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Los Braford juegan de local en todo el sur de San Luis

Juan Luna

En Buena Esperanza, la cabaña sacó a relucir los frutos de la adaptación de la raza a una región poco acostumbrada a usarla. Vendieron más de 350 reproductores que mostraron rusticidad y una mayor docilidad.

 

Había varias incógnitas por esclarecer en la previa del remate que "Compañía General de Hacienda" dio la semana pasada en Buena Esperanza, en el sur puntano. Por un lado, la crisis económica y la falta de certezas políticas generaban dudas sobre si los criadores se animarían invertir en reproductores esta temporada. Y por otra parte, la venta de animales Braford no deja de ser una apuesta en San Luis, una provincia poco acostumbrada a la raza que predomina en otras partes del país.

Pero apenas se abrió el intercambio de ofertas en la pista, las incertidumbres se disiparon. Y en menos de dos horas no quedó ningún animal por vender, ni un resquicio de dudas de que la cabaña tiene un nombre bien ganado en la ganadería nacional.

La que pasó fue la undécima subasta anual que la empresa realiza en el Departamento Dupuy, y volvió a consolidarse como  el único remate completamente Braford que se hace fuera de los límites del norte argentino.

 

Fue la undécima subasta que la empresa realiza en el sur de San Luis. Es el único remate completamente Braford que se hace fuera de los límites del norte argentino.

 

Entre los corrales, pudieron verse los frutos de dos largas décadas de inversión y trabajo genético que la firma ha desarrollado en dos campos que se abren camino entre el paraje La Angelina y la localidad cabecera del Departamento Dupuy. Allí, en tierras que poseen grandes superficie de monte y pastos típicos de la zona, los reproductores completan su ciclo ganadero: desde la cría en la estancia "Las Isletas" y la recría con la ayuda de pasturas de verano y verdeos de invierno, hasta la terminación en "San Juan del Tastú"

Bajo el martillo de la consignataria "Alfredo S. Mondino" pusieron a la venta más de 350 animales y los resultados fueron ampliamente superiores a los del año pasado, desde la puja de ofertas y los precios logrados, hasta las cualidades y el comportamiento que mostró la hacienda dentro de la pista.

 

Martillero. Roberto Mondino llevó adelante las ventas, con su ritmo y gracia habitual.

 

Una apuesta genética

Las modificaciones genéticas de un rodeo no se generan de un día para el otro. Requiere años de inversiones y pruebas para poder llegar a dotar a los bovinos de las características deseadas.

Pero en "Compañía General de Hacienda" tienen muy claro el perfil de animal ideal que pretenden lograr:  rusticidad, precocidad y mansedumbre, son algunas de las palabras claves en esa búsqueda.

“La gran ventaja es que tenemos mucha hacienda y podemos seleccionar lo mejor. Arrancamos en el campo eligiendo a los animales desde que son terneros, hasta que después viene la inspección de la raza y luego nuestro asesor genético”, expresó Enrique Senn, el encargado de las estancias en San Luis.

Esa gran presión en la selección en un plantel que supera las 9.000 madres   permite una exigencia mayor para elegir el mejor biotipo posible para poner  sobre la pista. "La misma calidad que traemos al remate es la que dejamos para la cabaña”, aseguró Claudio Fioretti, el genetista, quien resaltó la capacidad de desplazamiento y la longevidad como dos virtudes de las hembras que presentaron, mientras que destacó el peleche temprano, la precocidad y la fertilidad de los toros.

Por esas características en la empresa confían en que los animales Braford pueden ser muy útiles para los campos de San Luis. “Creemos que la raza tiene mucho por recorrer. Es nuestra herramienta de trabajo y si a nosotros nos funciona en campos que son duros, pueden ir a cualquier lado”, planteó Carlos Noguera, uno de los dueños del establecimiento.

 

51 fueron los toros que pasaron a la pista. Los vendieron a todos a gran ritmo, con un precio máximo de $120.000 y un mínimo de $80.000. El promedio fue de $98.235.

