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Uruguayo, de chilena y en la Argentina

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Uruguayo, de chilena y en la Argentina

Marcelo Dettoni

Goles de chilena hubo cientos en la historia del fútbol. No es que sea algo común, por supuesto. Cualquier mortal no puede ponerse de espaldas al arco y empalmar la pelota por encima del cuerpo colocado en el aire en posición horizontal y clavarla lejos del arquero. Es un recurso para los elegidos.

Tanta introducción se basa en que no se termina de entender por qué el gol de chilena que le hizo Enzo Francescoli a la selección de Polonia en un amistoso de verano de 1986 haya quedado grabado en tantas memorias y retinas. Es cierto, fue un golazo, convertido en el tercer minuto de descuento y sirvió para que River venciera 5-4 a los europeos en una época en la que la televisión no se había metido tanto en el fútbol.

Estos partidos se daban por algún canal abierto y llegaban desde Mar del Plata con las limitaciones que imponía la tecnología de entonces y quizá allí haya una explicación: un gol así queda para siempre en la nebulosa de las leyendas futboleras.

Como el famoso gol de Grillo a los ingleses en la década del 50 (cada vez parece haberlo convertido desde un ángulo más cerrado), las atajadas de Gatti bajo la nieve de Kiev (vi ese partido y fue realmente impresionante lo que hizo “El Loco”), el gol de Cárdenas al Celtic en la final de la Copa Intercontinental o el adelantamiento de Roma ante Delem en el penal que terminó definiendo un campeonato en la Bombonera. A medida que pasan los años, estos hitos se agrandan como cuento de pescador…

Pero volvamos a Francescoli y su chilena famosa. El último en traer al presente aquella obra de arte fue el “Cholo” Simeone, en abril del año pasado. Consultado por un golazo de Cristiano Ronaldo de chilena en los cuartos de final de la Champions entre Real Madrid y Juventus (todavía jugaba para los españoles), el técnico del Atlético Madrid que muchos sueñan para la Selección dejó una frase de su sello: “Lindo gol, pero miren el video de la de Francescoli a los polacos y después hablamos…”, le bajó el precio. Y de paso recordó que un jugador suyo, Diego Costa, le había hecho uno similar al Getafe “y quedó en el olvido”.

Es que goles de chilena hubo cientos y seguirán festejándose por los siglos. Lo curioso es que algunos parecen valer más que otros y no hay una razón específica. Quizá este sea inolvidable por la parada de pecho previa, que “mató” el balón y lo dejó mansito para darle con el botín.

Pablo Echarri, fanático de Independiente, asegura que todavía le duele el que le hizo Lisandro López a su equipo sobre la hora en un clásico de Avellaneda. Pero aún con esa puñalada encima, tuvo tiempo en un programa de ESPN de preguntarle al fantástico uruguayo qué había sentido al hacer el suyo: “En ese momento es una cosa increíble, pero con el tiempo te das cuenta que fue nada más que un gesto que a veces sale y a veces no… Ese quedó grabado para todo el mundo, pero yo hacía muchos así en juveniles, porque era flaquito y hacía muchas piruetas. Quizá se recuerda más que otros porque fue anti lógico, venía de frente, me doy vuelta y la clavo de chilena”.

¿En serio Enzo? ¿Nada más que un gesto? La humildad del actual manager de River conmueve tanto como su gol, el que todavía se puede revivir por Youtube, donde hay millones de reproducciones. Hasta los pibitos de River que jamás lo vieron jugar juran que fue el mejor que vieron, aunque la imagen sea borrosa y el arquero polaco se lucía, estaba resignado a la derrota. Golazo, de chilena y para ganar sobre la hora. Goles hay miles, pero son pocos los que entran al panteón de los inolvidables. Este fue uno de ellos.

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Uruguayo, de chilena y en la Argentina

Goles de chilena hubo cientos en la historia del fútbol. No es que sea algo común, por supuesto. Cualquier mortal no puede ponerse de espaldas al arco y empalmar la pelota por encima del cuerpo colocado en el aire en posición horizontal y clavarla lejos del arquero. Es un recurso para los elegidos.

Tanta introducción se basa en que no se termina de entender por qué el gol de chilena que le hizo Enzo Francescoli a la selección de Polonia en un amistoso de verano de 1986 haya quedado grabado en tantas memorias y retinas. Es cierto, fue un golazo, convertido en el tercer minuto de descuento y sirvió para que River venciera 5-4 a los europeos en una época en la que la televisión no se había metido tanto en el fútbol.

Estos partidos se daban por algún canal abierto y llegaban desde Mar del Plata con las limitaciones que imponía la tecnología de entonces y quizá allí haya una explicación: un gol así queda para siempre en la nebulosa de las leyendas futboleras.

Como el famoso gol de Grillo a los ingleses en la década del 50 (cada vez parece haberlo convertido desde un ángulo más cerrado), las atajadas de Gatti bajo la nieve de Kiev (vi ese partido y fue realmente impresionante lo que hizo “El Loco”), el gol de Cárdenas al Celtic en la final de la Copa Intercontinental o el adelantamiento de Roma ante Delem en el penal que terminó definiendo un campeonato en la Bombonera. A medida que pasan los años, estos hitos se agrandan como cuento de pescador…

Pero volvamos a Francescoli y su chilena famosa. El último en traer al presente aquella obra de arte fue el “Cholo” Simeone, en abril del año pasado. Consultado por un golazo de Cristiano Ronaldo de chilena en los cuartos de final de la Champions entre Real Madrid y Juventus (todavía jugaba para los españoles), el técnico del Atlético Madrid que muchos sueñan para la Selección dejó una frase de su sello: “Lindo gol, pero miren el video de la de Francescoli a los polacos y después hablamos…”, le bajó el precio. Y de paso recordó que un jugador suyo, Diego Costa, le había hecho uno similar al Getafe “y quedó en el olvido”.

Es que goles de chilena hubo cientos y seguirán festejándose por los siglos. Lo curioso es que algunos parecen valer más que otros y no hay una razón específica. Quizá este sea inolvidable por la parada de pecho previa, que “mató” el balón y lo dejó mansito para darle con el botín.

Pablo Echarri, fanático de Independiente, asegura que todavía le duele el que le hizo Lisandro López a su equipo sobre la hora en un clásico de Avellaneda. Pero aún con esa puñalada encima, tuvo tiempo en un programa de ESPN de preguntarle al fantástico uruguayo qué había sentido al hacer el suyo: “En ese momento es una cosa increíble, pero con el tiempo te das cuenta que fue nada más que un gesto que a veces sale y a veces no… Ese quedó grabado para todo el mundo, pero yo hacía muchos así en juveniles, porque era flaquito y hacía muchas piruetas. Quizá se recuerda más que otros porque fue anti lógico, venía de frente, me doy vuelta y la clavo de chilena”.

¿En serio Enzo? ¿Nada más que un gesto? La humildad del actual manager de River conmueve tanto como su gol, el que todavía se puede revivir por Youtube, donde hay millones de reproducciones. Hasta los pibitos de River que jamás lo vieron jugar juran que fue el mejor que vieron, aunque la imagen sea borrosa y el arquero polaco se lucía, estaba resignado a la derrota. Golazo, de chilena y para ganar sobre la hora. Goles hay miles, pero son pocos los que entran al panteón de los inolvidables. Este fue uno de ellos.

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