurar. Como los hermanos Espósito que hicieron “Tienes eso, eso eso”, pero ellos no la ponen como de ellos, se hacen los distraídos.
—Argentino Luna fue otro gran amigo de mi papá. A él se le murió la esposa y siempre dijo que fue muy duro superar ese momento. Un día, en casa, estábamos en la mesa y de repente sacó una carpeta y empezó a cantar temas que no cantaba nunca. Entonces agarró una hoja y me pasó una letra para que le pusiera música. “Yo no le puedo poner porque he llorado bastante”, me dijo. La hoja que decía “¿Qué pasa corazón?”. Y un día me llama por teléfono y me dice: “No le vamos a poner “¿Qué pasa corazón”, le vamos a poner “Arriba corazón”. Ya pude superar la muerte, puedo pensar de ahora en adelante, tengo una compañera nueva”.  Yo le puse música a eso y para mí fue un orgullo que él me diera una letra. Grabamos la canción en un disco que se llama “El perfume de tu trébol”.
—¿Cuántas grabaciones han hecho?
—Grabaciones completas nueve o diez, no me acuerdo bien. Y después hicimos muchas grabaciones sueltas. Hay una que tenemos con “Los arrieros puntanos” y el dúo coplero.
—¿Cómo se llama ese trabajo?
—Creo que se llama “De San Luis al país”, algo así. Y después hay otro que hizo grabar Valles con todos temas de él. Creo que hay tres trabajos completos de ese tipo, en lo que estamos con un tema en cada uno. Después cuando el senador Britos hizo grabar temas de San Luis hicimos “Del Congreso al país”. Ahí hicimos tres temas, entre los que está “El irritado”.
—¿“Guajira del alma” lo grabó “El Trébol” viejo o el “El Trébol” nuevo?
—Lo grabó “El Trébol” viejo primero y después lo rescató el nuevo, como hemos rescatado tantos temas.
(Suena Guajira del alma”)
—¿La guajira es un ritmo centroamericano?
—Sí, creo que sí
—¿Por qué lo eligieron tanto?
—No sé porqué lo eligió “El Trébol” en ese tiempo, debe ser porque la música es muy bonita y sirve para hacer tres voces. Esto lo digo por gente que ha sido muy seguidora de “El Trébol” que me dijo: “Vos sabés que cuando salió El Trébol para nosotros fue una novedad, porque cantaban a tres voces y arreglando a la vez y no era común”.
—Quienes hicieron algo a tres voces fueron Los Quilla Huasi.
—Hablando de Cuyo, de no ser “Los Andariegos” cuando estuvo el Chacho Santa Cruz… Pero ese era un conjunto de voces, de cuatro voces. Pero tocar la guitarra bien y cantar, “El Trébol” fue uno de los pocos.
—Trajiste una lista de tu puño y letra que dice: Cancionero puntano. Contame para vos ¿qué significa esto?
—Quiero apoyar el proyecto de hacer una grabación con gente nueva, vieja y que cada uno cante un tema relacionado con San Luis, que tenga que ver con la música nuestra.
—Yo creo que San Luis tiene un alma, un corazón, un pensamiento que es la puntanidad. Y en esa cultura, las canciones tienen muchísimo que ver. ¿Cuáles son esas canciones? A Saúl Bustos le pedí que busquemos los referentes de la cultura de San Luis y esto mismo se lo estamos pidiendo a Félix Máximo María, Jesús Liberato Tobares, a todos los referentes que nos cuenten cuáles son para ellos los temas que no debían faltar en un trabajo así. Por ejemplo si decimos, “La Calle Angosta”, con ritmo de rock. ¡Qué lindo sería que un grupo joven hiciera algún tema tradicional! Vos trajiste tu lista. ¿Querés leerla?
—“Muchachita puntana”, un vals de Héctor Montenegro que por ahí hay gente que no lo conoce, porque no está ni grabado, pero es muy bonito.
—Esa es la idea, que por ahí no lo conocen porque no lo grabaron, no está, se perdió en el tiempo. Y hace falta recuperarlo, porque uniendo todo eso armamos el alma de San Luis.
—Seguramente que de Héctor Montenegro me van a faltar varios, yo no me acuerdo los nombres de las canciones. Está “Mi mercedina”, que es del Chocho; “Recuerdos Puntanos”, de Alfonso y Moreira; “Casa por medio, un guitarrero”; “Mi tierra mercedina”, los dos José  Zabala; “Vuelvo a San Luis”, de Ricardo Domínguez Arancibia y  Palacios; “De regreso a San Luis”, del Chango Arce, que es un zamba que la pinta a San Luis; “Cuando sopla el Chorrillero”; “Rancho Puntano”; “Corazón de yuyo”.
—Es un tema que habla de los yuyos, menciona el husillo.
—Nosotros lo nombramos de otra forma y usted nos corrigió.
—Hay muchas formas de llamar a los yuyos. Para mí lleva la escritura española, que yo respeto mucho, pero sería husillo. De cualquier forma, es un yuyito dulce que tiene un amargor, por así decirlo, que le da un blend al mate. Le podés poner muchos yuyos bien dulce y si le agregás husillo no te empalaga. Tiene una florcita blanca que florece dos veces, en primavera y en febrero. Es una arbustiva, grandota. Lo encontrás en todas las sierras de San Luis y en todos los caminos.
