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Un problema gigante

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Un problema gigante

La película televisiva Brexit, estrenada en el comienzo de este año, resulta oportuna e inquietante a la vez, a la hora de explicar algunas de las razones por las que la sociedad británica aún no emerge de la crisis, a la que fue sometida luego del referéndum sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea en junio de 2016.

El actor londinense Benedict Cumberbatch (que brillara en su papel de Alan Turing, en “Enigma”), interpreta al estratega político Dominic Cummings, en una actuación que por momentos incomoda y estremece, a partir de la “certeza” de que el guión, “se parece demasiado”, a lo que ocurrió.

El documento artístico que propone la película puede alimentarse con los enormes problemas que suceden cada semana en esta controvertida decisión, por lo que ficción y realidad mezclan sus dramas: la primera ministra británica Theresa May, reafirmó que está “determinada” a aplicar el Brexit en la fecha prevista del próximo 29 de marzo, y a obtener concesiones de la Unión Europea (UE) en el acuerdo de separación, pese al rechazo de Bruselas a una nueva negociación.

May descarta así la posibilidad de aplazar el Brexit, como lo sugirieron varios responsables políticos en los últimos días, entre ellos el ministro de Relaciones Exteriores, Jeremy Hunt, o el de Comercio, Liam Fox. La primera ministra reafirmó asimismo su voluntad de volver a negociar con la UE, para lograr una solución que obtenga mayoría en el Parlamento, tanto entre los partidarios del Brexit, como entre los opositores al mismo.

Tras el claro rechazo, a mediados de enero, del acuerdo de divorcio negociado con la UE, los diputados adoptaron una enmienda pidiendo “arreglos alternativos” a las disposiciones relativas a la “salvaguardia” (o “backstop”), cuyo objetivo es evitar que se vuelva a instaurar una frontera física entre la provincia británica de Irlanda del Norte y la República de Irlanda.

Esta cláusula, muy controvertida, prevé una unión aduanera entre Reino Unido y la UE, y -además- para la provincia británica de Irlanda del Norte un alineamiento con ciertas normas europeas en materia sanitaria y fiscales.

Los diputados británicos, en especial los alineados con el Brexit, consideran que conducirá a un amarre permanente de su país a la UE. Tras votarse esta enmienda, May dijo que desea reabrir las negociaciones con la UE con la esperanza de evitar un Brexit sin acuerdo. La UE se opone tajantemente a reabrir negociaciones.

“Es lo que el Parlamento me ha encargado hacer” subrayó May en una columna editorial del “Sunday Telegraph”, en la que añadió que el jefe de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, es favorable a ello. “Si hablamos con una sola voz, creo que podremos hallar la vía justa” insistió la jefa de gobierno, a la vez que refutó que la reapertura de las negociaciones sobre el “backstop” amenace el acuerdo de paz de 1998, que puso fin a tres décadas de violencia en Irlanda del Norte.

Mientras tanto los problemas se acumulan: el fabricante japonés Nissan anunció que no producirá el modelo X-Trail en su fábrica de Sunderland, su mayor implantación en Europa, ubicada en el norte de Inglaterra, y aludió indirectamente al Brexit. “Hemos tomado esa decisión por razones económicas, pero la incertidumbre que persiste en torno a las futuras relaciones de Reino Unido con la Unión Europea (UE) no ayuda a las empresas como la nuestra a planificar el futuro”, declaró Nissan Europa, en un comunicado.

Este anuncio supone otro golpe duro para la industria del automóvil en Reino Unido, que afrontó una caída de más de la mitad de sus inversiones en 2018 debido en gran parte a las incertidumbres que genera el Brexit, según la Asociación de Constructores y Vendedores de Automóviles (SMMT).

Otras cifras que estremecen aluden a que desde junio de 2016, hasta la fecha, “se han fugado” de las islas al continente, algo así como 1.000 millones de dólares, ante el cambio en las reglas de juego. Es una realidad que la película deja en claro. Es un problema gigante.