 

Como muestra de que sus animales tienen la rusticidad necesaria, Senn contó que las lluvias no fueron las ideales en la última temporada pero que aún así la hacienda mantuvo sus condiciones. “El año fue bueno al principio pero terminamos con un invierno bastante bravo. Nosotros hacemos la terminación de las vaquillonas prácticamente a campo y fue un poco duro transitar esa instancia, pero llegamos bien. Desde hace veinte años que usamos esta hacienda y anda perfecto; los animales se recrían muy bien y, aunque hemos tenido malas situaciones climática, el animal siempre va para adelante”, aseguró.

 

Mejor con lentes. Los productores siguieron los datos de cada lote en las cartillas que entregó la organización del remate.

 

El encargado agregó que hay muchos productores y cabañas reconocidas que arrancaron con sus productos y los siguen buscando. Sin embargo, reconoció que es difícil que los criadores que están acostumbrados a otras razas, como el Aberdeen Angus o el Hereford, cambien sus preferencias. “Pero nosotros queremos que los prueben y vean los resultados. Por eso renovamos esta apuesta y todos los años seguimos incorporando y seleccionado genética, con inseminación y embriones. Tratamos de mejorar nuestro propio rodeo para que se traslade a los otros”, dijo totalmente convencido.

Más allá de los beneficios que pueden tener los Braford puros, los agentes de "Alfredo S. Mondino" explican que incorporar hacienda de este tipo también es muy útil para hacer cruzamientos y lograr animales muchos más pesados. De esa forma, es posible hacer carne para atender las demandas de los mercados internacionales como China, por ejemplo, que exige ejemplares que superen los 500 kilos.

“Lo más importante en un reproductor hoy es que tenga una buena genética carnicera, porque en definitiva la finalidad es que haya más carne en la góndola”, coincidió Senn.

 

Empezó el ritual

Hay ciertas costumbres que no se resignan en los remates de reproductores. Como en un ritual que se repite cada año, los productores saben de memoria la dinámica de cada cabaña. Y en "Compañía General de Hacienda", cada cosa estuvo en el lugar de siempre.

Así, las tranqueras se abrieron bien temprano en el predio ferial que se erige al costado de la Autopista Nº 55, donde la consignataria de la familia Mondino realiza todos los meses su remate de gordos e invernada.

La mayoría de los clientes llegaron antes del almuerzo, para recorrer los lotes y anotar sus ejemplares predilectos en la cartilla de venta. Una mezcla de sol tibio y brisa fresca envolvió los corrales y los caminos que empiezan a teñirse de verde en el sur sanluiseño.

Como de costumbre, mantuvieron el espíritu criollo de la comida. Sin mesas ni sillas, sirvieron una gran cantidad de platillos (desde empanadas hasta torrejas y huevos duros) y bebidas sobre la barra.

Cuando el reloj marcó las 14:15, los productores empezaron a trasladarse por iniciativa propia a las gradas que rodean la pista. Así, sin necesidad de llamar a nadie por el micrófono, la parte comercial de la jornada se armó sola.

Pero antes no faltaron las tradicionales ceremonias de presentación. En primer lugar, un sacerdote hizo la bendición religiosa del remate y rezó por los destinos de la ganadería y la Patria. Luego, los responsables de la firma y de la consignataria lanzaron sus palabras de bienvenida y agradecimiento a un público que llegó desde diferentes regiones del país.

Antes de los vacunos, fueron ovejas las que llenaron los ojos de los presentes. Porque al igual que todos los años, subastaron una pequeña majada para donar lo recaudado a la escuela rural de La Angelina.

Finalmente, los toros salieron a la pista y Roberto Mondino repasó las condiciones de venta y las financiaciones que ofreció la cabaña, un detalle no menor en un año en el que escasean los créditos de los bancos y las tarjetas rurales.

