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Comenzó el juicio por el asesinato de un productor rural

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Comenzó el juicio por el asesinato de un productor rural

Bernardo Abraham Kravetz, de 74 años,  fue golpeado y murió por las heridas el 31 de diciembre de 2013 en Buena Esperanza. Federico Páez, Maximiliano Bustos y Sergio Torres fueron acusados del crimen.

Este martes en Villa Mercedes, inició el juicio por el asesinato de Bernardo Abraham Kravetz, productor rural de 74 años que fue golpeado hasta la muerte el 31 de diciembre de 2013 en Buena Esperanza.

Hay tres imputados por el caso: los hermanastros  Federico Páez, Maximiliano Bustos y su primo Sergio Torres, considerados por la Cámara del Crimen Nº1 de la Segunda Circunscripción, coautores de homicidio doblemente calificado, por cometerse criminis causae –es decir, para ocultar otro delito, en este caso, el robo–, en concurso ideal con robo en despoblado y en banda.

La hipótesis sobre la que trabajó el juez que instruyó la causa, Alfredo Cuello,  es que Páez, Bustos y Torres quisieron robar una vaca para festejar el año nuevo. Para esto quisieron llevarse una de la estancia “El Verano”, donde vivía Kravetz. El anciano los descubrió, y estos lo atacaron a golpes. Lo dejaron atado de pies y manos y murió a las pocas horas, al no recibir atención médica. Los agresores dejaron el lugar, no sin antes llevarse un celular y armas del estanciero, entre las que se incluían escopetas, rifles y revólveres.

El defensor Hernán Herrera, que representa a Sergio Daniel Torres, afirmó a El Diario de la República que su defendido declaró este martes no tener responsabilidad en los hechos y que sólo recibió las armas de sus primos, que serían del asaltado, para venderlas en el trueque de calle Lafinur en San Luis capital, a principios de 2014.

Herrera indicó que las armas que pudieron ser recuperadas, enterradas en “La Dulce Chica”,  un campo cercano a donde murió Kravetz, no fueron identificadas por los familiares como de su propiedad. Sin embargo, una de ellas fue identificada como la del estanciero por su número de serie y otras dos tenían la numeración mellada.

Mañana continuarán las audiencias, informó Herrera. Los otros dos acusados se abstuvieron de declarar, pero tienen la opción de hacerlo más adelante en el proceso. Consultado sobre si su defendido, que vivía en San Luis capital, había visitado en Buena Esperanza el 31 de diciembre de 2013, Herrera confirmó que si estuvo esos días por la localidad. 

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Comenzó el juicio por el asesinato de un productor rural

Bernardo Abraham Kravetz, de 74 años,  fue golpeado y murió por las heridas el 31 de diciembre de 2013 en Buena Esperanza. Federico Páez, Maximiliano Bustos y Sergio Torres fueron acusados del crimen.

Foto: Hector Portela 

Este martes en Villa Mercedes, inició el juicio por el asesinato de Bernardo Abraham Kravetz, productor rural de 74 años que fue golpeado hasta la muerte el 31 de diciembre de 2013 en Buena Esperanza.

Hay tres imputados por el caso: los hermanastros  Federico Páez, Maximiliano Bustos y su primo Sergio Torres, considerados por la Cámara del Crimen Nº1 de la Segunda Circunscripción, coautores de homicidio doblemente calificado, por cometerse criminis causae –es decir, para ocultar otro delito, en este caso, el robo–, en concurso ideal con robo en despoblado y en banda.

La hipótesis sobre la que trabajó el juez que instruyó la causa, Alfredo Cuello,  es que Páez, Bustos y Torres quisieron robar una vaca para festejar el año nuevo. Para esto quisieron llevarse una de la estancia “El Verano”, donde vivía Kravetz. El anciano los descubrió, y estos lo atacaron a golpes. Lo dejaron atado de pies y manos y murió a las pocas horas, al no recibir atención médica. Los agresores dejaron el lugar, no sin antes llevarse un celular y armas del estanciero, entre las que se incluían escopetas, rifles y revólveres.

El defensor Hernán Herrera, que representa a Sergio Daniel Torres, afirmó a El Diario de la República que su defendido declaró este martes no tener responsabilidad en los hechos y que sólo recibió las armas de sus primos, que serían del asaltado, para venderlas en el trueque de calle Lafinur en San Luis capital, a principios de 2014.

Herrera indicó que las armas que pudieron ser recuperadas, enterradas en “La Dulce Chica”,  un campo cercano a donde murió Kravetz, no fueron identificadas por los familiares como de su propiedad. Sin embargo, una de ellas fue identificada como la del estanciero por su número de serie y otras dos tenían la numeración mellada.

Mañana continuarán las audiencias, informó Herrera. Los otros dos acusados se abstuvieron de declarar, pero tienen la opción de hacerlo más adelante en el proceso. Consultado sobre si su defendido, que vivía en San Luis capital, había visitado en Buena Esperanza el 31 de diciembre de 2013, Herrera confirmó que si estuvo esos días por la localidad. 

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