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Sólo déjalos rodar

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Sólo déjalos rodar

Ángel Altavilla

Un sueño que se cumple cada vez que una púa se posa en un disco. Una reunión de amigos y la vida para escucharlos.

Una pasión no necesita explicación. Marcelo “Mama” Calderoni reunió una gran cantidad de música en soporte físico, la que disfruta de muchas maneras.

La rutina laboral de lunes a viernes le permitió a Calderoni elaborar dos ritos que le llenan el alma y le recargan energías. Uno es el programa "La Última Tentación", los sábados en FM Universidad, conducido por el “Turco” Chávez donde es el programador musical hace 25 años. La otra, los "Viernes de Vinilo", donde se sienta a la mesa con una copa llena, a escuchar sus favoritos. Ambas actividades son ad honórem.

“Vamos a prender el avión” dijo antes de subir y bajar perillas en los equipos, una broma que realiza cuando inicia su ceremonia.

“Es una reunión de amigos, de gente copada que aporta sus conocimientos”, simplificó "Mama" al ritual de los viernes. En la mesa sólo habrá etílicos para acompañar y una buena verba para charlar, no se fuma dentro de la sala y no se permite usar el celular.

“Cada uno elige un disco, y como la música es tan amplia y hermosa, siempre eligen alguno de otro género” explicó, mientras se levantaba para rotar de lado el primer disco. “Uno va aprendiendo cuando abre la cabeza porque se abren los sonidos, del rock, el pop, del progresivo, el heavy metal, el jazz”, especuló Calderoni sobre los gustos de las visitas.

La música en todas sus facetas ha sido el medio difusor de hechos culturales, políticos y sociales desde todas las plataformas que mutaron acorde a los avances tecnológicos. "Mama" no sólo es un coleccionista sino un audiófilo consumado que conoce canciones por fechas, intérpretes y demás data que a poca gente le interesa, sólo a aquéllos que pertenecen a ese club de fanáticos de la música.

Más de dos décadas irradiando canciones desde el éter de la FM Universidad hicieron que sea tan grande la colección, entre revistas del género, vinilos, casettes y cds (éstos son más de 500) que debe repartirlos en varios lugares de la casa. Al ingresar por el garage tiene una pared de casettes (grabados y originales) y discos. Sobre ellos, cuadros con tapas icónicas, de Pink Floyd y Pappo’s Blues (uno firmado por Black Amaya, el baterista de Pappo’s Blues). Sueña con tener una estantería que los albergue a todos.

Más fuerte que sus ganas de seguir contándole al grabador fue la necesidad de levantar la púa de un vinilo que saltaba en algunos pasajes de la canción. Fue un cambio directo a otro ejemplar, uno de Kiss. Su fanatismo lo llevó a tener, sin desearlo, un capítulo en “La causa humana”, el programa de Canal 13 San Luis.

“Son épocas pero no hay un disco que suene más que los otros, incluso con haberlos escuchado una vez fue suficiente”. Reconoció que "Ciudad de pobres corazones" de Fito Páez tiene uno de los mejores sonidos pero no lo volvió a poner. Los que sí se repiten son los de Black Sabbath, Judas Priest y Kiss.

También hubo amigos que le cedieron sus discos. “La gente sabe que le pongo un cuidado especial y cierto amor cuando te los regalan para cuidarlos. Yo no lo veo, ellos lo ven en mí” aseguró mientras Randy Rhoads estiraba las cuerdas de su guitarra desde un vinilo pirata de Ozzy Osborne.

Tiene dos bandejas Technics, un sintoamplificador, una compactera, dos bafles y una vitrola para discos de pasta para más de 250 vinilos propios, los que limpia con agua destilada, jabón y alcohol lisopropílico, y la misma cantidad, obsequiada por un disjockey que supo que el cuidado no les iba a faltar.

Entre ellos están los dos vinilos más vendidos, Thriller de Michael Jackson, récord a nivel mundial, y antes de responder, dejó sonar los primeros teclados de “Perdiendo el control”, de Rockas Vivas de Miguel Mateos, el álbum en vivo más vendido de la historia del rock argentino, y también el disco más vendido en el país hasta la salida de "El amor después del amor, de Fito Páez.

“El sonido del vinilo es como el recuerdo del primer amor: nunca se olvida” filosofó el fan del Heavy Metal mientras volvió a rotar de lado otro disco.

Su favorito es "Destroyer" de Kiss, una edición japonesa con calcomanías que confirman su autenticidad. El Santo Grial sería el primero de Led Zeppelin, con el dirigible Hindenburg prendido fuego.

Su familia, formada por Inés y sus hijos Santino, Milagros y Ornella, está acostumbrada a estos ejercicios. Con ellos a la hora de comer “no se ve televisión porque distrae, la música acompaña a una charla”, precisó seguro y dijo que los premia con efectivo si saben la info necesaria de la canción que suene en ese momento. “De alguna manera los incentivo para que aprendan esta cuestión musical” dijo "Mama" con una gran risa, una característica que todos reconocen en él: los ojos brillantes y la carcajada plena, sin timidez.

Al finalizar el encuentro, Calderoni acompañó a la salida y se escuchó fuerte y claro: “Buenas noches ¡muchas gracias!”. Desde el disco Rockas Vivas, Miguel Mateos se despidió al final de "Tirá para arriba" y le sacó las palabras de la boca a Marcelo, que miró con una gran sonrisa y cerró la puerta. Tenía un vaso con fernet y una gran colección para pasar la noche del viernes.

