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Punto a mejorar en la gran feria mercedina

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Punto a mejorar en la gran feria mercedina

Lo que quedó de la reunión literaria.

Ya pasó una semana de la por demás consolidada como uno de los acontecimientos del año: la Feria del Libro. Cuando arranca el encuentro literario llena de magia el centro de Villa Mercedes: los chicos se agolparon para ver las muestras, hacer algunos de los talleres, hojear textos y elegir el que más les gustó; los grandes vuelven a ser niños y se dejan llevar de las narices por personajes entrañables como Mafalda y se prometen, una vez más, retomar la lectura; los espacios de Casa de la Cultura cambian su fisonomía y decenas de escritores, los reconocidos, los sobresalientes, los más nuevos y los locales, inundan las veredas y se distienden en los bares. 
La sexta edición siguió sorprendiendo con una gran apuesta a la decoración de las salas, una buena variedad de sellos editoriales y con la visita de renombradas figuras que llenaron salas y carpas. 
Fue una pena que justo a esas personalidades como Lalo Mir, Hernán Casciari, Miss Bolivia, Tute, entre otros, la prensa haya tenido que buscarlos hasta debajo de las baldosas. Los grandes eventos son una oportunidad para contactarlos y a más de un periodista se le hace agua la boca con tan solo saber que podrá entrevistar o tener un mano a mano con ellos, con sus ideas, con su mundo, aunque sea por un cuarto de hora. No requiere demasiado esfuerzo facilitar el contacto con las estrellas porque así se simplifica también un trabajo que además es una catarata de difusión del mismo encuentro. Apostamos por más ferias del libro, magníficas, como ha ocurrido en las seis ediciones, por más encuentros culturales, y velamos para que seguir difundiéndolos no cueste tanto.

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Punto a mejorar en la gran feria mercedina

Lo que quedó de la reunión literaria.

Ya pasó una semana de la por demás consolidada como uno de los acontecimientos del año: la Feria del Libro. Cuando arranca el encuentro literario llena de magia el centro de Villa Mercedes: los chicos se agolparon para ver las muestras, hacer algunos de los talleres, hojear textos y elegir el que más les gustó; los grandes vuelven a ser niños y se dejan llevar de las narices por personajes entrañables como Mafalda y se prometen, una vez más, retomar la lectura; los espacios de Casa de la Cultura cambian su fisonomía y decenas de escritores, los reconocidos, los sobresalientes, los más nuevos y los locales, inundan las veredas y se distienden en los bares. 
La sexta edición siguió sorprendiendo con una gran apuesta a la decoración de las salas, una buena variedad de sellos editoriales y con la visita de renombradas figuras que llenaron salas y carpas. 
Fue una pena que justo a esas personalidades como Lalo Mir, Hernán Casciari, Miss Bolivia, Tute, entre otros, la prensa haya tenido que buscarlos hasta debajo de las baldosas. Los grandes eventos son una oportunidad para contactarlos y a más de un periodista se le hace agua la boca con tan solo saber que podrá entrevistar o tener un mano a mano con ellos, con sus ideas, con su mundo, aunque sea por un cuarto de hora. No requiere demasiado esfuerzo facilitar el contacto con las estrellas porque así se simplifica también un trabajo que además es una catarata de difusión del mismo encuentro. Apostamos por más ferias del libro, magníficas, como ha ocurrido en las seis ediciones, por más encuentros culturales, y velamos para que seguir difundiéndolos no cueste tanto.

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