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Un problema gigante

La película televisiva Brexit, estrenada en el comienzo de este año, resulta oportuna e inquietante a la vez, a la hora de explicar algunas de las razones por las que la sociedad británica aún no emerge de la crisis, a la que fue sometida luego del referéndum sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea en junio de 2016.

El actor londinense Benedict Cumberbatch (que brillara en su papel de Alan Turing, en “Enigma”), interpreta al estratega político Dominic Cummings, en una actuación que por momentos incomoda y estremece, a partir de la “certeza” de que el guión, “se parece demasiado”, a lo que ocurrió.

El documento artístico que propone la película puede alimentarse con los enormes problemas que suceden cada semana en esta controvertida decisión, por lo que ficción y realidad mezclan sus dramas: la primera ministra británica Theresa May, reafirmó que está “determinada” a aplicar el Brexit en la fecha prevista del próximo 29 de marzo, y a obtener concesiones de la Unión Europea (UE) en el acuerdo de separación, pese al rechazo de Bruselas a una nueva negociación.

May descarta así la posibilidad de aplazar el Brexit, como lo sugirieron varios responsables políticos en los últimos días, entre ellos el ministro de Relaciones Exteriores, Jeremy Hunt, o el de Comercio, Liam Fox. La primera ministra reafirmó asimismo su voluntad de volver a negociar con la UE, para lograr una solución que obtenga mayoría en el Parlamento, tanto entre los partidarios del Brexit, como entre los opositores al mismo.

Tras el claro rechazo, a mediados de enero, del acuerdo de divorcio negociado con la UE, los diputados adoptaron una enmienda pidiendo “arreglos alternativos” a las disposiciones relativas a la “salvaguardia” (o “backstop”), cuyo objetivo es evitar que se vuelva a instaurar una frontera física entre la provincia británica de Irlanda del Norte y la República de Irlanda.

Esta cláusula, muy controvertida, prevé una unión aduanera entre Reino Unido y la UE, y -además- para la provincia británica de Irlanda del Norte un alineamiento con ciertas normas europeas en materia sanitaria y fiscales.

Los diputados británicos, en especial los alineados con el Brexit, consideran que conducirá a un amarre permanente de su país a la UE. Tras votarse esta enmienda, May dijo que desea reabrir las negociaciones con la UE con la esperanza de evitar un Brexit sin acuerdo. La UE se opone tajantemente a reabrir negociaciones.

“Es lo que el Parlamento me ha encargado hacer” subrayó May en una columna editorial del “Sunday Telegraph”, en la que añadió que el jefe de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, es favorable a ello. “Si hablamos con una sola voz, creo que podremos hallar la vía justa” insistió la jefa de gobierno, a la vez que refutó que la reapertura de las negociaciones sobre el “backstop” amenace el acuerdo de paz de 1998, que puso fin a tres décadas de violencia en Irlanda del Norte.

Mientras tanto los problemas se acumulan: el fabricante japonés Nissan anunció que no producirá el modelo X-Trail en su fábrica de Sunderland, su mayor implantación en Europa, ubicada en el norte de Inglaterra, y aludió indirectamente al Brexit. “Hemos tomado esa decisión por razones económicas, pero la incertidumbre que persiste en torno a las futuras relaciones de Reino Unido con la Unión Europea (UE) no ayuda a las empresas como la nuestra a planificar el futuro”, declaró Nissan Europa, en un comunicado.

Este anuncio supone otro golpe duro para la industria del automóvil en Reino Unido, que afrontó una caída de más de la mitad de sus inversiones en 2018 debido en gran parte a las incertidumbres que genera el Brexit, según la Asociación de Constructores y Vendedores de Automóviles (SMMT).

Otras cifras que estremecen aluden a que desde junio de 2016, hasta la fecha, “se han fugado” de las islas al continente, algo así como 1.000 millones de dólares, ante el cambio en las reglas de juego. Es una realidad que la película deja en claro. Es un problema gigante.

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