 

Hay equipo. El personal de la cabaña se llevó todos los aplausos al final de la jornada. Trabajaron toda la tarde, con un calor que se intensificó con el paso de las horas.

 

Pero además, este es el segundo año en el que la firma lleva a su asesor genético para explicar las características de la hacienda presentada. Esa no fue su única intervención, sino que en cada lote hizo pequeñas observaciones para destacar las virtudes de cada trío presentado. De ese modo, para los ojos poco entrenados, fue mucho más fácil notar las diferencias y las cualidades de cada ejemplar.

El martillero sacó a relucir todas sus frases e ingenio para hacer del remate un momento ameno y entretenido. La calidad de la hacienda lo ayudó, porque hubo mucha oferta en todos los lotes y las ventas tomaron buen ritmo.

“Vimos a mucha gente, muchos productores y mucha puja. Eso lo hizo lindo y tardamos menos de dos horas. Eso habla de que la marca de 'Compañía' está totalmente instalada y el que quiere un buen Braford, tiene que venir a buscarlo acá”, expresó Mondino, en diálogo con la revista El Campo.

 

305 hembras se vendieron en la subasta: 165 de ellas fueron vaquillonas preñadas y promediaron $34.500, mientras que las otras 140 no tenían servicio y se pagaron a $23.695.

 

La agilidad con la que se movieron las compras contrastó mucho con las del año pasado, en una subasta que había sido más estática. Para Noguera, no se debió a ningún cambio en especial, sino a un “trabajo continuo" que empieza a dar cada vez más frutos. "Hemos tenido nuevos clientes porque los viejos compradores nos siguen recomendando. Ese recambio hace que haya una presión sobre la compra y que salga  muy bien, además de todo lo que hace la consignataria", valoró.

Sin embargo, una de las mejoras más notorias fue la mansedumbre que exhibieron los toros. Si en 2018 se los había visto un poco inquietos y molestos, esta vez se mostraron muy dóciles y entraron y salieron de los corrales sin ningún inconveniente. Fioretti sostuvo que eso es algo en lo que vienen trabajando año a año, para disipar las dudas que algunos productores tienen sobre esta raza.

Así, 51 toros se pasearon ante la vista de los clientes. Tenían tres años de edad, por lo que ya han superado una prueba de fertilidad. Muchos eran hijos de reconocidos sementales de la raza, como "Cholo" y "Don Juan", más algunos de otros padres de la cabaña.

Aunque el precio más alto, que fue de $120.000, se logró en el primer lote, hubo otro tríos que lo igualaron o que se acercaron mucho. Fue una muestra de que la calidad de los ejemplares era muy pareja, y mientras algunos se destacaron por sus anteojeras, sus prepucios o sus lomos, otros mostraron un mayor "acebusamiento" ideal para cruzar con otras razas. El promedio final de las ventas fue de $98.235.

 

 

 

Después de los machos fue el turno de las 160 vaquillonas preñadas, que pasaron divididas en lotes de diez o veinte unidades. Aunque los vientres son categorías que generan un poco de incertidumbre, el ritmo se mantuvo y los precios fueron buenos. Obtuvieron mínimos de $32.000 y máximos de $40.000, con un promedio de $34.500. Las 145 vaquillonas para entorar fueron compradas aún más rápido, con un piso de $23.000, un techo de $25.000 y una media de $23.965.

“La verdad que salió un remate muy ágil, con muy buena hacienda. Los toros sobresalieron, tanto en la venta como en la presentación. Mucha gente vino a buscarlos y se notó que había muchas elecciones. La vaquillona para entorar se vendió muy bien, y en la preñada creo que la fecha de parto no era la más indicada para la zona, pero aún así fue muy parejo el ritmo, con muchas manos y mucha gente comprando”, analizó  Mondino.

De este modo, la consignataria se llevó un buen precedente para la seguidilla de remates de cabañas que tendrá este mes y el que viene. “Vemos que hay muchas ganas de comprar, la gente está con el ánimo alto. Tenemos buenas expectativas de que salga la mejor genética y se desparrame por toda la provincia”, expresó.