—Esa zamba fue una sorpresa para mí porque, cuando me la dio Severino Díaz, que es el autor, de  Mendoza, me dijo que venía a hacer pedidos de vinos. A la siesta, como todos duermen no hay negocio abierto, se metió en cualquier caminito perdido entre las sierras y encontró a una persona que estaba llenando los pocitos que había en el camino. Se puso a charlar y resultó que el hombre era un gran conocedor de yuyos, que no los vendía. Los juntaba para dárselo a los turistas, para un dolor de estómago, lo que fuera. Él sabía las propiedades de los yuyos. Otra vez volvió y lo invitó a la casa. Y ahí fue, donde vive, en Estancia Grande, lo invitó como es la gente de acá y le puso a la zamba “Corazón de yuyo” por todo lo que sabía este hombre. ¿Pero qué pasó? Por Facebook me puse a hablar con Luis Rojas, el cantante y le comenté que tenía una zamba: “¿Sabés quién es ese Manuel que dice la zamba? Mi papá”. Y al poquito tiempo me enteré que había fallecido, pero está hecha para él esa zamba que tiene una letra preciosa.


—¿Qué otra canción hay?
— “Boliche don Miranda”, que es de Los hermanos Benítez; “Hay que cumplir la promesa”, de Ricardo Domínguez, que habla de la Villa de la Quebrada; “Fiesta de Pascuas”, que es de Montenegro y la música de mi viejo, que habla de las boleadas de avestruces y de don Reinaldo Quiroga. Después hay otra cueca para doña Cora, que es la madre del “Tricota” y la madrina de “El Trébol”, que es también de don Ricardo Arrieta la letra y la música de mi viejo. Después está “Viejo puente”, que es de Arrieta y de Orellano y habla del viejo puente de madera que está en Villa Mercedes. “Caminito del norte”, del Chocho.
—¿Conocés esto?
(Suena “Viejo puente”)
—Es un tema que caracterizó mucho al Trébol porque también fueron los primeros en hacer ese tema.
—Sigamos con las canciones.
—“Campanita de Santo Domingo”, que es un tema que tengo pensado armar. Yo canto con mis hermanas y tengo ganas para un homenaje de hacer un tema con ellas. Es muy bueno este proyecto para llevarlo a las escuelas.
—Con las escuelas no hay que meterse. Si nos piden, le damos el cancionero, para que tenga la posibilidad  de conocer la música de San Luis. Yo veo en las fiestas escolares que no hay nada de San Luis, y me pone mal, pero no puedo hacer nada.
—También podría estar “Provincia San Luis”, de  Alfonso y Zabala, que ahora Troncoso le puso una letra muy bonita, porque era instrumental. “El criollo renqueño” ese gato; “Mañanitas de Merlo”, del Chocho también; “Necesito volver” es una tonada de Rubén Díaz que habla del regreso. Rubén Díaz es también autor de varios temas, como uno que se hizo famoso últimamente: “Amor verdadero”. “Buen cuyano”, una cueca; “Gato para un pueblo lindo”, de Juan Carlos Villegas y “Puertas de Cuyo”, de Montenegro y “San Luis somos todos”, del “Chango” Arce. Y seguro que me olvido algo, tengo que hacer memoria…
—Esta selección que has hecho la van a hacer otros, referentes como vos, personas que adoran San Luis, que han hecho tanto por el alma de San Luis. Entre todos vamos a hacer una repertorio, así van a estar todos representando al alma de Cuyo. Ese trabajo lo vamos a grabar en un esfuerzo de “Planeta Xilium”, en alguno de los estudios privados de San Luis y lo vamos a ofrecer como un homenaje a la puntanidad, vamos a recopilar la puntanidad, cantando entre los viejos y los jóvenes. Entre todos.
—Para que se sepa lo que se está haciendo ahora también


—Te comento algo por ejemplo. Mirá el trabajo este de Black Amaya, que es un rockero que vive en Concarán.
(Suena “Concarán”, de “Black Amaya Quinteto”)
—Ese es un ritmo nuevo, rockero. Black Amaya es uno de los ídolos del rock nacional, un fundador del rock nacional, hizo este tema con nosotros y está en el alma de la puntanidad.
—Para el carnaval de Río en San Luis escuché lo que hicieron Sandra Risatti y Jorge Magaldi y me emocionó hasta las lágrimas. Escuchar todos los temas cuyanos con otros ritmos fue algo sorpresivo.
—En ese alma de la puntanidad te voy a presentar a un personaje que seguramente vos me vas a decir que le tenés mucho cariño por todo lo que ha hecho por la provincia.


(Suena “Rancho puntano”, de Yaco Monti)
—¿Ves todo lo que tenemos para armar el disco? Porque de todos lados aparecen sonidos de San Luis que tiene que ver con nuestra alma.
—Me acuerdo que cuando Robertito Sosa presentó el “Ensamble” cantó Yaco Monti y el hijo. 
