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Jorge paredes, El heredero de Zavala

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Jorge paredes, El heredero de Zavala

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El notable intérprete es parte de la historia de Cuyo gracias a su talento y a los músicos con los que tocó.

La creencia extendida es que Jorge Paredes, guitarrista de "Algarroba.com", heredó el amor por la música cuyana de José Adimanto Zavala. Pero, no es tan así. En realidad fue Aldo, el padre de Jorge, con quien al tiempo integró el dúo “Los Paredes”, quien impregnó primero que nadie el cariño por el instrumento. 

La infancia de Paredes en San Martín, Buenos Aires, fue como la de cualquier familia de clase trabajadora con seis hijos. Jorge es el más chico de la familia y por un accidente en la mano de su hermano comenzó a tocar la guitarra a los 6 años. “Me mandaron a estudiar al conservatorio del barrio con Héctor Acosta, un tucumano muy talentoso. Mientras aprendí a hablar, aprendí el lenguaje musical”, dijo el instrumentista. 
Su paso por el conservatorio durante su primera infancia aburría enormemente al niño, que cuando llegaba a su casa ponía un grabador y repetía lo que escuchaba. Ese fue el primer contacto de Paredes con Alfonso y Zavala. 

“A mí me llamaba la atención enormemente ese sonido tan brillante de las guitarras, es tan particular y especial”, dijo el músico, quien recuerda que dentro de su formación hubo dos momentos claves: el primero en el que aprendió de música y tocaba la guitarra con las uñas; el segundo, cuando conoció la técnica que usa hasta el día de hoy: con púa y tocando para abajo. De personal impronta, esa manera de tocar mezcla el clasicismo del campo y el profesionalismo de Paredes. 

En 1985 se hizo un homenaje en la Sociedad Cuyana -lugar habitué de los Paredes y de los amantes de la música cuyana en Buenos Aires-  a “Los Cantores de Quilla Huasi”.  Aldo llevó a su hijo que con 12 años ya tocaba la guitarra. 
“Esa noche estaban todos los valores cuyanos de la época, cuando me bajé del escenario José Zavala me invitó a su casa. Eso no me lo olvido más, fue algo muy importante de mi niñez”, agregó. A la semana Jorge fue por primera vez a la casa de José Adimanto y comenzó una estrecha vinculación que terminó con la muerte del villamercedino. 

Jorge integró “Las guitarras de José Zavala” con la voz de Silvia, la hija del prócer de la cueca. La relación con la cantante siguió tras la muerte del autor, con “Raíces nuestras”, otro grupo que hacía música cuyana. Fue ella quien le regaló el guitarrón de Zavala a Jorge. Pero no lo tuvo mucho tiempo: se lo robaron en una mudanza. 

“La casa de José tenía olor a nostalgia, era como un museo de ‘Alfonso y Zavala’. No era una casa lujosa, pero tenía todo el patrimonio cultural. Para mí ellos fueron los grandes guitarristas de la Patria, no se va a volver a ver algo así, capaz vengan guitarristas mejores, pero lo que hicieron fue emblemático, significativo y de excelencia”. 

La carrera de Jorge se compone de una innumerable lista de grandes artistas con los que trabajó: Alberto Becerra, Ernesto Villavicencio, “Rosendo y Ofelia”, Rubén Díaz; integró junto a Néstor Basurto “Los duendes del diapasón” y fue a Jorge a quien el artista le escribió “Febrero en San Luis”, una tonada grabada por "Algarroba". La lista continúa e incluye el pedido de “Los Nocheros” para que Paredes toque una cueca en uno de sus discos.  
“Cuando tocaba con el ‘Negro’ Villavicencio, fui a cubrirlo a ‘Café Homero’ durante unas semanas y una de esas noches cayó "El Polaco" Goyeneche. Cuando se cerró el café quedamos adentro y ahí lo acompañé en unas canciones”, agregó como anécdota a su historial. 

En una época en la que vivir de la música en Buenos Aires no era fácil, Paredes decidió cambiar el rumbo de su vida. Se radicó en la costa, donde manejaba un taxi. A los cinco meses vio a unos artistas callejeros tocando la guitarra y cantando y se paró a escucharlos. “Les dije que tocaba la guitarra y guitarreamos un poco. Juntos hicimos música callejera por cuatro años”, recordó.

Luego de vivir un año en Mendoza, Paredes se radicó en San Luis por una propuesta laboral. Acá subsistió con la música, acompañó a los íconos folclóricos como “El Cascarudo” Domínguez Arancibia, a quien considera el gran compositor contemporáneo de la provincia, tuvo participación junto a “Los alma de guitarra”, “Las voces del chorrillero” pero su grupo insignia es “Algarroba.com”. “Empezamos esta aventura de hacer música cuyana y desde ese día no paramos nunca de trabajar”, recuerda el artista de los dedos mágicos.
 