 

Solidaridad. Remataron un lote de ovejas y donaron el dinero al colegio de La Angelina.

 

En su análisis, Noguera reconoció que la incertidumbre política y la crisis económica del país no se trasladaron a la voluntad de invertir de los productores que compraron la hacienda. “La ganadería tiene veinte o treinta años muy buenos por delante. La demanda de proteína roja está. China vino para quedarse, con una demanda incalculable y números que parecen poco creíbles pero que son reales. Pero produciendo más no le vamos hacer ni mella a la demanda mundial. Seguimos con un consumo fuerte, creo que el futuro de la ganadería argentina sigue siendo muy bueno”, planteó con optimismo.

Más allá de los números que consiguieron, el remate se volvió a vivir como una fiesta de la actividad. El personal de la estancia se llevó una ovación al final de las ventas y pudieron relajarse después de una tarde intensa de actividad.

 

Siguen las subastas

El martillo de Mondino tiene mucho trabajo por delante. El jueves, cuando esta edición ya había cerrado, la firma tuvo a cargo la subasta de la cabaña "Don Benjamín", en Huinca Renancó, con 480 vacunos.

Este viernes 18, se trasladarán nuevamente al sur de San Luis. En la estancia "El Retiro", cerca de Nueva Galia, realizarán otra edición del remate anual de cabaña "Los Murmullos", de la firma Garruchos Agropecuaria. Allí saldrán 1.000 reproductores a la venta.

Una semana después, el viernes 25, darán otra muestra de que la ganadería puntana pisa fuerte en el país. Subastarán 600 animales en Batavia, pertenecientes a la reconocida cabaña "La Paz" de Werthein. Y finalmente en noviembre tendrán actividad en Mendoza y en Buenos Aires.

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Los Braford juegan de local en todo el sur de San Luis

En Buena Esperanza, la cabaña sacó a relucir los frutos de la adaptación de la raza a una región poco acostumbrada a usarla. Vendieron más de 350 reproductores que mostraron rusticidad y una mayor docilidad.

 

No hay dos sin tres. Los toros pasaron de a tríos a la pista. Todos mostraron buenas cualidades y mantuvieron a los clientes bien atentos.

Había varias incógnitas por esclarecer en la previa del remate que "Compañía General de Hacienda" dio la semana pasada en Buena Esperanza, en el sur puntano. Por un lado, la crisis económica y la falta de certezas políticas generaban dudas sobre si los criadores se animarían invertir en reproductores esta temporada. Y por otra parte, la venta de animales Braford no deja de ser una apuesta en San Luis, una provincia poco acostumbrada a la raza que predomina en otras partes del país.

Pero apenas se abrió el intercambio de ofertas en la pista, las incertidumbres se disiparon. Y en menos de dos horas no quedó ningún animal por vender, ni un resquicio de dudas de que la cabaña tiene un nombre bien ganado en la ganadería nacional.

La que pasó fue la undécima subasta anual que la empresa realiza en el Departamento Dupuy, y volvió a consolidarse como  el único remate completamente Braford que se hace fuera de los límites del norte argentino.

 

Fue la undécima subasta que la empresa realiza en el sur de San Luis. Es el único remate completamente Braford que se hace fuera de los límites del norte argentino.

 

Entre los corrales, pudieron verse los frutos de dos largas décadas de inversión y trabajo genético que la firma ha desarrollado en dos campos que se abren camino entre el paraje La Angelina y la localidad cabecera del Departamento Dupuy. Allí, en tierras que poseen grandes superficie de monte y pastos típicos de la zona, los reproductores completan su ciclo ganadero: desde la cría en la estancia "Las Isletas" y la recría con la ayuda de pasturas de verano y verdeos de invierno, hasta la terminación en "San Juan del Tastú"

Bajo el martillo de la consignataria "Alfredo S. Mondino" pusieron a la venta más de 350 animales y los resultados fueron ampliamente superiores a los del año pasado, desde la puja de ofertas y los precios logrados, hasta las cualidades y el comportamiento que mostró la hacienda dentro de la pista.