—¿Esto querías escuchar vos? Es maravilloso
(Suena el mix de canciones puntanas que Sandra Risatti y Rodrigo Otazú hicieron para el carnaval)
—Escuchamos este trabajo y lo veo a Aldo con una sonrisa, con un placer escuchando, que siento emoción. Porque vos que sos cuyano de lo más tradicional, que respetes y tomes con cariño esta versión, me parece lo más
—Me pareció buenísima. Me emocionó hasta las lágrimas. Y más que se haya escuchado en un lugar como el carnaval. 


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Recuerdos, anécdotas y canciones del histórico grupo "El Trébol Mercedino"

Aldo Ávila al micrófono de FM Lafinur. En la radio, lo acompañó su pareja, que es directora de dos coros. | Foto: Alejandro Lorda

—¿Cómo se llama usted?
—Hola Alberto, mi nombre es Aldo Raúl Ávila.
—¿Qué te pasó cuando escuchaste el tema que puse recién?
—La verdad que me emocioné. El primer “Trébol” fue Hugo Pereyra, (mi viejo) Raúl Ávila y “Pepe” Requelme. Y después cuando se fue Pereyra a Estados Unidos entró “El Chivo” Montenegro, en su lugar. Quedaron ellos tres y después entró Mario Fernández con quien armaron el primer Trébol de cuatro.
—Porque un trébol puede tener tres o cuatro hojas.
—Ésa, dicen, fue la integración de la suerte.
—Esa fue la integración que escuchamos recién.
—Exacto. Esa es la grabación del primer disco, grabado en Philips.
—En esta grabación que escuchamos están cantando en vivo por radio El Mundo de Buenos Aires.
—Pero ese tema está en el primer disco. Lo deben haber grabado cuando hicieron el viaje para grabar.
—Era un programa que armaba el “Chocho” Arancibia, que seguramente los invitaba con tiempo e iban combinando cuándo podían. El “Chocho” Arancibia era el director del programa “Pausa para Cuyo”, y había un programa antes que también lo tenemos en Radio Splendid, que es “Hablemos de San Luis”, que se pasaba por Radio Nacional, LV13 y LV15.
—En ese primer longplay quien hizo la conexión fue el padrino del “Trébol”, don Miguel Ángel Estrada. Y la madrina era doña Cora Barboza, la madre del “Tricota”
—¿“El Trébol en qué año nació?
-En 1965.
—O sea que cumplirá 50 años.
—Va a cumplir 50 años el 25 de agosto del año que viene.
—Y el año que viene también cumplen años “Los Cantores del Manantial”.
— Y creo que “Las Voces del Chorrillero” también.
—Surgió también como un impulso de las representaciones que debía tener San Luis en el folclore, donde había aparecido Cosquín, llamaban a las delegaciones y aparecían varios conjuntos de todo el país. Y por qué no San Luis. Y mirá cómo lo hizo, con qué excelencia.
—La verdad, ¿no?
—“El Trébol” nació en el '65 con una formación de tres y después se agregó al “Trébol” de la suerte un cuarto. ¿Qué modificaciones fue sufriendo en el tiempo? ¿Cuándo aparecés vos? ¿Quiénes más lo integraron?
—Han pasado muchos por el Trébol. Me acuerdo de todos los que han ido cambiando. Entró Ramón Zabala en el lugar de Mario Fernández –que se fue-, sobrino de don José Adimanto Zabala y que está ahora en el grupo Nacencia.

El guitarrista del mítico conjunto repasó la historia, recordó a su padre y contó anécdotas imperdibles de unos estandartes de la puntanidad.



—Una guitarra maravillosa.
—Buena guitarra y buena persona. Y después, cuando se fue José Requelme, en el año ‘75, entré yo, Aldo Raúl Ávila, hijo de uno de los fundadores del Trébol, Raúl Tránsito Ávila. “El Trébol” nace en la casa del “Tricota” Barboza porque se juntaban tres amigos a guitarrear, a comer un asado y un día dijeron que tenían que ir a la radio LV15. Estaban de farra del día anterior y entre los amigos que estaban, pusieron en un sombrero cada uno un nombre y lo sacaron al azar. Y salió el papel donde decía “El Trébol Mercedino”, que lo había puesto doña Cora, que es la madrina.
—O sea que en la casa de doña Cora estaban reunidos y les propusieron ir a LV15 a cantar. Y se preguntaron: “¿Cómo nos vamos a llamar?”. Y ahí pusieron cada uno un nombre en un sombrero y salió “El Trébol mercedino”, que era el nombre que había escrito doña Cora. ¿Te acordás dónde estaba esa casa?
—Sí, en la calle Riobamba y Doctor Mestre, por ahí cerquita. Casualmente los otros días estuve sacando una foto porque yo me acuerdo de todo eso. Yo era chico y mi viejo me llevaba ahí. Había juntadas los fines de semana. Para no dejar pasar lo del “Chocho” Arancibia, el disco que graba, “Rescoldo lugareño”, ahí lo acompañó “El Trébol Mercedino” y quien hizo la segunda voz fue mi papá, algo que nunca nadie dice porque no está escrito en la carátula.
—¿Fue uno de los últimos trabajos que hizo “El Chocho” Arancibia?
—Yo creo que fue la única grabación que hizo el “Chocho”. Según tengo entendido.
—Ahí está “Mañanita de Merlo”.
