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Todo vale a la hora de repartir cargos

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Todo vale a la hora de repartir cargos

Lo que dejó el recambio de autoridades en el concejo capitalino. 

Todavía suenan los ecos del recambio de autoridades del Concejo Deliberante de San Luis, que fue a comienzo de semana. No tanto por la repetida maniobra de la "nueva oposición" para quedarse con la totalidad de los cargos en juego, sino porque fue la máxima expresión de que sus integrantes no tuvieron reparos en recurrir al "vale todo" para acomodar a algún pariente o militante en la mesa directiva.

En el "vale todo", el primer señalado es Daniel "El Negro" Ferreyra. Al reconocido cantante de folclore no le importó traicionar a Roberto González Espíndola, con quien compartió cientos de noches de shows musicales y quien justamente lo había hecho ingresar el año pasado en la boleta del Frente Unidad Justicialista. Su maniobra quedó visible cuando votó a favor del díscolo Juan Domingo Cabrera (del FUJ), para ocupar la presidencia en el 2019, cuando la votación estaba empatada en siete (González Espíndola iba por la reelección). A cambio, consiguió que su mujer, Silvana Di Gennaro, jure como prosecretaria legislativa.

El apoyo de Cambiemos a Cabrera no fue gratis. Como secretaria administrativa, asumió la ex concejal Claudia Rocha, quien venía de perder la interna del radicalismo en manos de la rama más tradicional del partido. La abogada tendrá la difícil misión de controlar y marcar los gastos del desbocado y flamante presidente, que ya se comprometió a pasar a planta permanente y a ascender de categoría a los empleados. Tampoco fue gratis el respaldo de San Luis Somos Todos, el bloque que responde al intendente Enrique Ponce. En la Secretaría Legislativa, fue designada Patricia Favier, la esposa de Carlos Ponce, hermano del jefe comunal y presidente de Transpuntano.

Mientras que el "adolfismo", el motor del acuerdo político, también sacó su tajada y lo hizo con la incorporación más inexplicable de todos los puestos directivos que se pusieron en juego: la de la ex intendenta de Buena Esperanza, Alicia Arrieta, como prosecretaria administrativa. Sí, una mujer radicada en el sur provincial que tendrá que hacer las valijas para asentarse en la metrópolis puntana. Insólito.  

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Todo vale a la hora de repartir cargos

Lo que dejó el recambio de autoridades en el concejo capitalino. 

Otros tiempos. Ferreyra y González Espíndola compartían escenario. 

Todavía suenan los ecos del recambio de autoridades del Concejo Deliberante de San Luis, que fue a comienzo de semana. No tanto por la repetida maniobra de la "nueva oposición" para quedarse con la totalidad de los cargos en juego, sino porque fue la máxima expresión de que sus integrantes no tuvieron reparos en recurrir al "vale todo" para acomodar a algún pariente o militante en la mesa directiva.

En el "vale todo", el primer señalado es Daniel "El Negro" Ferreyra. Al reconocido cantante de folclore no le importó traicionar a Roberto González Espíndola, con quien compartió cientos de noches de shows musicales y quien justamente lo había hecho ingresar el año pasado en la boleta del Frente Unidad Justicialista. Su maniobra quedó visible cuando votó a favor del díscolo Juan Domingo Cabrera (del FUJ), para ocupar la presidencia en el 2019, cuando la votación estaba empatada en siete (González Espíndola iba por la reelección). A cambio, consiguió que su mujer, Silvana Di Gennaro, jure como prosecretaria legislativa.

El apoyo de Cambiemos a Cabrera no fue gratis. Como secretaria administrativa, asumió la ex concejal Claudia Rocha, quien venía de perder la interna del radicalismo en manos de la rama más tradicional del partido. La abogada tendrá la difícil misión de controlar y marcar los gastos del desbocado y flamante presidente, que ya se comprometió a pasar a planta permanente y a ascender de categoría a los empleados. Tampoco fue gratis el respaldo de San Luis Somos Todos, el bloque que responde al intendente Enrique Ponce. En la Secretaría Legislativa, fue designada Patricia Favier, la esposa de Carlos Ponce, hermano del jefe comunal y presidente de Transpuntano.

Mientras que el "adolfismo", el motor del acuerdo político, también sacó su tajada y lo hizo con la incorporación más inexplicable de todos los puestos directivos que se pusieron en juego: la de la ex intendenta de Buena Esperanza, Alicia Arrieta, como prosecretaria administrativa. Sí, una mujer radicada en el sur provincial que tendrá que hacer las valijas para asentarse en la metrópolis puntana. Insólito.  

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