 

Martillero. Roberto Mondino llevó adelante las ventas, con su ritmo y gracia habitual.

 

Una apuesta genética

Las modificaciones genéticas de un rodeo no se generan de un día para el otro. Requiere años de inversiones y pruebas para poder llegar a dotar a los bovinos de las características deseadas.

Pero en "Compañía General de Hacienda" tienen muy claro el perfil de animal ideal que pretenden lograr:  rusticidad, precocidad y mansedumbre, son algunas de las palabras claves en esa búsqueda.

“La gran ventaja es que tenemos mucha hacienda y podemos seleccionar lo mejor. Arrancamos en el campo eligiendo a los animales desde que son terneros, hasta que después viene la inspección de la raza y luego nuestro asesor genético”, expresó Enrique Senn, el encargado de las estancias en San Luis.

Esa gran presión en la selección en un plantel que supera las 9.000 madres   permite una exigencia mayor para elegir el mejor biotipo posible para poner  sobre la pista. "La misma calidad que traemos al remate es la que dejamos para la cabaña”, aseguró Claudio Fioretti, el genetista, quien resaltó la capacidad de desplazamiento y la longevidad como dos virtudes de las hembras que presentaron, mientras que destacó el peleche temprano, la precocidad y la fertilidad de los toros.

Por esas características en la empresa confían en que los animales Braford pueden ser muy útiles para los campos de San Luis. “Creemos que la raza tiene mucho por recorrer. Es nuestra herramienta de trabajo y si a nosotros nos funciona en campos que son duros, pueden ir a cualquier lado”, planteó Carlos Noguera, uno de los dueños del establecimiento.

 

51 fueron los toros que pasaron a la pista. Los vendieron a todos a gran ritmo, con un precio máximo de $120.000 y un mínimo de $80.000. El promedio fue de $98.235.

 

Como muestra de que sus animales tienen la rusticidad necesaria, Senn contó que las lluvias no fueron las ideales en la última temporada pero que aún así la hacienda mantuvo sus condiciones. “El año fue bueno al principio pero terminamos con un invierno bastante bravo. Nosotros hacemos la terminación de las vaquillonas prácticamente a campo y fue un poco duro transitar esa instancia, pero llegamos bien. Desde hace veinte años que usamos esta hacienda y anda perfecto; los animales se recrían muy bien y, aunque hemos tenido malas situaciones climática, el animal siempre va para adelante”, aseguró.

 

Mejor con lentes. Los productores siguieron los datos de cada lote en las cartillas que entregó la organización del remate.

 

El encargado agregó que hay muchos productores y cabañas reconocidas que arrancaron con sus productos y los siguen buscando. Sin embargo, reconoció que es difícil que los criadores que están acostumbrados a otras razas, como el Aberdeen Angus o el Hereford, cambien sus preferencias. “Pero nosotros queremos que los prueben y vean los resultados. Por eso renovamos esta apuesta y todos los años seguimos incorporando y seleccionado genética, con inseminación y embriones. Tratamos de mejorar nuestro propio rodeo para que se traslade a los otros”, dijo totalmente convencido.

Más allá de los beneficios que pueden tener los Braford puros, los agentes de "Alfredo S. Mondino" explican que incorporar hacienda de este tipo también es muy útil para hacer cruzamientos y lograr animales muchos más pesados. De esa forma, es posible hacer carne para atender las demandas de los mercados internacionales como China, por ejemplo, que exige ejemplares que superen los 500 kilos.

“Lo más importante en un reproductor hoy es que tenga una buena genética carnicera, porque en definitiva la finalidad es que haya más carne en la góndola”, coincidió Senn.