—Y “La Mazamorra” en tiempo de vals, antes de que saliera la versión de Peteco Carabajal.
—Que injustamente en la versión de Peteco se dice como si fuera letra y música de él y no está reconocido el crédito para Antonio Esteban Agüero, por lo menos quien imprimió el cassette.
—No lo sabía
—¿Cuál es la primera grabación que hizo “El Trébol…”?
—La primera fue “Rumbo al país”, es un longplay.
—Acá lo tengo en el disco de pasta que tenía atesorado el “Chocho” Arancibia. A ver si está la grabación…
 
(Suena “Llegando a Cuyo”, por “El Trébol”)
—¿Qué otras integraciones tuvo “El Trébol”?
—Después se fue Héctor Montenegro y entró Carlos Pallero en primera voz. Y quedó conformado con Requelme en primera guitarra, segunda Mario Fernández y guitarra y segunda voz, mi viejo. Ahí quedó conformado Zabalita, mi viejo, Pallero y Requelme. Después se fue Requelme y entré yo en el año '77.
—¿Qué edad tenías?
—17, 18 años.
—Tu viejo estaba chocho…
—Sí, siempre lo dice. Para mí fue una gran responsabilidad porque era chico. Si bien tocaba la guitarra desde muy chico, entrar al Trébol era mucho. Después terminé haciendo los arreglos, introducciones y también fue un compromiso porque había que seguir la línea que tenía “El Trébol”.
—¿Cuál fue la primera grabación tuya?
—La primera de todas fue “Fiesta de Pascuas”, una cueca dedicada a don Reynaldo Quiroga y el autor de la letra es Héctor Montenegro y la música de mi viejo. Esa no la grabamos, salió en un certamen que estuvimos, que era “De los nuevos, los mejores”, de ATC. Era de un concurso que largó Sadaic y lanzó un disco donde estaban todos los ganadores de cada zona.
(Suena “Amanecer en San Luis”, por “El Trébol”)
—¿Ahí estás vos?
—Sí, ahí estoy yo. Y ese tema me pertenece.
—¡Qué bonito!
—Ese nació acá, en El Potrero, un día que estuvimos en la casa de Balmaceda.
—¿Lucho?
—Sí. Lucho. Era de madrugada, me acuerdo, y nos habíamos quedado ahí y todo nació con una frasecita como puede nacer una letra, ¿no? Esto nació de un tarareo y dije: “Con esto tengo que hacer algo” y era un día de madrugada en Potrero de los Funes. Después lo fui completando, ahí empezó.
—Ese fue el momento de inspiración y guardaste en el recuerdo eso. ¿Cómo hacés para después memorizar y acordarte de ese tarareo?
—En aquel tiempo era más fácil. Ahora ya me cuesta porque se me ocurre una melodía y después no me acuerdo más. Pero ahora están los celulares en los que uno puede grabar y eso es lo que hago ahora cuando se me ocurre algo: lo tarareo y lo guardo. Tengo un montón de cosas guardadas que no termino, pero algún día podré terminar alguna.
—¿Quiénes más integraron “El Trébol”?
—Se fue Zabala e hicimos un trío.
—Volvieron al trébol de tres hojas.
—Fue mi viejo haciendo primera voz, cantaba solo y lo convoqué a Robertito Sosa, que había venido a pasear a Mercedes, porque estaba viviendo en Buenos Aires
—¿El Robertito Sosa del “Ensamble”?
—Exacto. Ahí grabamos, en la que para mí fue una de las mejores grabaciones, de las más ensayadas
—Robertito es muy estudioso y siempre quiere que salga todo perfecto.
—Sí. Ese disco se llama “Com​partiendo con amigos” y todo eso está arreglado a cuatro voces, fuimos el primer conjunto cuyano que grabó con la guitarra a cuatro voces. El primero que grabó a cuatro voces fue Tito Francia y después lo hicimos nosotros, con muchísimo ensayo. Ensayábamos 3 o 4 veces a la semana, entre 3, 4 o 5 horas.
—Ahí están con cuatro voces. ¿Cómo hiciste si eran tres?
—Teníamos invitados. Están Jorge Poblete y Cristian Mana, que era muy jovencito. Fue un trabajo bastante difícil porque no estábamos acostumbrados a trabajar a cuatro voces. Es un trabajo totalmente diferente a lo que es un dúo o un trío. Cuatro voces es muy avanzado, inclusive ahora también. No hay muchos que hagan 4 voces. Fuimos a grabar a Buenos Aires y así salió ese disco. Cuando actuábamos estábamos Robertito Sosa en segunda guitarra; yo en primera, mi viejo un guitarrón y primera voz. Ahí grabamos “Rancho puntano” también. Y después de Robertito Sosa entró Carlitos García. Ahí vuelve Pallero y entra Carlitos García, que ahora no está bien de salud. Se va Pallero de primera voz y entra Carlos Carranza, que es de Villa Dolores. Estuvo un año y medio y debido a la distancia ya que les costaba ensayar. Salió Carlos Carranza y entró Oscar Huelmo, que era una primera muy bonita, se pegaban muy bien las voces con mi viejo. Y después de Huelmo entró Carlos Arrieta. Como verás, han pasado varios…
—Y faltan todavía.
