eldiariodelarepublica.com
Fallos, seguridad y redes

Escuchá acá la 90.9
X

Fallos, seguridad y redes

El tema de la seguridad en la información hallada en las redes sociales, posee muchas aristas para analizar. El primer abordaje puede hacerse desde la protección de la privacidad de las personas, en tanto y en cuanto, muchos de los diálogos “por privado”, que allí suceden, son establecidos por los interlocutores, como precisamente “privados”, y, por lo tanto, la “publicación” de los mismos, estará sujeta al acuerdo de los dicentes.

El segundo factor a considerar pasa por la veracidad de las noticias, sucesos, o hechos, vertidos de manera social en las redes. Este punto cobra esencial importancia, a partir del uso que luego pueda hacerse de esos datos. Esa información, supera el estándar de lo considerado íntimo y en muchos casos incide en decisiones de mayor trascendencia para la comunidad.

La importancia de estos aspectos alcanza un nuevo nivel de complejidad, por lo dificultoso que resulta la comprobación de los datos veraces, lo que a su vez incide de manera determinante en la prudencia con que el derecho internacional, logra legislar al respecto. Resulta casi una utopía establecer reglas para hechos aislados o particulares, pero también resulta muy difícil determinar el canon.

Este universo de interpretaciones subjetivas, en la generalidad de los hechos, suele ser conmovido por noticias concretas que suman incertidumbre: el especialista israelí en ciberseguridad CheckPoint anunció que descubrió un fallo en la aplicación de mensajería WhatsApp, que permite leer y modificar mensajes enviados en un grupo o una conversación privada.

Según CheckPoint, los piratas informáticos podrían actuar en las conversaciones de tres formas diferentes: modificando los mensajes publicados por una persona, publicando un mensaje en un grupo haciéndose pasar por uno de los participantes y enviando un mensaje específico a un miembro de un grupo haciéndolo pasar por un mensaje grupal.

Los alcances nocivos de este fallo son ilimitados y extremadamente peligrosos; tan así que a la empresa de ciberseguridad le preocupan las manipulaciones masivas que podrían llevarse a cabo aprovechando esta falla y recordó los casos de los falsos rumores propagados en los últimos años a través de esta aplicación, en países como India y Brasil, que provocaron linchamientos de personas.

WhatsApp aseguró en un comunicado que había “examinado atentamente este problema. No hay problema de seguridad en la encriptación de la aplicación, que permite garantizar que solamente emisor y receptor pueden leer su intercambio” de mensajes. Expresó la compañía en un intento por aplacar el impacto negativo de la publicación.

CheckPoint destacó las consecuencias que podría tener tal fallo en momentos como un período electoral, ya que “WhatsApp desempeña ahí un papel cada vez más importante, en particular en los países en desarrollo”. Por ejemplo, la discusión de la manipulación de la información en las redes, durante la campaña que llevó a la Casa Blanca, a Donald Trump, ya es una causa que ha llegado a los Tribunales de la primera potencia económica del mundo.

“En los grupos importantes, a los que se envían cascadas de mensajes, hay pocas posibilidades de que un miembro se tome el tiempo de verificar una de las informaciones difundidas, por lo que podría dejarse engañar fácilmente”, añadió la empresa de seguridad.

En este sentido, WhatsApp afirma que se toma “el desafío de la desinformación de forma muy seria y que integró recientemente un límite en las cadenas de mensajes y modificó los grupos de chat. También vetamos a los usuarios que intentan modificar la aplicación para sortear estos límites”, explicó.

WhatsApp, fundada en 2009 y adquirida por Facebook en 2014, afirmó a principios de año que tenía más de 1.500 millones de usuarios y que en su aplicación se intercambian 65.000 millones de mensajes a diario. Una enorme cantidad de información intercambiada por casi el 25% de la población mundial. La seguridad allí, entonces, es algo muy serio.  

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
TAGS
COMENTARIOS

Fallos, seguridad y redes

El tema de la seguridad en la información hallada en las redes sociales, posee muchas aristas para analizar. El primer abordaje puede hacerse desde la protección de la privacidad de las personas, en tanto y en cuanto, muchos de los diálogos “por privado”, que allí suceden, son establecidos por los interlocutores, como precisamente “privados”, y, por lo tanto, la “publicación” de los mismos, estará sujeta al acuerdo de los dicentes.

El segundo factor a considerar pasa por la veracidad de las noticias, sucesos, o hechos, vertidos de manera social en las redes. Este punto cobra esencial importancia, a partir del uso que luego pueda hacerse de esos datos. Esa información, supera el estándar de lo considerado íntimo y en muchos casos incide en decisiones de mayor trascendencia para la comunidad.

La importancia de estos aspectos alcanza un nuevo nivel de complejidad, por lo dificultoso que resulta la comprobación de los datos veraces, lo que a su vez incide de manera determinante en la prudencia con que el derecho internacional, logra legislar al respecto. Resulta casi una utopía establecer reglas para hechos aislados o particulares, pero también resulta muy difícil determinar el canon.

Este universo de interpretaciones subjetivas, en la generalidad de los hechos, suele ser conmovido por noticias concretas que suman incertidumbre: el especialista israelí en ciberseguridad CheckPoint anunció que descubrió un fallo en la aplicación de mensajería WhatsApp, que permite leer y modificar mensajes enviados en un grupo o una conversación privada.

Según CheckPoint, los piratas informáticos podrían actuar en las conversaciones de tres formas diferentes: modificando los mensajes publicados por una persona, publicando un mensaje en un grupo haciéndose pasar por uno de los participantes y enviando un mensaje específico a un miembro de un grupo haciéndolo pasar por un mensaje grupal.

Los alcances nocivos de este fallo son ilimitados y extremadamente peligrosos; tan así que a la empresa de ciberseguridad le preocupan las manipulaciones masivas que podrían llevarse a cabo aprovechando esta falla y recordó los casos de los falsos rumores propagados en los últimos años a través de esta aplicación, en países como India y Brasil, que provocaron linchamientos de personas.

WhatsApp aseguró en un comunicado que había “examinado atentamente este problema. No hay problema de seguridad en la encriptación de la aplicación, que permite garantizar que solamente emisor y receptor pueden leer su intercambio” de mensajes. Expresó la compañía en un intento por aplacar el impacto negativo de la publicación.

CheckPoint destacó las consecuencias que podría tener tal fallo en momentos como un período electoral, ya que “WhatsApp desempeña ahí un papel cada vez más importante, en particular en los países en desarrollo”. Por ejemplo, la discusión de la manipulación de la información en las redes, durante la campaña que llevó a la Casa Blanca, a Donald Trump, ya es una causa que ha llegado a los Tribunales de la primera potencia económica del mundo.

“En los grupos importantes, a los que se envían cascadas de mensajes, hay pocas posibilidades de que un miembro se tome el tiempo de verificar una de las informaciones difundidas, por lo que podría dejarse engañar fácilmente”, añadió la empresa de seguridad.

En este sentido, WhatsApp afirma que se toma “el desafío de la desinformación de forma muy seria y que integró recientemente un límite en las cadenas de mensajes y modificó los grupos de chat. También vetamos a los usuarios que intentan modificar la aplicación para sortear estos límites”, explicó.

WhatsApp, fundada en 2009 y adquirida por Facebook en 2014, afirmó a principios de año que tenía más de 1.500 millones de usuarios y que en su aplicación se intercambian 65.000 millones de mensajes a diario. Una enorme cantidad de información intercambiada por casi el 25% de la población mundial. La seguridad allí, entonces, es algo muy serio.  

Logín