 

Empezó el ritual

Hay ciertas costumbres que no se resignan en los remates de reproductores. Como en un ritual que se repite cada año, los productores saben de memoria la dinámica de cada cabaña. Y en "Compañía General de Hacienda", cada cosa estuvo en el lugar de siempre.

Así, las tranqueras se abrieron bien temprano en el predio ferial que se erige al costado de la Autopista Nº 55, donde la consignataria de la familia Mondino realiza todos los meses su remate de gordos e invernada.

La mayoría de los clientes llegaron antes del almuerzo, para recorrer los lotes y anotar sus ejemplares predilectos en la cartilla de venta. Una mezcla de sol tibio y brisa fresca envolvió los corrales y los caminos que empiezan a teñirse de verde en el sur sanluiseño.

Como de costumbre, mantuvieron el espíritu criollo de la comida. Sin mesas ni sillas, sirvieron una gran cantidad de platillos (desde empanadas hasta torrejas y huevos duros) y bebidas sobre la barra.

Cuando el reloj marcó las 14:15, los productores empezaron a trasladarse por iniciativa propia a las gradas que rodean la pista. Así, sin necesidad de llamar a nadie por el micrófono, la parte comercial de la jornada se armó sola.

Pero antes no faltaron las tradicionales ceremonias de presentación. En primer lugar, un sacerdote hizo la bendición religiosa del remate y rezó por los destinos de la ganadería y la Patria. Luego, los responsables de la firma y de la consignataria lanzaron sus palabras de bienvenida y agradecimiento a un público que llegó desde diferentes regiones del país.

Antes de los vacunos, fueron ovejas las que llenaron los ojos de los presentes. Porque al igual que todos los años, subastaron una pequeña majada para donar lo recaudado a la escuela rural de La Angelina.

Finalmente, los toros salieron a la pista y Roberto Mondino repasó las condiciones de venta y las financiaciones que ofreció la cabaña, un detalle no menor en un año en el que escasean los créditos de los bancos y las tarjetas rurales.

 

Hay equipo. El personal de la cabaña se llevó todos los aplausos al final de la jornada. Trabajaron toda la tarde, con un calor que se intensificó con el paso de las horas.

 

Pero además, este es el segundo año en el que la firma lleva a su asesor genético para explicar las características de la hacienda presentada. Esa no fue su única intervención, sino que en cada lote hizo pequeñas observaciones para destacar las virtudes de cada trío presentado. De ese modo, para los ojos poco entrenados, fue mucho más fácil notar las diferencias y las cualidades de cada ejemplar.

El martillero sacó a relucir todas sus frases e ingenio para hacer del remate un momento ameno y entretenido. La calidad de la hacienda lo ayudó, porque hubo mucha oferta en todos los lotes y las ventas tomaron buen ritmo.

“Vimos a mucha gente, muchos productores y mucha puja. Eso lo hizo lindo y tardamos menos de dos horas. Eso habla de que la marca de 'Compañía' está totalmente instalada y el que quiere un buen Braford, tiene que venir a buscarlo acá”, expresó Mondino, en diálogo con la revista El Campo.

 

305 hembras se vendieron en la subasta: 165 de ellas fueron vaquillonas preñadas y promediaron $34.500, mientras que las otras 140 no tenían servicio y se pagaron a $23.695.

 

La agilidad con la que se movieron las compras contrastó mucho con las del año pasado, en una subasta que había sido más estática. Para Noguera, no se debió a ningún cambio en especial, sino a un “trabajo continuo" que empieza a dar cada vez más frutos. "Hemos tenido nuevos clientes porque los viejos compradores nos siguen recomendando. Ese recambio hace que haya una presión sobre la compra y que salga  muy bien, además de todo lo que hace la consignataria", valoró.