—Después entró Maxi Arrieta, pero antes, cuando se fue García, lo convoco a Jorge Poblete, que quedó haciendo segunda guitarra. Después se fue mi viejo y entra Julio Coria.
—¿Sin tu viejo? ¿Y ahí quedás vos a cargo del “Trébol”?
—Yo en realidad, al poquito tiempo que entré, hacía los arreglos musicales e introducción. Incluso estando mi viejo, yo hacía ese trabajo porque él estaba medio cansado. Después se fueron Julio Coria y Jorge Poblete y entraron mi viejo de nuevo, Arrieta, y Maxi, que es el hijo de Carlitos Arrieta, que integró siendo muy jovencito “El Trébol”. Junto con Cristian Mana, en un momento fuimos cinco.
—El primer Trébol de cinco hojas…
—Fuimos, por cuarta o quinta vez, a “Folclorísmo”, en ATC. Antes también habíamos ido al programa de Mareco, donde estuvimos un par de veces.
—En esa época abría muchas puertas Zabalita. Con Mareco y esa gente, Zabalita era muy conocido
—Él fue guitarrista de Mareco, viajaron muchísimo fuera del país.
—Mareco siempre tarareaba y cantaba música de Cuyo, de Alfonso y Zabala. Las conocía todas. Como (canta) “la luna que es caprichosa…” ¿Cómo se llama esa?
—Esa es de Mareco y la música es de Alfonso. Se llama “A una novia”. Hay un tema que a mí me encanta, que lo cantaba un tío mío, hermano de mi papá, “Zamba para mi hijo”, que es de Mareco y de Zabala. Mi tío la cantaba con emoción y nos hacía llorar cuando cantaba ese tema.
—Todo esto son como “Recuerdos puntanos”
(Suena “Recuerdos puntanos”)
—Esa canción nos dio grandes satisfacciones porque hemos ido a lugares donde pensábamos que no la conocían. En Chile una vez la hicimos y había gente en el público que la cantaba. Eso nos llenó de emoción. La música tiene alas y vuela.
—La música tiene alas y vuela y se asienta en cualquier lado, tenés toda una poesía ahí. No sé si te falta alguien entre los integrantes.
—Creo que no. Pero tal vez me olvide de alguno. Puedo agregar que en una grabación que hicimos está Humberto Brito hijo, “El Gringo”, que le dicen. Y en otra está el guitarrón de Walter Veras, que fue a ver la grabación y como es tan buen músico y había llevado el guitarrón, nos preguntó si no queríamos que hiciera algunos temas. 
—Eso es muy cuyano, que un conjunto que ya es conocido, consagrado, traiga músicos invitados. Lo hacía Hilario Cuadros con “Los Trovadores de Cuyo”, donde cantaron Alfonso y Zabala y después el “Chocho” Arancibia
—Si, sí. Hubo un cambio muy notorio cuando entraron Alfonso y Zabala porque antes en la música de Hilario Cuadros sonaban mucho las bordonas. Cuando entran ellos, se escucha más agudo. Fue notorio lo que hicieron en cuanto a los arreglos y las introducciones.
—Qué bueno sería que en la discografía todos esos detalles quedaran, porque a veces a uno, cuando escucha, se le escapa.
—Uno se da cuenta al instante cuando es una grabación previa o posterior al ingreso de Alfonso y Zabala, por la guitarra.
—Lo mismo pasa con Buenaventura Luna y la tropilla de Huachi Pampa. “El Trébol” ha tenido muchos invitados…
—Hubo otros invitados como Sergio Muriel en piano, que está en tres temas.
—Un genio
—Tengo las grabaciones. Y en esa misma grabación está Oscar Burger, un chico que vino de Entre Ríos y se quedó a vivir en Villa Mercedes. Vino a trabajar en una fábrica, conoció una chica, se enamoró, se casó y tuvo hijos. Es un muy buen acordeonista.
—¿Es el que tiene la versión de la “Calle Angosta” en ritmo de chamamé?
—No sé, puede ser.
—Contanos el itinerario de “El Trébol”
—Me gustaría que estuviera mi viejo para ilustrar más. “El Trébol” tuvo la suerte de ir a Buenos Aires muchas veces y la suerte de grabar en Phillips. En ese tiempo no era tan fácil, había que tener la aprobación de un asesor musical de cada sello. Grabábamos y aprovechábamos para hacer recitales. Fuimos a la mayoría de los festivales del país. Por supuesto que más a Mendoza, San Juan y Córdoba. También hemos compartido con gente que nunca pensábamos encontrarnos. Una vez estuvimos en una charla de radio con Roberto Goyeneche. Para nosotros fue muy bueno. Hemos estado varias veces con Argentino Ledesma, gracias a los hermanos Benítez.
—Ah, Rodolfo y Aníbal.
—Eran los que acompañaban a Argentino. Un día Rodolfo me invitó y lo acompañé un  par de veces a Argentino.
—¿Qué tangos tocaste?
—Muchos. “Fumando espero” y todos los que eran su caballito de batallas. Estuvimos también con autores de Cuyo como “El Negro” Villavicencio, que nos daba los temas antes que a todos los demás y nosotros se los grabábamos. Siempre decía “primero a los compadres”, porque eran compadres con mi papá. El hijo del “Negro” Villa es ahijado de mi viejo. Eran muy amigos. Tenemos muchísimas anécdotas. Cuando iban a Mercedes, él dejaba la esposa en mi casa, y salían con mi papá los jueves y volvían los lunes, martes. No paraban nunca.