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Sólo déjalos rodar

Un sueño que se cumple cada vez que una púa se posa en un disco. Una reunión de amigos y la vida para escucharlos.

No alcanzan los brazos. Sólo dos vinilos de una gran colección que no puede abrazar. Foto: Ángel Altavilla. 

Una pasión no necesita explicación. Marcelo “Mama” Calderoni reunió una gran cantidad de música en soporte físico, la que disfruta de muchas maneras.

La rutina laboral de lunes a viernes le permitió a Calderoni elaborar dos ritos que le llenan el alma y le recargan energías. Uno es el programa "La Última Tentación", los sábados en FM Universidad, conducido por el “Turco” Chávez donde es el programador musical hace 25 años. La otra, los "Viernes de Vinilo", donde se sienta a la mesa con una copa llena, a escuchar sus favoritos. Ambas actividades son ad honórem.

“Vamos a prender el avión” dijo antes de subir y bajar perillas en los equipos, una broma que realiza cuando inicia su ceremonia.

“Es una reunión de amigos, de gente copada que aporta sus conocimientos”, simplificó "Mama" al ritual de los viernes. En la mesa sólo habrá etílicos para acompañar y una buena verba para charlar, no se fuma dentro de la sala y no se permite usar el celular.

“Cada uno elige un disco, y como la música es tan amplia y hermosa, siempre eligen alguno de otro género” explicó, mientras se levantaba para rotar de lado el primer disco. “Uno va aprendiendo cuando abre la cabeza porque se abren los sonidos, del rock, el pop, del progresivo, el heavy metal, el jazz”, especuló Calderoni sobre los gustos de las visitas.

La música en todas sus facetas ha sido el medio difusor de hechos culturales, políticos y sociales desde todas las plataformas que mutaron acorde a los avances tecnológicos. "Mama" no sólo es un coleccionista sino un audiófilo consumado que conoce canciones por fechas, intérpretes y demás data que a poca gente le interesa, sólo a aquéllos que pertenecen a ese club de fanáticos de la música.

Más de dos décadas irradiando canciones desde el éter de la FM Universidad hicieron que sea tan grande la colección, entre revistas del género, vinilos, casettes y cds (éstos son más de 500) que debe repartirlos en varios lugares de la casa. Al ingresar por el garage tiene una pared de casettes (grabados y originales) y discos. Sobre ellos, cuadros con tapas icónicas, de Pink Floyd y Pappo’s Blues (uno firmado por Black Amaya, el baterista de Pappo’s Blues). Sueña con tener una estantería que los albergue a todos.

Más fuerte que sus ganas de seguir contándole al grabador fue la necesidad de levantar la púa de un vinilo que saltaba en algunos pasajes de la canción. Fue un cambio directo a otro ejemplar, uno de Kiss. Su fanatismo lo llevó a tener, sin desearlo, un capítulo en “La causa humana”, el programa de Canal 13 San Luis.

“Son épocas pero no hay un disco que suene más que los otros, incluso con haberlos escuchado una vez fue suficiente”. Reconoció que "Ciudad de pobres corazones" de Fito Páez tiene uno de los mejores sonidos pero no lo volvió a poner. Los que sí se repiten son los de Black Sabbath, Judas Priest y Kiss.

También hubo amigos que le cedieron sus discos. “La gente sabe que le pongo un cuidado especial y cierto amor cuando te los regalan para cuidarlos. Yo no lo veo, ellos lo ven en mí” aseguró mientras Randy Rhoads estiraba las cuerdas de su guitarra desde un vinilo pirata de Ozzy Osborne.

Tiene dos bandejas Technics, un sintoamplificador, una compactera, dos bafles y una vitrola para discos de pasta para más de 250 vinilos propios, los que limpia con agua destilada, jabón y alcohol lisopropílico, y la misma cantidad, obsequiada por un disjockey que supo que el cuidado no les iba a faltar.

Entre ellos están los dos vinilos más vendidos, Thriller de Michael Jackson, récord a nivel mundial, y antes de responder, dejó sonar los primeros teclados de “Perdiendo el control”, de Rockas Vivas de Miguel Mateos, el álbum en vivo más vendido de la historia del rock argentino, y también el disco más vendido en el país hasta la salida de "El amor después del amor, de Fito Páez.

“El sonido del vinilo es como el recuerdo del primer amor: nunca se olvida” filosofó el fan del Heavy Metal mientras volvió a rotar de lado otro disco.

Su favorito es "Destroyer" de Kiss, una edición japonesa con calcomanías que confirman su autenticidad. El Santo Grial sería el primero de Led Zeppelin, con el dirigible Hindenburg prendido fuego.

Su familia, formada por Inés y sus hijos Santino, Milagros y Ornella, está acostumbrada a estos ejercicios. Con ellos a la hora de comer “no se ve televisión porque distrae, la música acompaña a una charla”, precisó seguro y dijo que los premia con efectivo si saben la info necesaria de la canción que suene en ese momento. “De alguna manera los incentivo para que aprendan esta cuestión musical” dijo "Mama" con una gran risa, una característica que todos reconocen en él: los ojos brillantes y la carcajada plena, sin timidez.

Al finalizar el encuentro, Calderoni acompañó a la salida y se escuchó fuerte y claro: “Buenas noches ¡muchas gracias!”. Desde el disco Rockas Vivas, Miguel Mateos se despidió al final de "Tirá para arriba" y le sacó las palabras de la boca a Marcelo, que miró con una gran sonrisa y cerró la puerta. Tenía un vaso con fernet y una gran colección para pasar la noche del viernes.

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