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Jorge paredes, El heredero de Zavala

El notable intérprete es parte de la historia de Cuyo gracias a su talento y a los músicos con los que tocó.

Fotos y video: Alejandro Lorda

La creencia extendida es que Jorge Paredes, guitarrista de "Algarroba.com", heredó el amor por la música cuyana de José Adimanto Zavala. Pero, no es tan así. En realidad fue Aldo, el padre de Jorge, con quien al tiempo integró el dúo “Los Paredes”, quien impregnó primero que nadie el cariño por el instrumento. 

La infancia de Paredes en San Martín, Buenos Aires, fue como la de cualquier familia de clase trabajadora con seis hijos. Jorge es el más chico de la familia y por un accidente en la mano de su hermano comenzó a tocar la guitarra a los 6 años. “Me mandaron a estudiar al conservatorio del barrio con Héctor Acosta, un tucumano muy talentoso. Mientras aprendí a hablar, aprendí el lenguaje musical”, dijo el instrumentista. 
Su paso por el conservatorio durante su primera infancia aburría enormemente al niño, que cuando llegaba a su casa ponía un grabador y repetía lo que escuchaba. Ese fue el primer contacto de Paredes con Alfonso y Zavala. 

“A mí me llamaba la atención enormemente ese sonido tan brillante de las guitarras, es tan particular y especial”, dijo el músico, quien recuerda que dentro de su formación hubo dos momentos claves: el primero en el que aprendió de música y tocaba la guitarra con las uñas; el segundo, cuando conoció la técnica que usa hasta el día de hoy: con púa y tocando para abajo. De personal impronta, esa manera de tocar mezcla el clasicismo del campo y el profesionalismo de Paredes. 

En 1985 se hizo un homenaje en la Sociedad Cuyana -lugar habitué de los Paredes y de los amantes de la música cuyana en Buenos Aires-  a “Los Cantores de Quilla Huasi”.  Aldo llevó a su hijo que con 12 años ya tocaba la guitarra. 
“Esa noche estaban todos los valores cuyanos de la época, cuando me bajé del escenario José Zavala me invitó a su casa. Eso no me lo olvido más, fue algo muy importante de mi niñez”, agregó. A la semana Jorge fue por primera vez a la casa de José Adimanto y comenzó una estrecha vinculación que terminó con la muerte del villamercedino. 

Jorge integró “Las guitarras de José Zavala” con la voz de Silvia, la hija del prócer de la cueca. La relación con la cantante siguió tras la muerte del autor, con “Raíces nuestras”, otro grupo que hacía música cuyana. Fue ella quien le regaló el guitarrón de Zavala a Jorge. Pero no lo tuvo mucho tiempo: se lo robaron en una mudanza. 

“La casa de José tenía olor a nostalgia, era como un museo de ‘Alfonso y Zavala’. No era una casa lujosa, pero tenía todo el patrimonio cultural. Para mí ellos fueron los grandes guitarristas de la Patria, no se va a volver a ver algo así, capaz vengan guitarristas mejores, pero lo que hicieron fue emblemático, significativo y de excelencia”. 

La carrera de Jorge se compone de una innumerable lista de grandes artistas con los que trabajó: Alberto Becerra, Ernesto Villavicencio, “Rosendo y Ofelia”, Rubén Díaz; integró junto a Néstor Basurto “Los duendes del diapasón” y fue a Jorge a quien el artista le escribió “Febrero en San Luis”, una tonada grabada por "Algarroba". La lista continúa e incluye el pedido de “Los Nocheros” para que Paredes toque una cueca en uno de sus discos.  
“Cuando tocaba con el ‘Negro’ Villavicencio, fui a cubrirlo a ‘Café Homero’ durante unas semanas y una de esas noches cayó "El Polaco" Goyeneche. Cuando se cerró el café quedamos adentro y ahí lo acompañé en unas canciones”, agregó como anécdota a su historial. 

En una época en la que vivir de la música en Buenos Aires no era fácil, Paredes decidió cambiar el rumbo de su vida. Se radicó en la costa, donde manejaba un taxi. A los cinco meses vio a unos artistas callejeros tocando la guitarra y cantando y se paró a escucharlos. “Les dije que tocaba la guitarra y guitarreamos un poco. Juntos hicimos música callejera por cuatro años”, recordó.

Luego de vivir un año en Mendoza, Paredes se radicó en San Luis por una propuesta laboral. Acá subsistió con la música, acompañó a los íconos folclóricos como “El Cascarudo” Domínguez Arancibia, a quien considera el gran compositor contemporáneo de la provincia, tuvo participación junto a “Los alma de guitarra”, “Las voces del chorrillero” pero su grupo insignia es “Algarroba.com”. “Empezamos esta aventura de hacer música cuyana y desde ese día no paramos nunca de trabajar”, recuerda el artista de los dedos mágicos.
 

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