—¿Qué decía tu mamá?
—Yo le hice un gato a mi papá que se llama “El irritado”, que gracias a Dios ya lo grabaron muchos conjuntos. Lo hice porque mi papá salía un viernes como a comprar el diario y no volvía más. Y cuando volvía (mi papá era maquinista en el ferrocarril) ya lo habían venido a buscar del trabajo varias veces. Mi mamá estaba muy enojada, no sabía qué decirles a los del trabajo. Entonces mi viejo cuando iba entrando por el pasillo…
—Se hacía el enojado…
—Nooo. Mi viejo venía con la cabeza gacha porque mi mamá le decía: “Mirá cómo venís, con la camisa afuera, toda sucia, los labios morados”. Y él le decía: “Bueno, ya está, me tenés irritado”. Y lo decía porque mi mamá se llama Rita. Y de ahí le hice el gato.
(Suena “Fumando espero”, de Argentino Ledesma)
—Alguna vez a esta canción ustedes la hicieron con guitarra. Escuchamos de Argentino Ledesma, “Fumando espero”, que fue un éxito de él, después fue un éxito universal. La cantaron en todo el mundo. Los españoles la cantaron mucho.
—Sí, claro.
—Los hermanos Benítez nacieron en Mercedes, provincia de Buenos Aires, y sin embargo hicieron mucho folclore cuyano.
—Tienen un tema re bonito que se llama “Cosechero y cantor”, que lo grabó “El Trébol”, sin saber que algún día íbamos a conocer al autor, que es Aníbal.
—Y también tienen “A tu reja”.
(Suena “A tu reja”, de Los hermanos Benítez)
—Tienen un montón de temas  bonitos como “Boliche Don Miranda”. Mi papá, en una reunión en la casa de mi tío, le regaló un guitarrón a Aníbal porque a su guitarra se la habían robado.
—Yo le escuché tocar a Aníbal con ese guitarrón ¿Cómo se llama la guitarra de ocho cuerdas que tocaba Rodolfo?
—Es una guitarra de 12 cuerdas, un requinto cuyano. Mi papá le regaló ese guitarrón a Aníbal y, mire cómo serán las vueltas de la vida, hace cosa de un año atrás me conecté con la hija de Rodolfo por Facebook. Empezamos a charlar y me contaba que su padre me admiraba mucho. En honor a eso, me regaló el guitarrón que mi papá le había regalado a Aníbal. Lo hice lustrar por un luthier y ahí lo tengo. Si Dios quiere próximamente voy a hacer una grabación con ese instrumento.
—¡Cómo le gustaba la música a Rodolfo!
—Acompañó a todo el mundo. A muchos tangueros.
—Yo lo escuché acompañarlo a Roberto Medina, el autor de” Pucherito de gallina”. A ver si este tema lo ubicás. Me parece que se llama “El irritado”.
(Suena “El irritado”)
—No tiene letra. Hay que ponerle letra.
—Antes de que muriera Oscar Valles me dijo que quería ponerle letra porque a él le gustaba ponerle letras a las cosas rápidas. Era un desafío para él. Una vez me llamó por teléfono y me dijo que todavía tenía una deuda conmigo. Me dijo que en cualquier momento se ponía a escribir. Después falleció y no tuve la suerte de que pusiera letra, pero me quedé con la satisfacción de que al menos tuvo la intención.
—Poner en su testamento que quería que lo enterraran en Villa Mercedes…
—Sí, ahí está con Alfonso y Zabala. Él le escribió a todo el país.
—Es un prócer del folclore, incluso hasta tangos hizo.
—Y cuartetos. ¿Usted sabe que  “488 kilómetros”, es de él? En su obra tiene cuarteto, tiene rock. Lo que pasa es que lo hizo con seudónimo.
—Eso es de “El cuarteto Imperial”. Contate alguna anécdota de “El Trébol” en gira…
—Una vez fuimos a tocar al Festival del Sol en San Juan y llevamos un traje blanco que habíamos usado en un programa de Landriscina. Después de tocar nos fuimos a la casa de un amigo, “El Negro” Bustos, un médico que hizo que entre Mercedes y San Juan hubiera una unión de folcloristas increíble. Habrán sido las 8 de la mañana y, de pronto, mi viejo no estaba. “El Negro” Villa tampoco. Y en un momento salieron los dos de entre medio de la viña con todo el traje lleno de barro. Los quería mos matar.
—Éste es el tema de Oscar Valles…
(Suena “488 kilómetros”, de “El cuarteto Imperial”)
—No me acuerdo cuál era el seudónimo que usó en este tema.
—Cuando uno se sale del género y hace una cosa muy simple por ahí no le gusta figurar. Como los hermanos Espósito que hicieron “Tienes eso, eso eso”, pero ellos no la ponen como de ellos, se hacen los distraídos.
