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¿Reproche o crecimiento?

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¿Reproche o crecimiento?

Bernardo Stamateas

Todos en algún momento de nuestra vida frente a un dolor, una frustración, frente a un fracaso, hemos sentido angustia. La realidad es que todos en algún momento de nuestra vida nos hemos sentido así. ¿Quién no ha pasado por una frustración en algún área de su vida?, ¿quién no ha cometido alguna vez un error que lo llevó al fracaso? Todos hemos fracasado alguna vez. Y seguido a este error hemos comenzado a autorreprocharnos tal error.

El autorreproche es la bronca contra uno mismo por sentirnos impotentes. Eso se ve muy claro cuando alguien fallece. Muchas personas dicen, “por qué hice esto”, “por qué lo llevé”, “por qué no fui”, “cómo no me di cuenta” frente a la situación de no poder hacer nada.

Cuando una persona fracasa inmediatamente vienen síntomas, sensaciones, frustraciones y preguntas como: “¿cómo me pudo pasar esto a mí?”, “¿cómo no me di cuenta antes?”. Y el autorreproche es permanente: “no sirvo para nada”, y sentimos vergüenza de haber fallado de tal manera. El reproche nos enferma y enferma. Pero tenemos que saber que nunca es tarde para reparar ese error y salir adelante. Cambiá el autorreproche por acciones concretas. Nada se resuelve solo. Con sólo desear no se logra avanzar. Las cosas se resuelven por decisión y cambios de acción y de conducta. O somos personas de acción o somos personas de teoría que vivimos de reproche en reproche. Veamos algunas ideas prácticas para dejar atrás el reproche y seguir adelante:

1. Siempre que me caigo, tengo que levantarme con una enseñanza.

El justo se cae pero vuelve a levantarse. ¿Cómo se vuelve a levantar? Habiendo aprendido algo. Por eso, no le reprochemos al otro, sino que miremos lo que nosotros fuimos perdiendo. Siempre hay algo para aprender.

2.Tengo que ser proactivo.

¿Qué quiere decir ser proactivo? Cuando vas a otro lugar en avión y no te conocen, siempre te recibe alguien en el aeropuerto con un cartel con tu nombre. En el aeropuerto de Ezeiza vemos a muchas personas que están paradas (de una manera pasiva) y tienen el nombre de la persona que están esperando, del que llega, para que lea el nombre y se acerque. Y también vemos a otras que son distintas porque tienen el cartel pero también tienen una foto de la persona y están mirando atentamente, con la imagen en mente, para encontrar al que llega. Esas personas tienen características de líderes, son proactivas. El pasivo no acciona, el activo hace lo que se le pide pero el proactivo hace un poco más porque ve un poco más. Si anhelás que te vaya bien en la vida, tenés que ver un poco más allá. Y si ves más allá, tendrás grandes beneficios. Uno de ellos es que:

Tendrás más ímpetu

Cuando vos ves más allá, te ponés en movimiento y no importan los problemas que aparezcan en el camino. Si ves más allá y estás en movimiento, todos los problemas los atravesarás. Necesitás activarte, motivarte y ver más allá. Eso es ímpetu. Muchas personas ven un papel en el piso y dicen: “No me corresponde a mí levantarlo”. Sin embargo, cuando uno levanta ese papel que no le corresponde, por el simple hecho de que querés que esté todo mejor, tenés mentalidad de avance y eso es parte del crecimiento.

Por eso, para dejar atrás el error, el autorreproche, necesitamos accionar más y reprocharnos menos.

 

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¿Reproche o crecimiento?

Todos en algún momento de nuestra vida frente a un dolor, una frustración, frente a un fracaso, hemos sentido angustia. La realidad es que todos en algún momento de nuestra vida nos hemos sentido así. ¿Quién no ha pasado por una frustración en algún área de su vida?, ¿quién no ha cometido alguna vez un error que lo llevó al fracaso? Todos hemos fracasado alguna vez. Y seguido a este error hemos comenzado a autorreprocharnos tal error.

El autorreproche es la bronca contra uno mismo por sentirnos impotentes. Eso se ve muy claro cuando alguien fallece. Muchas personas dicen, “por qué hice esto”, “por qué lo llevé”, “por qué no fui”, “cómo no me di cuenta” frente a la situación de no poder hacer nada.

Cuando una persona fracasa inmediatamente vienen síntomas, sensaciones, frustraciones y preguntas como: “¿cómo me pudo pasar esto a mí?”, “¿cómo no me di cuenta antes?”. Y el autorreproche es permanente: “no sirvo para nada”, y sentimos vergüenza de haber fallado de tal manera. El reproche nos enferma y enferma. Pero tenemos que saber que nunca es tarde para reparar ese error y salir adelante. Cambiá el autorreproche por acciones concretas. Nada se resuelve solo. Con sólo desear no se logra avanzar. Las cosas se resuelven por decisión y cambios de acción y de conducta. O somos personas de acción o somos personas de teoría que vivimos de reproche en reproche. Veamos algunas ideas prácticas para dejar atrás el reproche y seguir adelante:

1. Siempre que me caigo, tengo que levantarme con una enseñanza.

El justo se cae pero vuelve a levantarse. ¿Cómo se vuelve a levantar? Habiendo aprendido algo. Por eso, no le reprochemos al otro, sino que miremos lo que nosotros fuimos perdiendo. Siempre hay algo para aprender.

2.Tengo que ser proactivo.

¿Qué quiere decir ser proactivo? Cuando vas a otro lugar en avión y no te conocen, siempre te recibe alguien en el aeropuerto con un cartel con tu nombre. En el aeropuerto de Ezeiza vemos a muchas personas que están paradas (de una manera pasiva) y tienen el nombre de la persona que están esperando, del que llega, para que lea el nombre y se acerque. Y también vemos a otras que son distintas porque tienen el cartel pero también tienen una foto de la persona y están mirando atentamente, con la imagen en mente, para encontrar al que llega. Esas personas tienen características de líderes, son proactivas. El pasivo no acciona, el activo hace lo que se le pide pero el proactivo hace un poco más porque ve un poco más. Si anhelás que te vaya bien en la vida, tenés que ver un poco más allá. Y si ves más allá, tendrás grandes beneficios. Uno de ellos es que:

Tendrás más ímpetu

Cuando vos ves más allá, te ponés en movimiento y no importan los problemas que aparezcan en el camino. Si ves más allá y estás en movimiento, todos los problemas los atravesarás. Necesitás activarte, motivarte y ver más allá. Eso es ímpetu. Muchas personas ven un papel en el piso y dicen: “No me corresponde a mí levantarlo”. Sin embargo, cuando uno levanta ese papel que no le corresponde, por el simple hecho de que querés que esté todo mejor, tenés mentalidad de avance y eso es parte del crecimiento.

Por eso, para dejar atrás el error, el autorreproche, necesitamos accionar más y reprocharnos menos.

 

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