Sin embargo, una de las mejoras más notorias fue la mansedumbre que exhibieron los toros. Si en 2018 se los había visto un poco inquietos y molestos, esta vez se mostraron muy dóciles y entraron y salieron de los corrales sin ningún inconveniente. Fioretti sostuvo que eso es algo en lo que vienen trabajando año a año, para disipar las dudas que algunos productores tienen sobre esta raza.

Así, 51 toros se pasearon ante la vista de los clientes. Tenían tres años de edad, por lo que ya han superado una prueba de fertilidad. Muchos eran hijos de reconocidos sementales de la raza, como "Cholo" y "Don Juan", más algunos de otros padres de la cabaña.

Aunque el precio más alto, que fue de $120.000, se logró en el primer lote, hubo otro tríos que lo igualaron o que se acercaron mucho. Fue una muestra de que la calidad de los ejemplares era muy pareja, y mientras algunos se destacaron por sus anteojeras, sus prepucios o sus lomos, otros mostraron un mayor "acebusamiento" ideal para cruzar con otras razas. El promedio final de las ventas fue de $98.235.

 

 

 

Después de los machos fue el turno de las 160 vaquillonas preñadas, que pasaron divididas en lotes de diez o veinte unidades. Aunque los vientres son categorías que generan un poco de incertidumbre, el ritmo se mantuvo y los precios fueron buenos. Obtuvieron mínimos de $32.000 y máximos de $40.000, con un promedio de $34.500. Las 145 vaquillonas para entorar fueron compradas aún más rápido, con un piso de $23.000, un techo de $25.000 y una media de $23.965.

“La verdad que salió un remate muy ágil, con muy buena hacienda. Los toros sobresalieron, tanto en la venta como en la presentación. Mucha gente vino a buscarlos y se notó que había muchas elecciones. La vaquillona para entorar se vendió muy bien, y en la preñada creo que la fecha de parto no era la más indicada para la zona, pero aún así fue muy parejo el ritmo, con muchas manos y mucha gente comprando”, analizó  Mondino.

De este modo, la consignataria se llevó un buen precedente para la seguidilla de remates de cabañas que tendrá este mes y el que viene. “Vemos que hay muchas ganas de comprar, la gente está con el ánimo alto. Tenemos buenas expectativas de que salga la mejor genética y se desparrame por toda la provincia”, expresó.

 

Solidaridad. Remataron un lote de ovejas y donaron el dinero al colegio de La Angelina.

 

En su análisis, Noguera reconoció que la incertidumbre política y la crisis económica del país no se trasladaron a la voluntad de invertir de los productores que compraron la hacienda. “La ganadería tiene veinte o treinta años muy buenos por delante. La demanda de proteína roja está. China vino para quedarse, con una demanda incalculable y números que parecen poco creíbles pero que son reales. Pero produciendo más no le vamos hacer ni mella a la demanda mundial. Seguimos con un consumo fuerte, creo que el futuro de la ganadería argentina sigue siendo muy bueno”, planteó con optimismo.

Más allá de los números que consiguieron, el remate se volvió a vivir como una fiesta de la actividad. El personal de la estancia se llevó una ovación al final de las ventas y pudieron relajarse después de una tarde intensa de actividad.

 

Siguen las subastas

El martillo de Mondino tiene mucho trabajo por delante. El jueves, cuando esta edición ya había cerrado, la firma tuvo a cargo la subasta de la cabaña "Don Benjamín", en Huinca Renancó, con 480 vacunos.

Este viernes 18, se trasladarán nuevamente al sur de San Luis. En la estancia "El Retiro", cerca de Nueva Galia, realizarán otra edición del remate anual de cabaña "Los Murmullos", de la firma Garruchos Agropecuaria. Allí saldrán 1.000 reproductores a la venta.

Una semana después, el viernes 25, darán otra muestra de que la ganadería puntana pisa fuerte en el país. Subastarán 600 animales en Batavia, pertenecientes a la reconocida cabaña "La Paz" de Werthein. Y finalmente en noviembre tendrán actividad en Mendoza y en Buenos Aires.

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