—Argentino Luna fue otro gran amigo de mi papá. A él se le murió la esposa y siempre dijo que fue muy duro superar ese momento. Un día, en casa, estábamos en la mesa y de repente sacó una carpeta y empezó a cantar temas que no cantaba nunca. Entonces agarró una hoja y me pasó una letra para que le pusiera música. “Yo no le puedo poner porque he llorado bastante”, me dijo. La hoja que decía “¿Qué pasa corazón?”. Y un día me llama por teléfono y me dice: “No le vamos a poner “¿Qué pasa corazón”, le vamos a poner “Arriba corazón”. Ya pude superar la muerte, puedo pensar de ahora en adelante, tengo una compañera nueva”.  Yo le puse música a eso y para mí fue un orgullo que él me diera una letra. Grabamos la canción en un disco que se llama “El perfume de tu trébol”.
—¿Cuántas grabaciones han hecho?
—Grabaciones completas nueve o diez, no me acuerdo bien. Y después hicimos muchas grabaciones sueltas. Hay una que tenemos con “Los arrieros puntanos” y el dúo coplero.
—¿Cómo se llama ese trabajo?
—Creo que se llama “De San Luis al país”, algo así. Y después hay otro que hizo grabar Valles con todos temas de él. Creo que hay tres trabajos completos de ese tipo, en lo que estamos con un tema en cada uno. Después cuando el senador Britos hizo grabar temas de San Luis hicimos “Del Congreso al país”. Ahí hicimos tres temas, entre los que está “El irritado”.
—¿“Guajira del alma” lo grabó “El Trébol” viejo o el “El Trébol” nuevo?
—Lo grabó “El Trébol” viejo primero y después lo rescató el nuevo, como hemos rescatado tantos temas.
(Suena Guajira del alma”)
—¿La guajira es un ritmo centroamericano?
—Sí, creo que sí
—¿Por qué lo eligieron tanto?
—No sé porqué lo eligió “El Trébol” en ese tiempo, debe ser porque la música es muy bonita y sirve para hacer tres voces. Esto lo digo por gente que ha sido muy seguidora de “El Trébol” que me dijo: “Vos sabés que cuando salió El Trébol para nosotros fue una novedad, porque cantaban a tres voces y arreglando a la vez y no era común”.
—Quienes hicieron algo a tres voces fueron Los Quilla Huasi.
—Hablando de Cuyo, de no ser “Los Andariegos” cuando estuvo el Chacho Santa Cruz… Pero ese era un conjunto de voces, de cuatro voces. Pero tocar la guitarra bien y cantar, “El Trébol” fue uno de los pocos.
—Trajiste una lista de tu puño y letra que dice: Cancionero puntano. Contame para vos ¿qué significa esto?
—Quiero apoyar el proyecto de hacer una grabación con gente nueva, vieja y que cada uno cante un tema relacionado con San Luis, que tenga que ver con la música nuestra.
—Yo creo que San Luis tiene un alma, un corazón, un pensamiento que es la puntanidad. Y en esa cultura, las canciones tienen muchísimo que ver. ¿Cuáles son esas canciones? A Saúl Bustos le pedí que busquemos los referentes de la cultura de San Luis y esto mismo se lo estamos pidiendo a Félix Máximo María, Jesús Liberato Tobares, a todos los referentes que nos cuenten cuáles son para ellos los temas que no debían faltar en un trabajo así. Por ejemplo si decimos, “La Calle Angosta”, con ritmo de rock. ¡Qué lindo sería que un grupo joven hiciera algún tema tradicional! Vos trajiste tu lista. ¿Querés leerla?
—“Muchachita puntana”, un vals de Héctor Montenegro que por ahí hay gente que no lo conoce, porque no está ni grabado, pero es muy bonito.
—Esa es la idea, que por ahí no lo conocen porque no lo grabaron, no está, se perdió en el tiempo. Y hace falta recuperarlo, porque uniendo todo eso armamos el alma de San Luis.
—Seguramente que de Héctor Montenegro me van a faltar varios, yo no me acuerdo los nombres de las canciones. Está “Mi mercedina”, que es del Chocho; “Recuerdos Puntanos”, de Alfonso y Moreira; “Casa por medio, un guitarrero”; “Mi tierra mercedina”, los dos José  Zabala; “Vuelvo a San Luis”, de Ricardo Domínguez Arancibia y  Palacios; “De regreso a San Luis”, del Chango Arce, que es un zamba que la pinta a San Luis; “Cuando sopla el Chorrillero”; “Rancho Puntano”; “Corazón de yuyo”.
—Es un tema que habla de los yuyos, menciona el husillo.
—Nosotros lo nombramos de otra forma y usted nos corrigió.
—Hay muchas formas de llamar a los yuyos. Para mí lleva la escritura española, que yo respeto mucho, pero sería husillo. De cualquier forma, es un yuyito dulce que tiene un amargor, por así decirlo, que le da un blend al mate. Le podés poner muchos yuyos bien dulce y si le agregás husillo no te empalaga. Tiene una florcita blanca que florece dos veces, en primavera y en febrero. Es una arbustiva, grandota. Lo encontrás en todas las sierras de San Luis y en todos los caminos.
