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Claves para enfrentar las dificultades

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Claves para enfrentar las dificultades

Bernardo Stamateas

Muchas personas reaccionan angustiándose frente a los desafíos que la vida les presenta, ya sea que se trate de pérdidas, peleas, críticas, chismes, traiciones, etc. ¿Qué podemos hacer para lograr que este tipo de cosas negativas no nos afecten al punto de causarnos sufrimiento? De eso se trata esta nota…

Te comparto en las siguientes líneas algunas actitudes que, si las adoptamos, pueden ayudarnos a tal fin:
 

  1. Ser consciente de que nací para resolver problemas

Algunas empresas les pagan muy bien a sus empleados para que resuelvan problemas. Esos empleados, al igual que cualquier persona en una posición de gran responsabilidad, no se angustian ni se paralizan. Simplemente saben que están allí para demostrarle al mundo su capacidad resolutiva.

Cada ser humano sobre la faz de la tierra es un “resolvedor de problemas”. Es decir, que porta en su interior la capacidad de enfrentar cualquier dificultad y superarla. Y el tamaño de cada problema resuelto es proporcional al tamaño de la recompensa recibida. Por eso, cuando aparezca una situación difícil en tu camino, te animo a no preguntarte por qué o quejar te, sino a pensar que tenés lo que se necesita para hacerle frente y resolverla.
 

  1. Recordar que no hay problema que no tenga alguna solución

Todos hemos resuelto algún problema en el pasado. Todos tenemos un “currículum de batallas ganadas”. Esto es así porque todo problema tiene su solución (y a veces es más sencilla y mucho mejor de lo que pensamos).

La mentalidad de líder, que sabe que al final todo resultará bien, nos ayuda a caminar con mayor libertad, con menos preocupaciones y con la tranquilidad de saber que siempre hay una salida.

Es entonces, al adoptar dicha actitud ganadora tenemos la certeza de que nada negativo, venga de quien venga, nos puede afectar. Hay quienes desarrollan alguna enfermedad cuando sufren mucho estrés. Pero también hay quienes se mueven con una actitud esperanzadora y creen que al final “ganarán el partido por goleada”. Por eso lo juegan con alegría y tranquilidad. Cuando aparezca una situación difícil en tu vida, te animo a declarar: “¡Voy a atravesar esta tormenta y a salir fortalecido! ¡No voy a tirar la toalla!”.
 

  1. Saber que siempre, sin importar cuántos años tenga, puedo aprender a manejar mis emociones

Para que las dificultades no nos derriben, es fundamental administrar o controlar nuestras emociones sabiamente. ¿Qué significa esto? Por ejemplo, si un conocido pierde un ser querido, en lugar de decirle como todo el mundo: “Lo siento mucho”, intentar ponernos en los zapatos de esa persona y comprender lo que está sintiendo. De eso se trata la empatía y nos brinda dos elementos valiosísimos: salud mental y buenas relaciones. Aquel que es empático, consigo mismo y con los demás, es dueño de sus emociones y difícilmente se vea afectado por alguna situación adversa. No nacimos para ser devorados por las circunstancias negativas que todos experimentamos sino para tener las riendas de nuestra vida y brillar.

 

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Claves para enfrentar las dificultades

Muchas personas reaccionan angustiándose frente a los desafíos que la vida les presenta, ya sea que se trate de pérdidas, peleas, críticas, chismes, traiciones, etc. ¿Qué podemos hacer para lograr que este tipo de cosas negativas no nos afecten al punto de causarnos sufrimiento? De eso se trata esta nota…

Te comparto en las siguientes líneas algunas actitudes que, si las adoptamos, pueden ayudarnos a tal fin:
 

  1. Ser consciente de que nací para resolver problemas

Algunas empresas les pagan muy bien a sus empleados para que resuelvan problemas. Esos empleados, al igual que cualquier persona en una posición de gran responsabilidad, no se angustian ni se paralizan. Simplemente saben que están allí para demostrarle al mundo su capacidad resolutiva.

Cada ser humano sobre la faz de la tierra es un “resolvedor de problemas”. Es decir, que porta en su interior la capacidad de enfrentar cualquier dificultad y superarla. Y el tamaño de cada problema resuelto es proporcional al tamaño de la recompensa recibida. Por eso, cuando aparezca una situación difícil en tu camino, te animo a no preguntarte por qué o quejar te, sino a pensar que tenés lo que se necesita para hacerle frente y resolverla.
 

  1. Recordar que no hay problema que no tenga alguna solución

Todos hemos resuelto algún problema en el pasado. Todos tenemos un “currículum de batallas ganadas”. Esto es así porque todo problema tiene su solución (y a veces es más sencilla y mucho mejor de lo que pensamos).

La mentalidad de líder, que sabe que al final todo resultará bien, nos ayuda a caminar con mayor libertad, con menos preocupaciones y con la tranquilidad de saber que siempre hay una salida.

Es entonces, al adoptar dicha actitud ganadora tenemos la certeza de que nada negativo, venga de quien venga, nos puede afectar. Hay quienes desarrollan alguna enfermedad cuando sufren mucho estrés. Pero también hay quienes se mueven con una actitud esperanzadora y creen que al final “ganarán el partido por goleada”. Por eso lo juegan con alegría y tranquilidad. Cuando aparezca una situación difícil en tu vida, te animo a declarar: “¡Voy a atravesar esta tormenta y a salir fortalecido! ¡No voy a tirar la toalla!”.
 

  1. Saber que siempre, sin importar cuántos años tenga, puedo aprender a manejar mis emociones

Para que las dificultades no nos derriben, es fundamental administrar o controlar nuestras emociones sabiamente. ¿Qué significa esto? Por ejemplo, si un conocido pierde un ser querido, en lugar de decirle como todo el mundo: “Lo siento mucho”, intentar ponernos en los zapatos de esa persona y comprender lo que está sintiendo. De eso se trata la empatía y nos brinda dos elementos valiosísimos: salud mental y buenas relaciones. Aquel que es empático, consigo mismo y con los demás, es dueño de sus emociones y difícilmente se vea afectado por alguna situación adversa. No nacimos para ser devorados por las circunstancias negativas que todos experimentamos sino para tener las riendas de nuestra vida y brillar.

 

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