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“En vez de dejar deudas, hay que pagarlas”. “No es de buenos padres dejarles deudas a sus hijos”. La propuesta sería que relacionando las mismas, con las decisiones de los personajes públicos, o de quienes tienen responsabilidades de gobierno, se descubra quién es el autor de estas frases. Es muy difícil que alguien cumpla exitosamente este cometido. Quién ha pronunciado estos dichos, procede de forma absolutamente contraria. Es quien ha decidido no cumplir el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Es quien promueve no acatar la intimación de pago del más ato estrato judicial del país que preside. Es quien convoca a sus funcionarios a desconocer este fallo, esta intimación y no pagar a San Luis lo que le corresponde. Es quien ni siquiera propone dialogar sobre el tema. Es quien ha apretado a los sanluiseños para que su Gobernador firme un pacto fiscal vergonzoso y vergonzante so pena de sanciones, indiferencias y otras pestes impropias de un gobierno democrático.

El presidente de todos los argentinos, el ingeniero Mauricio Macri pronunció estas palabras el martes 9 en San Rafael, Mendoza. Casualmente, muy cerca de San Luis. Viajó a la vecina provincia para participar de actos junto al gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, que no sólo firmó el pacto fiscal, si no que es un miembro destacado de la alianza gobernante. Así están planteadas inequidades y asimetrías en la Argentina. Así se contribuye a acentuar una grieta cada vez más pronunciada, y con el gobierno nacional como mentor y fogonero de la profunda división que padece la sociedad. Cierto es que el presidente Macri viajó en 2017 a San Luis. Lo hizo en el marco de la campaña electoral para apoyar a los candidatos de su espacio político. Comió un asado en una parrilla de la joven ciudad de La Punta junto al candidato opositor al oficialismo provincial. Cabe aclarar que dicho candidato perdió las últimas elecciones del 22 de octubre. No sólo en la provincia, si no en la mismísima ciudad que visitó el primer mandatario nacional. En esa oportunidad, con una descortesía alarmante, ignorando cualquier regla básica del protocolo, no se encontró con ninguna autoridad del gobierno provincial. Conducta similar tuvieron la Vicepresidente de la Nación, y varios funcionarios, algunos de muy alto rango y de gran responsabilidad institucional. Por supuesto, ninguno hizo la menor alusión a la deuda mencionada. Conducta no sólo descortés, si no también irresponsable.

Es por lo menos irritante que se deban escuchar expresiones tan alejadas de la realidad, tan ajenas del accionar del gobierno nacional. Y mucho más si son pronunciadas por el Presidente de la República. Es casi una provocación. Es incluso un desafío a la propia Corte Suprema. Es muy propio de la Argentina actual mentir con semejante desvergüenza. Todo está a la vista, y ya nadie se engaña. Está claro a quién le quiere pagar el gobierno de Cambiemos, y a quién no. En el último mes de 2017 quedó claro, incluso, de dónde piensa obtener los fondos.   Además se exhibieron con nitidez los métodos a aplicar. Estas políticas tienden a hundir a la Argentina en un pozo profundo. Y está claro quiénes serán responsables. Los que proponen y cavan el pozo, incluso quienes les facilitan las herramientas desde adentro del oficialismo y desde afuera. Como el final es conocido, y la película repetida, no debería haber margen para tardíos arrepentimientos.

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Haz lo que yo digo, más no lo que yo hago…

Ilustración: Pablo Blasberg. 

“En vez de dejar deudas, hay que pagarlas”. “No es de buenos padres dejarles deudas a sus hijos”. La propuesta sería que relacionando las mismas, con las decisiones de los personajes públicos, o de quienes tienen responsabilidades de gobierno, se descubra quién es el autor de estas frases. Es muy difícil que alguien cumpla exitosamente este cometido. Quién ha pronunciado estos dichos, procede de forma absolutamente contraria. Es quien ha decidido no cumplir el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Es quien promueve no acatar la intimación de pago del más ato estrato judicial del país que preside. Es quien convoca a sus funcionarios a desconocer este fallo, esta intimación y no pagar a San Luis lo que le corresponde. Es quien ni siquiera propone dialogar sobre el tema. Es quien ha apretado a los sanluiseños para que su Gobernador firme un pacto fiscal vergonzoso y vergonzante so pena de sanciones, indiferencias y otras pestes impropias de un gobierno democrático.

El presidente de todos los argentinos, el ingeniero Mauricio Macri pronunció estas palabras el martes 9 en San Rafael, Mendoza. Casualmente, muy cerca de San Luis. Viajó a la vecina provincia para participar de actos junto al gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, que no sólo firmó el pacto fiscal, si no que es un miembro destacado de la alianza gobernante. Así están planteadas inequidades y asimetrías en la Argentina. Así se contribuye a acentuar una grieta cada vez más pronunciada, y con el gobierno nacional como mentor y fogonero de la profunda división que padece la sociedad. Cierto es que el presidente Macri viajó en 2017 a San Luis. Lo hizo en el marco de la campaña electoral para apoyar a los candidatos de su espacio político. Comió un asado en una parrilla de la joven ciudad de La Punta junto al candidato opositor al oficialismo provincial. Cabe aclarar que dicho candidato perdió las últimas elecciones del 22 de octubre. No sólo en la provincia, si no en la mismísima ciudad que visitó el primer mandatario nacional. En esa oportunidad, con una descortesía alarmante, ignorando cualquier regla básica del protocolo, no se encontró con ninguna autoridad del gobierno provincial. Conducta similar tuvieron la Vicepresidente de la Nación, y varios funcionarios, algunos de muy alto rango y de gran responsabilidad institucional. Por supuesto, ninguno hizo la menor alusión a la deuda mencionada. Conducta no sólo descortés, si no también irresponsable.

Es por lo menos irritante que se deban escuchar expresiones tan alejadas de la realidad, tan ajenas del accionar del gobierno nacional. Y mucho más si son pronunciadas por el Presidente de la República. Es casi una provocación. Es incluso un desafío a la propia Corte Suprema. Es muy propio de la Argentina actual mentir con semejante desvergüenza. Todo está a la vista, y ya nadie se engaña. Está claro a quién le quiere pagar el gobierno de Cambiemos, y a quién no. En el último mes de 2017 quedó claro, incluso, de dónde piensa obtener los fondos.   Además se exhibieron con nitidez los métodos a aplicar. Estas políticas tienden a hundir a la Argentina en un pozo profundo. Y está claro quiénes serán responsables. Los que proponen y cavan el pozo, incluso quienes les facilitan las herramientas desde adentro del oficialismo y desde afuera. Como el final es conocido, y la película repetida, no debería haber margen para tardíos arrepentimientos.

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