Escuchá acá la 96.3
X

La necesidad de un nuevo acuerdo por los océanos

Entre las variables delicadas para el futuro del planeta, la salud de los océanos es una de las que mayor preocupación ofrece, y de las que demanda un nuevo acuerdo, con relativa urgencia: la mayor amenaza generada por la crisis climática que afrontan los 44 pequeños estados insulares en desarrollo es el aumento de las aguas del mar que podrían destruir algunos de los países con costas más bajas, como Maldivas, Islas Marshall, Kiribati, Nauru, Islas Salomón, Tuvalu, Palaos y Micronesia.

Las Islas Marshall, por ejemplo, han visto a más de un tercio de su población migrar en los últimos 15-20 años por ese motivo, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Muchos se mudaron por trabajo, atención médica y educación, pero las alteraciones climáticas amenazan a los que optaron por quedarse.

En la inauguración de la Conferencia de las Partes (COP25) sobre el cambio climático, en Madrid, el secretario general de la ONU António Guterres advirtió que el aumento del nivel del mar es el doble de mortal hoy que hace unas cuantas lunas, porque los océanos aumentan y a la par se envenenan.

“Los océanos absorben más de una cuarta parte de todo el CO2 (dióxido de carbono) en la atmósfera y generan más de la mitad de nuestro oxígeno. Absorber más y más dióxido de carbono acidifica los océanos y amenaza toda la vida dentro de ellos”, agregó.

En un artículo titulado “El calentamiento de las aguas oceánicas tiene peces en movimiento”, The New York Times informó que Islandia, cuya economía ha dependido en gran medida de la pesca comercial, descubrió que el calentamiento de las aguas asociadas con el cambio climático está causando que algunos peces busquen aguas más frías en lugares fuera del alcance de los pescadores islandeses.

Al señalar los peligros del cambio climático, la ONU destacó a título de ejemplo que los casquetes polares se están derritiendo. Solo en Groenlandia 179.000 millones de toneladas de hielo se derritieron en julio. El permafrost (capa congelada del suelo y subsuelo) en el Ártico se está descongelando 70 años antes de las proyecciones. Y la Antártida se está derritiendo tres veces más rápido que hace una década.

Pero hay dos propuestas ante la ONU, ambas destinadas principalmente a salvaguardar la alta mar: una Red Global de Santuarios Oceánicos y un Tratado Mundial de los Océanos.

Louisa Casson, activista de los océanos en Greenpeace de Gran Bretaña, dijo que los científicos y los gobiernos se han unido en torno al concepto de una red global de santuarios oceánicos totalmente protegidos, que cubren al menos 30% de los océanos en el mundo.

La creación de esta red no solo es realista, sino que tiene una importancia fundamental para la salud del planeta.

Un nuevo informe, “30×30 de Greenpeace: guía para la protección de los océanos”, en colaboración con las universidades británicas de York y Oxford, establece una visión científicamente sólida y clara de una red internacional de santuarios oceánicos, totalmente fuera de los límites de la explotación humana, que brinde a los océanos y a la vida silvestre que acogen el espacio necesario para recuperarse y prosperar.

Para generar esa red, los gobiernos deben acordar en 2020 en el marco de la ONU un nuevo, sólido y fuerte Tratado Mundial de los Océanos.

Este tratado ayudaría a arreglar el sistema actualmente roto de gobernanza oceánica, que ha permitido que los océanos sean explotados al borde del colapso.

Dicho tratado proporcionaría un deber legal claro y un proceso para que las naciones protejan y restablezcan la salud de los océanos a través de una red de santuarios, a la vez que establecería un marco institucional sólido para crear y administrar eficazmente esta red.

Un nuevo tratado también debe proporcionar obligaciones de cumplimiento claras para todos los gobiernos, y mecanismos de monitoreo y revisión para garantizar que sea implementado adecuadamente por todos.

Las aguas de alta mar del mundo, que se extienden más allá de las 200 millas náuticas, se consideran “aguas internacionales” que se comparten a nivel mundial, pero permanecen en gran medida sin gobierno, lo que por sí solo ya justifica la necesidad de un nuevo tratado.

