eldiariodelarepublica.com
Una inexplicable entrega de soberanía económica

Escuchá acá la 90.9

Escuchá acá la 90.9
X

Una inexplicable entrega de soberanía económica

La crisis económica de la Argentina es cada vez más profunda. Endeudamiento, inflación, recesión, precarización del empleo, desempleo, devaluación de la moneda. Pequeñas y medianas empresas cierran sus puertas todos los días en todos los rincones del país, y hay un deterioro concreto del salario real. Un cuadro muy duro que plantea la necesidad imperiosa de resolver situaciones angustiantes de extrema necesidad. Mucha, mucha angustia en amplios sectores de la sociedad. Fuerte crecimiento de la exclusión. Todas cuestiones que requieren una solución de corto plazo. Inmediata.

Pero la discusión sobre la economía argentina no tiene lugar en la Argentina. Este debate se da en Washington, Estados Unidos. Y en rigor no hay debate. Una parte emite instrucciones, y la otra las escucha, las acata y las importa. Quienes representan a la Argentina, y sobre todo quienes deliberadamente la someten a este trato desconocen elementales criterios de soberanía económica y política. En rigor, no les interesa este concepto.  Y lo más grave es que sus decisiones están al borde de lo inconstitucional.

Constitución Nacional. Capítulo Cuarto Atribuciones del Congreso Artículo 75- Corresponde al Congreso:

…6. Establecer y reglamentar un banco federal con facultad de emitir moneda, así como otros bancos nacionales. 

7. Arreglar el pago de la deuda interior y exterior de la Nación.                                                                                                                                     

11. Hacer sellar moneda, fijar su valor y el de las extranjeras; y adoptar un sistema uniforme de pesos y medidas para toda la Nación.

19. Proveer lo conducente al desarrollo humano, al progreso económico con justicia social, a la productividad de la economía nacional, a la generación de empleo, a la formación profesional de los trabajadores, a la defensa del valor de la moneda, a la investigación y desarrollo científico y tecnológico, su difusión y aprovechamiento.   

Ya de por sí el Ejecutivo avasalla facultades del Poder Legislativo. Es un muy cuestionable proceso de delegación de facultades, con el notorio deterioro del rol del Parlamento. La moneda es un rasgo distintivo de una Nación, hace a su identidad, pero además regula su funcionamiento. Es potestad de los argentinos manejar su símbolo monetario. Y no se trata de patriotismo barato. Se trata de dignidad política, jurídica y social. Se trata de un mínimo resguardo. Disparates como pretender la adopción del dólar como moneda nacional,  implicaría, desde el punto de vista práctico, que el Banco Central de la República Argentina operara como delegación regional de la Reserva Federal de los Estados Unidos. Es cierto que no es muy diferente al lamentable efecto que tendrán muchas de las medidas que ineptos funcionarios toman a diario en desmedro del país y de sus habitantes. El problema serio es la falta de divisas, que no van a llegar. Los inversores no creen que el Banco Central de la República Argentina pueda controlar la situación. Y no es disparatado asumir algunos intentos como parte de un intento mayor de eliminar los bancos centrales en todas las naciones. Más allá del inevitable juicio de la historia, de la justicia y de la política, resulta inminente que las instituciones democráticas adopten ya las medidas sensatas y coherentes que rescaten a la Nación de este dislate. Y que cada cual asuma su responsabilidad.

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
TAGS
COMENTARIOS

Una inexplicable entrega de soberanía económica

La crisis económica de la Argentina es cada vez más profunda. Endeudamiento, inflación, recesión, precarización del empleo, desempleo, devaluación de la moneda. Pequeñas y medianas empresas cierran sus puertas todos los días en todos los rincones del país, y hay un deterioro concreto del salario real. Un cuadro muy duro que plantea la necesidad imperiosa de resolver situaciones angustiantes de extrema necesidad. Mucha, mucha angustia en amplios sectores de la sociedad. Fuerte crecimiento de la exclusión. Todas cuestiones que requieren una solución de corto plazo. Inmediata.

Pero la discusión sobre la economía argentina no tiene lugar en la Argentina. Este debate se da en Washington, Estados Unidos. Y en rigor no hay debate. Una parte emite instrucciones, y la otra las escucha, las acata y las importa. Quienes representan a la Argentina, y sobre todo quienes deliberadamente la someten a este trato desconocen elementales criterios de soberanía económica y política. En rigor, no les interesa este concepto.  Y lo más grave es que sus decisiones están al borde de lo inconstitucional.

Constitución Nacional. Capítulo Cuarto Atribuciones del Congreso Artículo 75- Corresponde al Congreso:

…6. Establecer y reglamentar un banco federal con facultad de emitir moneda, así como otros bancos nacionales. 

7. Arreglar el pago de la deuda interior y exterior de la Nación.                                                                                                                                     

11. Hacer sellar moneda, fijar su valor y el de las extranjeras; y adoptar un sistema uniforme de pesos y medidas para toda la Nación.

19. Proveer lo conducente al desarrollo humano, al progreso económico con justicia social, a la productividad de la economía nacional, a la generación de empleo, a la formación profesional de los trabajadores, a la defensa del valor de la moneda, a la investigación y desarrollo científico y tecnológico, su difusión y aprovechamiento.   

Ya de por sí el Ejecutivo avasalla facultades del Poder Legislativo. Es un muy cuestionable proceso de delegación de facultades, con el notorio deterioro del rol del Parlamento. La moneda es un rasgo distintivo de una Nación, hace a su identidad, pero además regula su funcionamiento. Es potestad de los argentinos manejar su símbolo monetario. Y no se trata de patriotismo barato. Se trata de dignidad política, jurídica y social. Se trata de un mínimo resguardo. Disparates como pretender la adopción del dólar como moneda nacional,  implicaría, desde el punto de vista práctico, que el Banco Central de la República Argentina operara como delegación regional de la Reserva Federal de los Estados Unidos. Es cierto que no es muy diferente al lamentable efecto que tendrán muchas de las medidas que ineptos funcionarios toman a diario en desmedro del país y de sus habitantes. El problema serio es la falta de divisas, que no van a llegar. Los inversores no creen que el Banco Central de la República Argentina pueda controlar la situación. Y no es disparatado asumir algunos intentos como parte de un intento mayor de eliminar los bancos centrales en todas las naciones. Más allá del inevitable juicio de la historia, de la justicia y de la política, resulta inminente que las instituciones democráticas adopten ya las medidas sensatas y coherentes que rescaten a la Nación de este dislate. Y que cada cual asuma su responsabilidad.

Logín