—Esa zamba fue una sorpresa para mí porque, cuando me la dio Severino Díaz, que es el autor, de  Mendoza, me dijo que venía a hacer pedidos de vinos. A la siesta, como todos duermen no hay negocio abierto, se metió en cualquier caminito perdido entre las sierras y encontró a una persona que estaba llenando los pocitos que había en el camino. Se puso a charlar y resultó que el hombre era un gran conocedor de yuyos, que no los vendía. Los juntaba para dárselo a los turistas, para un dolor de estómago, lo que fuera. Él sabía las propiedades de los yuyos. Otra vez volvió y lo invitó a la casa. Y ahí fue, donde vive, en Estancia Grande, lo invitó como es la gente de acá y le puso a la zamba “Corazón de yuyo” por todo lo que sabía este hombre. ¿Pero qué pasó? Por Facebook me puse a hablar con Luis Rojas, el cantante y le comenté que tenía una zamba: “¿Sabés quién es ese Manuel que dice la zamba? Mi papá”. Y al poquito tiempo me enteré que había fallecido, pero está hecha para él esa zamba que tiene una letra preciosa.


—¿Qué otra canción hay?
— “Boliche don Miranda”, que es de Los hermanos Benítez; “Hay que cumplir la promesa”, de Ricardo Domínguez, que habla de la Villa de la Quebrada; “Fiesta de Pascuas”, que es de Montenegro y la música de mi viejo, que habla de las boleadas de avestruces y de don Reinaldo Quiroga. Después hay otra cueca para doña Cora, que es la madre del “Tricota” y la madrina de “El Trébol”, que es también de don Ricardo Arrieta la letra y la música de mi viejo. Después está “Viejo puente”, que es de Arrieta y de Orellano y habla del viejo puente de madera que está en Villa Mercedes. “Caminito del norte”, del Chocho.
—¿Conocés esto?
(Suena “Viejo puente”)
—Es un tema que caracterizó mucho al Trébol porque también fueron los primeros en hacer ese tema.
—Sigamos con las canciones.
—“Campanita de Santo Domingo”, que es un tema que tengo pensado armar. Yo canto con mis hermanas y tengo ganas para un homenaje de hacer un tema con ellas. Es muy bueno este proyecto para llevarlo a las escuelas.
—Con las escuelas no hay que meterse. Si nos piden, le damos el cancionero, para que tenga la posibilidad  de conocer la música de San Luis. Yo veo en las fiestas escolares que no hay nada de San Luis, y me pone mal, pero no puedo hacer nada.
—También podría estar “Provincia San Luis”, de  Alfonso y Zabala, que ahora Troncoso le puso una letra muy bonita, porque era instrumental. “El criollo renqueño” ese gato; “Mañanitas de Merlo”, del Chocho también; “Necesito volver” es una tonada de Rubén Díaz que habla del regreso. Rubén Díaz es también autor de varios temas, como uno que se hizo famoso últimamente: “Amor verdadero”. “Buen cuyano”, una cueca; “Gato para un pueblo lindo”, de Juan Carlos Villegas y “Puertas de Cuyo”, de Montenegro y “San Luis somos todos”, del “Chango” Arce. Y seguro que me olvido algo, tengo que hacer memoria…
—Esta selección que has hecho la van a hacer otros, referentes como vos, personas que adoran San Luis, que han hecho tanto por el alma de San Luis. Entre todos vamos a hacer una repertorio, así van a estar todos representando al alma de Cuyo. Ese trabajo lo vamos a grabar en un esfuerzo de “Planeta Xilium”, en alguno de los estudios privados de San Luis y lo vamos a ofrecer como un homenaje a la puntanidad, vamos a recopilar la puntanidad, cantando entre los viejos y los jóvenes. Entre todos.
—Para que se sepa lo que se está haciendo ahora también


—Te comento algo por ejemplo. Mirá el trabajo este de Black Amaya, que es un rockero que vive en Concarán.
(Suena “Concarán”, de “Black Amaya Quinteto”)
—Ese es un ritmo nuevo, rockero. Black Amaya es uno de los ídolos del rock nacional, un fundador del rock nacional, hizo este tema con nosotros y está en el alma de la puntanidad.
—Para el carnaval de Río en San Luis escuché lo que hicieron Sandra Risatti y Jorge Magaldi y me emocionó hasta las lágrimas. Escuchar todos los temas cuyanos con otros ritmos fue algo sorpresivo.
—En ese alma de la puntanidad te voy a presentar a un personaje que seguramente vos me vas a decir que le tenés mucho cariño por todo lo que ha hecho por la provincia.


(Suena “Rancho puntano”, de Yaco Monti)
—¿Ves todo lo que tenemos para armar el disco? Porque de todos lados aparecen sonidos de San Luis que tiene que ver con nuestra alma.
—Me acuerdo que cuando Robertito Sosa presentó el “Ensamble” cantó Yaco Monti y el hijo. 
—¿Esto querías escuchar vos? Es maravilloso
(Suena el mix de canciones puntanas que Sandra Risatti y Rodrigo Otazú hicieron para el carnaval)
—Escuchamos este trabajo y lo veo a Aldo con una sonrisa, con un placer escuchando, que siento emoción. Porque vos que sos cuyano de lo más tradicional, que respetes y tomes con cariño esta versión, me parece lo más
—Me pareció buenísima. Me emocionó hasta las lágrimas. Y más que se haya escuchado en un lugar como el carnaval. 


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