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
TAGS
COMENTARIOS

La necesidad de un nuevo acuerdo por los océanos

Entre las variables delicadas para el futuro del planeta, la salud de los océanos es una de las que mayor preocupación ofrece, y de las que demanda un nuevo acuerdo, con relativa urgencia: la mayor amenaza generada por la crisis climática que afrontan los 44 pequeños estados insulares en desarrollo es el aumento de las aguas del mar que podrían destruir algunos de los países con costas más bajas, como Maldivas, Islas Marshall, Kiribati, Nauru, Islas Salomón, Tuvalu, Palaos y Micronesia.

Las Islas Marshall, por ejemplo, han visto a más de un tercio de su población migrar en los últimos 15-20 años por ese motivo, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Muchos se mudaron por trabajo, atención médica y educación, pero las alteraciones climáticas amenazan a los que optaron por quedarse.

En la inauguración de la Conferencia de las Partes (COP25) sobre el cambio climático, en Madrid, el secretario general de la ONU António Guterres advirtió que el aumento del nivel del mar es el doble de mortal hoy que hace unas cuantas lunas, porque los océanos aumentan y a la par se envenenan.

“Los océanos absorben más de una cuarta parte de todo el CO2 (dióxido de carbono) en la atmósfera y generan más de la mitad de nuestro oxígeno. Absorber más y más dióxido de carbono acidifica los océanos y amenaza toda la vida dentro de ellos”, agregó.

En un artículo titulado “El calentamiento de las aguas oceánicas tiene peces en movimiento”, The New York Times informó que Islandia, cuya economía ha dependido en gran medida de la pesca comercial, descubrió que el calentamiento de las aguas asociadas con el cambio climático está causando que algunos peces busquen aguas más frías en lugares fuera del alcance de los pescadores islandeses.

Al señalar los peligros del cambio climático, la ONU destacó a título de ejemplo que los casquetes polares se están derritiendo. Solo en Groenlandia 179.000 millones de toneladas de hielo se derritieron en julio. El permafrost (capa congelada del suelo y subsuelo) en el Ártico se está descongelando 70 años antes de las proyecciones. Y la Antártida se está derritiendo tres veces más rápido que hace una década.

Pero hay dos propuestas ante la ONU, ambas destinadas principalmente a salvaguardar la alta mar: una Red Global de Santuarios Oceánicos y un Tratado Mundial de los Océanos.

Louisa Casson, activista de los océanos en Greenpeace de Gran Bretaña, dijo que los científicos y los gobiernos se han unido en torno al concepto de una red global de santuarios oceánicos totalmente protegidos, que cubren al menos 30% de los océanos en el mundo.

La creación de esta red no solo es realista, sino que tiene una importancia fundamental para la salud del planeta.

Un nuevo informe, “30×30 de Greenpeace: guía para la protección de los océanos”, en colaboración con las universidades británicas de York y Oxford, establece una visión científicamente sólida y clara de una red internacional de santuarios oceánicos, totalmente fuera de los límites de la explotación humana, que brinde a los océanos y a la vida silvestre que acogen el espacio necesario para recuperarse y prosperar.

Para generar esa red, los gobiernos deben acordar en 2020 en el marco de la ONU un nuevo, sólido y fuerte Tratado Mundial de los Océanos.

Este tratado ayudaría a arreglar el sistema actualmente roto de gobernanza oceánica, que ha permitido que los océanos sean explotados al borde del colapso.

Dicho tratado proporcionaría un deber legal claro y un proceso para que las naciones protejan y restablezcan la salud de los océanos a través de una red de santuarios, a la vez que establecería un marco institucional sólido para crear y administrar eficazmente esta red.

Un nuevo tratado también debe proporcionar obligaciones de cumplimiento claras para todos los gobiernos, y mecanismos de monitoreo y revisión para garantizar que sea implementado adecuadamente por todos.

Las aguas de alta mar del mundo, que se extienden más allá de las 200 millas náuticas, se consideran “aguas internacionales” que se comparten a nivel mundial, pero permanecen en gran medida sin gobierno, lo que por sí solo ya justifica la necesidad de un nuevo tratado.

Logín